Enviada por su hija María para el discurso de ingreso de Anadón recordando a su antecesor en la medalla 24
TRAYECTORIA CIENTIFICO-PROFESIONAL DEL
DR. EMILIO RONDA LAIN
Haciendo un somero resumen de la actividad científico-profesional de mi padre, el
Dr. Emilio Ronda Lain, recordaré que fue un profesional veterinario con fuerte vocación por las ciencias biológicas.
Terminó su carrera de veterinaria en 1948 y durante años ejerció como veterinario militar simultaneándolo con su decidida vocación por la investigación científica. Esta vocación nació a principios de los años 50 cuando, como becario, comenzó en los laboratorios de microbiología del Instituto “Jaime Ferrán”, estando el Centro de Investigaciones Biológicas a punto de inaugurarse.
Pasó por distintas categorías, ayudante científico, colaborador científico y, también por oposición, consiguió la plaza de Investigador científico en la que se mantuvo hasta su jubilación.
Completó su formación científica con estancias de diversa duración en distintos centros de investigación de Roma (Istituto Superiore de Sanita), París (Instituto Pasteur), Lisboa (Centro Superior de investigaciones veterinarias) y Brecia (Istituto Zooprofilatticco Sperimentale).
Trabajó en varias lineas de investigación, desde sus primeros estudios microbiológicos realizados en carnes de jabalí, venado y conejo, hasta las investigaciones realizadas últimamente, ya destinado en el Instituto de Inmunología y Biología microbiana, sobre modulación de la respuesta
inmune en modelos aviares frente a diferentes tratamientos (antibióticos, antivirales, inmunosupresores, en presencia de morfina o por hipolipedimiantes).
Lo que si podemos afirmar es que su gran afición era estudiar la biología de las infecciones virales y la significación biológica de los interferones.
Su labor aparece plasmada en numerosas publicaciones, congresos y en la dirección de varias tesis doctorales, siendo también acreedor de distinciones como el premio “Alfonso Herrera” del C.S.I.C. (1963) y al premio de la Real Academia de Farmacia (1966). Perteneció a la Sociedad Española de Microbiología, a la de Virología, a la de Inmunología y a la sociedad Mediterranea de Quimioterapia.
La culminación de su dilatada ejecutoria profesional le llegó en 1978, cuando leyó su discurso titulado “Interferón: ¿lanza o coraza?” en el acto de toma de posesión como Académico de Número en esta insigne corporación, en la que se mantuvo hasta el día de su fallecimiento, un 27 de Octubre de 2001. Descanse en paz una gran persona y un gran investigador.