Veterinaria y desarrollo económico español

VETERINARIA Y DESARROLLO
ECONÓMICO ESPAÑOL
DISCURSO DE INGRESO
Y DISCURSO DE CONTESTACIÓN DEL ACADÉMICO
DE NÚMERO EXCMO. SR. D. CARLOS LUIS
DE CUENCA Y ESTEBAN
9 de abril de 2008

Excmo. Sr. Presidente,
Excmas. y Excmos. Sras. y Sres. Académicos,
Excmas. e Ilmas. Autoridades, Sras., Sres., mis queridos
amigos.
Reza un refrán castellano que es de bien nacidos ser agradecidos,
siendo yo castellano y toledano, al pronunciar mi
discurso de ingreso en esta Real Academia, no tengo por menos
que iniciar el mismo agradeciendo muy sinceramente a su
Presidente, Excmo. Sr. Don Carlos Luis de Cuenca y Esteban,
así como a los Excmos. Sres. Académicos: Don Carlos Barros
Santos, Don Tomás Pérez García, Don Félix Pérez y Pérez,
Don Guillermo Suárez Fernández, Don Leopoldo Cuéllar Carrasco,
Don Amalio de Juana Sardón, Don Antonio Borregón
Martínez, Don Fernando Rodríguez Ferri, Don Juan Alberto
Rodríguez Zazo y Don Arturo Anadón Navarro, su incondicional
apoyo, manifestado en todo momento, por el que consideré
posible presentar mi candidatura para optar a una de las
medallas de esta prestigiosa Institución.
Pero, además este agradecimiento, quiero hacerlo extensivo
a todos y a cada uno de los Académicos que la integran,
tanto a los que depositaron su confianza en mí con su voto
como aquellos otros que en su momento tuvieron dudas sobre
mi dedicación y esfuerzo para contribuir al mejor desarrollo
de esta Casa. Desde esta tribuna empeño mi palabra, con el fin
de que mi trabajo en la Academia sirva para no defraudar a los
primeros y ganar la confianza de los segundos, y a todos otra
vez muchísimas gracias.
No puedo en este momento tan importante de mi vida olvidar
a mi mujer y a mis hijos. A mi familia. A mi mujer,
Maria Jesús, por haberme acompañado durante toda mi actividad
profesional a lo largo y ancho de la geografía española
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en los diferentes puestos de trabajo por los que he pasado.
Apoyándome siempre en los momentos más difíciles. Y a mis
hijos por haber tenido en ellos unos amigos con los que compartir
trabajos, problemas, proyectos y muchas alegrías. María
Jesús, chicos. Muchas gracias por aguantar a padre, con lo
difícil que soy.
Tampoco puedo olvidar a mi padre, ejemplo permanente,
durante toda su vida, de esfuerzo y dedicación a la ganadería.
Y que me enseñó tantas cosas.
Por último, quiero agradeceros a todos los que nos acompañáis
en este acto, vuestra presencia, afecto y cariño para
con mi familia y para conmigo mismo. Muchas gracias por
estar hoy con nosotros.
MI RECUERDO A DON ANDRÉS BLANCO LOIZELIER
He tenido la gran suerte, además, de ocupar la medalla que
en su momento ostentó una de las figuras más importantes de
la Veterinaria española de los últimos tiempos: el Excmo. Sr.
Don Andrés Blanco Loizelier.
Blanco Loizelier, que cursó sus estudios en la antigua Escuela
de Madrid, se formó como microbiólogo en el Instituto
Pasteur, así como en las Universidades de Ruttger, Conecticut
y Wisconsin, ampliando posteriormente estudios en el National
Animal Disease de Anes (Iowa), Collage of Veterinary
Medicine de Fort Collins (Colorado) en los Estados Unidos y
en el Laboratorio de Weybridge en Inglaterra.
Fue un hombre clave, que potenció el prestigio científico
del antiguo Patronato de Biología Animal, a través de los diferentes
cargos que ocupó en el mismo, siendo, además por
oposición, Inspector Veterinario del Ayuntamiento de Madrid.
Por otra parte, fue Profesor Adjunto de la Cátedra de Microbiología
de la Facultad de Veterinaria de Madrid, ingresando
además en el Cuerpo Nacional Veterinario.
Experto en patología aviar, ha escrito multitud de trabajos
científicos sobre patología ovina, destacando entre otros, los
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correspondientes a agentes infecciosos del grupo de Psittacosis
Linfogranuloma Miyagawanella ovis, Psitacosis Linfogranuloma
Venéreo en equino y Clamidiasis equina.
El Doctor Blanco Loizelier está en posesión de la medalla
del Mérito Agrícola, ingresando en esta Real Academia en el
año 1976.
Desde aquí mi recuerdo cariñoso y mi reconocimiento profesional
a su persona y a su figura científica.
LAS RAZONES DE MI INGRESO
Qué duda cabe, mis queridos amigos, que durante los últimos
años vivimos una etapa de continuos cambios, etapa
de vertiginosas modificaciones de criterios y conceptos básicos,
no siempre, en mi opinión, ajustados a la realidad científica.
Que amplificados por los medios de comunicación y
no corregidos por los que deberían hacerlo, dan lugar, en
ocasiones, a la aparición de teorías de dudosa credibilidad
sobre temas de vital importancia, que originan consecuencias
de envergadura social y económica incalculables. Afectando
a personas reales y a colectivos humanos, que viéndose seriamente
perjudicados no cuentan, sin embargo, con la adecuada
capacidad de respuesta, para poder hacer frente a la
situación, siendo obligados a resignarse, siendo incapaces de
resolver su drama.
¿La verdad? ¿Dónde está la verdad? ¿Quién está en posesión
de la misma?
Todas estas preguntas y algunas otras me las he venido
haciendo durante los últimos tiempos, al observar cómo las
verdades del ayer eran modificadas por la realidad de hoy,
para mañana ser puestas de nuevo en su lugar de antaño. Sin
que nadie salga al paso, denunciando el error científico producido,
como si aquí no pasara nada, y no existiendo responsabilidad
de ningún tipo sobre aquellos que, enarbolando una
teoría que posteriormente se hace añicos con el paso del tiempo,
han perjudicado seriamente a personas, a organizaciones,
a profesionales y a colectivos indefensos.
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Partiendo de esta realidad, en mi opinión incuestionable,
considero que la sociedad, en su conjunto, tiene derecho a
disponer de y a utilizar a instituciones independientes, que
dotadas del suficiente prestigio profesional sean capaces de
aglutinar esfuerzos en pro de la verdad científica limpia, apolítica,
desinteresada y veraz.
Estas instituciones independientes existen ya entre nosotros,
y un claro ejemplo es nuestra Real Academia.
Nuestra Real Academia de Ciencias Veterinarias está integrada
por un conjunto de mujeres y de hombres de extraordinaria
valía profesional, dotados, además, en muchos casos de
la experiencia suficiente para aportar la cordura y la objetividad
precisas a cualquier trabajo científico.
Pero, además, nuestra Real Academia, como señalan sus
propios Estatutos, puede servir de aglutinante de las diferentes
corrientes de opinión científica, con independencia
del origen de las mismas, y sobre el tema de debate que sea
preciso discutir en cada momento, para poder ofrecer a la
sociedad el oportuno contraste de pareceres que la misma
necesite.
Y es desde esta tribuna, y en este momento, desde donde
quiero lanzar el reto de proponeros a todas las Excmas. Sras.
y Sres. Académicas y Académicos y a todos aquellos que de
buena voluntad nos queráis ayudar en esta empresa, para
conseguir que la Real Academia de Ciencias Veterinarias se
abra a la sociedad, de tal manera que todo el potencial científico
del que dispone lo ponga a disposición de la Administración,
Instituciones, Empresas, Asociaciones, con el fin de que
la verdad resplandezca sobre el resto de «verdades».
JUSTIFICACIÓN DEL TEMA
Son varias las razones que me han llevado a hilvanar mi
discurso sobre el tema: Veterinaria y desarrollo económico
español.
En primer lugar porque estoy convencido que es necesario
un acto de justicia hacia una profesión, la Veterinaria, en la
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que el mayor porcentaje de su actividad va destinado a crear
riqueza.
Existe, qué duda cabe, otro importante conjunto de actuaciones
llevadas a cabo por nuestros compañeros veterinarios,
que de alguna manera podríamos considerar como no directamente
relacionadas con la actividad meramente productiva,
dentro de la actuación agropecuaria. Desde la clínica de pequeños
animales, el cuidado de animales salvajes y la protección
de especies en peligro de extinción, por ejemplo.
Junto con otro tipo de trabajo profesional, como la especialización
en animales de centros zoológicos, deporte y otros.
Las actividades docente e investigadora, si bien ambas están
en mi opinión íntimamente ligadas con el desarrollo económico
de cualquier país, pues la eficacia del trabajo ejercido
por los veterinarios fuera de las aulas estará directamente
relacionada con la formación que los mismos han adquirido
en ellas.
Pero con la salvedad de las actuaciones señaladas anteriormente,
y quizá de otras no citadas en este discurso, podemos
afirmar que la profesión Veterinaria ha contribuido en España,
y de una forma decisiva, a su desarrollo económico dentro
del campo de la producción agraria.
Los avances alcanzados en el ámbito de las producciones
ganaderas, mediante la mejora y selección de nuestras razas
autóctonas, la puesta en marcha y funcionamiento de los libros
genealógicos, la implantación y difusión de las tecnologías
aplicadas a la inseminación artificial, los resultados conseguidos
en la alimentación y nutrición animal, la apertura de
nuevos mercados, la erradicación de las enfermedades que
impedían el comercio internacional de nuestros animales vivos,
carne fresca y productos derivados de los mismos, la
puesta en marcha de nuevas tecnologías relacionadas con el
manejo y cuidado de los animales de granja, son ejemplos
entre otros, de líneas de actuación veterinarias, que han servido
para impulsar una nueva actividad económica, que, como
veremos posteriormente, ha elevado el nivel de vida de nuestros
ciudadanos y muy particularmente el de los enclavados en
el medio rural.
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Pero además existe, en mi opinión, otra faceta ejercida
magistralmente por nuestra profesión que también contribuye
directamente al desarrollo económico de nuestra sociedad, me
refiero a la erradicación total o parcial de enfermedades transmisibles
a la especie humana y el vertiginoso descenso de las
toxiinfecciones alimentarias, lo que ha aportado una mayor
salud a la población, disminuyendo las pérdidas en horas de
trabajo, en gastos de medicamentos y hospitalización, proporcionando,
en definitiva, una mejor situación sanitaria de la
población española.
Nuestro lema «HYGIA PECORIS SALUS POPULI» se ha
puesto de moda recientemente con la célebre frase «de la granja
a la mesa». Cuando esta realidad, redescubierta ahora, ha
sido desarrollada desde el comienzo de nuestro ejercicio profesional,
a través de la clásica actividad de higiene de los alimentos,
mal denominada, en mi opinión, «seguridad alimentaria
».
En resumen, y como podremos comprobar a lo largo de mi
intervención, nuestra profesión ha contribuido de forma sustancial
al desarrollo del medio rural, al desarrollo de la economía
agraria y, en definitiva, al desarrollo de España.
ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN
Para enmarcar el tema, hemos elegido tres períodos, a mi
juicio suficientemente significativos:
Primer período
Corresponde a la situación existente en España en el entorno
a nuestra incorporación al antiguo Mercado Común Europeo,
actual Unión Europea.
Segundo período
Refleja los datos en la época de la creación por segunda vez
de nuestra Dirección General de Ganadería.
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Tercer período
Recoge la situación actual.
Realizaremos un recorrido histórico, a través de un estudio
comparativo entre los períodos señalados anteriormente, centrando
nuestro análisis en dos facetas fundamentales:
La sanidad animal y las producciones ganaderas.
Como consecuencia del estudio anterior, extraeremos los
resultados y conclusiones sobre:
Evolución de la situación sanitaria de la ganadería española
y evolución de las producciones ganaderas.
PRIMER PERÍODO. INCORPORACIÓN DE ESPAÑA
A LA UNIÓN EUROPEA.
Las negociaciones, que posteriormente dieron lugar a nuestra
incorporación, se iniciaron el día 5 de febrero del año
1979, concluyendo el año 1985 y firmándose por fin el Tratado
de Adhesión el día 12 de junio de 1986.
La adhesión de España a la CEE supuso para nuestro país
su integración en la Política Agraria Común (PAC), y, por tanto,
la existencia de unas nuevas reglas de juego para todo el
sector agrario.
La reflexión anterior se encuentra recogida en el capítulo
segundo de la publicación La Agricultura, la Pesca y la Alimentación
españolas en 1986 del Ministerio de Agricultura Pesca
y Alimentación. Siendo una realidad incuestionable, que supuso
un esfuerzo extraordinario tanto a nivel de negociación
como en el trabajo de incorporación de la normativa comunitaria
a nuestro ordenamiento jurídico.
Qué duda cabe que la incorporación de España a la Unión
Europea sirvió como acicate para espolear a todos los sectores
económicos, obligándoles a pisar el acelerador de su capacidad
productiva, para conseguir cumplir los mínimos imprescindibles
que permitieran nuestro ingreso.
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Un ejemplo claro fue la imperiosa obligación de avanzar de
forma rápida en la erradicación de las enfermedades de las
diferentes especies, cuya presencia en nuestra cabaña ganadera
impedía el comercio de animales vivos, carne y productos
derivados, procedentes de España y con destino al resto de los
países miembros.
La realidad era extraordinariamente preocupante. Al incorporarnos
a la Unión, desaparecían las barreras que durante
años habían protegido del resto de sus competidores europeos
mediante el denominado sistema de «Comercio de Estado» a
nuestras producciones ganaderas.
Durante la época de la denominada «autarquía», solamente
se importaba lo necesario, cuando las condiciones de abastecimiento
de la población española así lo hacían aconsejable,
manteniéndose un precio mínimo de intervención, que permitía
a nuestros agricultores y ganaderos producir sin la necesidad
de estar pendientes y condicionados por la situación de
los mercados internacionales.
El esquema anterior desaparece inmediatamente, como
consecuencia de nuestro ingreso. Se abre una vía de comercialización
de doble dirección, en la cual pueden participar todos
los productores comunitarios, tanto españoles como extranjeros.
Si bien nuestra situación sanitaria inicial hacía que la
realidad comercial fuera otra muy distinta, puesto que nuestras
posibilidades de comercialización en el exterior se encontraban
cerradas por la presencia en España de un conjunto de
enfermedades como la Peste Porcina Africana, la Peste Porcina
Clásica y la Fiebre Aftosa, que nos diferenciaban negativamente
del resto de los países de la Unión.
Esta situación era extraordinariamente peligrosa para la
supervivencia de nuestra ganadería, pues la realidad comercial
facilitaba la entrada en España de animales, carnes y productos
de origen animal, con la consiguiente bajada de los precios
en nuestro mercado hispano, sin tener la posibilidad de equilibrar
la balanza comercial a través de envíos al exterior.
La erradicación de las enfermedades anteriores, el descenso
vertiginoso de la incidencia de Tuberculosis bovina y Brucelosis
bovina, ovina y caprina, y los avances conseguidos en
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la eliminación de otros procesos infecciosos, fueron hitos alcanzados
por nuestra profesión que consiguieron, por una parte,
incrementar su prestigio y reconocimiento a nivel internacional
y, por otra, abrir de par en par las puertas de Europa
y del comercio con otro países terceros a nuestras producciones
ganaderas.
SITUACIÓN SANITARIA DE NUESTRA GANADERÍA
Ganado porcino
Al referirnos a la situación sanitaria de la especie porcina,
vamos a indicar los datos epizootiológicos correspondientes a
las enfermedades objeto de declaración obligatoria, de acuerdo
con lo señalado en la legislación comunitaria de la época
y concretamente a lo incluido en el Anexo E de la Directiva del
Consejo 64/432/CEE, de de junio de 1964.
Estas enfermedades son las siguientes: Rabia, Brucelosis,
Carbunco bacteridiano, Fiebre Aftosa, Parálisis contagiosa porcina
(enfermedad de Teschen), Peste Porcina, enfermedad vesicular
porcina, Peste Porcina Africana.
Los datos epidemiológicos de las enfermedades anteriores
los vamos a referir al año 1985, por ser el año correspondiente
a la firma del Tratado de adhesión, año de partida del estudio
incluido en este discurso.
Del conjunto de enfermedades señaladas anteriormente, la
peste porcina africana, la Peste Porcina Clásica y la Fiebre
Aftosa, impedían el comercio internacional de nuestros animales
vivos, carne fresca y productos, puesto que si bien las
incidencia clínicas de la Peste Porcina Clásica y de la Fiebre
Aftosa no eran alarmantes, se debía fundamentalmente a la
práctica de la vacunación, por lo que España no podía considerarse
como País Oficialmente Indemne de las mismas. Y de
hecho los dos últimos focos fueron en el mes de enero de 1985
para la Peste Clásica y en 1986 para la Fiebre Aftosa.
Por otra parte, la Peste Porcina Africana se encontraba en
España desde el año 1962, fecha en la que, procedente de
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Portugal, infectó las primeras explotaciones españolas en la
provincia de Badajoz.
Por todo lo anterior, fue necesario poner en marcha nuevas
medidas para conseguir en el menor plazo de tiempo la erradicación
total de las enfermedades señaladas.
Dichas medidas fueron incorporadas en los programas de
erradicación, que se describen a continuación:
PROGRAMA DE LUCHA CONTRA LA PESTE PORCINA
AFRICANA
Desde su introducción en España fueron varios los programas
de erradicación puestos en marcha, programas que, si
bien permitieron el control de la enfermedad, no consiguieron,
sin embargo, alcanzar su erradicación.
Se hacía necesario, por lo tanto, implementar nuevas ideas
que, adaptadas al medio rural, consiguieran un elemento clave
para avanzar en la lucha contra esta enfermedad, cual era la
colaboración activa y responsable del sector. Siendo en el año
1985 cuando se publica el Real Decreto 425/85, del 20 de
marzo, en el BOE número 80, de 3 de abril, por el que se
establece el Programa Nacional Coordinado para la erradicación
de la Peste Porcina Africana.
Dicho programa, que apareció de forma totalmente consensuada,
tanto con las Comunidades Autónomas como con el
propio Sector, a través de un sin fin de negociaciones con los
representantes del mismo: Organizaciones Profesionales Agrarias,
Organización de Cooperativas y particularmente la Asociación
Nacional de Productores de Ganado Porcino (ANPROGAPOR),
se basaba en las siguientes líneas de actuación:
1.ª MEJORA DE LA INFRAESTRUCTURA SANITARIA
DE LAS INSTALACIONES
Esta medida tiene como finalidad mejorar las instalaciones
de las explotaciones porcinas con el fin de crear las adecuadas
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barreras sanitarias, lo que posteriormente vino a denominarse
medidas de bioseguridad, que impidan la penetración de la
enfermedad en las explotaciones porcinas y particularmente
las explotaciones familiares y de menor tamaño.
Las actuaciones que podían ponerse en marcha en las explotaciones
eran las siguientes:
— Cerramiento.
— Vado sanitario
— Equipos de desinfección, desinsectación y desratización.
— Eliminación higiénica de excretas y purines.
— Lazareto.
— Modificación de las instalaciones para permitir una adecuada
limpieza y desinfección y dificultar la entrada de
agentes vectores.
A nivel municipal podían también ser objeto de ayuda la
realización de obras que faciliten la eliminación de excretas,
purines y cadáveres, así como el establecimiento de centros de
desinfección de vehículos de transporte.
Para facilitar la realización de las acciones señaladas anteriormente,
se puso en marcha una línea crediticia que podía
alcanzar hasta el 80% de la inversión, una subvención de un
30% de la misma, un período de amortización de 10 años, con
tres años de carencia. Durante el año 1986 se invirtieron por
parte de la Administración 750 millones de pesetas en esta
línea de actuación.
Indudablemente, las condiciones de financiación anteriores
eran suficientemente atractivas para permitir acometer las
medidas de bioseguridad, por parte de los ganaderos de forma
no gravosa para su propia economía, avanzando, en consecuencia
y de forma muy importante, en la creación de una
nueva situación de infraestructura sanitaria de nuestras explotaciones
porcinas a nivel de toda España, que junto con las
nuevas medidas adoptadas por Real Decreto 2004 del 2000,
han configurado un panorama único, que nos diferencia positivamente
del resto de la Unión Europea.
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Es curioso pensar, que las medidas anteriores no se encontraban
recogidas en ninguna legislación comunitaria de la
época, siendo ahora, después de mas de veinte años, cuando
la Comisión de la Unión Europe hace una nueva propuesta de
actuación futura en sanidad animal dentro del esquema de la
prevención de las enfermedades, comentando la necesidad de
dotar de las adecuadas medidas de bioseguridad a las explotaciones
ganaderas.
2.ª CONTROL SEROLÓGICO DE REPRODUCTORES
Destinado al control serológico de todos los reproductores
frente a la PPA, en el plazo de dos años.
Al mismo tiempo se realizaría una encuesta epidemiológica
de todas las explotaciones y municipios con ganado porcino.
La medida anterior permitió avanzar de forma muy rápida
en el control de la enfermedad, detectando los animales portadores
inaparentes, que sin demostrar signos clínicos, podían,
sin embargo, eliminar virus patógeno que darían lugar a nuevos
foco, siendo, en consecuencia, una medida clave y que
contribuyó de forma vital en la erradicación de la PPA.
Basta señalar como dato, sin entrar en un análisis pormenorizado
de la evolución del control serológico, que en el segundo
año del Programa de Lucha, este número se elevaba a
1.561.564, equivalente a un 80% del total, con un porcentaje
de positividad del 0,4%.
Asimismo, el conocimiento a través de las encuestas epidemiológicas
de la realidad del sector porcino español permitió
por primera vez en España disponer de una información muy
valiosa, para ser utilizada como herramienta de control en la
erradicación de futuros focos que pudieran producirse más
adelante.
No debo olvidar en este momento a los 60 Equipos de
Lucha, contratados por el Ministerio de Agricultura Pesca y
Alimentación, a través de la Subdirección General de Sanidad
Animal, que integrados por un Veterinario y un Auxiliar Pe19
cuario que peinaron toda la geografía española realizando las
encuestas epidemiológicas y los controles serológicos.
A los equipos anteriores se incorporaron otros 30 contratados
por la CCAA.
3.ª FOMENTO DE LAS AGRUPACIONES DE DEFENSA
SANITARIA Y ÁREAS LIBRES DE ENFERMEDAD
Las Agrupaciones de Defensa Sanitaria se consolidaron
como una pieza clave para la erradicación de la enfermedad,
siendo los propios ganaderos, integrantes de las mismas, los
verdaderos protagonistas de las medidas de erradicación, permitiendo
con su esfuerzo el avance paulatino en la conquista
sanitaria del territorio y la configuración de áreas libres.
Las ADS nacen en el Real Decreto 791/1979, de 20 de febrero,
siendo su principal objetivo la mejora del nivel sanitario de
las explotaciones.
La evolución del número de ADS es extraordinariamente
positivo, alcanzándose en 1986 un total de 564 ADS, agrupando
a 24.561 ganaderos, con 802.074 reproductoras. A la cifra
anterior es necesario añadir 113 Grupos Iniciales de Saneamiento,
con 2.531 ganaderos y 47.113 reproductoras. Los Grupos
Iniciales de Saneamiento nacieron como figura previa a la
obtención del título de ADS.
4.ª INDEMNIZACIÓN POR SACRIFICIO
Es precisamente este punto el que, a nuestro juicio, actúa
como pieza fundamental para la erradicación de las enfermedades
en las diferentes especies animales.
La declaración de los focos de enfermedad es absolutamente
necesario que se realice lo antes posible y, además, que se
lleve a cabo por todos los ganaderos afectados.
En algunos momentos se mantuvieron teorías, a nuestro
juicio equivocadas, considerando que los ganaderos no toma20
rían medidas eficaces para evitar la entrada de la enfermedad
en sus explotaciones si contaban con un nivel de indemnización
por sacrificio suficientemente elevado.
Como consecuencia de la filosofía anterior, las indemnizaciones
por sacrificio no alcanzaban en ningún caso el precio
real de mercado, situándose a gran distancia del mismo.
Y por lo tanto y en el caso de la PPA, coexistían tres precios
dentro del comercio español de la especie porcina:
El precio real de mercado.
El precio de la indemnización por sacrificio pagado por la
Administración.
Y un tercer precio, el de los animales «picados», equivalente
a:
Un precio intermedio, superior al nivel de indemnización,
pero inferior al precio de mercado, que se utilizaba para pagar
animales sospechosos, es decir, procedentes de explotaciones
que podrían estar afectadas por la enfermedad y cuyos ganaderos
no declaraban como focos, para evitar las pérdidas económicas
que suponía su destrucción por sacrificio obligatorio.
En consecuencia, se mantenía un comercio paralelo que
dificultaba la declaración total de los focos, con la consiguiente
facilidad para la difusión de la enfermedad.
A nuestro juicio, por esta y otras razones había permanecido
el problema durante mas de veinte años en nuestra geografía.
Era, por tanto, necesario cortar de raíz esta práctica comercial,
para lo cual se cambió el criterio de indemnización
de los animales en el siguiente sentido:
1.º Modificando el baremo de indemnización y adaptándolo
a cada uno de los tipos de animal que se comercializan
en la especie porcina:
Reproductores, lechones y animales para sacrificio.
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2.º Adaptando los valores de indemnización a los precios
reales de mercado, en función de las lonjas mas significativas
para cada tipo de animal.
3.ª Adelantando el pago de los animales lo antes posible,
mediante convenios con las entidades de crédito, que facilitaran
el cobro de los ganaderos.
Con el transcurso de los meses pudo comprobarse la eficacia
real de la medida anterior, apareciendo una catarata de
declaraciones de focos de PPA, lo que permitió su erradicación
en muy poco espacio de tiempo.
5.ª MOVIMIENTO PECUARIO
El movimiento de los animales de la especie porcina, tanto
los destinados para vida como aquellos otros destinados a
sacrificio, sufría importantes defectos, como consecuencia de
los cuales no se alcanzaba el objetivo de conseguir un adecuado
control en su traslado.
En primer lugar, la marca auricular de identificación no
correspondía con la explotación de origen de los mismos, sino
que identificaba al veterinario que practicaba la vacunación
contra la Peste Porcina Clásica.
Por aquel entonces existía en España el sistema denominado
de los Partidos Veterinarios Cerrados, que servía para delimitar
una zona geográfica concreta, donde realizaba el ejercicio
clínico el propio Veterinario Titular del Municipio, por lo
que todas las explotaciones vacunadas por él tenían el mismo
número de identificación de sus animales cuando salían de las
granjas, haciendo imposible, en consecuencia, conocer el origen
individualizado de cada explotación, al aparecer animales
enfermos de diferentes procedencias, en los mataderos o en
las granjas de destino.
Indudablemente a nadie se le oculta las dificultades que el
anterior sistema aportaba para la eliminación de los focos de
enfermedad.
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Por otra parte, en la documentación de traslado, denominada
Guía de Orígen y Sanidad, figuraba como expedidor de
la misma el Veterinario Titular, sin responsabilizar a los otros
dos elementos clave; el ganadero dueño de los animales y el
transportista, por lo que la responsabilidad sobre el traslado
de animales solamente descansaba en el Veterinario Oficial, lo
que facilitaba incumplimientos graves en la carga de animales
enfermos o en período de incubación de la enfermedad.
Lo anterior fue corregido de forma drástica mediante la
implantación de una marca de identificación individual que
correspondía exclusivamente con cada una de las explotaciones,
en la que figuraba el número de la provincia, el municipio
y la explotación dentro de la provincia, lo que aseguraba una
adecuada identificación en todo momento,
Asimismo, se puso en marcha un nuevo documento de traslado,
en el que se encontraban implicados los tres actores
principales del movimiento de los animales: el Veterinario
Oficial, el ganadero y el transportista. Asumiendo, como era
lógico, cada uno de ellos su cuota de responsabilidad.
6.ª REGISTRO DE EXPLOTACIONES Y RELACIÓN
MUNICIPAL
Otro problema fundamental con el que nos encontramos a
la hora de abordar la lucha y posterior erradicación de la PPA
fue conocer realmente el número de las explotaciones porcinas
de cualquier tamaño, así como su situación geográfica.
Antes de la puesta en marcha del nuevo Programa, para
que el ganadero pudiera cobrar la correspondiente indemnización
por sacrificio de sus animales, era necesario que la explotación
afectada se encontrara incluida dentro del Registro de
Explotaciones Porcinas. Ocurriendo un hecho muy muy curioso:
el virus de la enfermedad de forma inteligente afectaba a
las explotaciones registradas fundamentalmente, y en muy
pocas ocasiones a las granjas clandestinas.
La situación anterior se agravaba por la existencia en los
municipios de un gran número no solamente de explotaciones
familiares, sino, además, de un conjunto indeterminado de
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animales alojados en las casas de los pueblos, que, aprovechando
los residuos de alimentación humana, contribuian a la
economía familiar, con los ingresos correspondientes a su
venta y como ahorro importante en la compra de alimentos
para la familia mediante la denominada matanza domiciliaria.
Lógicamente, aunque de forma no oficial, estas denominadas
instalaciones porcinas también servían para contraer y difundir
la enfermedad, de forma totalmente clandestina, por tener
sus propietarios la certeza de que la eventual declaración y
sacrificio del foco no iría acompañada de la correspondiente
indemnización.
Se hacía necesario, por tanto, modificar la situación anterior,
mediante la adopción de dos medidas fundamentales:
1.º Conceder una amnistía general para que se incluyeran
en el Registro Oficial de Explotaciones Porcinas todas aquellas
que no se encontraban registradas.
2.º Poner en marcha la obligación de incluirse en la Relación
Municipal, que se creó al efecto, de todas las explotaciones
existentes en el municipio, con independencia de su
tamaño.
7.ª CHEQUEO SEROLÓGICO EN MATADEROS
Además de la inspección ante y post morten que se venía
realizando en todos los mataderos españoles, se puso en marcha
el control serológico de los animales con destino a sacrificio,
con lo cual se conseguían tres objetivos fundamentales:
1. Descubrir focos clandestinos de enfermedad no declarados
en las explotaciones de origen.
2. Conocer el grado de colaboración del sector, a medida
que avanzaba el Programa de Lucha.
3. Mentalizar a los posibles infractores de la inutilidad de
sus acciones fraudulentas, pues con toda seguridad serían descubiertas
en el matadero.
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8.ª INTENSIFICACIÓN DE LA INVESTIGACIÓN
Como no podía ser de otra forma, el Programa contemplaba
la intensificación de la investigación en los campos de
la epizootiología, mecanismos inmunológicos y biología molecular.
9.ª ACTUACIÓN CONJUNTA CON PORTUGAL
El Programa incluía también la posibilidad de poner en
marcha medidas de actuación conjunta con Portugal, al tratarse
de una enfermedad que afectaba a toda la Península
Ibérica.
Estas medidas estaban basadas fundamentalmente en la
información recíproca e inmediata de la aparición de focos de
enfermedad, sobre todo cuando los mismos se encontraban en
territorio fronterizo.
PRESENTACIÓN DEL PROGRAMA ANTE LA COMUNIDAD
ECONÓMICA EUROPEA
El día 17 de diciembre de 1985 el nuevo Programa de Lucha
fue presentado ante las autoridades sanitarias de la Comunidad
Económica Europea, concretamente en la División de Legislación
Veterinaria, donde el Jefe de la mencionada División,
fue informado adecuadamente por el Subdirector General de
Sanidad español de todos los pormenores del mencionado proyecto,
siendo asumido en su totalidad y posteriormente aprobado
por la Comisión.
Por Decisión 87/58 del Consejo, la Unión Europea adjudicó
a España una ayuda financiera de 42 Mecus (millones de Ecus)
(Un Ecus equivalia a 144,382 pesetas), ascendiendo la ayuda a
6.064,044 millones de pesetas, para la erradicación de la enfermedad,
en un período de cinco años a contar desde el 1-4-1987
hasta el año 1991.
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EVOLUCIÓN DE LA LUCHA CONTRA LA PPA
Durante el primer año de puesta en marcha del Programa,
caben destacar los siguientes hechos:
1.º La favorable evolución en el número de casos de enfermedad,
pasando de 1.031 registrados en 1984 a 729 en el
año 1985, lo que supuso un esperanzador descenso de casi un
30%.
De cualquier forma, es preciso destacar el volumen y la dimensión
del problema con el que nos encontrábamos, teniendo
en cuenta que solamente en el año 1984 se detectó la enfermedad
en 1.031 explotaciones, cifra equivalente a la aparición
de alrededor de tres explotaciones afectadas diariamente.
Al reducirse, como hemos señalado anteriormente, en cerca
de un 30% el número de explotaciones afectadas en el primer
año de puesta en marcha del Plan, se pueden ustedes
imaginar cómo el dato anterior supuso un auténtico espaldarazo
de moral para todo el equipo de la Subdirección General
de Sanidad Animal, que se encontraba expectante por ver cómo
evolucionaban las líneas de actuación dentro del propio medio
ganadero.
No obstante y para que puedan hacerse una idea de la
magnitud del problema, señalamos que el número de animales
sacrificados ese año ascendió a 223.284, siendo el valor total
de las indemnizaciones por el sacrificio de los mismos de
1.226.599.102 de las antiguas pesetas. Y siendo, además, necesario
resaltar el esfuerzo económico realizado por la Administración
en aquella época, al elevar por dos veces el baremo de
indemnización por sacrifico, para adaptarlo a los precios de
mercado.
2.º La extraordinaria acogida del Programa por parte del
sector ganadero. Parecía como si estuviera esperando encontrar
un camino adecuado para colaborar con la Administración,
como si necesitara agarrarse fuertemente a una tabla de
salvación que le permitiera cruzar a la otra orilla del comercio
comunitario.
Los datos son tan significativos como los siguientes:
26
Las Agrupaciones de Defensa Sanitaria tienen un crecimiento
de un 173%.
Las Granjas de Protección Sanitaria Especial, aumentan en
un 138%.
Los reproductores bajo control serológico se elevan a
423.250, con 1.185 animales positivos, lo que supone un 0,28%
de positividad.
Las explotaciones controladas serológicamente llegan a
4.311, correspondientes a 478 municipios.
En cuanto al Registro de Explotaciones, la respuesta de los
ganaderos fue abrumadoramente positiva, pasando de 35.000
explotaciones de producción registradas a 84.638, lo que supone
un incremento de un 141,82%.
En explotaciones de cebo, el aumento fue aun mayor, creciendo
desde 14.890 cebaderos a 44.012, con un aumento de
195,5%.
Los datos anteriores demuestran que al menos hasta el año
1985 existían cerca de 50.000 explotaciones de producción y
más de 29.000 cebaderos clandestinos, donde la presencia del
virus de la PPA era extraordinariamente difícil de descubrir y,
en consecuencia, imposible de erradicar, fruto de una política
inadecuada que dificultaba en gran medida la declaración de
los focos de enfermedad por el temor de los ganaderos a no
cobrar la indemnización correspondiente.
COSTE DEL PROGRAMA AÑO 1985
Para podernos hacer hoy un idea del volumen económico
del Programa de Lucha cabe señalar que la inversión global
del mismo para el año 1985 ascendió a la cifra de
1.757.510.876 pesetas.
Hasta aquí hemos realizado un pequeño estudio de la puesta
en marcha del Programa de Lucha contra la Peste Porcina
Africana, y no siendo en cualquier caso objeto de este trabajo,
esta enfermedad en exclusiva, pasamos a estudiar a continuación
las actuaciones realizadas en otros problemas sanitarios.
27
Sí merece la pena destacar que las líneas de actuación
incluidas en el Programa no fueron copiadas de ninguna norma
comunitaria ni de cualquier otro país donde hubiera aparecido
la enfermedad con anterioridad. Fueron actuaciones
específicamente diseñadas por nosotros, para atajar el problema
español y nacidas exclusivamente de la experiencia adquirida
en el propio medio ganadero de nuestro país.
Creo que es absolutamente necesario destacar lo anterior,
porque en muchas ocasiones, en mi opinión, la falta de conocimientos
prácticos esteriliza o al menos retrasa enormemente
la capacidad de actuación frente a un problema sanitario, al
ponerse en marcha medidas inadecuadas a la realidad de
nuestra ganadería, por estar diseñadas y dirigidas desde estancias
oficiales, careciendo sus responsables de la imprescindible
formación sobre el terreno, previa a su posterior ejercicio
profesional en puestos de responsabilidad.
RESULTADOS DEL PROGRAMA
Con fecha 14 de diciembre de 1988, por Decisión del Consejo
de la Unión Europea, se eliminan las prohibiciones para
poder enviar animales vivos, carne fresca y productos de origen
animal, procedentes del territorio español al resto de los
países miembros, delimitándose una amplia zona libre de Peste
Porcina Africana.
La fecha de aplicación práctica de la norma se estableció
el 14 de mayo del año 1989.
Si recordamos que esta enfermedad entró en España procedente
de Portugal en el año 1962; es decir, que había permanecido
en nuestro país durante más de 20 años, hasta la puesta
en marcha del nuevo Programa de Lucha en el año 1985 y
comparamos el período de permanencia anterior, con su práctica
eliminación en poco más de tres años y medio tras la
aplicación de las nuevas medidas de lucha, podemos sacar las
siguientes conclusiones:
1.ª Las medidas de lucha y erradicación de una enfermedad
deberán adaptarse a la situación epidemiológica de la
misma en cada una de las situaciones geográficas.
28
2.ª La situación epidemiológica estará conformada por
una serie de condicionantes entre las cuales cabe destacar las
siguientes:
— Estructura del sector.
— Tipología de las explotaciones.
— Vertebración del mismo.
— Nivel económico.
— Condiciones del comercio.
— Colaboración de los ganaderos, tratantes, comerciantes,
mataderos, industrias cárnicas y todos los elementos
integrantes de la cadena agroalimentaria.
Destacando, además, que las normas de erradicación establecidas
previamente, si bien pueden servir de base de partida,
deben, no obstante, ser analizadas a fondo permanentemente,
para comprobar su eficacia en cada una de las situaciones.
PROGRAMA DE LUCHA CONTRA LA PESTE PORCINA
CLÁSICA
La Peste Porcina Clásica consiguió eliminarse de nuestra
geografía ganadera, tras la muy intensa campaña de vacunación
que se mantuvo en España contra la misma durante
muchos años.
Podríamos remontarnos al año 1971, en el que por Resolución
de la primera Dirección General de Ganadería, de 29 de
octubre, se establecen medidas de vacunación contra esta
enfermedad.
No obstante, es la Orden Ministerial de 30 de diciembre de
1987 la que recoge el Programa Nacional Coordinado de Lucha
contra la Peste Porcina Clásica, en la que se incorporan a
nuestro ordenamiento jurídico las Directivas 80/217 y 80/1095,
de 22 de enero y 11 de noviembre respectivamente, sobre la
lucha contra la enfermedad. Así como la Decisión C.E.E. 87/
29
276, de 15 de mayo, por la que se aprueba el Plan de Erradicación
Acelerado de PPC, presentado por España ante la Unión
Europea, con una dotación presupuestaria de 1.100 millones
de pesetas para cinco años, a contar desde el año 1987 hasta
1991.
Dicho Programa estaba basado, por una parte, en los preceptos
que fueran de aplicación para la especie porcina, recogidos
en el Programa de Lucha contra la Peste Porcina Africana
y además en las siguientes líneas de actuación:
— Notificación obligatoria de la enfermedad.
— Actuaciones ante la sospecha de enfermedad.
— Mantenimiento inmediato de la explotación bajo control
oficial.
— Recuento de los animales y prohibición de salida de los
mismos.
— Control del movimiento del personal de la explotación y
de la entrada y salida de vehículos.
ELIMINACIÓN DE FOCOS
— Sacrificio obligatorio y destrucción higiénica de los animales.
— La existencia de unidades diferenciadas y distantes entre
sí dentro de la explotación posibilitaba la vacunación
de animales de la misma sin necesidad de sacrificar
todo el efectivo.
— Limpieza desinfección y desratización de instalaciones
y vehículos.
— Realización de la encuesta epizootiológica.
— Repoblación de animales transcurridos 30 días desde la
terminación de las medidas de desinfección en explotaciones
intensivas y 90 días en las extensivas.
30
INDEMNIZACIÓN POR SACRIFICIO
Medida de protección en zonas afectadas.
Zona de protección de tres kilómetros en la que:
— Se prohíbe la circulación de animales.
— Se ponen en marcha medidas de inmovilización de los
mismos durante 15 días, pasados los cuales pueden salir
a mataderos homologados oficialmente.
— Se prohíbe la cubrición de cerdas por verracos que no
sean de la propia explotación.
— Se prohíbe asimismo la celebración de ferias, mercados
y concentraciones de animales.
Todas las medidas anteriores se deben mantener en vigor
durante 30 días a partir de la eliminación del foco.
Por otra parte, y esto es muy importante, sobre todo en un
país como España, donde aún no se había prohibido la vacunación,
precisamente por la eficacia que había demostrado,
manteniendo a España indemne de la enfermedad, desde el
mes de enero de 1985. Cabía la posibilidad de poner en marcha
medidas de vacunación urgente donde se hiciera necesario.
Es decir podían convivir medidas de erradicación, mediante
el sacrificio de los animales, con medidas de profilaxis
vacunal.
CONTROL DEL MOVIMIENTO
Mediante las actuaciones de:
— Identificación animal con el mismo sistema de identificación
que el utilizado para combatir la PPA.
— Documento de traslado de los animales.
— Obligatoriedad de información del movimiento de los
animales para los transportistas, comerciante y propietarios.
31
PROFILAXIS VACUNAL
Para los reproductores una vez al año. Y para los lechones
que se muevan para vida. Siendo la vacuna distribuida gratuitamente.
Las medidas de vacunación contra la enfermedad fueron
suficientemente eficaces, de tal forma que por Real Decreto
866/1988, de 24 de junio, se prohíbe la vacunación, con el fin
de alcanzar el estatus sanitario de País Oficialmente Indemne
de PPC, estatus que se mantuvo en España desde el mencionado
año de 1988 hasta el año 1997, es decir, durante doce años.
Como veremos después, en el año 1997 apareció un nuevo
brote «importado» de Holanda, que afectó primero a Cataluña,
para extenderse posteriormente a otras regiones como
Castilla y León, Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón y Andalucía,
siendo eliminada en julio de 1998.
Cabe realizar un breve comentario en relación con este
hecho, pues fue la presencia de esta enfermedad la que me
convenció de la necesidad de proponer a la entonces Ministra
de Agricultura Pesca y Alimentación, Excma. Sra. Doña Loyola
de Palacio del Valle Lerchundi, la creación otra vez de nuestra
Dirección General de Ganadería.
FIEBRE AFTOSA
Es de justicia destacar, la importante labor realizada por
los Servicios Veterinarios Españoles en las medidas tomadas
contra la Fiebre Aftosa, medidas que consiguieron la erradicación
de la misma, ya que tras el último foco declarado en el
mes de junio de 1986 en Talavera de la Reina (Toledo), no ha
vuelto a tener ninguna incidencia en España.
PROGRAMA DE LUCHA CONTRA LA FIEBRE AFTOSA
Las medidas de actuación contra la enfermedad estaban
basadas fundamentalmente en la vacunación obligatoria y
gratuita de los animales pertenecientes a las especies bovina,
ovina, caprina y porcina.
32
La Orden Ministerial de 3 de mayo de 1985, publicada en
el Boletín Oficial del Estado de 13 de mayo, contempla las
siguientes líneas de trabajo:
Ganado vacuno. Vacunación de los animales adultos una
vez al año. Los animales jóvenes serían vacunados antes de
salir de la explotación y a partir de los tres meses de edad.
En el ganado ovino y caprino, los animales deberían ser
vacunados una vez al año.
En ganado porcino, la vacunación en adultos debería ser
semestral y los animales jóvenes deberían ser vacunados antes
de cumplir los tres meses de edad, bien en orígen o en destino.
La norma anterior fue modificada posteriormente en el año
1989 por Real Decreto 832 /1989, de 7 de julio, en la cual se
incorpora a nuestro ordenamiento jurídico la Directiva 85/511/
CEE, norma que establece las Medidas Comunitarias de Lucha
contra la Fiebre Aftosa.
En España, el último foco de enfermedad, como hemos
señalado anteriormente, apareció en junio de 1986 en el municipio
toledano de Talavera de la Reina, tras un silencio epizoótico
de cerca de tres años mantenido desde el mes de agosto
de 1983.
Durante el año 1985 fueron suministradas 6,1 millones de
dosis para rumiantes y 4,9 millones para porcinos.
GANADO BOVINO, OVINO Y CAPRINO
El principal problema que afectaba a la ganadería bovina,
ovina y caprina en aquellos años era el relacionado con la
tuberculosis y la brucelosis.
La elevada incidencia de estas enfermedades en los rumiantes
españoles nos separaba de forma importante del resto de
los países de la Unión, por lo cual era necesario avanzar de la
forma más rápida posible en el descenso del nivel de positividad
tanto en explotaciones como en los animales de las tres
especies.
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MEDIDAS DE LUCHA CONTRA LA TUBERCULOSIS
BOVINA Y LA BRUCELOSIS BOVINA, OVINA Y CAPRINA
La norma clave que estableció las medidas de actuación
contra las enfermedades señaladas anteriormente, consiguiendo
un avance extraordinariamente importante en el control de
las mismas, se remonta a la Orden Ministerial del 25 de noviembre
de 1978 (BOE-XII-98).
Dicha norma establecía las siguientes medidas de actuación:
Información del sector
Elemento fundamental, no tenido muy en cuenta en ocasiones
anteriores, para conseguir la colaboración activa y responsable
de los ganaderos.
Identificación animal
Inmunización
Con vacuna B-19, para terneras entre los 3-9 meses de edad.
Con vacuna Rev-1, para corderas y chivas entre los 3-6
meses de edad.
Importante señalar, la vacuna se distribuía gratuita y exclusivamente
por el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación.
Diagnóstico
En Tuberculosis, mediante la prueba de intradermorreacción
tuberculínica.
Examen higiénico de la explotación
Realización de la ficha técnica de explotación, en la cual se
incluía la información relacionada con: Situación de las instalaciones.
Manejo efectuado. Alimentación.
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Planificación del saneamiento
Los Jefes Provinciales de Producción Animal realizarían
la propuesta de actuación para cada una de las explotaciones
sometidas a saneamiento, mediante el oportuno Plan de Saneamiento,
que comprendería las siguientes acciones: Sacrificio
en mataderos autorizados. Indemnización de los animales.
Higienización de las explotaciones. Reposición con
animales procedentes de establos saneados o en proceso de
saneamiento.
PROGRAMAS DE ACTUACIÓN
Considerando las diferentes situaciones en que podían encontrarse
las explotaciones españolas, se pusieron en marcha
diferentes posibilidades de actuación en la forma siguiente:
Programa a nivel nacional
Programa de saneamiento en áreas
Programa en explotaciones selectas: Ganaderías Diplomadas.
Ganaderías de Sanidad Comprobada. Núcleos de Control
Lechero. Explotaciones incluidas en Libros Genealógicos.
Otras ganaderías.
Programas de saneamiento concertado
Mediante los denominados Conciertos de Saneamiento con:
Ganaderos, Asociaciones, Municipios, Comarcas, Provincias
y Regiones.
ESTIMULOS AL SANEAMIENTO
Con el fin de estimular a los ganaderos, se adoptaron
medidas complementarias entre las que cabe resaltar las siguientes:
35
Beneficios preferentes en relación con créditos subvencionados,
reformas de alojamientos, cesión oficial de animales,
adquisición de semen, reestructuración del sector lácteo.
Cabría destacar la medida relacionada con la importación
de ganado selecto, solamente autorizada para explotaciones
saneadas o en proceso de saneamiento.
Publicación oficial de la relación de ganaderías y municipios
saneados.
Puesta en marcha por primera vez de un nuevo concepto
prioritario en la comercialización de los animales mediante
los nuevos Mercados de Ganado Saneado, de vital importancia
para evitar que coincidieran en el mismo recinto animales
saneados y sin sanear, actuando lógicamente en este caso
como un auténtico foco de difusión de las enfermedades objeto
de saneamiento.
Posteriormente a la disposición anterior, se fueron corrigiendo
las deficiencias que se venían apreciando a nivel de
campo, con el fin de avanzar mas rápidamente en la lucha
contra ambas enfermedades.
En este sentido caben destacar las siguientes medidas:
Incremento en los baremos de indemnización por sacrificio.
(Resolución de la Dirección General de la Producción
Agraria de 24-I-79).
Identificación de animales vacunados mediante la cruz de
malta.
Puesta en marcha de nuevas técnicas de laboratorio:
Bovinos: Ring Test, Aglutinación con rosa de bengala y
fijación del Complemento.
Ovinos: Fijación del complemento.
Caprinos: Rosa de bengala, aglutinación lenta y fijación del
complemento.
Se ponen en marcha nuevas medidas destinadas fundamentalmente
a prestigiar la sanidad de las explotaciones saneadas:
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En este sentido se implanta la tarjeta sanitaria (tarjeta
verde) para dichas explotaciones.
Mayor control para los animales enfermos o presuntamente
enfermos procedentes del saneamiento con destino al matadero.
Durante el año 1985 fueron investigadas un total de
1.562.000 animales y 134.602 establos, invirtiendo 2.945 millones
de pesetas en indemnizaciones por sacrificio en el ganado
vacuno.
Tras nuestra ingreso en la Unión, se publica la Orden Ministerial
de 28 de febrero de 1986, por la que se incorporan al
ordenamiento jurídico español las Directivas 64/432 y la 78/52;
la primera como norma comunitaria fundamental para establecer
las reglas de juego en materia de Tuberculosis y Brucelosis,
y la segunda que recoge los Planes Nacionales españoles presentados
por nuestro país y aprobados por la Unión para la
lucha contra la Tuberculosis y Brucelosis, y dotados con 2.000
millones de pesetas para un período de tres años a contar a
partir del año 1987 hasta el año 1989.
Cabe recordar que en esta norma se nombra al Laboratorio
de Sanidad Animal de Granada como centro de referencia para
la Tuberculosis, al Laboratorio de Murcia para la Brucelosis y
al de Madrid para la Leucosis bovina.
OTRAS ACTUACIONES SANITARIAS
Varroasis
En el año 1985, y a través de la Orden Ministerial de 12 de
marzo, se ponen en marcha por primera vez en España medidas
de lucha contra la Varroasis, enfermedad aparecida en
España, presumiblemente procedente de Francia.
Estas medidas señalaban lo siguiente:
Declaración obligatoria de la enfermedad.
Prohibición de la importación de reinas y enjambres con
orígen en países afectados.
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Prohibición del movimiento de colmenas en una franja de
30 Kms de ancho en línea paralela a la frontera con Francia.
Control diagnóstico permanente en dicha área.
Leucosis Bovina
El Programa de Erradicación de la Leucosis Bovina fue
aprobado con fecha 28 de febrero de 1986.
Dicho Programa estaba basado en el Diagnóstico Serológico
y sacrificio de los animales reaccionantes positivos.
Paratuberculosis Ovina y Caprina
En el año 1986 se pusieron en marcha medidas para el
control serológico de los animales destinados a las Exposiciones
Venta.
Anemia infecciosa equina
Asimismo se chequearon serológicamente los caballos que
se desplazaban de sus zonas habituales de origen.
Rabia
Se mantuvieron los programas de vacunación obligatoria
frente a la Rabia.
DECLARACIÓN OBLIGATORIA DE ENFERMEDADES
Antes de nuestro ingreso en la Unión Europea, la declaración
de enfermedades venía determinada por el Reglamento
de Epizootías de 4 de febrero de 1955.
Por Real Decreto 959 /1986, de 25 de abril, se establece una
nueva normativa, en cumplimiento de lo señalado en la Directiva
82/894/CEE, de 21 de diciembre de l982, por una parte y
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por otra para ordenar las actuaciones de las CCAA en materia
de la declaración de enfermedades.
La disposición señala que serán los Servicios competentes
de las CCAA los responsables de realizar esta declaración al
MAPA, para su ratificación estatal, por dos razones fundamentales:
la primera para que pueda surtir efecto a nivel nacional
y la segunda para su notificación a nivel internacional.
Asimismo, señala que será el Ministerio de Agricultura Pesca
y Alimentación el responsable de la comunicación del
foco de enfermedad a la Comisión y al resto de los Estados
miembros.
Las enfermedades objeto de declaración obligatoria señaladas
por la Unión Europea eran las siguientes:
Fiebre Aftosa.
Enfermedad Vesicular.
Peste Bovina.
Perineumonía Contagiosa Bovina.
Fiebre Catarral Ovina.
Peste Porcina Africana.
Peste Porcina Clásica.
Enfermedad de Teschen.