La era ecológica, incidencia social y biológicaContenido gratuitoFecha de publicación:07-10-1998
LA ERA ECOLOGICA REPERCUSIONES: SOCIAL,
BIOLÓGICA Y EDUCATIVA.
Excmo. Sr.D. Felix Pérez y Pérez
Académico de Número
Octubre de 1998
Con demasiada rapidez, desde el punto de vista filosófico, hemos pasado del siglo XIX denominado ?siglo de la conciencia y de lo definitivo, del conocimiento soberano de las cosas?, en que el hombre pretendía analizar la causalidad de multitud de procesos aplicando el avance científico de las nuevas tecnologías, de acuerdo con los planteamientos de ALBERTO RAN, al siglo XX. No se ha cumplido este objetivo en gran parte, sino que diferentes hipótesis, doctrinas, etc., que se consideran como definitivas en lo político, social, económico, cultural e incluso religioso, no han superado el análisis crítico y han quedado en simples hipótesis de trabajo para nuevos planteamientos. Con esta perspectiva de duda, inquietud e inseguridad hemos pasado al siglo XX cuyos aspectos se reflejan en el hombre (especialmente en la juventud).
El siglo XX, caracterizado por un singular desarrollo industrial, nos ha conducido a cotas de enorme desarrollo en los aspectos físico, psíquico, mental e intelectual (calidad de vida, etc.) para situarnos en la Era Ecológica.
La Historia no es un episodio, sino un conjunto de procesos que se suceden interpretados por el hombre a través del tiempo y el espacio pero con un condicionante importante ?como diría ORTEGA Y GASSET- ?la circunstancia?. La Era Ecológica a que nos referimos se caracteriza por una singular sensibilidad del hombre, no solamente respecto a las modificaciones de los equilibrios biológicos en los ecosistemas terrestre, acuático y aéreo ?consecuencias por las que han surgido nuevas enfermedades (ecopatologías)- sino por la perspectiva sombría respecto a la habitabilidad del Planeta Tierra.
A la industria, como motor de desarrollo, no se le puede discutir el efecto positivo. Al desarrollo que se le a definido como ?la filosofía más interesante del siglo en que vivimos? es una condición que necesita el propio ser humano para conseguir su propia realización, la familia, el Estado y los gobiernos. Debe ser el Estado quien debe conducir el desarrollo y los gobiernos responsabilizarse del referido desarrollo.
La industria como factor de contaminación y deterioro de la calidad ambiental actúa negativamente. La ecuación de Erlich se expresaría así: desarrollo industrial = incremento de puestos de trabajo, calidad de vida, desarrollo biológico, mayores cotas de bienestar (confort), etc., y, de otra parte (factor negativo): desarrollo industrial = contaminación, deterioro de los equilibrios biológicos, aparición de nuevas ecopatologías conducentes a situaciones amenazantes respecto a la habitabilidad del Planeta.
El Génesis nos dice: ?el hombre fue situado en la Naturaleza que era un jardín maravilloso, lleno de armonía, belleza, bienestar, espíritu de adoración, para que aquél encontrase su propia realización a fin de alcanzar el bien eterno?. Sin embargo, el ser humano no ha hecho adecuado uso de estas posibilidades y ha convertido ese ?jardín maravilloso? ?donación de la Divinidad- en un desierto que avanza lentamente. El hombre primitivo no constituía, en modo alguno, factor de deterioro para el medio ambiente ?todo era abundante y a su disposición-. Se ha dicho que el paso del mismo por los ecosistemas no era más lesivo que la zarpa del tigre o los colmillos del mamut; tal era la situación de prosperidad y de perfecto reciclaje en los equilibrios de la Naturaleza. Como indica KANT: el mayor problema del hombre moderno es saber cómo ocupa adecuadamente su lugar en la Creación, ya que sin duda ha equivocado su rumbo y se ha convertido (no en un conservador sino en agresor del ?jardín maravilloso? al que antes nos referimos), siendo ésta la gran responsabilidad del hombre al final del segundo milenio. No basta con dominar la Tierra ?tarea en la que todavía se encuentran empeñados muchos países subdesarrollados-, sino que hay que GUARDARLA Y CULTIVARLA (Génesis 2, 16).
En el momento actual son pocos los países subdesarrollados que se ocupan del mantenimiento y conservación de la Naturaleza, dejando de cumplir el Mandamiento Divino ?multiplicaos y dominad sobre la Tierra?; olvidando que esta indicación conlleva a la conservación de los elementos fundamentales que han de servir para que el hombre del futuro pueda seguir desarrollándose sobre este soporte maravilloso de la vida que es la biosfera. El Club de Roma señala la importancia de los derechos del hombre del futuro que están seriamente amenazados.
Antes del Renacimiento el hombre todavía ?próximo soplo de la Divinidad- actuaba de acuerdo con la Filosofía Teocentrista: ?Dios por encima de todo, todas las venturas y desventuras provenían de la Divinidad (premio o castigo). A partir del Renacimiento (Siglo XV) el hombre renacentista se mira a sí mismo, mide la realidad de las cosas, saca sus conclusiones y comienza a valorar su capacidad realizadora; empieza así un periodo de ?liberación- en el que evidentemente la sociedad humana encuentra la vía del progreso. En virtud de un singular desarrollo mental e intelectual, el hombre se erige como centro ?medida de todas las cosas- apareciendo así el antropocentrismo, a partir del cual se produce un desarrollo notable de las cosas. El desarrollo avanza vertiginosamente para introducirnos en la sociedad industrial.
El biólogo y filósofo SWAISSER añade: ?vivimos en una granja alquilada para llevar a cabo nuestra realización a través del corto ciclo vital que nos corresponde?. Sólo tenemos derecho al disfrute y utilización de los medios a nuestro alcance con obligación de dejar las cosas como estaban, para que las generaciones futuras puedan utilizarlos para el mismo fin (su realización). Es cierto, que se ha llegado a una situación de ?non retur? en la que tenemos que seguir adelante con valentía, a base de privaciones, limitaciones y comprensión, lo cual significa una mentalidad nueva que solamente arranca de una base educativa especial para vivir en la Era Ecológica con que la historia nos ha sorprendido?.
Los acontecimientos han sido realmente llamativos en los últimos años. La historia moderna -nuestra historia- se puede dividir en un antes y un después de Hiroshima, así como también puede hablarse de un antes y un después de Chernobyl, sólo por citar algunos desastres medioambientales producidos por la tecnología (antropogénicos), del ser humano. Urge un cambio de mentalidad, tal como señalaba en la Cátedra ?Félix Rodríguez de la Fuente? el Profesor ROF CARBALLO ?recientemente fallecido-: ?El hombre que vive en países desarrollados ?casi siempre bajo el signo de un Estado de Derecho-, puede estar expuesto a acatar las leyes ?y así lo debe hacer-, existe el Derecho ecológico, la tipificación de estos delitos, etc. Sin embargo en el subconsciente del mismo existe un espíritu de subversión, de reacción frente a unas tendencias que no se expresan. Es necesario, desde el punto de vista de la conducta ambiental, que con la mayor urgencia se ponga en marcha un sistema educativo que al niño, al adolescente, al joven, le inculque ideas de sensibilidad para hacerse cargo de su posición ?justa- respecto a la vida en el Planeta Tierra, actitud que en este momento se está considerando. Hace falta un sistema educativo que desde un marco legal eficiente se preocupe de la formación para vivir en la Era Ecológica, tal como se está produciendo ?quizá demasiado tarde- ya que es evidente que nuestra generación no tuvo esa oportunidad y que la educación ecológica no la hemos sabido por tanto inculcar a la juventud actual?.
Se vislumbra ?como se ha dicho en el Club de Roma- un nuevo Renacimiento que dejará muy atrás el concepto de que Europa es el ?ombligo del mundo? ?centro del Planeta- (Filosofía del centroeuropeismo) que, si efectivamente tuvo una gran vigencia en el descubrimiento, colonización, desarrollo científico y técnico, génesis de filosofías políticas, etc., sin embargo en este momento todos estamos ?acorralados por la crisis ecológica y nadie es más que nadie?. El problema nos afecta por igual y cualquier solución ?venga de donde venga- será buena. Se señala que existe una sociedad moderna, un evidente renacimiento individual, el joven se subleva contra el entorno social buscando soluciones particulares que, en suma, nos podrían conducir a este Renacimiento deseado. El insigne sociólogo, catedrático de la Universidad Complutense, Profesor AMANDO RODRÍGUEZ DE MIGUEL, puso de manifiesto en una encuesta llevada a cabo sobre la juventud universitaria tres condiciones dignas de mención: el joven cada día siente menos interés por la patria (es menos patriota), manifiesta un gran sentido de individualismo (como si no quisiera contar con la sociedad para seguir adelante) con unas tendencias filosóficas que le destacan en esta dirección y, por último acusa una marcada tendencia ecologista, reaccionando positivamente ante l a preocupación acongojante en que nos sume la ?era ecológica?. Esta última observación está siendo punto de partida de la respuesta ?positiva reacción- que se acusa en este momento principalmente en la sociedad de los países desarrollados.
Aunque todo esto parezca utópico, RICARDO HOLSLAINE ha señalado con motivo del veinticinco aniversario de la fundación del Club de Roma que: ?no hay nada tan realista como la utopía, pero para lograrla se requieren varios condicionantes: unidad de criterios, transparencia en los fines, tenacidad en el objetivo y ?sobre todo- una gran reflexión y dedicación a este propósito. Sería deseable un renacimiento que dejando todo lo pasado comenzásemos a edificar sobre esta era ecológica cuya problemática tendremos que resolver?.
La Era Ecológica apareció de una manera discreta por manifestaciones de sensibilidad humana respecto a la contaminación del entorno a principios de los años cuarenta. La filosofía expuesta por FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE contribuyó notablemente a elevar el nivel de esta sensibilidad, de él son las ideas (principios filosóficos): visión planetaria del medio ambiente, gasto ecológico, educación ecológica para el hombre del futuro, etc.
La visión ecológica se refiere a la contaminación ambiental no es episodio local, ni siera nacional, sino de carácteriversal (global); hoy pretendemos referirlo aa ?aldea ecológica? en el sentido de determinar los efectos de la contaminación sobre todo el Planeta. El gasto ecológico, hace referencia a todos los viven en la Biosfera (parte habitable del Planeta) son conidores generan determinado gasto , al no reciclarse y no reerar por tanto el gasto generado por los mismos, dan como retado efecto aativo deselibrador sobre los referidos ecosistemas. Por lo se refiere a la educación ecológica postulaba una nueva ética de convivencia con la Naturaleza. Un cambio radical de conducta referido a la educación: hombre + educación = persona. Es necesario (decía FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE) que el hombre se convierta en persona con el nivel de responsabilidad adecuado para el mantenimiento de los equilibrios biológicos ?perspectiva vital indefinida para el Planeta Tierra-.
Las primeras manifestaciones llamativas (grado de sensibilidad) respecto a la contaminación medioambiental tienen lugar en el año 1948 mediante protestas más o menos aisladas que perfilaban el nacimiento de una nueva manera de pensar (filosofía ecologista). Veinte años después (1968), el esiante phrey ?líder de los esiantes progresistasiversitarios de los Estados Unidos- lidera en laiversidad de Berkeley el incidente de resonancia mundial consiste en quemar en la plaza pública los aparatos más sofisticados generados por la moderna industria (automóviles, televisores, refrigeradores, ordenadores, etc.) como protesta al desarrollo industrial, contaminante del entorno ecológico. Esta fue la primera reacción con que los jóvenes de nuestra época sorprenden a la política mundial. Su resultado fue muy estimulante (preocupante) en el ámbito de Naciones Unidas que, de inmediato, procede a la creación de la Secretaría Mundial del Medio Ambiente (punto de partida de la política ecológica de nuestros días). Esta estructura se difundió por los países desarrollados y las referidas Secretarías han alcanzado en el momento actual la condición de Ministerios de Medio Ambiente y Gobernación del Territorio, etc. Es curioso que el episodio anteriormente señalado ocurriese precisamente en los estados Unidos, país que significa el 6% respecto a la población mundial y, sin embargo, consume más del 60% de la energía producida en el Planeta.
Hace unos años (cuando se derribó el muro de Berlín) pensábamos que se trataba simplemente de una columna horizontal que separaba la pobreza y la riqueza. A partir de ese momento, nos hemos dado cuenta que existen grandes áreas, Norte y Sur, bien diferentes, así como entre el Este y el Oeste. Los hombres del Norte que viven en países desarrollados progresistas, capitalistas y altamente industrializados, reteniendo la técnica para su proprio desarrollo y contando con medios materiales para avanzar en el mismo, se plantean como propósito incrementar su calidad de vida. Mientras, los países del Sur, como señala ENRIQUE IGLESIAS ?Director del BID (Banco Interamericano de Desarrollo)-, pobres y abatidos, con materia prima abundante pero sin capital ni tecnología para el desarrollo, solamente aspiran a vivir ?sobrevivir-. Es estas condiciones, la Paz es muy difícil de lograr. Tal como diría el Presidente GORVACHOV en una jornada memorable de la Secretaría de las Naciones Unidas: ?Solamente conseguiremos la PAZ si resolvemos el problema de la contaminación ambiental (el deterioro de los equilibrios biológicos del Planeta), controlamos y ordenamos el desarrollo del armamento?. En la actualidad. La PAZ, sólo es posible con la justicia, la equidad y el respeto al ?medio ambiente?.
Respecto al desarrollo intrial, BOSQUET señala: ?ndo la intria era ciertos niveles de desarrollo se convierte en factor negativo para la anidad?. El desarrollo se plantea en estos casos como propósito, generalmente, incrementar el rendimiento del capital, sin darse cuenta de que una peseta ganada en el mismo puede significar millones de pérdida en orden al mantenimiento de los equilibrios biológicos (gasto ecológico y deterioro), cuya responsabilidad es muy problemática. PHILLIPE SAINT MARC expresa lo siguiente: ?durante mucho tiempo hemos creído que la tierra poseía bienes gratuitos, inagotables y eternos y, sin embargo, el desarrollo nos ha demostrado que esto no es así, que vivimos en un Planeta redondo limitado por sus propios perfiles, donde todo está cuantificado (finito)?. ?Tenemos una justa cantidad de agua, de aire (oxígeno, etc.) para vivir y nada se crea ni se destruye sino que sólo se transforma (E. MARAGAS). Vivimos en un espacio limitado y sólo recibimos influjos importantes del medio exterior a través de la luz solar?. En la actualidad, el movimiento ?garimpeiro? ?grupo de hombres que luchan contra la selva para conseguir espacios para asentamientos agrícolas y ganaderos- su eslogan es ?hombres sin tierra para tierra sin hombres?. El gobierno brasileño lucha contra esta tremenda realidad ?todo es difícil-. La tierra deforestada y cultivada queda después abandonada. La luz ultravioleta quema los suelos que se convierten finalmente en lateritas (tierra infertil e incultivable). Las incursiones no son sólo de los garimpeiros, sino también de mineros ?buscadores de oro- que tratan las tierras con mercurio para extraer ese precioso metal. El mal uso del mercurio contamina los ríos, fuentes, creando problemas graves para la salud pública y animal.
La tierra es como una nave espacial (NET) que flota en el espacio y la vida en la misma es posible si existe un perfecto reciclaje, es decir reconversión de lo gastado e incorporación al medio natural (energía); en estas condiciones (reciclaje perfecto) la Tierra podría tener la misma coeternidad que el Creador, pero el efecto del hombre ha perturbado el reciclaje mediante la indiferencia (contaminación del medio ambiente) situándonos en una posición muy delicada.
Hace unos años escribió el inminente físico de la NASA, Doctor HERDENHOS, que la Tierra ?hoy denominada Gaia en vez de Gea, como correspondería a la denominación griega- es un ser vivo. La Gaia es un gran monstruo que vive flotando en el éter (enorme nave espacial), posee su columna vertebral en la Litosfera, un sistema respiratorio representado por la Atmósfera y el circulatorio por la Hidrosfera. Se trata por tanto de un gran elemento vivo en cuya piel (epidermis) hasta los 50 km. de altura es posible la vida (Biosfera, parte habitable).
La Gaia es capaz de responder cuando la vida se encuentra en situaciones de amenaza y permite la supervivencia. En circunstancias en que las temperaturas se elevan, tiene lugar la fusión de los hielos en los polos para recuperar los niveles de agua o, cuando disminuye la cantidad de oxígeno, se incrementa la foresta para que mediante la función clorofílica se genere la cantidad de oxígeno necesario para los seres vivos. Esta misma foresta convierte el bióxido de carbono en principios inmediatos (nutrientes para la propia vida vegetal), así como en tampones para estabilizar la condición biológica de las aguas dando lugar a carbonatos (bases alcalinas), circunstancia que permite que el pH de esas aguas se mantenga dentro de los limites normales para la viabilidad de las especies acuáticas (ecosistema acuático).
Se trata de una interpretación fantástica (que merecía ser cierta). La Tierra protegida por las Diosas Titea, Ceres y Cibeles que están contrariadas puesto que el hombre (ser diminuto, inteligente) está llevando a cabo una serie de acciones que comprometen la vida sobre la Gea. Sin embargo, es maravilloso pensar que el hombre ha escapado, en virtud de sus conocimientos ?aunque rudimentarios en ecología- de las bajas temperaturas (época glaciar), de la intoxicación por bióxido de carbono en la era volcánica, etc., y desafiando el mundo físico y encontrando situaciones de supervivencia, ha llegado hasta nosotros.
En todo caso, señala el eminente físico autor de esta filosofía: ?es urgente llamar la atención a ese hombre superdesarrollado de hoy, que merece todo tipo de beneplácitos por su gran desarrollo y capacidad intelectual, a fin de que modifique su actitud, dejando de luchar contra la Tierra de la que depende y a la que pertenece?.
Quizá tenga razón LEONARDO WOOLF, profesor brasileño responsable de la ?Teoría de la Liberación? cuando dice: ?el hombre materialista de los países desarrollados sólo quiere una Naturaleza pobre, débil, sumisa, a su disposición; cuando lo que tiene que pensar es que la naturaleza ahí está y ahí estará. Quien tiene que cambiar es él respeto a sus actitudes en orden a la misma. Urge poner en marcha un plan educativo, lo antes posible, que afecte a la familia, al niño, al adolescente, al joven y al hombre maduro para que inmediatamente rectifique unas actitudes desafortunadas de la sociedad moderna respecto a la Naturaleza. La vida no la hemos creado nosotros, simplemente somos un hilo del inmenso entretejido que integra la Biosfera; por tanto la Leyes de la vida ?de la Naturaleza- son antes que las del hombre deben ser respetadas?.
No hace falta demasiada filosofía para darnos cuenta que un consumismo excesivo puede agotar las reservas del Planeta, creando condiciones de inhabitabilidad. Como diría CHARLES BIRD: ?caminamos en la trayectoria del Titanic frente a un gran iceberg, del que sólo se ve una parte (niveles de contaminación más o menos conocidos y posiblemente controlables), mientras que en la profundidad del mismo se oculta precisamente los mayores problemas: planteamientos sociales, económicos, políticos que dificultan un cambio radical que exigiría la nueva Etica para rectificar el camino de deterioro biológico que estamos siguiendo y que nos lleva irreversiblemente a la colisión con el temible iceberg. La ética ecológica se refiere a la actuación razonable del hombre (comportamiento natural respecto al medio que nos rodea) y una moral ecológica encaminada a planteamientos que afectan al bien común.
La alternativa ecológica (movimiento ecologista) hoy nos ofrece, hay verla con cierto optimismo, esa alternativa interesante, importante, deseable, si bien no hay condir a los ecólogos con los ecologistas se plantean como meta conser el poder. dador MARCUSSE señala la filosofía básica ecologista se debate entre la verdad y la utopía, utopía porque parte de la necesidad ?muy difícil de alcanzar- de un cambio total de mentalidad del ser humano respecto al concepto de propiedad (bienes patrimonio de la Humanidad o mejor dicho: bienes patrimonio del Planeta Tierra). Nada es nuestro, todo es de la Naturaleza, y de esta manera, habría que cambiar el concepto básico de las instituciones actuales, del ahorro, así como un cambio del sentido de la vida en la configuración futura de la Historia de la Humanidad.
Nuestra sociedad está preocupada por la pérdida de la calidad de vida. ¿Qué es la calidad de vida? Desde el punto de vista económico sería sencillamente el nivel de confort y bienestar social que ofrecen las grandes ciudades, centros industriales que facilitan el desarrollo a través de la ocupación (puestos de trabajo). Los puestos de trabajo cada día son menores; el trabajo ha mejorado ya que han sido desalojadas de este quehacer las tareas más duras y penosas, mientras que por otra parte se ha incrementado el nivel de retribución. Lo grave de este planteamiento es que no hay trabajo para todos. Las grandes ciudades tienen posibilidad de obtener puestos de trabajo con mayor facilidad (situar a la familia), pero sin embargo, se plantean serios problemas. Otra concepción de calidad de vida es la que se refiere al hecho comparativo entre la pureza del aire que respiramos, del agua que bebemos, de los alimentos ingeridos, del entorno rural y el urbano. La quietud, el silencio ?que es salud-, esto es lo que nos ofrece la calidad de vida del medio rural. Existe otro concepto de calidad de vida que se refiere al bienestar que produce el trabajo ?sus ingresos- a quienes lo realizan.
La alternativa es difícil, no podemos parar el desarrollo que sería tanto como limitar las perspectivas del hombre, debemos de acompasar el mismo a una serie de condiciones (necesarias) en orden a la creación de una disciplina que entraña por supuesto la vida en la Era Ecológica en que vivimos. El singular grado de sensibilización respecto al deterioro medioambiental nos ha conducido a actitudes realmente plausibles por parte de las Naciones Unidas, tales como la convocatoria de la Cumbre de la Tierra en el año 1972, organizada bajo las sabias directrices del sociólogo y mecenas canadiense MAURICE STRONG. El debate en este evento fue amplio y profundo, las conclusiones aprobadas ?sin embargo- no se han cumplido y que se podrían condensar en el eslogan: ?actúa en local y piensa en global?, es decir, ocúpate de la contaminación de tu entorno, territorio, nación, etc., pero piensa en global; vivimos en el mismo barco y la Biosfera no tiene fronteras. En este sentido se consiguieron resultados muy alentadores tales como la disminución de la contaminación ambiental en determinadas ciudades, ríos, etc., todo parecía perfecto; sin embargo, desde el punto de vista global fue un fracaso, ciertos países han tenido una actuación egoísta (han actuado dentro de sus fronteras) y, no obstante, han lanzado sus contaminantes más allá de las mismas: humo tóxico, residuos industriales, cementerios atómicos, que, en definitiva, van a parar directamente a la Biosfera ?parte habitable de la Tierra-.
Ante el fracaso de la Conferencia de Estocolmo, celebrada en la ciudad más limpia del mundo y el fallo aplicativo de las conclusiones (se abusó de la retórica) ya que se hizo caso omiso de las mismas (incumplimiento), la ONU decide 20 años después (1992) organizar la Conferencia de Río de Janeiro. En primer lugar, hubo un gran problema con relación al título de la misma que, en principio, se denominó ?Conferencia sobre Medio Ambiente? y que posteriormente se cambio por el de ?Medio Ambiente y Desarrollo? a petición de países subdesarrollados, promotores de esta iniciativa, teniendo en cuenta que la referida Conferencia se iba a desarrollar en Río de Janeiro ?el país más rico en potencial ecológico del mundo y sin embargo poseedor de grandes áreas de pobreza y depresión, así como de destrucción de la propia Naturaleza-. En todo caso, hay que convenir que la Conferencia de Río es la combinación de la privación del hombre por el deterioro medioambiental y la aparición de nuevas noxologías (ecopatologías) que atentan la salud pública y animal. Fue un encuentro de máxima concurrencia (178 países, de los cuales 150 enviaron Presidentes de Gobierno o Jefes de Estado), pero al mismo tiempo se organizo una asamblea paralela ?Foro Global? a 30 kilómetros (Flamingo) en la cual se alojaron miles de personas en 30 carpas que acogieron a los diferentes concurrentes: Ecologistas, feministas, libres pensadores, etc., que en definitiva representaban la réplica a la Conferencia Oficial respecto a los intereses de países pobres frente a los desarrollados, organizadores de esta Cumbre.
El evento comenzó con cierta acri al exponer los países desarrollados la responsabilidad competía a los ricos por haber alcanzado nivel de desarrollo sin permiso de los demás, generador de cono extraordinario de elementos biogenésicos son necesarios para el desarrollo contido y la ampliación del propio desarrollo. A este respecto, el Presidente de BID se lamentaba de la enorme diferencia existente ?cada día más acenda- entre los países del Norte y los del llega a comprometer el mantenimiento de la PAZ dial, tan necesaria para la realización del ser ano necesita ticia (como diría el Profeta ISAIAS: ?la Paz y la ticia se abrazan para conser abilidad?); sin embargo, hay añadir también la condición de Edad y, por otra parte tercer ingrediente importante es el respeto al medio ambiente. Hoy no se puede alcanzar la Paz sin la Justicia, la Equidad y el respecto al Medio Ambiente.
ASPECTOS BIOLOGICOS
No podemos entender los ?aspectos biológicos? que se nos plantean en la Era Ecológicas sin hacer referencia a la filosofía del Congreso de Río (1992). En él se pasaron revista a los siete pecados ecológicos cometidos a consecuencia de la desordenada actuación del hombre respecto al desarrollo. El primero se refería al crecimiento demográfico, llegando a la conclusión de que la explosión demográfica ?muy temida- plantease nuevos problemas; sin embargo, la sorpresa fue que el crecimiento esperado de un 3% solamente alcanzó el 1,7%, en virtud de una serie de hechos biológicos puestos en marcha más por la propia Naturaleza que por la intencionalidad del ser humano.
La desarborización y la deforestación
Otro pecado ecológico analizado seriamente en el referido Congreso ya que, precisamente Brasil, es el país con mayor riqueza biológica pero sin embargo sumido en áreas de un marcado subdesarrollo. Desde el punto de vista biológico, hay que tener en cuenta que la selva brasileña junto con las del Amazonas, Orinoco, así como las de la India, Indonesia, Malasia y países africanos, representan un valor incalculable en orden al mantenimiento de los equilibrios biológicos y la habitabilidad del Planeta. Baste pensar que 250 mil metros cúbicos de selva generan al año 19-20 toneladas de oxígeno, actuando, por otra parte, como fijador de partículas (17 toneladas de partículas atmosféricas aproximadamente). Los vegetales son los elementos vivos que garantizan la viabilidad del Planeta mediante su función clorofílica, eliminando cantidades considerables de oxígeno (efecto lumínico) mientras que durante la noche generan bióxido de carbono, elemento fundamental para la vida que llega a disolverse en los continentes acuáticos (carbonatos) determinando la tamponización de las aguas y por tanto haciendo posible la vida en este ecosistema, fundamental para el desarrollo de muchísimas especies animales y concretamente la humana.
Un hecho impresionante a señalar es que en la sala principal de la Conferencia de Río estaba el ?reloj biológico? que señalaba que, cada segundo, nacen en el Planeta de 6 a 8 niños, mientras que cada cinco minutos se pierde una hectárea de tierra cultivable, es decir un deterioro total al año equivalente a la superficie de Portugal.
La deforestación ocurrida en el continente europeo a consecuencia del nacimiento de la era industrial arrasó multitud de hectáreas arborizadas en el siglo pasado; mientras que esta población forestal, integrada por árboles caducifolios que quedan durante parte del año sin actividad biológica respecto a la producción de oxígeno, eliminación de carbono, etc., resultan elementos claves para explicarnos nuestra crisis biológica.
Cambio climático
Es otro pecado ecológico generador no solamente de ecopatologías, sino de perturbaciones notables en el desarrollo de todos los seres vivos (reino vegetal y animal). Sobre este tema nos vamos a extender ya que realmente el cambio climático no es una circunstancia que podríamos definir como motivada por el hombre (causalidad antropogénica), sino más bien provocada por situaciones muy ajenas a la voluntad del mismo ?salvo determinadas excepciones-.
Lluvia ácida
Es otro elemento fundamental a tener en cuenta. Se trata de la caída sobre la tierra de gotitas de material ácido, unido al agua, dando lugar a una especie de lluvia denominada ?ácida? que, en muchas circunstancias, ni siquiera es lluvia, ni ácida, sino simplemente un fenómeno llamado ?Smog?; es decir, asociación de elementos tóxicos con humídicos que generan esta situación atmosférica en virtud de la cual caen sobre la superficie terrestre elementos tóxicos que alteran la composición de los suelos, la biología vegetal y animal. Siendo, por otra parte, generador de determinadas ecopatologías, entre las cuales actualmente se incluye ?con bastante probabilidad- la muerte súbita del niño recién nacido.
En otras circunstancias, oleadas de viento procedentes del Norte de Africa determinan la ?lluvia blanca? (lluvia de arena del desierto); está integrada por partículas que dan lugar a combinaciones cuyo resultado es la modificación del pH, resultando dañina y peligrosa. Esta circunstancia culminó en el año 1948con un episodio concerniente a la salud pública en la ciudad de Sonora (Estados Unidos), donde se produjeron multitud de muertes al unirse partículas contaminantes procedentes del entorno industrial (especialmente ácido sulfúrico)con gotas de agua de lluvia, dando lugar al fenómeno ya mencionado ?smog? que actuó como ecopatógeno para la especie humana.
La desertificación y la desertización
Es otro pecado ecológico analizado en la Conferencia de Río, en algunas circunstancias por causas ajenas a la voluntad del hombre y en otras típicamente de carácter antropogénico: Monocultivos, mal uso de los regadíos, utilización de abonos químicos, etc. De esta manera se llega al desierto, entendido como ?aquellas zonas que no son capaces de producir energía biológica suficiente para el asentamiento de poblaciones humanas?.
La Biodiversidad
Es otro pecado ecológico preoante ?zá el más preoante- haciendo aión a el hombre debe mostrarse activo en la conservación de las especies animales y vegetales han llegado hasta nosotros, respetando los censos y haciendo inventarios nos adviertan claramente de la sición acl. Los gobiernos del área de la Amazonía están preoados por la rápida desaparición de especies vegetales y animales, sobre todo las primeras por la enorme demanda de las intrias