Aplicación de las nuevas tecnologías a la montanera del cerdo ibérico

A la memoria de mi padre y de mi abuelo

 

AGRADECIMIENTOS

 

En primer lugar quiero expresar mi agradecimiento a todos aquellos que han hecho posible que hoy me encuentre en esta tribuna, pronunciando el discurso de Ingreso en la Real Academia de Ciencias Veterinarias de España. Agradecimiento ququiero dirigir en primer lugar a los Excelentísimos Académicos que avalaron mi

candidatura y me animaron en todo momento: el Prof. Serrano Tomé, el Dr. Borregón Martínez y el Prof. García Partida. Al Prof. García Partida le agradezco, además, el honor de presentarme ante este selecto auditorio. Agradecimiento también a todos los Excelentísimos Académicos que en las conversaciones que mantuve con ellos en diferentes momentos, me animaron a continuar esta tarea y depositaron su confianza en mí para formar parte de esta insigne Institución y contribuir a su labor.

Institución a la que llego cargado de ilusión, entrega y responsabilidad.Ilusión de compartir con quienes fueron mis maestros y profesores en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid, las tareas Académicas de reflexión, debate y profundización en los problemas de las Ciencias Veterinarias y su aportación a la sociedad. Entrega por cuanto no sé abordar las tareas de otro modo y dedicación, ya que a falta de otros méritos, la naturaleza me ha donado la perseverancia y el trabajo. Responsabilidad como correspondencia a la confiada otorgada.  

Llegado a este punto, también quiero expresar mi agradecimiento a todas aquellas personas que a lo largo de la vida han contribuido a mi formación personal e intelectual, a mis padres, a mis hermanos, a mis maestros y profesores que me inculcaron el amor por el conocimiento y el saber, a mis compañeros de las tareas universitarias. Agradecimiento especial quiero dedicar a mi esposa y a mis hijos, que me han dado el equilibrio que según dijera Santiago Ramón y Cajal, necesita todo investigador, lo que me ha permitido dedicarme a aquello que más me gusta: la docencia y en especial la investigación.

Finalmente quiero manifestar mis saludos y agradecimientos a todos los amigos y compañeros que habéis tenido la amabilidad de responder a la invitación de acompañarnos en este solemne acto, tan importante e inolvidable para mi.

 

INTRODUCCIÓN

 

La elección del tema de un discurso no es fácil, tampoco lo ha sido en este caso. Me he debatido entre un tema sedimentado que no estuviera sometido a los avatares del avance tecnológico, ni de la novedad, o plantear un tema novedoso, con el riesgo de que la velocidad de los avances podían dejar obsoleto en menor tiempo el tema elegido. No obstante, pensé que es necesario aplicar la máxima jesuítica de “asumir el riesgo de equivocarse a cometer la equivocación de no arriesgarse”.

 Dado que he concurrido a la Academia por la Sección de Zootecnia, debía presentar mi discurso por este campo de las Ciencias Veterinarias. Dentro del mismo los mayores esfuerzos investigadores en los últimos quince años de mi carrera se han centrado en el cerdo Ibérico y entre la amplia variedad de aspectos posibles de ser tratados con la rigurosidad necesaria, he elegido un tema que considero va a tener una gran proyección y contribuirá a resolver dos problemas existente en las dehesas con cerdos Ibéricos: la falta de mano de obra especializada y la optimización de los recursos de la montanera. Se trata de la aplicación de las nuevas tecnologías a la producción del cerdo Ibérico. Así me encuentro ante este Excelentísimo auditorio con este tema que he titulado .Aplicación de nuevas tecnologías a la monitorización de la montanera del cerdo Ibérico..

Quisiera hacer unas referencias históricas sobre el cerdo Ibérico y la cría del mismo en España, pero no tan lejanas para que no digan sus Excelencias lo que aquel presidente de las Cortes españolas del siglo XIX, que cuando un diputado en la defensa de su proposición, llevaba una hora de prolegómenos habiéndose remontado hasta el mismo momento de la creación, le dijo, .Espere vuestra señoría, que vaya a buscar un paraguas para cuando llegue al diluvio universal.. Les prometo que seré más breve y que no osaré buscar en el arca de Noé a nuestros cerdos Ibéricos, aunque, conociendo la afición de Noé por la dieta mediterránea, seguro que estaban allí.

 

 

 

ANTECEDENTES Y EVOLUCIÓN DE LA CRIA DEL CERDO IBERICO EN ESPAÑA

 

 

Es aceptado que el cerdo Ibérico procede del Sus mediterraneus y existen pruebas de su cría y explotación en España desde la época prerromana, como lo atestiguan los .verracos., esculturas de granito de las que se conocen más de 300(Blázquez, J.M., 1978) existentes en la franja occidental de la península Ibérica y que ponen de manifiesto la importancia de estos animales en la economía y modo de vida de los pueblos ibéricos, hasta el punto que transcendió al ámbito social y cultural. (Ilustración 1).

 

ILUSTRACIÓN 1. Verraco de granito prerromano. San Felices de Gállego,

Salamanca.

 

 

Las primeras citas encontradas acerca de la cría del cerdo mediante pastoreo .que hoy podría ser asimilado al sistema de engorde en montanera. en la Península Ibérica, datan de la época de la dominación romana. Así en el periodo 72 a.C.-100 d.C., en la Bética, el ganado de cerda era numeroso y se alimentaba de bellotas y, en tiempos de Varrón, se criaba en Lusitania una raza de cerdos

de gran tamaño (Blázquez, 1978). Virgilio escribe que .Cuando llega el Invierno, muele en los lagares la aceituna, los cebones vuelven a la piara hartos de bellota…. (García-Badell y Abadía, 1963). En otros textos coetáneos se hacen continuas referencias a las excelencias de sus productos derivados, formas de preparación de los mismos, precios que alcanzaban en el mercado, etc.

 

Lucio Junio Moderato Columela, fue el primer autor que trató la explotación del cerdo con una perspectiva integral. En su obra Los doce libros de agricultura, también conocida como De los trabajos del campo, escrita en el primer siglo de nuestra era, realizó numerosas observaciones y recomendaciones sobre la cría, alimentación y comportamiento del cerdo, vigentes todavía en algunas explotaciones extensivas del cerdo Ibérico. En esta obra no sólo compendia

el conocimiento agronómico y veterinario de su época, sino que prueba métodos, ensaya procedimientos y aplica innovaciones en sus propias fincas. En el libro VII dedica tres capítulos a los cerdos. En uno de ellos explica el manejo reproductivo, las características de los campos y de las instalaciones dedicados a la cría, la alimentación y, además, aconseja las tareas que debe realizar el porquero. El capítulo décimo se centra en: la importancia del agua para el mantenimiento de la salud de los cerdos, las enfermedades y los remedios para las mismas. Por último, el capítulo decimoprimero está dedicado exclusivamente a la castración, y se describen métodos que todavía son practicados en los machos. Las encinas, los alcornoques y los mestos son citados, entre otros muchos, como árboles .cultivados., de cuyos frutos maduros se alimentan los cerdos, diferenciándolos de los frutales silvestres como algarrobos, madroños, etc. también utilizados en la alimentación porcina.

 

En 1513 se publicó en Alcalá de Henares la primera edición de la Obra de Agricultura del castellano Gabriel Alonso de Herrera. Dedicó a los cerdos cinco capítulos del libro quinto, en los que puede observarse la gran influencia de los escritores clásicos, sobre todo de Columela. Aunque mantiene en gran medida la misma estructura en el texto que éste, Alonso de Herrera lo complementa con

observaciones de su época, consiguiendo una obra sólida que ha estado vigente hasta principios del siglo XX.

 

Entre las novedades que aporta en la fase de cría se encuentra el manejo por lotes de clases de animales, la concentración de las parideras y la obtención de dos partos anuales. Así, en el capítulo XXXVII del libro quinto se indica que .lleva grande ventaja la cría que nasce por mayo. frente a las que .vienen a parir en Invierno. porque .parenlos menudos, desmedrados, porque lo uno no tienen que comer las madres ni los hijos, lastímanles mucho las tetas y, sobre todo, el frío les es muy enemigo.. En cuanto a la alimentación cabe señalar la diferencia que establece entre las grandes explotaciones, y las de autoconsumo.

 

Durante el largo período transcurrido entre las dos obras citadas, la cría del cerdo experimentó pocos cambios. No obstante, la experiencia acumulada porgeneraciones de ganaderos sirvió para conseguir mejores animales mediante selección y pautas de manejo y tratamiento más eficaces, como la sección de la parte superior del disco cartilaginoso del hocico, o el anillado para evitar los daños causados por el hozado, o las técnicas de castración de machos y de hembras.

 

En la obra Medicina española contenida en proverbios vulgares de nuestra lengua de Juan Sorapán de Rieros, publicada en 1616, existen pocas alusiones al cerdo y a su carne, quizás por las connotaciones peyorativas existentes sobre este animal y al hecho de que, a su condición de médico, unía el autor la de familiar del Santo Oficio de la Inquisición. Aún así destaca las bondades de la carne de cerdo, señalando la región de Extremadura como lugar de engorde prioritario de este ganado, tanto en cantidad .Y no solo es abundante de frutas domésticas cualquier parte de Estremadura, más también de silvestres castañas, bellotas, y madroños, con que engorda tanto número de ganado de cerda, que ay jamones, y chorizos Estremeños casi para toda España. como en calidad .Pero aunque esta provincia es generosa, y prestante por las cosas hasta aquí referidas; mucho mas lo es por que la buena calidad de sus pastos; y bellota, cria carne para toda Castilla la vieja, para la Corte, Mancha, Reyno de Toledo, Sevilla, y Granada, y muchos de sus jamones llegan al nuevo mundo de las indias, adonde son estimados, como cosa estremada.. Donde queda de manifiesto la importancia que la cría del ganado porcino y la elaboración de productos curados tenía en Extremadura ya a principios del siglo XVII.

 

A finales del siglo XVIII, el censo de reproductoras de la especie porcina en Extremadura se cifraban en 53.690 cabezas según Larruga (1795), aunque .El ganado de cerda se nota con alguna decadencia. No es tan crecido como lo fue en los siglos pasados.. Este autor cita más de treinta poblaciones en las cuales la cría del cerdo es una actividad importante, entre las cuales cabe señalar Montanchez, Jerez de los Caballeros, Barcarrota o Fregenal, poblaciones que hoy día continúan siendo referentes en la producción porcina. Asimismo alaba la calidad de .los perniles y chorizos [de Extremadura] muy apreciables en Madrid y otras Capitales de España..

 

La situación de la ganadería porcina en Extremadura se encontraba en esa época en una situación de crisis, igual que todo el ganado estante, debido a los abusos de los Hermanos del Honrado Concejo de la Mesta, según se pone de manifiesto en la memoria que elevaron las ciudades con voto en Cortes de Extremadura en la representación que dieron a Carlos III en 1763 y que recoge Larruga (1795), .Son muchas las dehesas, cuyo principal aprovechamiento es el fruto de bellota esencial para el ganado de cerda… El labrador que por San Miguel se halla con ganado y sin bellota, se ve en la cruel necesidad de entregar el ganado en un precio vil, o de tomar la bellota en el mas inmoderado.., mas adelante se informa del tiempo que necesita un cerdo para .engrosarse., cuando se dice .para llegar a estado de engrosarse el cerdo haya por lo menos de haber desfrutado dos montaneras en aquella clase, faltándole, ni

puede conservarse ni criarse, de que procede la carestía de esta especie, que cada día se hace mayor con daño del público..

 

En la monumental obra de Madoz compuesta por 27 volúmenes (1846), hay escasas referencias a la cría del ganado porcino, tan solo se indica que en la provincia de Cáceres hay .numerosas piaras de cerdos, cuya carne es quizás la más sabrosa de España, por lo dulce de la bellota de que se mantiene,. respecto a la provincia de Badajoz señala que .en la que más se distingue este país, es en el gran número y riqueza de sus pingües dehesas destinadas a pastos en su mayor parte, y que pobladas también de espesos encinares mantienen innumerables rebaños del país y transhumantes, vacadas, manadas de cerdos, yeguadas, …., aunque señalaba que .han venido muy a menos.. Los censos que proporciona de .ganado cerdal. son de 108.802 en la provincia de Badajoz y 68.320 en la

de Cáceres.

 

Algunos de los escritores ingleses que visitaron España en el siglo XIX, dejaron noticias de la cría de los cerdos. Robert Southey (1808) indicó que en la dehesa .La granja del Espadañal. ubicada en el término municipal de Navalmoral de la Mata y propiedad de los Jerónimos, monjes del Escorial, los frailes permitían que los labriegos llevaran allí sus cerdos para que comieran sólo las bellotas caídas, no les estaba permitido varearlas, y tenían que pagar 42 reales por cerdo. .Sin embargo los cerdos se ponen gordos con la ganga al igual que los frailes., apuntaba dicho autor. Esta dehesa tenía una superficie de 4.400 fanegas, equivalente a 2.800 ha y cuando fue desamortizada se valoró en 15.028.500 reales según el Boletín Oficial de Ventas de Bienes Nacionales (Merino, 1976).

 

Richard Ford (1845), algunos años más tarde, aportaba algunos datos sobre el ganado porcino, cuando decía .Solamente en segundo lugar están los cerdos de Extremadura, y con ellos igualmente la Naturaleza les otorga su ayuda, ya que extensos terrenos de esta silvestre provincia están cubiertos de bosques de quercus, hayas [posiblemente se refiriera a robles] y castaños.. Asimismo, reflejaba la valoración existente en la época sobre la calidad de los productos cárnico procedentes del cerdo .Los Jamones, tocino y los chorizos de esta provincia siempre han sido, y merecidamente, muy afamados. y se refería a la producción de cerdos en Logrosán, Aldea del Obispo y Montanchez, población a la que declaraba .capital del distrito del tocino..

 

A principios del siglo XX, los sistemas de explotación del porcino se encuadraban en dos grandes grupos: estabulación total y sistema mixto (Asoc. Gral. de Ganaderos, 1928), aunque algún autor pensaba que en España no se seguía ningún sistema racional ni uniforme en la cría del cerdo, apuntando que .En Extremadura viven en las majadas construidas en las dehesas. lo que de alguna

manera indica un sistema diferente de manejo (Fuster, 1919). No obstante, comenzaba la corriente de .modernidad. importada de la producción porcina intensiva. Sus promotores intentaban aplicar estos métodos a los sistemas de producción, minusvalorando tanto al cerdo Ibérico como a los sistemas hasta ese momento empleados (Gómez, 1987).

 

Muy lejos quedaban las observaciones que, sobre el cerdo Ibérico, se realizaban en el Informe sobre la riqueza pecuaria de finales del XIX, cuando se afirmaba que era una raza que había llegado casi a la perfección y que la mejora que había que hacer no era zootécnica, sino administrativa (M.º de Fomento, 1892). Así, Aran (1925), cuando se refiere al sistema mixto empleado en el cerdo Ibérico, indica que, además de ser éstos animales .tan lentos en la procreación de ganancia., .infectan prados y dehesas. y .no consienten un aprovechamiento racional de los productos que suministra la tierra., aconsejando recolectar la bellota y conservarla para suministrarla en comedero. Para este autor, antiguo es sinónimo de atraso.Cuando observo en el siglo XX explotar el cerdo como lo hacían hace mil años….. Del mismo modo, Hergueta (1935) critica el sistema de explotación del cerdo Ibérico, señalando que .Carece este sistema de fundamento científico, pues consentir que estos animales pasten, anden y correteen por el monte horas y más horas diarias durante cuatro o más meses, en praderas y después suministrarles también en pleno campo otros alimentos más concentrados que equilibren sus necesidades alimenticias, es con perjuicio del fin propuesto.. Además de aconsejar también la conservación de la bellota, ya que.el cebo de cerdos en montanera es un negocio desastroso, ruinoso., informa de la mala calidad de los animales obtenidos con este tipo de cebo .advertimos que cebando cerdos a base exclusiva de bellota, su tocino es de mediana calidad, pues carece de la consistencia y blancura que muchos mercados exigen..

 

Sin embargo, algunos ganaderos extremeños como los hermanos Calles (1946), intentaron defender el cerdo Ibérico y sus sistemas de explotación. Cuando se refieren al sistema mixto de semiestabulación comentan: .Creemos que tal régimen intermedio entre

el de libertad y el de estabulación es el más adecuado para la

explotación del cerdo, bien sea para carne o cría.. Las apreciaciones realizadas por los detractores de los sistemas extensivos de

explotación son refutadas por estos experimentados ganaderos. Con

relación a los que aconsejaban recolectar las bellotas para su

posterior transformación indican: .Hay autores que preconizan la

desaparición de las montaneras alegando el insuficiente poder

nutritivo por sí solo de éste fruto y su facilidad para convertirse

en grasa. La mayoría de ellos, mostrando un desconocimiento

absoluto de lo que la bellota significa en Extremadura, abogan

por el desecado y molido de éste fruto para más tarde, mezclado

con otros cereales, constituir el alimento ideal…. sin tener en

 

 

 

cuenta .el coste de recogida y transporte e inexistencia de electricidad en las explotaciones..

 

La deficiencia de las infraestructuras existentes en las explotaciones dedicadas al cerdo Ibérico continúa siendo una realidad en

la España del siglo XXI. Los resultados de un proyecto elaborado

por nosotros y finalizado, hace tan solo dos años, muestra que todavía más del 50 % de las explotaciones dedicadas al cerdo Ibérico

carecen de electricidad (Aparicio, 2003), lo cual supone un grave

obstáculo para la adopción de mejoras e incorporación de nuevas

tecnologías.

 

A mediados del siglo XX, se aprecia una notable evolución en

los sistemas de producción. En la excelente obra del Prof. De Juana

(1954) El cerdo de tipo ibérico en la provincia de Badajoz, se

describe detalladamente el sistema productivo seguido mayoritariamente en ese momento y se sientan las bases en la que se apoyarán

autores posteriores para el análisis de este sistema de explotación.

La separación por lotes, implica una separación neta entre las distintas fases del ciclo productivo. La cría se mantiene respecto a la

edad de la primera cubrición de los reproductores (alrededor del

año), y también se mantiene el número de crías por parto (entre

cinco y siete). Los fallos reproductivos, que ya preocupaban a Alonso de Herrera, se subsanaron, en parte, mediante la disminución del

número de cerdas por verraco .El porcentaje de machos en cada

lote de hembras oscila de 10 a 20., y la organización de las reproductoras en dos o cuatro grupos en función de su número, de modo

que se producía un flujo de hembras entre estos lotes para disminuir

el periodo en el que pudieran permanecer vacías.

 

Las consecuencias fueron: aumento de la productividad de la

piara, incremento de la dedicación de la mano de obra a la fase de

reproducción y mayor complejidad del manejo de la explotación.

Las épocas tradicionales de parto, junio y diciembre, se mantienen,

 

 

 

pero se introducen otras dos, en marzo y en septiembre. Por ello, se

encuentran animales de muy diversas edades en las explotaciones,

y reciben distintos nombres. En el caso de los lechones: navideños

 

o yerbizos, los nacidos en Diciembre-Enero; marceños los nacidos

en Marzo; agostones los nacidos en Junio y destetados en Agosto;

y montaneros los destetados en Noviembre. Los lechones nacidos

esporádicamente fuera de las épocas mencionadas recibían nombres

despectivos, como los nacidos en Abril o Mayo, a los que se llamaba renegados (Jordana y Morera, 1992).

La fase de la recría, que comprende desde el destete hasta la

entrada de los animales en montanera, es un periodo de duración

variable, según la época de nacimiento de los lechones, como máximo 20 meses en el caso de los navideños, y deficitario desde el pun-

to de vista alimenticio. Por este motivo en la mayoría de las explotaciones era frecuente la suplementación con cereales y leguminosas

durante la recría, especialmente en las primeras etapas de esta fase.

 

A mediados de siglo, las rastrojeras aún constituían un recurso

alimenticio estratégico de primera magnitud para la alimentación de

los cerdos Ibéricos en régimen extensivo. Su aprovechamiento se

realizaba en una estación en la que el medio prácticamente no producía nada consumible por el cerdo y suponía una disminución

relativa de los costes. El peso final de los cerdos cebados en montanera oscilaba, entre los 100 y 180 kg. ….y aún más, en años muy

abundantes de bellotas y hierbas.. El aprovechamiento se realizaba

durante unos tres meses, mediados de octubre a mediados de enero,

organizando a los animales en varas o ….lotes de 80 a 100 ó 125,

a cargo de dos hombres, o de uno y un muchacho.. y aumentando

la cantidad de bellotas disponibles mediante el vareo. El final del

engorde se realizaba en ….una zona de la finca llamada la reserva,

donde no pasta ninguna clase de ganado y en la que se acumulan

las bellotas caídas (encamadas), y gran cantidad de hierba.. Sin

embargo, a veces se practicaba el recebo, bien con cereales, o bien

 

 

 

con bellota recolectada. La bellota rechazada o desperdiciada por

los cerdos de cebo era aprovechada con otros de menor edad, los

malandares o granilleros.

 

Este sistema de explotación se caracterizaba por: el empleo del

cerdo Ibérico básicamente en pureza, la consecución de 4 partos al

año con dos lotes de hembras reproductoras, la movilidad de cerdos

entre fincas para el aprovechamiento de las rastrojeras, la elevada

.reposición. por animal en montanera, normalmente más de 70 kg,

y por la gran variabilidad del peso al sacrificio. Aunque el ciclo

completo era muy largo, no resultaba demasiado costoso debido a

la adaptación de los animales a los recursos del medio, a la alimentación con cereales y leguminosas de la propia explotación y a la

posibilidad de iniciar la montanera con pesos elevados. Prueba de

ello es que en las transacciones comerciales de animales escasamente se incluían los lechones; cuando no eran cebados en la misma explotación, se recriaban y se vendían.

 

En la segunda mitad del siglo XX se han producido grandes

cambios en la producción porcina española, que han afectado de

manera significativa a la explotación del cerdo Ibérico. Durante la

década de los sesenta confluyeron una serie de factores de distinta

naturaleza: económica, social, zootécnica y sanitaria, que incidieron

negativamente la cría del cerdo Ibérico y sus censos. Se pueden

mencionar: la emigración rural masiva desde la periferia, Andalucía, Extremadura y Castilla a los núcleos de desarrollo nacional y

al extranjero consecuencia del desarrollo experimentado en otras

zonas del país; la industrialización de la ganadería española, especialmente la porcina y aviar; la aparición de la Peste Porcina Africana en marzo de 1960; e incluso una cierta actitud porcofóbica de

parte de la clase médica en esos años.

 

De entre todos los factores citados, la PPA fue el desencadenante de la crisis del Ibérico y su incidencia ha sido exhaustivamente

 

 

 

analizada en el Estudio sobre la Peste Porcina Africana en España.

Una obra impulsada por el Prof. Cuenca y dirigida por el Dr. Borregón (1986).

 

 Hasta mediados de la década de los setenta se mantiene una

incertidumbre en el sector, que obliga a los sectores implicados

en el cerdo Ibérico a adaptarse a la nueva situación generada. La

consecuencia fue la diversificación de las formas de explotación,

desarrollándose nuevos modelos en la producción porcina extensiva. En este período destaca el empleo sistemático de piensos

compuestos en todas las fases del ciclo y el cruzamiento con

cerdos de razas .precoces. (Duroc-Jersey sobre todo) que, aunque

ya se producía en cierta medida en los años 50, en estos momentos se hace de forma casi generalizada, como señalan Prat (1976),

Bullón y Fernández (1976), Ureña (1977), Bullón (1981), etc. Pero

lo más destacable es que se reducen las explotaciones en las que

se practica la cría, tanto por el temor a la Peste Porcina Africana

como por la escasez de mano de obra especializada, lo que unido

a la utilización de reproductoras con un nivel de cruzamiento cada

vez más elevado, llegó a comprometer la continuidad del Ibérico

como raza.

 

En la fase de cría se perciben estos cambios de manera patente,

la edad de los reproductores en la primera cubrición se reduce. La

duración de la recría se acorta con un incremento de los costes de

alimentación y el empleo de ejemplares cruzados. La reclusión en

cercados de escasa superficie implican una mayor dependencia de

los piensos comerciales. El aprovechamiento de las rastrojeras fuera

de las explotaciones de origen se abandona por la disminución de

los recursos alimenticios que proporcionaban al cerdo, consecuencia de la mecanización y mayor eficacia recolectora de los granos,

así como para disminuir los riesgos de contagio de la P.P.A. La

recolección manual de bellotas deja de practicarse por la elevación

de los costes del personal (Parsons, 1962).

 

 

 

Los animales procedentes de la recría entran en montanera cada

vez con menor edad, pero con más peso, de forma que finalizan el

cebo con un peso de 150 a 175 kg. Esta mayor homogeneidad del

peso final responde a la demanda del sector industrial, que marca

las pautas, tanto en el tipo de cruces como en la alimentación. El

recebo se continúa practicando, pero no sólo con los animales que

aprovecharon los restos de la montanera, sino también con aquellos

que, habiéndose cebado en montanera, no alcanzaban el peso que

exigía la industria.

 

Durante este período comenzaron a aplicarse a la explotación

del cerdo Ibérico prácticas alimenticias y de manejo propias de la

porcinocultura intensiva. De hecho, el precio del cerdo blanco arrastraba en cierta medida al del Ibérico, aunque la comercialización de

ambos seguía cauces totalmente distintos.

 

La crisis que afectó al cerdo Ibérico requirió nuevas ideas. La

adecuación de las infraestructuras existentes en las explotaciones, la

reforestación y mejoras de los encinares, la eliminación de la P.P.A.,

la creación de asociaciones de productores, el establecimiento del

libro genealógico, la ordenación de los recursos, la denominación

de origen para los productos curados, fueron ideas lanzadas durante

la década de los setenta, algunas de las cuales se plasmaron años

después.

 

Aunque la situación de inestabilidad se prolongó, hasta media-

dos de los 80, el censo oficial de reproductoras comenzó la recuperación. Por tanto, en esta época el cerdo Ibérico no se encontraba

en regresión (De Abreu y Pidal, 1985), sino en franca recuperación

(Cuenca, 1984). A partir de entonces, se fueron alcanzando paulatinamente las metas propuestas en años anteriores, lo que repercutió

favorablemente en la recuperación del sector.

 

La entrada de España en la CEE no supuso una regulación específica del porcino y no se establecieron líneas de subvención

 

 

 

directa a su explotación, como en el caso del vacuno, ovino y caprino. Sin embargo, durante la década de los 80 se experimentó un

creciente interés investigador por el cerdo Ibérico, que queda plasmado en obras como Una Imagen de Calidad: los productos del

cerdo Ibérico (Marcos et al., 1984), El cerdo Ibérico (Aparicio,

1988), El cerdo Ibérico y sus Productos Derivados (Paz y Hernández, 1989), etc. Así mismo, se intensifica la lucha contra la P.P.A..

El número de animales muertos por esa enfermedad entre 1976 y

1986 se cifró en unos 1,8 millones (Aparicio et al., 1987; Borregón,

1988), aunque las indemnizaciones por animal sacrificado en esta

década se estabilizaron e incluso descendieron respecto a años anteriores. El apoyo de las administraciones comunitaria, estatal y

autonómicas, junto a una cooperación de los propios ganaderos,

hicieron disminuir la incidencia de esta epizootia.

 

El principio del fin de la enfermedad se puede datar en la primavera de 1985, con la puesta en marcha el Programa Nacional

Coordinado para la erradicación de la P.P.A., mediante el R.D. 425/

1985. Los puntos principales de este programa, basado en la corresponsabilidad de los ganaderos y en las ayudas directas a explotaciones, se pueden resumir en: mejoras de las infraestructuras, calificación sanitaria de las zonas, intensificación de las medidas de

prevención y control, así como de las investigaciones de la P.P.A.

Gracias a la cofinanciación comunitaria de unos 42 millones de

Ecus (Roldán, 1988), a una decidida voluntad política y a la puesta

a punto del sistema analítico ELISA, se consigue la total erradicación en tan sólo diez años, de tal manera que en noviembre de 1995

se produce la liberalización de España por parte de la CEE (Martínez-Pereda y García, 1995).

 

Las medidas de lucha aplicadas contra la P.P.A. condicionaron

la adecuación de algunas infraestructuras de las explotaciones de

cerdo Ibérico, la mejora del manejo higiosanitario, así como el

movimiento y la comercialización de los animales.

 

 

 

Se constituyó la Asociación Española de Criadores de Ganado

Porcino Selecto del Tronco Ibérico (AECERIBER) el 1 de Abril de

1985 en Zafra, cuya finalidad primordial fué la defensa de la Raza

Porcina Ibérica, tanto desde el punto de vista de su crianza, como

por la calidad de sus productos elaborados. Aunque nace como

asociación de criadores, es evidente la relación que existe con el

sector industrial, lo que suscitó dudas acerca de su finalidad (Buxadé, 1988). Sin embargo, hay de reconocer la importante labor que

ha desarrollado desde su creación, tanto en el control censal de los

efectivos de la raza ibérica, como en la divulgación y publicidad de

sus productos curados en multitud de foros.

 

Dos años más tarde se aprueba la Reglamentación Específica del

Libro Genealógico para la raza Porcina Ibérica mediante la Orden

de 28 de mayo de 1987, cuya gestión se encomienda a la mencionada asociación. De esta forma, queda establecido el estándar racial, con lo que se pretende asegurar la supervivencia futura de la

raza. La creación sucesiva de tres Denominaciones de Origen de

productos del cerdo Ibérico a partir de 1986 (Guijuelo, Dehesa de

Extremadura y Jamón de Huelva) también ha contribuido, en cierta

manera, a la conservación y promoción de esta raza y a aportar una

mayor transparencia al complejo mundo de su comercialización.

 

En la actualidad, la cría y explotación del cerdo Ibérico se encuentra en un proceso de transición en el que conviven diferentes

modelos, desde aquellos caracterizados por criterios tradicionales a

otros que incorporan los medios y procedimientos propios de la

porcicultura industrializada, sin considerar obviamente la ganadería

porcina de carácter familiar. Esta situación se traduce en una notable diversidad de medios, de animales criados, de conocimientos y

de tecnología empleados.

 

Las instalaciones han experimentado una notable transformación

especialmente las dedicadas a la fase de cría. Se están abandonando

 

 

 

las tradicionales cochiqueras altamente demandantes de mano de

obra especializada a favor de sistema de estabulación libre en cabañas, por la menor inversión y exigencia de mano de obra, en

pequeñas y medianas explotaciones. Sistemas que a su vez engloban una variedad tipológica, desde explotaciones en las que, simplemente, se colocan unas diez casetas por hectárea en una zona

cercada perimetralmente, hasta aquellas en las que se construyen

parques individuales para cada caseta, con comederos y bebederos,

para cada cerda y su camada.

 

En las grandes explotaciones se tiende a la introducción de instalaciones características de la porcinocultura intensiva, con jaulas

de paridera y atmósfera e iluminación controladas, incluso en algunas se empiezan a cuidar aspectos como el color de los paramentos

y la sonoridad del recinto, buscando una mejora del bienestar de los

animales. Es patente la pérdida de bienestar de estos modelos respecto a los tradicionales, dado que las cerdas han de estar sometidas

a una restricción de movimientos hasta el destete de los lechones.

Destete que no se debe producir antes de los 28 días, según se

establece en la Directiva 2001/93/CE, traspuesta mediante el R. D.

1135/2002.

 

Desde el punto de vista de los animales empleados, se puede

constatar que, frente a explotaciones que trabajan con ejemplares

puros, minoritarias, se encuentran otras que realizan cruces con el

Duroc, al 75% o al 50%. No obstante, la entrada en vigor de la

Norma de Calidad de los productos del Ibérico (R.D. 1083/2001)

que obliga a la utilización de pureza racial en la línea materna a

fin de poder estar amparados los futuros productos que salgan al

mercado con la correspondiente denominación de Ibérico, ha introducido un criterio más racional, aún, cuando albergamos serias

dudas acerca de la aplicabilidad real y del respeto al contenido de

dicha norma. En nuestra opinión, no debería haberse autorizado la

inclusión de cruces en dicha norma de calidad, porque con ello se

 

 

 

induce a confusión en el consumidor final y se crean las condiciones para que se mantenga el fraude que se pretendía combatir.

 

También el concepto de reproductor ha sufrido modificaciones.

El empleo de reproductores anuales a los que se castra antes de la

montanera, empleando parte de sus crías para ejercer esa función el

año siguiente, se realiza cada vez con mayor asiduidad. En este

caso, se facilita el manejo de la explotación a costa de la productividad por cerda y de la selección vía materna.

 

Los distintos sistemas de cebo en las explotaciones no dependen

sólo de la disponibilidad de recursos pastables durante la montanera. Ciertamente, existe un número considerable de cerdos Ibéricos

engordados con bellotas, pastos y otros recursos de pastoreo: son

los cerdos de bellota. En muchos casos, los cercados han substituido a los vareadores y aprendices en la organización y temporalización del pastoreo, lo que supone una considerable disminución de

los costes de mano de obra. Sin embargo, este tipo de animales

representa un porcentaje cada vez menor respecto al total de cerdos

Ibéricos sacrificados, cuya escasez se refleja en los elevados precios

que alcanzan. La preponderancia del cebo con pienso, tanto intensivo como extensivo, es consecuencia del crecimiento experimentado por la industria de transformación, que no puede depender sólo

de las matanzas tras el periodo de montanera. Esta intensificación

en el cebo se traduce en un acortamiento de la recría y una dependencia creciente de concentrados comerciales, en los que la incorporación de grasas insaturadas puede considerarse habitual.

 

Algunos parámetros indicadores del nivel de dotación de infraestructuras en las explotaciones dedicadas a la producción de cerdo

Ibérico en Extremadura son ilustrativos de cuanto señalamos respecto a la diversidad de los mismos.

 

Casi la totalidad de las explotaciones disponen de cercado perimetral, el 98 %, y tienen una antigüedad media de 28 años y el 88%

 

 

 

disponen de cercados de manejo, construidos por término medio en

los años ochenta, el número medio de cercados de este tipo es de

5,3 por explotación y la superficie media de los mismos es de 31

ha. La disponibilidad de agua es fundamental, especialmente en una

región con un clima tan duro y seco como Extremadura, pero la

procedencia del agua es un dato indicativo. El 78 % disponen de

pozo, el 40 % de charca, tan solo el 37 % se abastecen de agua de

red pública y en el 10 % de las explotaciones hay fuentes para la

provisión de agua.

 

Quizás el indicador más destacado para la adecuada valoración

del nivel de desarrollo de una explotación agraria es la disponibilidad de electricidad. Tan solo el 46 % de las granjas dedicadas al

Ibérico cuentan con suministro de electricidad, y en la quinta parte

de las mismas la electricidad procede de la red, el 25 % disponen

de grupo electrógeno y el 2,6 % cuentan con placas solares, cifra

realmente baja en una Comunidad en la que el número de horas sol

al año oscila entre 2600 y 3200. Si embargo la instalación de electricidad es un deseo de más del 15 % de las granjas que carecen de

ella.

 

Esta somera descripción de la diversidad de sistemas de explotación empleados en el cerdo Ibérico puede considerarse como una

de las aportaciones del proyecto de investigación .Estudios de los

costes de producción del cerdo Ibérico en Extremadura. financiado por la Junta de Extremadura, del que he sido investigador

principal.

 

 

 

LA MONTANERA

 

La .montanera. es un sistema de cebo tradicional de los cerdos

Ibéricos en régimen extensivo basado en el aprovechamiento directo de los recursos naturales producidos en la .dehesa., bellotas

(Ilustración 2) fruto de las encinas (Quercus rotundifolia Lam.), de

los alcornoques (Quercus suber Lam.) y de los quejigos (Quercus

lusitania Lam.), pasto y otras producciones ambientales tales como

hongos, etc. Para la Real Academia Española de la Lengua (2000),

montanera es .pastar bellota o hayuco que el ganado de cerda tiene

en los montes o dehesas. y también .tiempo en que está pastando..

 

Las bellotas de las encinas son preferidas por los cerdos por ser

más dulces que las de alcornoque, pero estas tienen la ventaja de

que al madurar más tarde, de diciembre a enero son las denominadas .tardías. o .palomeras., permiten un alargamiento de la montanera hasta febrero (Vélez de Medrano, 1922).

 

 

ILUSTRACIÓN 2. Bellotas de encina.

 

 La producción frutícola de las quercíneas es muy variable, de

unos años a otros, son árboles .veceros. en terminología popular.

García et al. (2005) han estimado una producción media de bellota

 

 

 

por árbol de 6,5 k. en la campaña 2002-03, 9 k. en la 2003-04 y de

12,8 k. en la 2004-05 en las dehesas extremeñas. Lo que supone una

producción media de 0,95 ± 0,49 cerdos por hectárea en la comunidad extremeña en la última campaña. Previamente al inicio de la

montanera se realiza un aforo de la producción de bellota y se

ajusta la carga ganadera a la producción estimada de recursos. Tradicionalmente el aforo lo realizaban ganaderos expertos siguiendo

el principio del .leal saber y entender., pero en la actualidad se han

desarrollado métodos de aforo con base científica (Espárrago et al.,

1992, Vázquez et al.,1999 y Vázquez et al.,2001).

 

Como criterio tradicional y considerando las variaciones de la

producción frutícola para una misma finca según los años, la carga

aplicada ha sido de, al menos, un cerdo por hectárea y al menos

50 encinas o alcornoques por cerdo. Según los resultados obtenidos en el proyecto .Estudio de los costes de producción del cerdo

Ibérico en Extremadura. dirigido por nosotros (Aparicio, 2003),

los productores dedican una superficie de 2,9±6,05 hectáreas y

104,9 ± 223,86 pies de arbolado por cerdo cebado en este régimen.

 

 El comienzo de la montanera tiene lugar en el mes de octubre

 

o noviembre, según las condiciones meteorológicas y el grado de

madurez de los frutos y tiene una duración aproximada de 3-4

meses, hasta que los animales alcanzan un peso de 14-15 arrobas.

Tratando de incrementar la carga ganadera se ha tratado de disminuir la duración de la montanera, no obstante en muchas explotaciones se mantienen criterios de calidad llegando a reposiciones de

[email protected] y en consecuencia se mantienen cargas inferiores. Según la

norma de calidad para el jamón ibérico, paleta ibérica y caña de

lomo ibérico elaborados en España, regulada mediante el Real

Decreto 1083/2001 (B.O.E., 2001), la edad mínima de los cerdos

para la entrada en montanera ha de ser de 10 meses, el peso mínimo

de entrada ha de estar comprendido entre 80,5 y 115 kilos (de 7 a

 

 

10 arrobas1) y la reposición en montanera será como mínimo de 46

kg (4 arrobas).

 

El elemento principal de la alimentación en montanera es la

bellota. El cerdo solo aprovecha la pulpa, ya que pela y desecha la

cáscara y la cúpula. La composición media de la pulpa de bellota

es de 5-6% de proteína, 8-9% de grasa y más del 50% de sustancias

amilaceas (Espárrago, 1999), por su parte Aparicio (1988) aportan

datos similares para la bellota decorticada, 6,5 % de proteína, 8%

de grasa, 5% de fibra, 78,5 % de E.L.N. y 2% de cenizas. El

consumo medio diario estimado de bellota es variable según el peso

del animal, pero oscilaría entre 9-10 k. (Benito, 1997) y 10-12 k.

(Espárrago, 1999). La hierba es un complemento proteico y vitamí

nico imprescindible en la alimentación del cerdo en esta fase, aunque se desconoce hasta el momento el consumo de la misma, no

obstante Aparicio (1988) sugiere la posibilidad de 3kg/día.

 

Existen varios sistemas de montanera: dirigida, rotacional y libre.

La montanera dirigida consiste en el pastoreo de un lote de cerdos

de 80 a 125 cerdos, acompañados por un porquero, que frecuentemente realiza el .vareo. de las encinas o alcornoques a fin de derribar las bellotas y ponerlas a disposición de los cerdos (Ilustración 3),

de este modo se consigue un excelente aprovechamiento de la bellota. En la actualidad este sistema es muy inusual debido a la escasez

de mano de obra con un adecuado nivel de experiencia, así como al

elevado coste de la misma, no obstante a fin de optimizar el aprovechamiento de la bellota todavía se práctica en algunas dehesas.

 

La montanera rotacional consiste en el pastoreo de los diferentes

cercados existentes en la explotación de forma sucesiva, a medida

que van consumiendo la bellota. Los cerdos disponen de libertad de

 

1

 

 Arroba, unidad de peso tradicional empleada en el sector del cerdo Ibérico, equivale a

 

11.502 g.

28

 

 

 

ILUSTRACIÓN. 3. Vareador.

 

movimientos en los cercados en los que se encuentran y son supervisados diariamente. Los requerimientos de personal son menores,

pero mayores las exigencias de infraestructuras.

 

La montanera libre consiste en la suelta de los cerdos en la

dehesa donde se van a cebar, no se les somete a restricción alguna

de movimientos por toda la extensión de la finca. Hay una supervisión diaria por el personal a efectos de comprobar los efectivos,

el estado sanitario de los mismos, la zona de pastoreo y cualquier

incidencia que pudiera producirse. La montanera libre requiere

menor cantidad de mano de obra, motivo por el cual se está empleando con mayor frecuencia en las dehesas.

 

Tanto en la montanera rotacional como en la libre tiene gran

interés conocer el movimiento de los cerdos a lo largo del periodo

de cebo a fin de determinar los lugares de pastoreo de preferencia

y poder adoptar las decisiones mas oportunas para optimizar el

aprovechamiento de los recursos. De ahí que el empleo de técnicas

que permitan conocer estos datos suponen una herramienta de gran

utilidad para la racionalización de la gestión de los recursos de la

dehesa y la obtención de animales de la mayor calidad posible.

 

 

 

METODOLOGÍA

 

El sector del cerdo Ibérico está experimentando un crecimiento

acusado en los últimos años, y necesita la adopción de innovaciones

entendidas como .sinónimo de producir, asimilar y explotar con

éxito una novedad, en las esferas económica y social, de forma que

aporte soluciones inéditas a los problemas y permita así responder

a las necesidades de las personas y de la sociedad. (CE, 1996), a

fin de superar las limitaciones planteadas por la escasez y carestía

de mano de obra especializada, por la necesidad de optimizar los

recursos naturales de la dehesa, por las exigencias de asegurar la

trazabilidad de unos productos de excelente calidad y elevado precio. Por otro lado la accesibilidad a las nuevas tecnologías, permiten dar un salto cualitativo en la cría del cerdo Ibérico, mediante

soluciones imaginativas y eficaces compatibles con las condiciones

exigibles de bienestar animal.

 

En este marco, a finales del año 2002 nos planteamos la posibilidad de monitorizar la montanera mediante la tecnología GPS. Una

técnica que se ha empleado para la localización y seguimiento de

animales salvajes como los trabajos efectuados por Rodgers y An-

son (1994), Rempel et al. (1995), Brelurut et al. (1996), Moen et al.

(1996), Edenius, et al. (1997), Janeau et al. (1998), Obrad et al.

(1998), Bowman et al. (2000), Janeau et al. (2004). Asimismo se ha

empleado para la localización y seguimiento de animales marinos

como los trabajos de Akesson (2002), Magnusson et al. (1994),

Bloch et al. (1998), Metcalfe y Arnold (1997) y para el estudio del

comportamiento de palomas mensajeras y perros, Steiner (2000)

 

También se ha estudiado el empleo de la tecnología GPS para el

estudio de diferentes variables tales como el comportamiento, la

elección de áreas de pastoreo, o la monitorización y seguimiento de

animales domésticos. Es el caso de los trabajos de Comis, D. (2000),

Fehmi y Laca (2001), Ganskopp et al. (2000), Ganskopp (2001),

 

 

 

Bailey (2001), Schlecht, E. et al (2004), Sickel et al. (2004), Turner

et al. (2000), Ungar et al. (2005) sobre el ganado vacuno, o los de

Hulbert, I.A.R. et al. (1998), Rutter, S.M. et al. (1997) o Cibils

(2002) sobre ganado ovino.

 

Otros autores centran sus análisis en la utilización de sensores y

sistemas integrados para la monitorización del ganado de diferentes

especies, como es el caso de Frost et al. (1997), quien considerando

el rápido avance de la tecnología aplicable a estos dispositivos prevé

la difusión de los mismos ya que en su opinión .Los sistemas de

monitorización integrada tienen el potencial de mejorar la eficiencia

de la producción y el control de calidad en las granjas, y permiten

a los productores responder a la presión de sus clientes sobre productos con unas especificaciones establecidas y una historia de

producción conocida.. Son numerosos los trabajos dedicados a las

cuestiones relacionadas con los problemas metodológicos que plan-

tea la utilización de este tecnología como los de Moen et al. (1997),

Rempel et al. (1997) Bowman et al. (2000), Dussault et al. (2001)

 

o Adrados et al.(2002).

ILUSTRACIÓN 4. Cerdos criollos en la ribera del río Apure (Venezuela).

 

 

 

Sin embargo hasta el momento no hemos encontrado referencia

alguna en la que se trate la aplicación de la tecnología GPS a la

especie porcina, debido a que, salvo en España, el engorde del

cerdo en régimen extensivo es una modalidad francamente inusual.

No obstante, la cría de cerdo a campo comienza a interesar en

algunas zonas del mundo con recursos naturales y razas autóctonas,

como es el caso de algunos países hispanoamericanos, como Venezuela (Ilustración 4), México, Cuba y Uruguay, precisamente con

cerdos criollos descendientes del Ibérico, o en Argentina donde se

está practicando un cebo mixto con pienso y pasto, en las provincias de Santa Fe y Córdoba, con cerdos blancos, como lo acreditan

los trabajos de los Dres. González Araujo de la Universidad Central

de Venezuela, Campagna de la Universidad Nacional de Rosario,

Vadell de Montevideo y Ly en Cuba, entre otros. Asimismo el Prof.

Barbari, de la Universidad de Florencia, y el Dr. Ferrari, del

C.R.P.A.-Reggio Emilia, están llevando a cabo investigaciones sobre sistemas de cría a campo con el Cinta Senese en Italia (Ilustración 5), una raza cuya potencialidad está siendo investigada por el

Prof. Franci de la misma Universidad florentina.

 

 

ILUSTRACIÓN 5. Ejemplares de cerdos de la raza Cinta Senese en la región de la

Toscana (Italia).

 

 

 

 

CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TECNOLOGÍA GPS Y GPRS

 

Llegado a este punto parece conveniente indicar los conceptos

básicos de las tecnologías GPS y GPRS. En los últimos años estos

acrónimos han pasado a formar parte de nuestro entorno cotidiano.

Hoy es casi imposible salir a la calle sin ese adminículo que irrumpe avasalladoramente en cualquier reunión que se precie, a veces

con unas supuestas .melodías. que más parecen sonidos del Averno. Los terminales que utilizamos hoy día pertenecen mayoritariamente a la denominada segunda generación, dotados con la tecnología GPRS. Por otro lado, los receptores GPS cada vez nos tienen

más localizados, es habitual tomar un taxi dotado de receptor GPS

y en el recibo suelen incluir las coordenadas UTM del trayecto, los

autobuses también comienzan a ir equipados con dispositivos similares e incluso en los vehículos son cada vez mas frecuentes los

navegadores con receptores GPS y cartografía integrada que facilitan los desplazamientos urbanos e interurbanos.

 

GPS es la abreviatura de NAVSTAR GPS. Es el acrónimo en

Inglés de NAVigation System with Time And Ranging Global Positioning System, (Sistema de Posicionamiento Global con Sistema de Navegación por Tiempo y Distancia).

 

Desde que el hombre comenzó a realizar desplazamientos a

grandes distancias necesitó un sistema que le orientara y le permitiera saber donde se encontraba. Durante mucho tiempo se

resolvió este problema mediante el conocimiento de la posición

relativa del sol y de las estrellas. Para ello se diseñaron instrumentos como el astrolabio y el sextante, de uso este último, hasta

nuestros días. Sin embargo estos procedimientos tenían sus limitaciones dado que requerían la visión directa de los elementos de

referencia, en consecuencia, cuando estaba nublado no era posible

hacer las mediciones, que en cualquier caso no eran de una extraordinaria exactitud.

 

 

 

Durante la guerra fría, tras la segunda guerra mundial, devino la

imperiosa necesidad de determinar la posición exacta en cualquier

punto de la tierra. Así a principios de los años 70 para superar las

limitaciones del sistema TRANSIT se propuso el GPS. Un sistema

basado en una constelación de satélites en órbita alrededor del planeta que pueden proporcionar la posición precisa de cualquier objeto en la superficie terrestre.

 

La tecnología GPS es de origen militar pero su extensión a la

vida civil ha sido muy rápida. Inicialmente se empleó para la navegación y la topografía, en la actualidad se emplea en numerosos

campos de la actividad humana, también en la ganadería como en

el caso que nos ocupa.

 

El sistema GPS consta de tres segmentos:

 

a) El segmento Espacial, formado por los satélites que giran

alrededor de la Tierra.

 

b) El segmento de Control, formado por estaciones ubicadas

cerca del ecuador terrestre para controlar a los satélites.

 

c) El segmento de Usuarios, formado por cualquiera que reciba

y utilice las señales GPS.

 

a) El segmento Espacial..Consiste en un conjunto de 26 satélites, en la actualidad, que giran en órbitas casi circulares a una

altura de unos 20.180 Km. cada 12 horas (Ilustración 6). El sistema

europeo GALILEO, cuyo funcionamiento está previsto para el año

2010, constará de una constelación 30 satélites, 27 operativos y

tres en reserva, lo que proporcionará un grado de exactitud mayor

que el actual GPS. En cada momento se puede disponer 4 satélites

visibles por encima de un ángulo de elevación de 15º en cualquier

punto de la superficie terrestre, durante las 24 horas del día. Para la

mayoría de las aplicaciones, el número mínimo de satélites visibles

deberá ser de cuatro. La experiencia ha demostrado que la mayor

 

 

 

parte del tiempo hay por lo menos 5 satélites visibles por encima de

los 15º, y muy a menudo hay 6, 7 e incluso más. Cada satélite GPS

lleva a bordo varios relojes atómicos de gran precisión. Estos relojes operan en una frecuencia fundamental de 10,23 MHz, que se

emplea para generar las señales transmitidas por el satélite.

 

 

ILUSTRACIÓN 6. Satélites GPS

 

Los satélites transmiten constantemente en dos ondas portadoras.

Estas ondas se encuentran en la banda L (utilizada para transmisiones de radio entre 390 y 1.550 MHz) y viajan a la Tierra a la velocidad de la luz. Dichas ondas portadoras se derivan de la frecuencia

fundamental: La portadora L1 es transmitida a 1.575,42 MHz (10.23

x 154); la portadora L2 es transmitida a 1.227,60 MHz (10.23 x 120)

(Ilustración 7).

 

 

ILUSTRACIÓN 7. Estructura de la señal GPS. (Leica)

 

 

 

La portadora L1 es modulada por dos códigos. El Código C/A o

Código de