Anestro postparto de la vaca cebú

Salutación

Excelentísimo Sr. Presidente

Excelentísimos Académicos

Señoras y señores

 

Mis primeras palabras están dirigidas a expresar mi más sincero agradecimiento al

Excelentísimo Sr. D. Carlos Luis de Cuenca y Esteban, Presidente de la Real

Academia de Ciencias Veterinarias, a la Junta Directiva de ésta prestigiosa Institución y a todos los Académicos Numerarios que aprobaron por

unanimidad la propuesta de mi ingreso cono Académico Correspondiente 

Extranjero de la misma.

 

A los Excelentísimos Señores Académicos y Académicas y a todas las personas

Interesadas en el desarrollo de este Acto de ingreso que me honra y me

enorgullece – muchas gracias—

 

Tras esta toma de posesión seré el primer veterinario, Académico de la Real

Academia de Ciencias Veterinarias, procedente del Caribe. Para nosotros los hispanoamericanos España ha sido siempre un referente cultural científico y técnico. Nos une el idioma y en general la manera de ser y estar.

 

Tres Médicos Veterinarios españoles participaron hace  103 años en la fundación

de nuestra Facultad de Medicina Veterinaria Francisco Etchegoyen  y Montané,

Francisco del Río y Ferrer y Ricardo Gómez Murillo y en nuestra época de

estudiantes nos llegaron los avances científicos generados por el sabio español

Dalmacio  García Izcara y utilizamos en nuestro estudio los libros de Patología

Quirúrgica y de Obstetricia del profesor Cristino García Alfonso, gran maestro de

mi querido y admirado amigo profesor Félix Pérez y Pérez.

 

Conocí al profesor Félix Pérez  –– mi gran amigo —  en uno de los eventos

internacionales en que hemos coincidido por razón de nuestra común

especialidad. Tengo que señalar que el profesor Félix Pérez es persona muy

conocida en el continente americano desde el punto de vista profesional y de su

especialidad. En el año 1967 participó en los programas de Asistencia Técnica

Profesional de Iberoamérica desarrollados por el Ministerio de Asuntos Exteriores

español. El referido programa le permitió desarrollar actividades desde Argentina

hasta México, en Paraguay,  Uruguay, Chile, Venezuela, Brasil,  República

Dominicana y Panamá.

 

Ésta intensa actividad desarrollada durante varios años y su asistencia a los

congresos de la Asociación Panamericana de Ciencias Veterinarias PANVET nos

permitió conocer al profesor Félix Pérez e invitarlo a Cuba

 

Fue en 1990, durante el XII Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias celebrado en La Habana, cuando  don Félix. nos propuso la creación de una Asociación Iberoamericana de Reproducción Animal, idea que contó inmediatamente con nuestra aceptación y la mayor disposición, dándonos de inmediato a su organización, tarea que contó con la cooperación efectiva de nuestro Consejo Científico Veterinario Nacional.

En 1992, en unión del profesor Emilio Espinosa, de la Universidad de Zaragoza, nos acompaña en la celebración del 85 aniversario de nuestra Facultad. Durante el evento constituimos la Asociación, resultando don Félix presidente, vicepresidentes los profesores doctores Carlos Galina de México, Raúl Muciolo de Brasil, Robalo Silva de Portugal y la Dra. María E, Mosguardino de Argentina, y el que les habla tuvo la satisfacción de ocupar la secretaría.

 

En un cambio de impresiones que sostuvimos, sobre la enseñanza de la Reproducción, surgió la idea de organizar en el marco de la Asociación Iberoamericana que acabábamos de constituir, cursos intensivos de la especialidad de Reproducción Animal, los que se celebrarían en nuestra Facultad dadas las posibilidades de que esta disponía.

 

De estos cursos gracias al entusiasmo y la disposición de don Félix, cruzando el Atlántico, en multitud de ocasiones, celebramos más de veinte, con la asistencia  de cerca de trescientos médicos veterinarios.

 

No es necesario tratar de la singular preparación del profesor Félix Pérez y de las virtudes que le adornan, de sobra conocidas por ustedes, lo que sí puedo decirles es que en mi país goza de gran aprecio y prestigio y admiramos su amable y desinteresada aceptación de cuantos temas le hemos planteado.

 

Mi agradecimiento sincero y profundo al profesor Félix Pérez por la propuesta que en su día formuló a esta Academia a favor de mi candidatura para ocupar la distinción de académico correspondiente nacional extranjero.

 

 Por último, permítanme agradecer a mi patria, su inestimable ayuda, a mis inolvidables padres; a mis hijos; a Ofelia, mi compañera de toda la vida, así como al colectivo de trabajo  cuya colaboración me ha permitido alcanzar los méritos y virtudes que hoy tan amablemente ustedes reconocen.

 

Excelentísimos académicos, por desdicha no soy orador, no poseo esa brillante virtud de don Félix que nos deleita con su elocuente oratoria, por lo que les ruego me permitan dedicar mi discurso a relatarles los principales resultados obtenidos en muchos años dedicados a la investigación del anestro posparto del ganado Cebú.

 

Discurso

Para fundamentar el valor y la significación de las investigaciones que hemos desarrollado,  es menester destacar previamente algunas características de la composición de la masa ganadera de Cuba ?con predominio evidente del Cebú? así como los aspectos económicos, políticos y sociales que han influido en su evolución histórica, primordialmente en cuanto al campo trascendental de la Reproducción Animal.

Aunque la composición étnica original del ganado vacuno que se desarrolló en Cuba a partir de la Conquista, fue casi en su totalidad de ganado ibérico andaluz, la evolución posterior llegó a transformar esta masa en tal grado, que podemos afirmar que después de nuestras guerras de independencia (1868-1878 y 1895-1898), sumamente mermada nuestra ganadería, se acentúo cada vez más el predominio de los tipos de ganado Cebú y Cebú comercial, importados de distintos países, con el propósito de restaurar la ganadería, logrando fácil y rápida aclimatación y desarrollo.

En los inicios de la República mediatizada (1902) se incrementan los hatos de ganado Cebú con ejemplares procedentes de Jamaica, Estados Unidos y Brasil, e incluso una importación de un lote de 60 cabezas de ganado Africander, procedente de Cape Town.

Por la misma época, y principalmente para el abastecimiento de los mataderos, se importaba de Estados Unidos de América y de Honduras ganado de muy mala calidad.

En el trópico predomina el ganado Bos indicus, debido a su mayor adaptación a las altas temperaturas y humedad. El ganado Cebú, que se cría en la zona comprendida entre los trópicos de Cáncer y de Capricornio, en número de varios millones de cabezas, sufre un largo anestro posparto, causa de su baja natalidad, la que oscila entre 30 y 45%.

Es indiscutible que pasar de esos índices de natalidad, para alcanzar los que obtienen en ganado Bos taurus los países ganaderos desarrollados (80 a 85 %) sería agregar anualmente a nuestros rebaños no menos de 350 000 terneros, por millón de vacas.

A la reducción de ese largo anestro pospartal, fue encaminada nuestra tesis doctoral, y los resultados obtenidos fueron defendidos en la Universidad de Brno.

Antecedentes

En 1968, en Cuba se amplió el Plan Nacional de Inseminación Artificial que había comenzado en 1960, a un millón de vacas, lo que implicó extenderlo a una gran cantidad de vacas Cebú y mestizas de Cebú.

Con este motivo se les retiraron los toros a estas hembras y se comenzó a vigilar la presentación de celos. Pronto se puso de manifiesto la escasez de celos que se detectaban en el ganado Cebú destinado a cría.

Surgieron las opiniones, se dijo que no se vigilaba correctamente el celo, que muchas presentaban celos silentes (las ovulaciones silenciosas de los franceses), que estaban en anestro a consecuencia de la lactación. Se desconocía además cual era la duración de ese anestro.

Algunos sugirieron dar masajes en el aparato genital para estimular la presentación de celos. Esto llevó a que, cuando los animales eran explorados rectalmente con propósitos diagnósticos, si alguno presentaba celo, los técnicos inseminadores se negaran a inseminarlos, aduciendo que ese celo no era natural y que tenía poca fertilidad.

Estos fueron los motivos que llevaron a mi inolvidable colega y amigo, el profesor Dr. Armando Rivas Cabezas, que fuera decano de nuestra Facultad, a proponerme el tema de investigación que tuvo como salida mi tesis doctoral, la que titulamos:

 

Anestro posparto de la vaca Cebú en Cuba. Estudio de los factores que influyen en su duración y posibilidad de su abreviación.

Primer experimento

 

El primer experimento de la tesis, lo dedicamos a determinar la duración del anestro posparto y cuáles eran los factores que lo influían.

 

 

Estudio del período de anestro puerperal en las vacas Cebú con amamantamiento permanente durante seis meses, en dos épocas climatológicas del año tropical.

 

 Este estudio se comenzó a finales de 1970 y se realizó en tres establecimientos ganaderos de las provincias de Matanzas, Pinar del Río y Camag?ey, en dos épocas del año bien manifiestas en nuestro país, una lluviosa y otra poco lluviosa.

Se utilizaron vacas Cebú recentinas con 15 ± 2 días de paridas, las que según el sistema tradicional de cría en nuestro país, amamantaron a sus crías permanentemente hasta los seis meses, en que fueron destetadas.

Las vacas pastaron todo el tiempo en potreros de yerba pangola (Digitaria decumbens). Cuando la sequía fue intensa, se les suministró heno o ensilaje de gramíneas, para evitar que perdieran peso.

Para la vigilancia del celo, las vacas fueron recogidas a un cuartón, en los horarios de 6 a 8 am y de 5 a 7 pm, todos los días, incluyendo los domingos, donde fueron observadas por un hombre auxiliado por un toro con el pene desviado por cada 25 vacas.

A la mitad de las vacas de cada provincia se les realizaron semanalmente exámenes rectales y del moco cervical, con el fin de detectar si se producían ciclos anovulatorios o celos silentes, permaneciendo el resto de los animales en las mismas condiciones de la experiencia, pero, sin realizarles dichos exámenes, con el fin de determinar si la exploración genital estimulaba su actividad estral.

Experiencia de la provincia de Pinar del Río

En esta provincia se utilizaron un total de 99 vacas, 50 en la época poco lluviosa y 49 en la época lluviosa.

Experiencia de la provincia de Matanzas

En la provincia de Matanzas se utilizaron 94 vacas, 45 en la época poco lluviosa y 49 en la época lluviosa.

Los grupos de esta provincia recibieron un suplemento de concentrados de 4 lb/vaca diariamente (22 % de proteína) durante el tiempo que duró la experiencia, con el objeto de conocer los efectos de una suplementación alimentaria después del parto, sobre la duración del anestro posparto. Se utilizó como control de la suplementación con concentrados, la experiencia de la provincia de Pinar del Río, que no la recibió.

Experiencia de la provincia de Camag?ey

En la provincia de Camag?ey, solo se realizó la experiencia correspondiente a la época poco lluviosa utilizándose 48 animales.

Personal técnico

El personal técnico que colaboró en el desarrollo de estas experiencias fue cuidadosamente seleccionado entre los mejores técnicos veterinarios de cada provincia. Antes de comenzar las experiencias se les reunió y se les dio un curso intensivo teórico y práctico para la unificación de todos los criterios. Hasta que todos fueron capaces de diagnosticar perfectamente el tamaño, la forma y la presencia de folículos y cuerpos lúteos, no se comenzaron las experiencias.

El desarrollo de estas experiencias fue vigilado durante toda su duración, por personal profesional de la Dirección Nacional de Genética, del Instituto Nacional de Medicina Veterinaria y del Departamento de Reproducción Animal de la Facultad de Medicina Veterinaria de La Habana.                                 

Resultados

Duración del anestro posparto

La media de la duración del anestro posparto (APP) de las 228 vacas utilizadas en este experimento fue de 182,48 días. Los resultados de las tres provincias fueron similares, tanto en las provincias como en las dos épocas del año, sin diferencias desde el punto de vista estadístico (Tabla 1).

 

Tabla 1. Duración del anestro posparto incluyendo las tres provincias

Época

Número de    vacas

Media (días)

Rango

DE

Poco lluviosa

136

180,13

48-390

65,48

Lluviosa

92

185,95

15-372

66,27

Total

228

182,48

15-390

 

 

         ns                                                                                        Brito (1973)

No se produjo diferencia significativa en la duración del APP entre las dos épocas del año en ninguna de las provincias. Era de esperar una mayor duración en la época poco lluviosa, la que no se produjo seguramente porque los animales recibieron un suplemento alimentario el cual evitó que perdiesen peso en esa época            

Influencia de la nutrición

No se obtuvo beneficio al suplementar con 4 lb de concentrados (22 % de proteína) diariamente a las vacas de la provincia de Matanzas. La media de la duración del APP de estas fue ocho días más larga que la de la provincia de Pinar del Río, que fueron suplementadas con heno y ensilaje de gramíneas cuando las condiciones de los pastos no fueron buenas, con el objetivo de mantenerlas en buenas condiciones de peso, aunque esta diferencia no tuvo significación estadística (Tabla 2).

 

 

 

Tabla 2. Influencia de la suplementación con concentrados

Experiencia

Número de    vacas

Media (días)

Rango

DE

Prov. Pinar del Río (pastos y forraje)

97

178,16       

15-390      

77,4

Prov. Matanzas

(pastos y forraje      + 4 lb oncentrados)            

89

186,23        

65-329      

46,5

 

             ns                                                                                              Brito (1973)

 

Esta experiencia mostró que la suplementación con 400 g diarios de proteína desde los 15 días de paridas no es capaz de acortar el APP de las vacas Cebú que amamanta a su cría.
     

Influencia de la pérdida de la cría

Diez vacas, cinco de la provincia de Camag?ey y cinco de la provincia de Matanzas, perdieron la cría durante los dos primeros meses de las experiencias. La media de la duración del APP de estos animales fue sólo de 69,1 días (Tabla 3). La diferencia con la media del APP de 182,48 días presentada por las 228 vacas que amamantaron a su cría durante seis meses, fue notabilísima.

 

Tabla 3. Influencia de la pérdida de la cría

Experiencia

Número de    vacas

Media (días)

Rango

Prov. Matanzas

 

5

64,8             

45-77

Prov. Camagüey           

5

73,4             

34-127

 

 

Resultados similares han sido observados por numerosos autores.

Se pudo apreciar la influencia del destete en la aparición del primer celo posparto, por el gran número de vacas que lo presentó pocos días después del destete, tanto en la época poco lluviosa como en la lluviosa.

Del total de 136 vacas que participó en las experiencias desarrolladas en la época poco lluviosa, lo presentaron 47 (34,55 %) durante el período de amamantamiento, 77 (56,61 %) en los días que sucedieron al destete y 12 (8,81 %) lo presentaron posteriormente (Gráfico 1).






 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 1. Influencia del destete en la presentación del primer celo pospartal (época poco lluviosa).

 

De las 92 que participaron en las experiencias desarrolladas en la época lluviosa, 25 (27,17 %) lo presentaron durante el período de amamantamiento, 60 (65,21 %) en los días que sucedieron al destete y 7 (7,60 %) posteriormente (Gráfico 2).

 






 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico  2. Influencia del destete en la presentación del primer celo pospartal (época lluviosa).

 

Influencia del amamantamiento

La influencia del amamantamiento en la duración del APP fue evidente al observarse la similitud entre la duración del período de amamantamiento (seis meses) y la duración del APP (182 días) presentada por las 228 vacas que participaron en estas experiencias y lo más importante para comprobarlo fue el comportamiento del APP de las que perdieron la cría y la influencia que tuvo el destete en la presentación de celo.

Durante el período que duró el amamantamiento solamente presentaron celo, en la época poco lluviosa el 34,55 % de las vacas y en la lluviosa,

27,17 %.

Influencia de la edad

Al agrupar las vacas por edades, encontramos una diferencia entre las medias de duración del APP del grupo de vacas de 3 a 5 años, y las del grupo de 9 a 11, de 37,33 días (Tabla 4) altamente significativa (P<0,001).

 

         Tabla 4. Influencia de la edad

Media (años)

Número de    vacas

Media (días)

Rango

DE

3-5

79

198,00*          

48-372      

51,3

6-8

59

180,31            

54-379      

70,5

9-11

51

160,67*           

25-252      

51,2 

12-16

35

177,63            

15-390       

88,3

 

         * P< 0,001                                                                 Brito (1973)

 

El anestro mayor en las vacas jóvenes es normal en la ganadería vacuna, porque, se une a la producción láctea, los requerimientos del crecimiento, la menor capacidad digestiva y mayores dificultades para el parto.

Influencia del sexo de la cría

Las vacas que amamantaron una cría macho tuvieron una media de duración del APP, 9,5 días más larga que las que amamantaron una cría hembra (Tabla 5). Esta diferencia no alcanzó niveles significativos, pero coincide con los obtenidos por otros autores. Es posible que las vacas que amamantan una cría macho tengan un APP más largo que las que amamantan una hembra, porque la cría macho más fuerte y de mayor peso, mame más veces y cause un mayor estrés a la madre.

 

          Tabla 5. Influencia del sexo de la cría

Amamantando           

Número de    vacas

Media (días)

Rango

DE

Cría macho                  

88

185,97            

25-390            

59,8

Cría hembra                 

97

176,48            

15-334            

33,6

 

           ns                                                                                 Brito (1973)

             

Influencia de los exámenes rectales

En total se sometieron a exámenes rectales y vaginales semanales a 119 vacas, y se mantuvieron como testigos, sin practicarles estos exámenes, a 109, no encontrándose diferencia significativa en la duración del APP, desde el punto de vista estadístico, en ninguno de los grupos estudiados en las tres provincias.

Repetición de la duración del APP menor de cuatro meses

La repetición de un APP menor de cuatro meses, en 78 vacas con tres intervalos conocidos resultó r = 0,20 ± 0,098 (Tabla 6).

 

Tabla 6  Repetición de  su duración en meses

Repetición                               

Duración en 78 vacas

 

< 4 meses                 

> 4 meses  

Fenómeno

repetido dos veces                           

13

18

Fenómeno

repetido tres veces                            

3

4

 

         r = 0,20                    P < 0,01                       Brito (1973)

 

Una r = 0,20** aunque relativamente baja, permite pensar que la selección de aquellas vacas que presentan celo antes de los cuatro meses de paridas, conjuntamente con la eliminación de las que prolongan su anestro más allá del destete, puede ser una estrategia favorable para el logro de un mayor número de animales con esa característica.
 
        

­­­­­­­­­­­­­­­Duración del celo

Se observó que las vacas eran atractivas al toro antes del inicio del período de receptividad y continuaban siendo atractivas después de concluido este, pero nos resultó imposible determinar con exactitud la duración del celo, debido a que gran número de vacas ya resultaban receptivas al toro al comenzar el período de celaje a las 6 am, y otras que habían comenzado el celo más tarde, continuaban siendo receptivas al toro al concluir este a las 7 pm.

Celos silentes

No se detectaron celos silentes en ninguna de las 118 vacas destinadas a determinar su presencia. Por los exámenes rectales y vaginales, así como por las investigaciones de la cristalización del moco cervical, realizados semanalmente a estas vacas, se pudo comprobar que los toros fueron capaces de detectar el celo en todas las vacas, tanto en los ciclos ovulatorios como en los anovulatorios.

En ningún caso se encontró cuerpo lúteo o arborización del moco cervical, con intensidad +++, en vacas que no hubiesen sido detectadas en celo por los toros receladores.

Consideramos que la alta incidencia de celos silentes señalada por numerosos autores, se deba a que no han utilizado toros receladores, lo cual ha permitido que los celos débiles con pocas manifestaciones hayan pasado inadvertidos, a que la vigilancia del celo haya sido en un horario muy limitado, o que no contemplaron los domingos y días festivos.

Ciclos anovulatorios

La investigación de ciclos anovulatorios se efectuó mediante la exploración rectal de 142 vacas 7 a 10 días después de transcurrido el primer celo posparto, encontrándose ausencia de cuerpo lúteo en 25 de ellos, lo cual representó el 16,9% de ciclos anovulatorios. Estos animales ovularon en su segundo celo, con excepción de un caso que presentó tres ciclos anovulatorios seguidos, y otro que presentó cuatro ciclos sin ovulación.

Los ciclos anovulatorios observados por nosotros eran seguidos de ciclos que tenían una duración generalmente normal, lo que había sido atribuido por Derivaux a la luteinización de los folículos que no sufrieron ruptura.

Plasse et al. (1970), en la Florida, en novillas Brahman, habían observado solo 5,6% de ciclos anovulatorios. La incidencia mucho mayor observada por nosotros, pudo ser motivada por corresponder en su casi totalidad al primer ciclo presentado por las vacas después del APP, mientras que 5,9 % observado por Plasse et al.   (l. c.) incluía más de diez ciclos seguidos de cada novilla.

Celos divididos

Durante el transcurso de estas investigaciones no se observaron celos divididos.

Conclusiones

De los resultados obtenidos dentro del marco de esa investigación y de la discusión establecida, pudimos concluir que:

La media de la duración del anestro posparto (APP), en las vacas Cebú de Cuba que amamantaban permanentemente a su cría hasta los seis meses de edad, según el sistema tradicional, mantenidas en buenas condiciones de peso, era similar a la duración del amamantamiento.

La diferencia entre la duración del APP de las vacas durante las épocas lluviosa y poco lluviosa no alcanzaba niveles de significación estadística, si se les garantizaba la alimentación durante la época poco lluviosa.

La suplementación a partir del parto, durante la duración del anestro, con 400 g diarios de proteína no era capaz de reducir la duración del anestro.

La edad influyó de modo significativo en la duración del APP, siendo este mayor en las vacas jóvenes (tres a cinco años) alcanzando su menor duración en las vacas maduras (9 a once años).

El sexo de la cría no influyó significativamente en la duración del APP, aunque existía tendencia a que este fuese ligeramente mayor cuando amamantaba a una cría macho.

La exploración por vía rectal del aparato genital, practicada semanalmente desde los 15 días del parto, no influía de forma significativa en la duración del APP.

Un pequeño número de vacas tenía un APP de corta duración, repetidamente (r=0,20 ± 0,098) con significación estadística, planteando la conveniencia de investigar sus causas.

El destete se veía acompañado de la reaparición masiva de la actividad sexual.

La pérdida de la cría influyó significativamente en la reaparición de la actividad sexual.

En el ganado Cebú de Cuba, el toro recelador era capaz de detectar todas las vacas en celo, o al menos, su casi totalidad.

Después de un largo APP, en la vaca Cebú que amamantaba  a su cría, era frecuente la presentación de un ciclo anovulatorio al comenzar la actividad sexual (16.9 %), seguido de ciclos normales ovulatorios.

 

Basándonos en esos resultados quedaba claro, que la causa del largo anestro posparto de nuestras vacas Cebú, eran los múltiples reflejos neuroendocrinos provocados por la cría al mamar repetidas veces en el día, por lo que formulamos la hipótesis, que disminuyendo la permanencia de la cría junto a la madre, reduciríamos la duración del anestro posparto.

Para demostrar dicha hipótesis, realizamos el segundo capítulo de la tesis, dedicado a determinar los efectos de la limitación del tiempo de permanencia del ternero junto a la vaca sobre la actividad sexual y el desarrollo de la cría.

Segundo experimento

Efectos de la reducción del tiempo de permanencia del ternero  junto a la vaca Cebú, sobre su actividad sexual y el desarrollo de sus crías

Material y métodos                                                                              
Se utilizaron tres grupos de 24 vacas Cebú, paridas en los meses de junio y julio de 1972. Las vacas del grupo I, amamantaron a su cría una vez al día durante dos horas; las del grupo II amamantaron a las suyas dos veces diariamente, durante dos horas; y el grupo III sirvió de testigo, permaneciendo los terneros todo el tiempo junto a sus madres, según el sistema de manejo tradicional.

Resultados

La media de duración del APP del grupo I fue de 109,54 días, con diferencia significativa con el grupo testigo (P<0,05). La media del grupo II fue de 140,20 días y la del grupo testigo, de 168,45 días (Tabla 7). En este grupo hubo necesidad de sacrificar dos vacas durante el experimento, con 235 y 276 días de paridas respectivamente, sin haber presentado celo; si estos animales hubiesen continuado en la experiencia, la media de la duración del APP hubiese sido mayor.

El porcentaje de gestaciones obtenido en el primer celo del grupo I fue 54,58 %, el del grupo II 58,33 % y el del III 72,72 %.

Tabla 7. Efecto de la limitación del tiempo de permanencia de la cría junto a su madre en la duración del anestro posparto

Grupo

Amamantamiento

Número de vacas

Media (días)

Rango

DE

I

2 h por la mañana

24

109,54 a

51-236

46,9

II

2 h por la mañana y                                                                         2 h por la tarde

24

140,20 ab

38-229

67,6

III

24 h diarias

24

168,45 b

32-279

77,6

 

Letras diferentes en una columna indican diferencias significativas (P<0,05)

                                                                                                Brito (1973)                                     

          

 En el Gráfico 3 se puede apreciar la influencia de la limitación del amamantamiento en presentación de celos. En el grupo I en el cual se limitó a una sola vez al día, se produjo inmediatamente un pico notable de celos; mientras que en el II, donde la limitación fue a dos veces al día, el pico fue menor y se produjo un segundo pico cuando se destetaron los terneros; y en el III, que sirvió de control sin limitarle el amamantamiento, el pico de celos se produjo cuando se destetaron los terneros.

 






 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 3. Influencia del amamantamiento en la duración del anestro posparto.

   24 vacas amamantando a la cría 2 h una vez al día                                  

   24 vacas amamantando a la cría 2 h dos veces al día                             

   24 vacas amamantando a la cría las 24 h

 

Se dispuso del comportamiento durante el parto anterior de 21 vacas del grupo I, por lo que sirvieron como un doble testigo, esta vez con el comportamiento de los propios animales.

La media de duración del APP de las 21 vacas después del parto anterior había sido de 191,9 días y durante el experimento fue de 109,6, ochenta y dos días menos, con diferencia significativa (Tabla 8 y Gráfico 4).

 

 

Tabla 8. Duración del anestro posparto, comparación con el parto anterior amamantando 24 h diariamente

Amamantamiento

Número de vacas

Media (días)

Rango

DE

2 h por la mañana

21

109,6*            

51-236

48,9

24 h diarias

21

191,9*            

70-239           

41,8 

 

*P< 0,05

 

En el gráfico 4  se puede apreciar que en el grupo I en el cual se limitó el amamantamiento a una sola vez al día, se produjo inmediatamente un pico notable de celos; mientras que esas mismas vacas en su parto anterior en el que no se les  limitó el amamantamiento el pico de celos no se produjo hasta que se efectuó el destete.

 




Gráfico 4. Influencia del amamantamiento en la duración del anestro posparto.

           21vacas amamantando a la cría 2 h una vez al día                                        

           Las mismas vacas en el parto anterior en el cual amamantaron a sus     crías durante todo el día.                        

                

 

Se dispuso también del comportamiento en el parto anterior de 21 vacas del grupo II, en el cual permanecieron con sus crías durante todo el día, por lo que sirvieron como un doble testigo, esta vez con el comportamiento de los propios animales.

La media de duración del APP de las 21 vacas en el parto anterior había sido de 157,1 días y durante el experimento fue de137,9, con una diferencia entre ambos de 19,2 días la que no alcanzó el nivel de significación establecido de P < 0,05 (Tabla 9 y Gráfico 5).

 

Tabla 9. Duración del anestro posparto, comparación con el parto anterior amamantando 24 h diariamente

Amamantamiento

Número de vacas

Media (días)

Rango

DE

2 h por la mañana y 2 h por la tarde

21

137,9            

38-229         

67,9

24 h diarias

21

157,1            

43-266         

61,0 

 

Ns

 

En el gráfico 5 se puede ver que cuando la limitación del amamantamiento fue a dos veces al día, el pico de celos  fue más  pequeño y cuando se realizó el destete se produjo un segundo pico, mientras que en el parto anterior el pico de celos no produjo hasta que se destetaron los terneros.

 






Gráfico 5. Influencia del amamantamiento en la duración del anestro posparto.                                                  

    21vacas amamantando a la cría 2 h dos veces al día                               

    Las mismas vacas en el parto anterior en el cual amamantaron a sus

    crías durante todo el día.                        

   

Comportamiento de los terneros

Durante el desarrollo del experimento no se produjo la muerte de ningún ternero.

Al llegar a los seis meses de edad y producirse el destete, la media del peso de los 24 terneros del grupo I, fue de 161,5 kg, la del grupo II, fue igualmente de 161,5 kg y la del grupo III, que sirvió de testigo, 163,3 kg.

La pequeña diferencia (1,8 kg) entre el peso de los terneros, de los grupos experimentales y del grupo control, no alcanzó significación desde el punto de vista estadístico.

Conclusiones

De los resultados obtenidos dentro del marco de esta investigación y de la discusión establecida, se pudo concluir:

Que disminuyendo el tiempo de permanencia del ternero junto a la vaca, es posible reducir sensiblemente el APP.

Que para alcanzar una disminución significativa desde el punto de vista estadístico, es necesario limitar el amamantamiento a una vez al día y no a dos.

Que es posible limitar la permanencia del ternero junto a su madre, a partir de los 30 días de nacido, sin que esto afecte su desarrollo, cuando tiene acceso a heno y agua ad libitum.

Esta tesis, la defendimos en opción al Grado de Doctor en Ciencias Veterinarias, en la Universidad de Brno, el 18 de diciembre de 1973.

Por esos novedosos resultados en aquel momento la Universidad de Brno nos concedió la Medalla al Mérito en Reproducción Profesor Pribyl.

Los resultados de esta tesis fueron incluidos en las normas de manejo del ganado de cría de nuestro Ministerio de la Agricultura.

 

Presentación en eventos y publicaciones

Los resultados de la limitación del amamantamiento fueron presentados en el II Simposio sobre Investigaciones en Medicina Veterinaria Tropical, Liblice, Checoslovaquia, 1973, y en la Reunión Conjunta de las sociedades para el estudio de la fertilidad de Francia e Inglaterra, Tours, Francia, 1975. Además fueron publicados en la Revista Cubana de Ciencias Veterinarias, volumen cinco, de 1974; la tesis completa en el número 1 de marzo de 1976, de la Serie 3 Medicina Veterinaria, de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de La Habana y en los Annales de Biologie Animale Biochimie Biophysique, 16(2): 163-164, 1976.

En 1981, apareció publicado en el número tres del volumen 53 del Journal of Animal Science un trabajo similar a este, sobre limitación de amamantamiento a una y a dos veces al día, a partir de los 30 días de nacidos, realizado en novillas Brahman x Hereford, de R.D. Randel, de la Estación Experimental Agronómica de Texas, cuyo estudio fue una contribución al proyecto W 112, “Comportamiento reproductivo en ganado de carne”, del Western Regional Project.

A partir de esa publicación, se produjo una explosión de publicaciones sobre el tema, la que alcanza nuestros días.

 

Extensión de los resultados

La extensión del sistema desarrollado para disminuir el APP se realizó en un establecimiento ganadero de la provincia de Matanzas.
        

     
    

Se comparó el comportamiento, por un período de cuatro años, de la actividad sexual y el desarrollo de las crías de vacas Cebú sometidas a partir de los 30 días de paridas a la limitación del amamantamiento a una vez al día durante una hora ?hasta los seis meses que se produjo el destete?, con el comportamiento de esos animales durante cinco años en el sistema tradicional, permaneciendo con la cría todo el día y destete a los seis meses.

En el período de aplicación de la limitación del amamantamiento se produjeron     2 465 nacimientos provenientes de 3 164 vacas año, para una natalidad de 77,9 %; mientras que durante la aplicación del sistema de amamantamiento tradicional, se habían producido 1 593 nacimientos de 2 560 vacas año, para una natalidad de 62,2 %. El incremento de 15,7 % de natalidad alcanzó un nivel de significación desde el punto de vista estadístico de P<0,01 (Tabla 10).

 

Tabla 10. Efecto de la limitación de amamantamiento sobre la natalidad

Amamantamiento

Vacas año

Nacimientos

Natalidad %

ES

Limitado

   3 164

    2 465

    77,9*

3,12

Tradicional

   2 560

    1 593

    62,2*

2,79

 

 * P<0,01                                                                                           Brito (1988)

 

La duración del APP de 2 102 hembras a las que se les limitó el amamantamiento fue de 99,31 días y la de 1 490 del sistema tradicional, con amamantamiento permanente, fue de 155,45 días con diferencia significativa de P<0,01 (Tabla 11).

Tabla 11. Efecto de la limitación de amamantamiento sobre la duración del anestro posparto


Amamantamiento

Número de                 partos

    Anestro    (media en días)

   ES

Limitado

      2 102                       

       99,3*               

  7,74

Permanente                          

      1 490                      

     155,5*               

  9,48

         

 

        *P< 0,01                                                              Brito et al. (1988)

                

Se dispuso del peso de 459 terneros criados en sistema de limitación de amamantamiento los que al destete tuvieron un peso promedio de 148,58 kg y del de 471 en el sistema tradicional con un peso promedio de 154,10 kg, la diferencia fue significativa a nivel de P<0,05 (Tabla 12).

 

Tabla 12.  Efecto de la limitación del amamantamiento sobre el peso del ternero al destete

Amamantamiento

Número de terneros

Peso al  destete (kg)

ES

Limitado

     459

 148,58*            

2,74  

Permanente                          

     471

 154,10*            

2,71

 

             *P< 0,05                                                       Brito et al. (1988)

             

La mortalidad hasta el destete de 2 465 terneros criados en el sistema de limitación de amamantamiento fue de 166 terneros (6,89 %) y la de 1 593 en el sistema tradicional fue de 200 (12,55 %). La diferencia fue significativa a nivel de P<0,01 (Tabla 13).

 

Tabla 13. Efecto de la limitación del amamantamiento sobre la mortalidad de terneros

Amamantamiento

 Nacimientos

  Muertes

  %

ES

Limitado              

     2 465                 

     166*

 6,89       

1,15

Permanente                          

     1 593                 

     200*            

12,55       

1,03

 

      *P< 0,01                                                                                Brito et al. (1988)

 

Las diferencias entre ambos sistemas de manejo de todos los parámetros analizados fueron siempre significativas tanto cuando se analizaron por años, como cuando se analizaron por lote de animales.

 

Mecanismo por el cual el amamantamiento inhibe el estro

La vaca no tiene, como la rata o el ratón, un cuerpo lúteo de lactación, pero después del parto padecen un anestro fisiológico de duración variable. Este anestro era largo en la vaca primitiva, que producía leche para su cría, el cual se extendía seguramente durante todo su período de lactancia.

El hombre al comenzar a ordeñarla para utilizar su leche, limitó el amamantamiento del ternero, violentando de este modo el mecanismo natural de inhibición del celo durante el período de lactación. Esto, unido a la continuada eliminación de aquellos animales que tardaban mucho tiempo en presentar celo después del parto, ha logrado que en nuestra época la vaca lechera Bos taurus que tiene un parto normal y se le retira el ternero al parir, tenga un anestro posparto de algo menos de treinta días de duración, y sea frecuente que ya alrededor de los quince días del parto presente su primera ovulación.

Después de su primer parto, generalmente presentan un anestro más prolongado, porque a las demandas nutritivas de la producción de leche tienen que agregar las de su crecimiento, que aún no se ha completado, por lo que sufren un balance energético negativo de larga duración. El número de ordeños a que son sometidas las hembras lecheras, es otro factor que fue señalado por Klapp desde 1937, como causa de prolongación del anestro posparto.

El ganado de carne de las razas europeas que amamanta permanentemente a su cría, pero que ha sido sometido a un proceso de selección durante muchos años, tiene un anestro posparto que oscila alrededor de ochenta días, mientras que el ganado Cebú, que se conserva más primitivo, tiene un período de anestro tan largo como el que dedica a amamantar a su cría.

Cuando realizamos esta tesis opinamos que el mecanismo por el cual el amamantamiento inhibía la presentación del celo parecía ser el señalado por Symington (1969), según el cual,
los reflejos neuroendocrinos provocados por el amamantamiento muchas veces al día, a la vez que inhibían el núcleo que producía el PIF, para que se secretara la prolactina, inhibían también al que segrega el LH.RH y, por tanto, la secreción de LH. Esta última hormona es indispensable para que se produzca la maduración del folículo y la ovulación y su falta bloquea el inicio del ciclo.

Esto nos hizo suponer que la gran proximidad entre los núcleos que producen LH.RF y PIF, señalada por Everett  (1956) y Everett y Quinn (1967), no era casual, y que la misma formaba parte de un mecanismo dispuesto precisamente para bloquear el celo a las vacas que amamantaban a su cría, ya que no existe una razón natural para que estas lo presenten.

En la década del 70 del pasado siglo, primó la idea de que la prolactina era un agente antigonadotrópico que intervenía en la inhibición de la ciclicidad pospartal, de una variedad de especies, incluyendo la humana. La supresión de la liberación de prolactina por una dopamino agonista, la ergocriptina, en la mujer, bloqueó la producción láctea y estableció pronto ciclos ovulatorios pospartales.

Williams y Ray (1980), bloqueando la liberación de prolactina en vacas recentinas con ergocriptina, no pudieron afectar las concentraciones de gonadotropina, ni los intervalos interpartales.

La aplicación de prolactina a novillas ovariectomizadas no logró alterar los patrones o niveles de liberación pulsátil de LH.

A pesar de que la concentración de prolactina es mayor en vacas con ternero que en vacas sin ternero; y su liberación se induce por el amamantamiento de un ternero propio o ajeno, no se ha podido demostrar que esta hormona participe en la inhibición de la actividad reproductiva posparto de la vaca.

Nosotros no encontramos diferencia en los niveles de prolactina de vacas que amamantaban permanentemente a sus crías y vacas que solo las amamantaban una vez al día.

Parecía claro que el estímulo del amamantamiento era el que suprimía la secreción de gonadotropina, más bien, que las altas concentraciones de prolactina asociadas con el amamantamiento, pero actualmente se sabe que la falta de ovulación después del parto, no depende únicamente de señales somatosensoriales causadas a la glándula mamaria por el ternero.

La interacción de la vaca con su ternero influye en la duración del anestro posparto. La sola presencia de su ternero, sin mamar inhibe el restablecimiento de la actividad reproductiva y prolonga el anestro posparto. Veinticuatro horas de contacto entre la vaca y su cría después del parto son suficientes para que se establezca la unión vaca-ternero.

Cuando la vaca amamanta a un ternero que no es el suyo, la duración del anestro es más corta que cuando amamanta al suyo, pero si lo amamanta en presencia de este, la duración es tan larga como si amamantara al de ella. Ello demuestra que factores como la vista, el olfato, el contacto, el estímulo auditivo, o la simple presencia del ternero, son capaces de inhibir la actividad reproductiva posparto.

                   


   

Duración del celo en novillas Cebú

En 1970, apareció publicado un trabajo realizado en la Florida en el que se estudió la duración del celo en el ganado Brahman, para lo cual se utilizó un modelo muy bien elaborado, pero se cometió un grave error al utilizar, para medirlos, toros receladores vasectomizados que, como todos sabemos, introducen el pene cada vez que montan. El resultado que se obtuvo fue una duración del celo de solo 6,7 horas, y lo peor fue que ese error comenzó a aparecer en los libros de texto como la duración del celo del ganado Cebú. Nosotros sabíamos que la duración del celo de la vaca Cebú era bastante más larga, porque en el desarrollo de la tesis doctoral, aunque no era nuestro objetivo medir su duración, habíamos observado cientos de celos.

Con ese motivo, utilizando el propio modelo aplicado por los autores, estudiamos la duración del celo en novillas Cebú, con el objetivo de determinar, además de su duración, la influencia que tiene en ella el tipo de toro recelador que se utilice.

Se observaron los animales durante 24 horas diariamente y se consideró como celo al período de receptividad. Para detectar las novillas en celo se utilizaron toros vasectomizados; cuando comenzaron a ser atractivas para los toros, se empezó a medir este período (período de receptividad anterior al celo); cuando se dejaron montar, se separaron y se les llevó un toro vasectomizado cada dos horas, hasta que no se dejaban montar (fin del período de receptividad o celo); se llevaron de nuevo al grupo y se observaron hasta que dejaban de ser atractivas al toro (período de atracción posterior al celo).               

En esa forma se midió la duración de veinte celos y después a los toros se les desvió el pene, y con las mismas novillas se midió la duración de dieciséis celos.

La duración media del período de receptividad de los veinte celos, medidos con toros vasectomizados, solo fue de 7,55 ± 0,58 h mientras que la de los dieciséis medidos con toros con el pene desviado fue de 13,07 ± 0,55 h  (Tabla 14).

 

Tabla 14  Duración del período de receptividad (celo)

Toros utilizados             Número de                     Muertes

                                     observaciones

Vasectomizados                  20                              7,55 ± 0,58 h

Pene desviado                     16                             13,07 ± 0,55 h

 

 

 

Los períodos durante los cuales las novillas resultaron atractivas para los toros tuvieron duración similar en ambos casos (Tabla 15).

 

Tabla 15  Duración de los períodos de atracción anterior y posterior al celo

Toros  utilizados               

Número de observaciones

Período atracción anterior al celo         

Período atracción posterior al celo            

Vasectomizados

       20

2,7 ± 0,28 h              

4,5 ± 0,17 h

Pene desviado                                                  

       16

2,37 ± 0,26 h            

3,75 ± 0,24 h

 

 

Se demostró que los toros vasectomizados acortan sensiblemente la duración del celo. Es muy probable que la introducción del pene, que estos toros realizan cuando montan vacas en celo, provoque un reflejo neuroendocrino que acorte su duración, lo cual en nuestra opinión, es un mecanismo natural dispuesto al efecto, para que cuando la vaca sea montada por un toro, el celo no se prolongue innecesariamente.

                     

 

Inducción y sincronización de celos en el ganado Cebú en sistema de manejo extensivo

Cuando desarrollamos el sistema de limitación del amamantamiento, pensábamos que habíamos resuelto el APP del ganado Cebú, al menos temporalmente hasta que surgiese un tratamiento mejor, pero pronto nos dimos cuenta de que en nuestro país y en muchas regiones del mundo existían grandes cantidades de vacas Cebú en sistema de manejo extensivo a las cuales no era posible aplicarles el sistema de limitación del amamantamiento. Estaba claro que estos animales requerían un tratamiento capaz de inducirles el celo.

En 1974, Britt et al., habían inducido una descarga de LH y la ovulación en vacas Bos taurus con GnRH exógena y se sabía que en esos animales, la hipófisis era sensible a dicha hormona a partir de 12 días de haberse producido el parto.

Pensamos que esta podía ser una vía efectiva para disminuir el APP de nuestro ganado Cebú que se criaba en sistema extensivo, pero, para ello era necesario determinar cómo se comportaba la GnRH exógena en la vaca Cebú lactante, si era capaz de provocarle una descarga de LH, si esta descarga sería suficiente para inducirle la ovulación y cuando su hipófisis comenzaba a ser sensible a este factor de liberación.

 

    

Efecto de la GnRH sobre la vaca Cebú lactante. I Descarga preovulatoria de LH

Con el propósito de comprobar si la GnRH era capaz de provocar la descarga preovulatoria de LH, en vacas Cebú en anestro lactacional. Utilizamos dos grupos, el grupo I de seis vacas de quince días de paridas, que permanecían todo el tiempo con su ternero, y el grupo II de 10 de 45 días de paridas, que a partir de los treinta amamantaban a su cría solo durante una hora, una vez al día.

A todas se les aplicó 200 µg de GnRH sintética por vía intramuscular. Se tomaron muestras de sangre inmediatamente antes de la inyección, a las dos y a las cuatro horas siguientes. En el suero se determinó el nivel de LH.
              
  

Antes del tratamiento, ambos grupos de vacas tenían niveles basales de LH, sin diferencia significativa. Todos los animales respondieron a la aplicación de GnRH. A las dos horas del tratamiento, los valores se habían elevado en el grupo I a 62,5 ± 7,4 ng/ml y a 66,6 ± 15,0 ng/ml en el grupo II, siendo significativamente superiores (P< 0,001) a los niveles iniciales y sin diferencia entre ambos, lo que indica que ya a los 15 días del parto, independientemente del amamantamiento del ternero, estas vacas Cebú fueron capaces de acumular LH en la adenohipófisis y responder al estímulo de la hormona hipotalámica en la liberación de la misma. Sin embargo, en las muestras obtenidas a las cuatro horas de la inyección se manifestó una diferencia (P< 0,01) entre los dos grupos. El grupo I presentó valores inferiores a los obtenidos previamente (P<0,05) no así el grupo II, Esto indica que los reservorios de LH hipofisarios son menores en las vacas del grupo I, bien por tener menos tiempo posparto, o por la presencia permanente del ternero (Gráfico 6).

 






 

 

 

 

 

 

 

 

 

Gráfico 6. Niveles de LH(ng/ml), basales, a las dos, y a las cuatro horas, de la aplicación de GnRH.

 

Este trabajo fue publicado en la Revista Cubana de Ciencias Veterinarias vol. 15(1): 37-40, 1984.

 

 

Efecto de la GnRH sobre la vaca Cebú lactante. II Ovulación

Con el fin de determinar si la GnRH exógena es capaz de provocar la ovulación, en vacas Cebú en anestro lactacional, se tomaron cinco vacas de poco más de veinte días de paridas, que permanecían todo el tiempo con su ternero (grupo I), y cinco vacas de alrededor de cuarenta y cinco días de paridas (grupo II), que a partir de los 30 días siguientes al parto amamantaban a su cría solamente una hora una vez al día. Ambos grupos recibieron el mismo día 100 µg de GnRH por vía intramuscular.

Se vigiló el celo, utilizando toros receladores en los horarios de 6 a 8 am y de 4 a 6 pm. Ocho días después de la inyección se les practicó una laparoscopia para determinar si se había producido la ovulación.

Se tomaron muestras de 15 ml de sangre de la vena yugular y se determinó el contenido de progesterona en el suero.

Ninguna de las vacas que se les aplicó la GnRH, ni las que amamantaban permanentemente a su cría, ni las que las amamantaban solo durante una hora una vez al día, presentó manifestaciones de celo; aunque todas ovularon, los cuerpos lúteos eran pequeños, un centímetro de diámetro, con la consiguiente poca producción de progesterona, en tres de ellas 0,90 ng/ml y en otra 1,18 (Gráfico 7).

 








          













         






Gráfico 7.  Imágenes laparoscópicas de ovarios de vacas Cebú con pequeños cuerpos lúteos provenientes de ovulaciones inducidas con GnRH.

 

Estos resultados dejaron claro que aunque la GnRH era capaz de inducir la ovulación en las vacas Cebú en APP, la ausencia de celo y el pequeño cuerpo lúteo que se producía imposibilitaban lograr su gestación.

Se hacía necesario lisar esos cuerpos lúteos, para inducir un nuevo ciclo, que tuviese un cuerpo lúteo mayor, con mayor producción de progesterona y se viera acompañado de manifestaciones de celo.

Decidimos que la mejor opción para ello era la utilización de una o dos dosis de PgF2α. Un esquema de tratamiento similar a este había sido utilizado por Britt, en 1977, pero con el objetivo de sincronizar el celo en ganado Bos taurus que se encontraba ciclando.

En 1985, presentamos estos resultados en las Universidades de Košice y de Brno, y los publicamos en la Revista Cubana de Ciencias Veterinarias.

La solución que proponíamos fue aceptada en ambas universidades, pero no disponíamos de las hormonas necesarias. No fue hasta 1991 que las obtuvimos gracias a una gentileza del profesor Rob, de la antigua República de Checoslovaquia.

Se sabía en qué momento la hipófisis de las vacas Bos taurus era sensible a la GnRH, pero se desconocía en qué momento era sensible la de la vaca Cebú que amamantaba a su cría.

Este trabajo fue publicado en la Revista Cubana de Ciencias Veterinarias 21(1): 1-5, 1990.

 

Determinación del momento del posparto en que la hipófisis del ganado Cebú en sistema de manejo extensivo es sensible a la GnRH

Para determinar el momento del posparto de la vaca Cebú en sistema de manejo extensivo, en que la hipófisis es sensible a la GnRH exógena, se utilizaron 30 vacas Cebú de segundo y tercer parto, las cuales amamantaban permanentemente a sus crías, que tenían condición corporal de cinco (5) puntos en una escala de nueve (9).

Las 30 vacas se agruparon en seis grupos de cinco animales cada uno, que se hallaban a los 7, 10, 15, 20, 25 y 30 días posparto respectivamente. A cada animal se aplicaron por vía intramuscular 100 µg de GnRH.

Para determinar las concentraciones de progesterona (P4) se tomaron muestras de leche (10 ml) en el momento de la inyección; día 0, primer muestreo considerado de referencia que sirvió de control; los días 5, 6, 7 y 8, segundo muestreo que reflejara la actividad ovárica inducida; y los días 20, 21, 22, 23 y 24, tercer muestreo para conocer el comportamiento posterior de los ovarios En total se tomaron 295 muestras.


Las concentraciones de progesterona de las muestras del segundo y tercer muestreo

no mostraron diferencias estadísticas entre si, por lo que se decidió utilizar las de los días 5 y 20.

Se consideró que tenían actividad ovárica las vacas con niveles de progesterona por encima de 1,59 nmol/l y actividad luteal aquellas en las que el nivel de progesterona era superior a 3,18 nmol/l.

En los animales que se aplicó la GnRH a los siete y l0 días posparto, tanto al día cinco como el 20 posterior al tratamiento, los niveles de progesterona oscilaron entre 0,11 ± 0,17 nmol/l y 0,80 ± 0,22, signo de que no había actividad ovárica. Sin embargo, en los que se aplicó la hormona a los 15, 20 y 25 días posparto, a los cinco días del tratamiento los valores de progesterona registrados reflejaron actividad ovárica, sin diferencia significativa entre sí desde el punto de vista estadístico, pero sí con los animales a los cuales se les aplicó a los 30 días posparto, los que alcanzaron 4,09 ± 1.90 nmol/l como promedio.

A los 20 días posteriores al tratamiento, los valores promedios de progesterona de los grupos a los que se les aplicó la GnRH a los 15, 20, 25 y 30 días del posparto, no arrojaron diferencia significativa entre sí.

La respuesta ovárica a la aplicación de GnRH en vacas Cebú lactantes se incrementó entre los 15 y 30 días posparto (Tabla 16).

Tabla 16. Respuesta ovárica a la aplicación de GnRH en varias etapas del posparto

                                                F a c t o a r i a l   A        

          Días del               Días posteriores a la aplicación de GnRH

          posparto                   0                      5                          20


      
 
 
 

 F             7                  0,11 ± 0,17 f      0,52 ± 0,28 f          0,58 ± 0,58 f

 a         

 c            10                 0,22 ± 0,34 f      0,66 ± 0,46 f          0,80 ± 0,22 f

 t           

 o             15                 0,23 ± 0,09 f      2,67 ± 1,88 bcd     2,57 ± 2,22 abd

 r      

 i             20                 0,28 ± 0,39 f      2.19 ± 1,46 cde     2,30 ± 1,46 bcd

 a

 l              25                 0,22 ± 0,15 f      3,34 ± 2,33 abc     3,86 ± 1,83 ab


 
 
     
 
  
     


 

B
             30                 0,24 ± 0,29 f      4,09 ± 1,90 a         3,53 ± 1,52 abc


  

 

Letras diferentes indican diferencias significativas (P<0,05).

        

Al parir las 30 vacas de este experimento se pudo apreciar que las 20 con 15 o más días del parto cuyos ovarios mostraron actividad a la aplicación de GnRH exógena tuvieron un intervalo interpartal apreciablemente menor que las de 7 y 10 días de paridas que no habían mostrado actividad ovárica.

 

Tabla 17. Infuencia de la GnRH aplicada en diferentes períodos del posparto sobre el comportamiento reproductivo de vacas Cebú lactantes

 

   Períodos                                  Períodos parto                     Intervalo entre

  del posparto (días)                    gestación (días)                     partos (días)                 

 

             
7                                  253,0 ± 43,26 a                    538,0 ± 43,60 a

             10                                 253,4 ± 23,30 a                    538,4 ± 23,30 a

             15                                 152,2 ± 73,93 b                    437,2 ± 79,93 b

             20                                 135,4 ± 48,23 b                    420,4 ± 58,23 b

             25                                 131,8 ± 39,63 b                    416,8 ± 39,63 b

             30                                 136,8 ± 53,87 b                    421,8 ± 53,87 b

 

Medias con letras diferentes en una misma columna indican diferencia significativas entre si (P< 0,05).

 

Se pudo concluir que a los 15 días posparto, el eje hipófisis ovarios comenzaba a ser sensibles a la GnRH y que a los 25 eran sensibles.

Del análisis de los resultados de este experimento, se pudo conocer también, que la aplicación de 100 µg de GnRH ente 15 y 30 días posparto, en vacas Cebú que amamantan permanentemente a su cría, es capaz de reducir significativamente el intervalo entre partos, conocimiento muy valioso, que no era objetivo del mismo.

Una vez en posesión de estos conocimientos pudimos aplicar el esquema de tratamiento previsto.

Material y métodos

Se constituyeron tres grupos de 30 vacas Cebú cada uno, las que se encontraban entre 35 y 45 días de paridas, todas tenían su cría y eran clínicamente sanas. Su condición corporal mínima fue de cinco (5) en una escala de nueve (9) puntos.

El sistema de manejo fue extensivo, con un toro por cada 10 vacas. Los toros eran andro­lógicamente sanos.
 

El grupo I recibió el primer día 100
µ
de Gn RH y ocho días después 500
µ
de Cloprostenol (prostaglandina sintética) al terminar el tratamiento fueron enviadas al potrero con los toros(Gráfico 8).

 

GnRH                  PgF2a                            

          8 días

Gráfico 8. Esquema de tratamiento del grupo I.

                

El grupo II  recibió de forma similar el primer día 100
µ
de Gn RH y ocho días después 500
µ
de Cloprostenol, suministrándosele 12 días más tarde una segunda dosis de Cloprostenol,  al terminar el tratamiento fueron enviadas al potrero con los toros (Gráfico 9).

 

GnRH                   PgF2a                            PgF2a

           8 días                           12 días

Gráfico 9. Esquema de tratamiento del grupo II.

 

El grupo III que sirvió de control recibió cada día de tratamiento 2 ml de solu­ción salina fisiológica, al concluir fueron también enviadas al potrero con los toros.

Se tomaron muestras de leche a cada vaca para determinar los niveles de progesterona, el día que se les administró la GnRH, día 0 y los días ocho y 22 que se les administró PgF2α.

Las fechas de todos los partos fueron registradas y se determinaron los intervalos entre los partos de cada vaca.

Las fechas de fecundaciones se calcularon descontando a los intervalos entre partos 285 días (duración media de la gestación).

Se supuso que las vacas comenzaron a ciclar una vez concluido el tratamiento, por lo que el intervalo entre esa fecha de fecundación se dividió entre 21 (duración media del ciclo) para calcular en qué ciclo después del tratamiento fue gestada cada vaca.

Resultados

La duración media del período interpartal de las vacas del grupo I fue de 381,67 ± 32,17 días y la del grupo II 364,72 ± 20,47 días, sin diferencia significativa, pero ambos difieren significativamente (P<0.05) de la del grupo control 542,82 ± 53,33 días. Al concluir el experimento dos vacas del grupo control aún no habían parido, por lo que si el experimento se hubiese extendido, la diferencia con los grupos experimentales hubiese sido mayor (Tabla 18).

 

Tabla 18. Resultados de la inducción y sincronización de celos en vacas Cebú en sistema de cría extensivo con GnRH y PgF2α

Grupos

Tratamiento

Intervalo interpartal        

I

100 µg GnRH y 500 µg PgF2α             

381,67 ± 32,17a   

II

100 µg GnRH y 2 x 500 µg PgF2α          

364,72 ± 20,47a

Control                                                  

3 x 2mL solución salina                 

>542,82 ± 53,33 b

 

Letras diferentes indican diferencias significativas (P< 0,05).

 

Se comprobó la mayor producción de progesterona de los cuerpos lúteos que sucedieron a las aplicaciones de PgF2α.

Las fecundaciones del grupo I, que solo recibió una dosis de PgF2α, se produjeron básicamente en el segundo ciclo que sucedió al tratamiento (58,06 %); mientras que las del segundo grupo, que recibió dos dosis, se produjeron en el primero (41,37 %), lo cual permite inseminar estos animales a plazo fijo al terminar el tratamiento (Tabla 19).

 

Tabla.19 Ciclos en que quedaron gestantes las vacas de los grupos I y II al concluir sus tratamientos

 

 

Gestaciones (%) en:

Grupo

N

1er Ciclo

2do Ciclo

3er Ciclo

Otros ciclos

I

30

3,22***

58,06

12,9

25,8*

II

30

41,37***

34,48

20,08

3,44*

 

        ***P< 0,001                 *P<0.05

 

 

Conclusiones

Se pudo concluir que el esquema de tratamiento empleado es capaz de producir un incremento sustancial de la natalidad del ganado Cebú que se cría en sistema extensivo en número de muchos millones de cabezas en el trópico y, además, brinda la posibilidad de aplicarle la inseminación artificial, técnica imposible de emplear en ese sistema de manejo.

Estos experimentos tuvieron como salida una tesis en opción al Grado de Doctor en Ciencias Veterinarias, que se defendió en 1994; se presentaron en el XVI Congreso Panamericano de Ciencias Veterinarias celebrado en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en noviembre de 1998; y fueron publicados en la revista


Archivos de Reproducción  ARA

, No. 8: 6-17, 1999.

Para la extensión de los resultados obtenidos en este experimento, con el esquema de una aplicación de GnRH y dos de PgF2α, se utilizaron 261 vacas Cebú sometidas al sistema de manejo extensivo, de 30 a 45 días de paridas, con sus crías, y con condición corporal mínima de cinco (5) en una escala de nueve (9), de la Empresa Pecuaria de Bahía Honda. Cuando se concluyó el tratamiento, se inseminaron con semen de sementales Brown Swiss y al día siguiente se soltaron al potrero con los toros.

En la Empresa Pecuaria de San Cristóbal se trataron 350 vacas de la misma raza, sistema de manejo y condición corporal, pero de diversos tiempos de paridas, por lo que se revisó el ganado y fueron tratadas las que carecían de cuerpo lúteo en el ovario y estuviesen amamantando a su cría, por consiguiente, en APP. Al concluir el tratamiento se inseminaron con semen de toros Siboney y al siguiente día se soltaron al potrero con los toros.

En la Unión Básica de Producción Cooperativa La Catalina, de la Empresa Pecuaria de Guane, se trataron 152 vacas Cebú en similar sistema de manejo y condición corporal, pero seleccionadas como en San Cristóbal, las que se encontraban en APP. Al concluir el tratamiento se inseminaron con semen de toros Holstein y al siguiente día se soltaron al potrero con los toros.

Por encontrarse las vacas de las tres empresas en sistema de manejo extensivo, tenían un toro Cebú por cada 10 vacas, en el potrero.

Resultados de la extensión

Al año de tratadas, de las 350 vacas tratadas en la Empresa Pecuaria de San Cristobal, habían parido 280, que constituyen 80 %; de las 261 que se trataron en la Empresa Pecuaria de Bahía Honda habían parido 229, ó sea 87,7 % y de las 152 que fueron tratadas en la Empresa Pecuaria de Guane, 126 (83 %), incrementos muy notables si se tiene en cuenta que la natalidad que se logra en esas empresas, en ese sistema de manejo, es de 30 a 35 %(Tabla 20 ).

 

Tabla 20. Resultados de la extensión

Empresa

Vacas tratadas

Nacimientos     al año de tratadas

Porcentajes    de nacimientos

San Cristóbal

350

280

80,00

Bahía Honda

261

229

87,70

Guane

152

126

83,00

Total

763

635

83,22

 

 

 

Aplicación de los resultados

En la ONG La Laguna, de Mantua, en el extremo occidental de Cuba, en la cual la natalidad del ganado Cebú en sistema de manejo extensivo no llegaba a 30 %, se desarrolló el Proyecto Natalidad Mantua, financiado por la Fundación Alfonso XIII, donde se les aplicó el tratamiento a 300 vacas de 30 a 45 días de paridas, las que tuvieron una natalidad de 80,33 % (Tabla21).

 

Tabla 21. Resultados de la aplicación

ONG La Laguna         

Vacas tratadas

Nacimientos     al año de tratadas

Porcentajes    de nacimientos

 

300

241

80,33

 

 

 

Estado actual del conocimiento sobre el mecanismo por el cual el amamantamiento inhibe el estro

La principal limitación para el restablecimiento de los ciclos estrales posparto en la vaca es la baja secreción de GnRH y de LH. Se ha observado que el amamantamiento y la presencia constante del ternero disminuyen la liberación de GnRH y de LH, y de esta manera prolongan el anestro posparto.

Las vacas que amamantan a sus crías, producen ondas foliculares, pero sus folículos dominantes sufren atresia causada probablemente por la baja frecuencia pulsátil de GnRH que resulta insuficiente para que se produzca la necesaria liberación de LH, cercana a un pulso por hora como se requiere para inducir la primera ovulación.

En vacas con >30 días de paridas, el destete precoz o la limitación del amamantamiento a una sola vez al día incrementa la amplitud y frecuencia de los pulsos de LH, posibilitando el crecimiento de los folículos dominantes y la ovulación.

Las neuronas que producen GnRH no se encuentran localizadas en un núcleo en el hipotálamo (como antiguamente se creía), sino difusamente distribuidas desde el nervio terminal (TN) un pequeño nervio craneal asociado con estructuras olfatorias, el área septal, el área preóptica y el hipotálamo, que constituyen el sistema TN-septo preóptico. Este sistema es el principal regulador del eje hipófiso-gonadal
.  La GnRH llega a la adenohipófisis a través de axones que se proyectan desde el área preóptica y vierten su secreción en la circulación portal.

Los corticoides disminuyen la sensibilidad de la glándula pituitaria a la GnRH


 


y d
eprimen las elevaciones episódicas de LH
.
El nivel de cortisol es mayor en las vacas que amamantan a su cría que en las que se ordeñan dos veces al día y disminuye con el transcurso del período posparto. La sola presencia del ternero sin mamar lo incrementa, tanto en vacas con ubre intacta, como en vacas mastectomizadas.
Sin embargo, algunos autores han concluido que la modulación negativa de LH por el amamantamiento no es regulada por el cortisol.

También se ha propuesto que el amamantamiento y la presencia continua del becerro con la vaca, ejercen su acción mediante la secreción de estradiol.

El amamantamiento del ternero incrementa la sensibilidad del hipotálamo a la retroalimentación negativa del estradiol producido por el ovario, resultando en baja secreción de GnRH y LH. A medida que el período posparto transcurre, la sensibilidad del hipotálamo a esta retroalimentación negativa va disminuyendo, aumentando la secreción de GnRH y se incrementa la secreción pulsátil de LH.

Durante
las situaciones estresantes de la alimentación, el amamantamiento y las infecciones bacterianas,
se incrementan

los péptidos opioides.
De esta forma se unen al

feedback

negativo que ejercen los esteroides sobre la secreción de los factores de liberación hipotalámicos. La acción neuromoduladora de los opioides peptídicos, es transitoria, y se caracteriza por ejercer una acción inhibitoria sobre la liberación de LH.

La administración de naloxone (antagonista de opioides), al principio del período posparto, incrementa la frecuencia de pulsos de LH y disminuye la duración del anestro posparto. Se ha observado una respuesta mayor en vacas que amamantan un ternero que en vacas sin ternero. Si el día 30 del posparto se retira el ternero, por 48 horas, disminuye la concentración de β-endorfinas en el hipotálamo.

Las anteriores observaciones, unidas a que se ha reportado una correlación negativa entre la concentración de β-endorfinas con la concentración de LH del parto a la primera ovulación, y una correlación positiva con el intervalo posparto, sugieren que los opioides actúan de manera directa sobre las neuronas productoras de GnRH, afectando su liberación y de esta manera en forma indirecta la secreción de LH. Algunas observaciones adicionales que apoyan la sugerencia anterior según Boukhliq

et al.

, 1999, son:

Primero, existe asociación neural entre las neuronas productoras de GnRH y las productoras de opioides.

Segundo, la administración de morfina, agonista de estos opioides, después de la separación del ternero, disminuye la concentración de LH.


 

Sin embargo, no se conoce si los opioides endógenos actúan a nivel presináptico liberando catecolaminas o directamente en las neuronas productoras de GnRH.
Además, se
ha reportado que el naloxone no tiene efectos al principio del período posparto, a pesar de existir receptores para opioides, lo cual sugiere que vías independientes a los opioides participan en la inhibición de la secreción de GnRH y LH. Algunas de estas vías potenciales pueden ser los sistemas de neurotransmisores, como el ácido ϒ-amino butírico (GABA)
, catecolaminas, oxitocina y vasopresina.

Aunque el sistema endógeno de péptidos opioides reduce la frecuencia de secreción de GnRH
durante el
período posparto y por consiguiente la liberación
de LH,
este no es más que una parte del sistema de control del celo característico de la vaca Cebú que amamanta permanentemente a su cría, porque los tratamientos prolongados con un antagonista de los péptidos opioides endógenos liberan LH solo temporalmente, sin provocar ovulación.

 

 

Aplicación del esquema de tratamiento desarrollado para inducir celo en el ganado Cebú, al ganado productor de leche

Bos taurus

En 1995, el Ministerio de Agricultura nos pidió que aplicáramos el esquema de tratamiento que habíamos desarrollado para el ganado Cebú en sistema de manejo extensivo, al ganado productor de leche, el cual sufría anestro como consecuencia del período especial que atravesábamos.

A 103 vacas Holstein en anestro pospartal de las vaquerías de la Granja Guayabal, se les aplicó los esquemas de tratamiento que habíamos desarrollado para la inducción de celo en el anestro pospartal del ganado Cebú en sistema de manejo extensivo. Las 103 fueron diagnosticadas para conocer cuáles sufrían anestro verdadero y cuáles anestro aparente.

A las que se encontraban en anestro verdadero el día uno se les indujo la ovulación con 100 µg de gonadorelin (GnRH) y se les sincronizó el celo con dos dosis de cloprostenol (PgF2α)  de 0,5 mg, los días ocho y 20, inseminándolas a tiempo fijo a las 72 y 96 horas de concluido el tratamiento (Gráfico 10).

 

            GnRFH              PgF2a                            PgF2a

                         8 días                    12 días        

                                                                                          I.A.

                                                                                     72 h     96 h

Gráfico 10. Esquema de tratamiento aplicado a las vacas en anestro verdadero.

 

A las que presentaban anestro aparente, como se encontraban ciclando, se les sincronizó el celo con dos dosis de 0,5 mg de cloprostenol (PgF2α) una el día unoy otra el 12, inseminándolas a tiempo fijo, igualmente a las 72 y 96 horas de concluido el tratamiento (Gráfico 11).

 

     PgF2a                                                        PgF2a

                                  12 días          

                                                                                          I.A.

                                                                                      72 h     96 h

 

   Gráfico 11. Esquema aplicado a las vacas en anestro aparente.

 

Los resultados de estos tratamientos fueron analizados y comparados tres meses después con los de las vacas que habían presentado celos naturales durante esa etapa.

Resultados

De las 103 vacas que se encontraban en anestro, el diagnóstico rectal puso de manifiesto que 66 (64 %) sufrían anestro verdadero y 37 (36 %) anestro aparente.

Analizando en un solo grupo las 103 vacas que presentaban anestro 41 quedaron gestadas en el primer servicio (39,9 %).

De las 79 que presentaron celo natural durante esa etapa, 22 (27,8 %) fueron gestadas también en el primer servicio. La comparación de estos resultados no dio diferencia desde el punto de vista estadístico (Tabla 22).

 

Tabla 22. Resultados de la Inseminación artificial en el primer servicio del total de animales en anestro

Grupo

Cuadro clínico

Tratamiento

Primer servicio                              

 

 

 

N

Gestación

%

I

Anestro

GnRH y Pg F2α

103

41

39,9

II

Celo natural

Solución salina

79

22

27,8

 

   Ns

 

Al analizar separadamente los resultados del tratamiento a las vacas en anestro verdadero, a las que presentaban anestro aparente y a las que presentaron celo natural, se obtuvieron los siguientes resultados: en el primer servicio quedaron gestadas 23 de las 66 que presentaban anestro verdadero (34,8 %), de las 37 con anestro aparente 18 (48,6 %) y de las 79 que presentaron celo natural 22 (27,8 %). El resultado del tratamiento a las vacas en anestro aparente se diferenció del de las vacas con celo natural con P<0,05 (Tabla 23).

 

Tabla 23. Resultados de la Inseminación artificial en primer servicio de las vacas en anestro verdadero y aparente


Grupo

Cuadro clínico

Tratamiento

            Primer servicio

 

 

 

     
n

Gest.

  %

ES

I

Anestro verdadero

GnRH y Pg F2α

      66

   23

34,8ab

0,06

II

Anestro aparente

Pg F2α

      37

   18

48,6a

0,08

III

Celo natural

Solución salina

      79

   22

27,8b

0,05

               

 

Letras diferentes indican diferencias significativas (P< 0,05).

 

Durante los tres meses que duró el experimento, fueron gestadas 66 de las 103 vacas que se encontraban en anestro (64 %), y 46 de las 79 que presentaron celo natural (58,2 %), sin diferencia desde el punto de vista estadístico (Tabla 24).

 

Tabla 24. Resultados de la Inseminación artificial durante tres meses del total de animales en anestro


Grupo

Cuadro          clínico

Tratamiento

      Inseminaciones

 

 

 

   n

     Gest.

  %

I

Anestro

GnRH y Pg F2α

 103

         66

     64

 

II

Celo natural

Solución salina

   79

         46

 58,2

               

 

           ns

 

Analizadas separadamente las vacas en anestro, de las 66 en anestro verdadero fueron gestadas 37 (56,1%), de las 37 en anestro aparente 29 (78,4 %) y de las 79 que presentaron celo natural 46 (58,2 %). El porcentaje de las vacas en anestro aparente gestadas durante los tres meses, se diferenció del de las que presentaban anestro verdadero y de las que presentaron celo natural con P<0,05 (Tabla 25).

 

Tabla25. Resultados de la Inseminación artificial durante tres meses

Grupo

Cuadro clínico

Tratamiento

              Inseminaciones

 

 

 

   
N

    Gest.

  %

ES

I

Anestro                  verdadero

GnRH y Pg F2α

   66

      37

56,1 ab

 0,06

II

 

Anestro aparente

Pg F2α

   37

      29

78,4 a

 0,08

III

 

Celo natural

Solución salina

   79

      46

58,2 c

 0,06

 

Letras diferentes indican diferencias significativas (P<0,05).

 

Las 37 vacas en anestro verdadero que quedaron gestantes en los tres meses, requirieron 123 servicios, 3 por concepción; las 29 en anestro aparente 66 servicios; 2,3 por concepción; y las 46 que presentaron celo natural 165 servicios, 3,6 por concepción. El número de servicios por concepción de las vacas en anestro aparente se diferenció (P<0,05) del de las que presentaron celo natural (Tabla 26).

 

Tabla 26. Resultados de la Inseminación artificial servicios/concepción

Grupo

Cuadro clínico

          Servicios por concepción

 

 

N

Servicios

  Gestadas

         s/c        

 

    I

Anestro                  verdadero

66

    123

       37

        3ab  

 

 

    II

Anestro aparente

37

      66

       29

        2.3a        

 

    III

Celo natural

79

    165

       46

        3,6b        

 

 

P<0,05

 

Conclusiones

El alto porcentaje (36 %) de anestro aparente encontrado puso de manifiesto el mal celaje al cual estaba sometido el rebaño. La inhabilidad en detectar estro y servir a las vacas entre los 60 y 80 días pospartales, es un problema común en los hatos lecheros.

La efectividad del tratamiento de inducción y sincronización de celos, aplicado a las vacas en anestro verdadero, fue demostrada por la similitud de los resultados de su inseminación con los de las vacas no tratadas que presentaron celo natural durante esa etapa. Esto, a la vez, demostró que la GnRH es capaz de inducir la ovulación a las vacas productoras de leche acíclicas.

 El tratamiento con prostaglandina ocho días después de la aplicación de GnRH, permitió obtener una sincronización de la ovulación equivalente a la de dos dosis de prostaglandina, porque se aplicó el día seis del ciclo.

Las vacas en anestro aparente que fueron tratadas con dos dosis de PgF2α, tuvieron mayor porcentaje de gestaciones en primer servicio, mayor porcentaje de gestaciones totales y requirieron menos servicios por concepción que las que presentaron celo natural, todo con diferencia significativa desde el punto de vista estadístico (P<0,05). Múltiples ciclos antes de la inseminación y la expresión de celo cuando se insemina, están asociados positivamente con la fertilidad.

Otro factor positivo del tratamiento empleado fue que todas estas vacas fueron inseminadas a tiempo fijo, en el momento óptimo. Es sabido que aproximadamente 20 % de las vacas que se inseminan con celo natural, no se encuentran en celo o no se inseminan en el momento óptimo.

Los esquemas de tratamiento empleados en el anestro del rebaño lechero, tanto del anestro verdadero, consistente en la inducción de ovulación e inducción y sincronización de los celos con GnRH y PgF2α, como en el del anestro aparente, induciéndoles el celo con PgF2α, mostraron su eficacia.






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