Excmos. e Ilmos. Srs., compañeros, Sras y Srs.
Cuando recibí la comunicación de que en la apertura del curso 97-98 de esta Academia debía de participar con una conferencia, siguiendo el orden establecido por antigüedad, fueron muchos los temas que seleccioné para cumplir tan honrosa misión.
Después de un análisis reposado de los diversos temas a elegir, de ciencia pura, aplicada, de actualidad, histórico, artístico, cultural y humano, opté por hacer una conferencia que refundiera cada una de estas facetas, refiriéndome a un ilustre anatómico y anatomista, gran Maestro de muchas generaciones, con un vasto acerbo cultural y artístico y de una humanidad por todos reconocida. Me faltaba la faceta de actualidad, ya que desgraciadamente no está entre nosotros, pero actualizar y reconocer todos los méritos que adornaron a un ilustre hombre siempre es actual, en especial cuando en ello sólo nos guíe el reconocimiento público de sus muchos méritos que hoy me están tan presentes como pauta de actuación y honradez. Me estoy refiriendo a mi MAESTRO el
of. Dr. José Martín Ribes.
En el discurso de clausura de otra Academia, y como conferencia de curso y acto homenaje a él en su querida Academia Cordobesa, con motivo de la donación que sus hijos hicieron de una de sus obras artísticas para exposición permanente en la misma, analizamos principalmente sus quehaceres docentes e investigadores en el campo del saber anatómico, siempre resaltando en especial su humanidad, cosa que igualmente resaltaré en esta intervención donde quisiera exponer ante tan selecto auditorio su faceta artística-cultural, ahora conocida por bastantes pero dada su calidad nunca suficientemente.
Al estar plenamente convencidos de que para desentrañar la Ciencia Anatómica hay que tener cualidades artísticas, pues la disposición estructural de todo ser vivo es una perfecta obra de arte, y saber tener esa sensibilidad, que los humanos poseen, para correctamente ir descubriendo las verdades anatómicas, no es otra cosa que un arte y la persona que lo ejerce un artista.
Al haber titulado esta conferencia como LA FACETA ARTÍSTICA DE UN ILUSTRE ANATÓMICO CORDOBÉS, no me estoy refiriendo en esta manifestación al arte que es la anatomía, sino al arte fotográfico, literario, pictórico e investigador que sucesivamente, y sin cansar vuestra atención iré exponiendo y comentando brevemente.
El
of. Martín Ribes, hijo, nieto y sobrino-biznieto de Maestros de nuestra querida profesión, obtuvo la Cátedra de Anatomía (con todos los aditamentos que a los legisladores de entonces como a los actuales, por motivos "diversos" pero nunca profesionales, quisieron sumarle), el año 22 con destino a la Escuela Superior de Veterinaria de Santiago de Compostela, junto con otro gran maestro el
of. Cristino García Alfonso. Hay una anécdota digna de reseñar: En el escalafón de Catedráticos Numerarios de Universidad el
of. García Alfonso tenía el número inmediatamente superior al
of. Martín Ribes. La oposición se celebró, ante sus Tribunales correspondientes simultáneamente, finalizando ambas el mismo día y hora. El Bedel de cada Tribunal, con la documentación correspondiente salieron juntos para la entrega en el Ministerio. Al llegar a la parada del tranvía uno de ellos se atrevió a cogerlo en marcha, el otro más prudente o quizás para que yo os comentara el hecho, cogió el siguiente. Resultado el
of. García Alfonso quedó inscrito antes que el
of. Martín Ribes. Comentario oído muchas veces y siempre con tono jocoso: Cristino está delante de mí por culpa de un tranvía.
Cuando la Escuela de Santiago cerró sus puertas por no tener más alumno que el Conserje que aquel año lo matricularon, el
of. Martín Ribes quedó en excedencia forzosa, en espera de la primera vacante. Esta se produjo en Córdoba, quizás por designios S
RIORES, como se hubiese podido producir en alguna de las tres Escuelas existentes en aquel entonces, y el año 1932 fue nombrado Catedrático de Anatomía de dicha ciudad, hasta su jubilación normal y no "patológica" al cumplir los 70 años, quedando vinculado al Centro, hasta su fallecimiento en 1976 por petición del Claustro sin emeriteces (sinónimo de jubilado), siempre en dedicación exclusiva y sin que existiese reconocimiento oficial de esta situación, por vocación y deseo personal.
Toda su vida la dedicó a sus cuatro amores: la familia, la docencia e investigación, al contacto con la naturaleza y al arte. Es en esta actividad en lo que queremos incidir porque creo que es digna de resaltar.
El
of. Martín Ribes fue un gran enamorado del arte fotográfico y del pictórico, pudiendo dar testimonio de éste último los cientos de alumnos a los que deleitó durante sus magistrales enseñanzas, siempre acompañadas de dibujos y pinturas que ayudasen a comprender mejor las verdades anatómicas. Buena parte de estas pinturas e incluso modelados y vaciados en escayola policromada, dejó en su Museo Anatómico.
En el arte fotográfico, como complemento a sus enseñanzas anatómicas y en especial para captar las bellezas que nos brinda la naturaleza y las diversas manifestaciones artesanales de conocidos escultores, orfebres y demás artistas que, muchas veces ignorados, pueblan nuestra geografía con gran profusión (y que no son, a nuestro modo de ver, nada más que el reflejo de las características raciales del pueblo español, crisol donde se han mezclado tantas culturas), es donde ha destacado de una forma más conocida y reconocida; sirvan de ejemplo las dos medallas de premios fotográficos nacionales y varias de su tierra natal.
Fue gran entusiasta de la fotografía en tiempos (comenzó en los años 20) difíciles, pues la tecnología la tenía que poner el artista. El color era desconocido, la sensibilidad de las emulsiones de los negativos era muy escasa y muchas veces había que aumentarla caseramente pasando la "película" por vapores de mercurio, exponiendo el objeto ante las "placas" durante más de veinte minutos y no existiendo entonces más iluminación auxiliar que la que rodeaba al sujeto objeto de la fotografía. Cuando la tecnología fue avanzando y muchas cosas ya se las daban hechas actuaba como pionero en otras que antes no eran conocidas. En las tomas panorámicas, hoy tan al alcance de cualquier aficionado, había que realizarlas en varias tomas que más tarde se unían con la mejor técnica pero que para evitar el efecto de esfericidad que normalmente se produce al girar la cámara se inventó y fabricó un sistema para que el giro se realizase sobre el centro del objetivo: en uno de sus trabajos que comentaremos, existen numerosas panorámicas, hoy en exposición permanente en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba.
Cuando el color irrumpió en el mercado español, gran auxiliar para las enseñanzas anatómicas, inmediatamente empezó a utilizarlo y ante el gran problema que presentaba tenerlo que enviar al extranjero para su procesamiento, con la pérdida de 15 a 30 días (cosa que para una disección reglada en fresco era poco aplicativo), comenzó a revelar en color con aquel producto que aún no he olvidado su complicado nombre, la parafenilendiamina, ni su difícil manejo que obligaba al uso de guantes y mascarillas por su elevada toxicidad; pero las fotos en color las teníamos a las dos horas de realizadas y un mal enfoque o tiempo impreciso podía ser corregido con una nueva serie antes que la pieza objeto de estudio se estropease por una excesiva espera.
Este arte tan depurado lo aplicó a numerosas facetas de la vida, a la enseñanza, a la investigación, a las reliquias artísticas de su patria chica, a la orfebrería, a las manualidades, reales y satíricas sobre personajes, a la naturaleza y a un largo etcétera.
r motivos muy personales que me permitiréis omita y que me manifestó pocas horas antes de su fallecimiento, hoy sólo conocen la luz pública tres trabajos, que no obstante haber sido publicados y divulgados principalmente en su tierra natal y en Latinoamérica no son lo suficientemente conocidos en España. Me enorgullece fuesen realizados por ese gran anatómico que siempre fue y será mi Maestro. Quedan en nuestro poder otros trabajos, artísticos y anatómicos, que por expresa voluntad del autor a la que estoy obligado a cumplir, quedarán en el anonimato.
Los tres trabajos a que vamos hacer referencia quisiéramos
comentarlos por el orden de su publicación, no obstante
coincidiesen en el tiempo, durante su ejecución. Los tres
tienen un factor común que es la fotografía. Lamento
no poder incluir en este trabajo unas diapositivas, las más
representativas, de cada tema. Durante mi intervención
iré proyectando algunas imágenes que colaborarán
a la demostración de lo dicho.
SILLERÍA DEL CORO DE LA CATEDRAL DE CÓRDOBA
Fue editado por la Caja
ovincial de Ahorros y la Asociación de Amigos de Córdoba el año 1981. Su presentación, ante un selecto y nutrido grupo de asistentes, se realizó en los maravillosos y únicos Jardines del
lacio del Marqués de Viana; situado en la parte más típica de Córdoba muy cerca de la Iglesia de Santa Marina y la de San Rafael Arcángel.
La obra fue prologada por Carlos Fernández-Martos,
esidente de la Asociación de Amigos de Córdoba y de él destaca, y leo textualmente "hecho con un rigor, una paciencia y un amor que impresionan".
La introducción y exégesis la hace el
of. José Hernández Díaz, Catedrático entonces ya Emérito, de Historia de Arte Español en la Universidad de Sevilla. Durante muchos años fue Rector de dicha Universidad, y del que tuve el honor de ser investido Doctor en el primer acto de esta índole que se celebró en la Facultad de Córdoba.
El
of. Hernández Díaz, en su magnífica introducción, dice textualmente: "Ya a este gran Veterinario y excelso docente - con su ciencia y con su vida - le sobraban fuerzas y competencia para demostrar que no sólo de pan vive el hombre y que, paralelamente a su profesión, amaba cuanto de interés cultural y de belleza contemplaba en su entorno social y por ello le atrajo el arte... Es sin duda uno de los mejores fotógrafos artísticos que he conocido, y han sido muchos los que he tratado".
En la especie de prólogo que el
of. Martín Ribes introduce en su obra dice textualmente los párrafos que literalmente os leo:
" Me movió a emprender este trabajo, a más de mi antiguo deseo de ir formando una colección de COSAS DE CÓRDOBA, el recuerdo, cariño y admiración que desde mis primeros años me producían las tallas de aquellos sitiales, desde donde, acompañado de mi padre, solía asistir a los Divinos Oficios de la Semana Mayor. Deseo este que fue reforzado cuando tras los angustiosos días de la pasada guerra civil, los ataques aéreos sobre la ciudad pudieron haber destruido por la conmoción o devorado por las llamas aquella admirable sillería coral", ... y continua, " con decisión, paciencia, tesón y buena voluntad y aprovechando horas libres de mis naturales ocupaciones, comencé el trabajo, sin reparar en dificultades ni sacrificios, para a los cuatro años, ver satisfecho mi anhelo con la pobre exigencia a que puede aspirar un modesto y atrevido aficionado que tenga la suerte de haber encontrado, toda clase de facilidades por parte del Cabildo Catedralicio y personal adjunto". Tenemos el inmenso honor de estar incluidos entre ese personal adjunto.
El trabajo, ilustrado con más de cuatrocientas fotografías,
todas originales, y como decíamos con anterioridad hechas
con exposiciones de hasta 20 minutos, está dividido en
cinco capítulos:
I. Consideraciones generales y sucinto recorrido por algunas
sillerías españolas.
Consta de veintiséis fotografías de las sillerías corales de Gerona, Santo Tomás de Ávila, Segovia, Barcelona, Cartuja de Miraflores,
asencia, Santa María la Real, de Nájera (Logroño), León, Sevilla, San Francisco el Grande de Madrid, La Cartuja del
ular, Murcia,
mplona, Iglesia de San Marcos (León), El
lar de Zaragoza, Toledo, Burgos, Jaén, Monasterio de San Jerónimo (Granada), Tortosa, San
dro Mártir (Toledo), Córdoba y Salamanca. Realiza un somero estudio de las distintas sillerías enmarcándolas en tres grupos: I Ojival, II Renacimiento y III Decadencia, y a su vez en subgrupos correspondiendo al subgrupo 2º de la Decadencia, el Barroco, la sillería Coral de Córdoba.
Las sillerías corales más antiguas que se conocen son la casi totalmente desaparecida del Monasterio de Gradafes en León, siglo XII, y de la cual sólo se conservan tres sitiales sin asientos, en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
La proliferación de las sillerías corales son el
reflejo de un momento histórico, la Reconquista, donde
los artistas se refugian en conventos y monasterios, lugares de
contemplación, recogimiento y amparo, para transformarse
más tarde en centros de cultura artística que después
se irradian. Pelayo Quintero, conocido crítico de arte
decía; "lo mismo decoran un banco o una puerta que
esculpen un crucifijo o cincelan un cáliz".
II. Algunos datos sobre lo que sería la primitiva
sillería.
La actual sillería sustituyó a la existente en
la Capilla Mayor o Primitiva Catedral (más tarde Capilla
de Villaviciosa), y fue construida al final del siglo XV y principios
del XVI. Tras un detenido estudio de la documentación al
respecto se aportan los datos en que se demuestra la sustitución
por la actual.
III. Origen de la sillería actual.
Entre las notificaciones que figuran en el cabildo del 18 de abril de 1.742 se dice, "
r los Srs. albaceas del señor Arcediano de Córdoba don José de Recalde daban cuenta al cabildo que dicho señor dejaba a la fábrica un legado cuya cláusula a la letra es como sigue; " Mando a la fábrica de la Santa Iglesia Catedral de Córdoba 120.000 reales de vellón, por una vez, para ayudar a la sillería del coro y su facistol, y es mi voluntad que se aplique y empleen para dicho fin en el espacio de cuatro años y que no empleándose dentro del término expresado se conviertan y gasten en otros usos y necesidades de la misma fábrica".
Este capítulo, con profusión de datos perfectamente documentados, recoge todas las vicisitudes desde la obtención de la madera de caoba que es llevada desde Cádiz, hasta la elección del artista. Se abre una especie de "concurso de méritos" en los que participan Tomás
drajas, Alonso Gómez, Churriguera y Alonso Galiano. Se supone que el Churriguera fuese Alberto, hermano del que dio nombre al estilo, José Benito Churriguera.
Tras una serie de vicisitudes llega a Córdoba, el 4 de abril de 1747, Don
dro Cornejo y su hijo, que se alojaron en el Mesón del Sol; después de las pruebas pertinentes es designado para la construcción de la obra.
Con objeto de situar al autor de la Sillería del Coro de la Catedral de Córdoba, en su contexto debido, vaya este resumen de la palabras del
of. Hernández Díaz que en su calidad de Catedrático de Historia de Arte Español, avalan y amplían la obra del
of. Martín Ribes:
"
dro Duque Cornejo pertenecía a una estirpe de artistas encabezadas por
dro Roldán, con descendientes directos, escultores e hijos políticos, nietos y otros parientes también escultores. Fueron sus padres José Felipe Duque Cornejo, escultor, y Francisca Roldán, pintora. Sus maestros directos fueron su abuelo
dro Roldán y su tía La Roldana.
Sobre él pesaba también la grandeza de la escuela sevillana y su formación junto al granadino Alonso de Mena.
Con veinticuatro años (1702) comenzó a trabajar con personalidad jurídicamente artística, según consta, en la Iglesia de la Magdalena de Córdoba.
Sus numerosas obras, como doce imágenes para la Cartuja
del Paular, retablos lignarios y pétreos, imaginería
procesional y decorativa...etc, acreció su prestigio que
por rango familiar y méritos propios llegó a ser
Hidalgo, con honores, preeminencias y aun derecho a carroza (personalmente
creo que este derecho para el que os habla sería el derecho
a los coches de que disponía el Pabellón de Gobierno
de esta Universidad)
IV. Detalles sobre la construcción de la Sillería
Actual.
Magnífico estudio de investigación sobre los avatares
de todo el proceso de construcción, su cuantificación
económica, reproducción de recibos de puño
y letra del artista y especificación de la cuantía
de cada una de las esculturas, todo ello acompañado de
esquemas y fotos del autor del libro.
V. Descripción de la Sillería y VI. Apéndice.
Es la parte fundamental de la obra pues contiene casi la totalidad de las ilustraciones fotográficas y numerosos esquemas originales.
imeramente se hace una escueta pero clara descripción de todo el conjunto escultural. Con el mismo laconismo, pero de una forma perfectamente inteligible, cual corresponde a un anatómico y aquí es donde se observa perfectamente su forma de explicar y hacer fácil y ameno un tema. Describe los diversos estratos, estructuras, grandes y pequeños detalles, todo en un orden lógico y sin saltar ni omitir el más mínimo detalle, en una palabra, se ve al anatómico describiendo, topografiando, justificando la forma con la funcionalidad y llegando a su aplicación para lo que fue construido. Un ejemplo, los asientos de los canónigos, abatibles para sus actividades rituales de sentados y mucho más en pie, tiene en su borde libre una bonita talla sobre madera que en la posición bípeda del usuario permite un leve descanso de la región glútea, inadvertido por el "público", y que se llaman "misericordias".
Entre el facistol y la puerta principal de acceso existe una lápida de mármol negro que cierra una sepultura y que bajo un escudo heráldico dice textualmente: AQUÍ YACE DON
DRO DUQUE CORNEJO ESTATUARIO DE CÁMARA DE LA REINA Nª Sª VARÓN DE SINGULAR BONDAD Y SENCILLEZ CÉLEBRE
OFESOR DE LA ARQUITECTURA
NTURA Y ESCULTURA HIZO LA SILLERÍA DE EL CHORO DE ESTA SANTA IGLESIA QUE CONCLUYÓ CON SU VIDA. AÑO DE 1757 A LOS 80 DE SU EDAD. Requiescat in pace.
Si ya de por sí esta obra de investigación del
of. Martín Ribes, no fuese lo suficientemente documentada, ilustrada y detallista, en todos sus pormenores, como apéndice a la misma incluye la hagiografía de cada uno de los mártires que constituyen las tallas de los respaldos de los asientos, con la localización de su martirio y un breve pasaje de las imágenes bíblicas que igualmente constituyen la sillería del Coro de la Catedral de Córdoba.
El segundo trabajo del Prof. Martín Ribes, publicado en
1983 por los mismos editores que el que acabamos de comentar y
presentado en el mismo lugar e idénticas circunstancias
se titula:
CUSTODIA PROCESIONAL DE ARFE.
Está prologado por don Carlos Fernández-Martos e introducido por Dionisio Ortíz Juarez,
esidente y Vicepresidente respectivamente de la Asociación de Amigos de Córdoba e Ilustres Académicos.
El Sr. Fernández-Martos, en el prólogo dice textualmente: "se trata de un exhaustivo estudio histórico, gráfico y descriptivo de la magnífica Custodia de Arfe, joya la más preciada del rico tesoro de la Mezquita Catedral cordobesa, realizado por el ya fallecido D. José Martín (q.e.p.d.), autor igualmente"..., y sigue refiriéndose al trabajo de la Sillería del Coro, comentado con anterioridad, "y que juntos son una buena muestra de lo que un hombre enamorado de su tierra, y con una voluntad y un tesón dignos de ejemplo, puede llegar a hacer, justificando más que sobradamente su paso por la vida".
El Ilustre Académico Dionisio Ortíz Juarez, en catorce páginas, hace la introducción al libro del
of. Martín Ribes, y de su trabajo entresacamos estas líneas, al igual que otras relacionadas con el tema en el lugar que correspondan. Dice así la introducción: "Hay hombres que, cuando llega uno a conocerlos, lamenta no haber tenido mucho antes esa oportunidad, no haber gozado de esa amistad durante muchos años. Esto me ocurrió a mí con don José Martín Ribes".
Una vez más, y con la dicotomización de un gran
anatomista, divide el trabajo en los capítulos que analizamos
sucintamente.
Ensayo gráfico-descriptivo de la Custodia procesional
de Arfe.
Con ciento veinticuatro fotografías y tres gráficos originales describe todos los detalles de orfebrería de esa magnífica obra humana de Arfe para el traslado procesional del Cuerpo de Ntro. Sr. Jesucristo.
Sus primeras fotografías corresponden al conjunto de la Custodia, sobre las que se van enmarcando planos dicotomizados para sus ulteriores fotografías, por sus cuatro caras, hasta llegar a reproducir los más mínimos detalles de la rica imaginería y adornos en delicada orfebrería en plata de ley.
ro al igual que en las clases de anatomía la descripción, la topografía, la comparación, la aplicación y la función son términos que tienen que ir concatenados para formar un todo perfectamente comprensible, y no separados como asignaturas independientes de lo que es un todo armónico. Ya en nuestro discurso de ingreso en esta Corporación decía que la Anatomía (estructura) es única, con diversos adjetivos calificativos para comprenderla en toda su magnitud, y que si bien se dicotomiza es para su más fácil estudio, aunque paradójicamente es una ciencia que estudia un todo armónico que separadamente no es nada. Es este el procedimiento que el
of. Martín Ribes sigue en el estudio fotográfico de la Custodia, basándose en el trabajo de D.
dro Madrazo en su obra "España sus Monumentos y Artes", y adaptándolo del mejor modo posible a la colección gráfica.
Dice textualmente el autor; "Cuatro son las partes fundamentales de que consta la Custodia: BASAMENTO, TE
ETE DEL VIRIL, TE
ETE DE LA ASUNCIÓN Y TE
ETE DE LA CA
NA. Estas partes forman un todo continuo sin solución de continuidad entre ellas.
En este capítulo, y en el número ya indicado de fotografías y esquemas, aparecen todos los detalles de la Custodia con su pie explicativo de lo que representan y su situación en el conjunto.
Al describir el BASAMENTO, al mismo tiempo de dar las medidas correspondientes a un "platillo dodecagonal" con esquinas adornadas con cabecillas de Serafines cincelados en plata, describe el motivo alegórico de cada una de sus caras, haciendo especial hincapié a las placas que mencionan dos importantes restauraciones; la del 1735 hecha por Bernabé García de los Reyes y la del 1784 de Damián de Castro, ambos plateros de la Santa Iglesia Catedral.
El TE
ETE DEL VIRIL, que constituye el cuerpo principal de la Custodia, está descrito con toda minuciosidad en cada una de sus partes. Valgan de ejemplos estas dos frases entresacadas del texto; refiriéndose al machón cilíndrico de cristal, dice "En su interior y centro sobresale un curioso soporte para recibir al resplandor, portador del Santísimo Sacramento"; y más adelante; "De esta basa o porción superior sale en forma de rotonda y como derramándose hacia afuera, la bóveda gótica que va a unirse a las torrecillas interiores o principales del viril". Según D.
dro Madrazo, esta bóveda recuerda la rotonda que Constantino dedicó como Capilla fúnebre a su hija Santa Constanza".
El TE
ETE DE LA ASUNCIÓN, así llamado por alojar en su interior una imagen de la Virgen en su Asunción, se describe con frases como esta: "la ornamentación se extiende de derecha e izquierda en un maravilloso y afiligranado conjunto de arcos, nervaduras, cardinas, etc., para constituir..." Todas estas descripciones son recogidas en magníficas fotografías.
El TE
ETE DE LA CA
NA, también llamado de la paloma, "porque según referencias se colocaba en su interior y durante el desfile procesional del Corpus una paloma blanca como signo de paz y espiritualidad" (palabras del autor), es descrito con la misma precisión que el resto de partes que integran la Custodia:
Finaliza el estudio de este capítulo con tres esquemas originales, para la perfecta localización de cada motivo ornamental de esta joya de dos metros y medio de altura, ciento veintitrés kilos de peso y construida por el artista alemán Enrique de Arfe. Según el tan nombrado D.
dro Madrazo la describe así: "Alternan en esta bellísima joya, la plata bruñida y la plata mate y parece al sol una maravillosa cristalería de sal gema oro y brillantes".
En los capítulos que siguen, ya solo literarios y de investigación, como el de ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA CUSTODIA DE ARFE, o el de
Eacute;NDICE y el de MEDIDAS, se recogen, según frases literales del autor todo lo que su afán investigador pudo sacar de archivos, legajos y libros para completar su obra fotográfica. Dice así: "En mis frecuentes y detenidas visitas a la sala del Tesoro Catedralicio, dedicadas con preferencia a la admiración de LA CUSTODIA, concebí la idea de plasmar gráficamente esta obra de orfebrería, fragmentándola en el mayor número posible de sus principales elementos constitutivos y acondicionándola de tal manera, que sea más fácilmente admirada y estudiada con el detenimiento que merece, a la vez que intentar completar usualmente las bellas descripciones literarias que de ella se han hecho". Comenzó el trabajo el año 50 y lo terminó el 55.
Como apéndice personal a este comentario que hemos hecho sobre el libro CUSTODIA
OCESIONAL DE ARFE, quisiera, entresacándolo del académico Ortiz Juarez, como anteriormente indiqué, de los trabajos consultados y de las investigaciones del
of. Martín Ribes, hacer un sucinto análisis de algunos datos que consideramos de gran interés.
Enrique de Arfe. Todo lo que se sabe de este artista se debe a Sánchez Cantón en su libro "Los Arfes escultores de plata y oro (1501-1603)".
El primer Arfe que da nombre a la familia, nace en Harff, pueblecito a ocho leguas al N.O. de Colonia; del nombre de este pueblo deriva Arfe, aunque hay controversias sobre su origen.
Enrique, autor de la Custodia, nace en Hertenes (Alemania la baja) entre los años 1470 y 1480, aunque existen discrepancias sobre las fechas. Él se firma muchas veces Enrique de Colonia, por lo que se supone vino directamente de dicha localidad, aunque su formación principal la hizo en el taller de Cornelio de Bonte, orfebre de Gantes.
ra completar la teoría de su formación flamenca se dice que "para la construcción de sus Custodias se inspira en la gran torre del Hotel de Ville de Bruselas". Estaba casado con María de Betanzos.
La fecha de su venida a España es la del jueves 21 de enero de 1501 en la que los capitulares de León se citaron con Enrique de Colonia para que labrase la Custodia de plata que hobo venido a facer.
Sus obras fueron numerosas y entre ellas se encuentran las Custodias de Sahagún, Córdoba y Toledo. La de León fue amonedada en Sevilla, en 1809 aunque se cree que parte de ella es la que se conserva en la Catedral de Cádiz.
Arfe se dejó influir por el estilo renacentista y su propio hijo sería producto de la época. Sus mismos discípulos fueron menos góticos que él.
El seis de junio del 1515 acuerda el Cabildo Catedralicio estrenar la Custodia pero una serie de consideraciones personales de Arfe retrasan su primera salida al año 1517. Sufrió cinco restauraciones por manos diversas y dos reformas. El
of. Martín Ribes incluye en su obra, fruto de sus numerosas investigaciones, las fechas y datos de las restauraciones, reformas y en especial la plata empleada y el precio de cada una de las piezas empleadas, tanto en la construcción como en las restauraciones y reformas.
ra finalizar este comentario de la obra diré que se incluyen en este trabajo hasta unos cálculos cuantitativos aproximados, relativos a la Custodia, se incluyen en este trabajo.
La tercera obra publicada de mi Maestro se titula:
EL GUADALQUIVIR; RECORRIDO GRÁFICO DEL RÍO.
Fue editado el año 1984 por la Caja
ovincial de Ahorros y la Asociación de Amigos de Córdoba, al igual que los que acabamos de reseñar, y presentados en idénticas condiciones.
Está prologado por el
esidente de la Asociación de Amigos de Córdoba que dice textualmente: "Es el tercero consecutivo, pero desgraciadamente el último, del fallecido autor don José Martín Ribes, cordobés ilustre, aunque modesto hasta la exageración, y Doctor en Veterinaria, pero de polifacética inquietud cultural, que como ya decía en la presentación del que publicamos el año pasado, creo que dejó con estos tres magníficos ya publicados, más que justificado su paso por la vida".
El Catedrático de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de Córdoba, don José María Casado Raigón, hace la Introducción de la obra con estas palabras: "Al terminar la lectura del trabajo de José Martín Ribes (1896-1976), la primera impresión que se tiene es que ha constituido para el propio autor un bello episodio.
oyectando su condición de científico, de anatomista, lleva a cabo una serena incursión, plena de poesía, a través de la raiz más profunda de nuestro pueblo: el río Guadalquivir".
Con estas palabras el
of. Casado Raigón resume magistralmente lo que este trabajo representó, en todos los sentidos, para don José Martín, don José para sus discípulos y amigos.
ro es que el objeto de estudio, el Guadalquivir árabe, el Betis romano o el Tartesos protohistórico es hablar de Andalucía.
El poeta Pedro Salinas en 1910 decía:
El río va a su negocio
corre que te correrás.
De cuando en cuando, en la orilla
hay una moza que sale
(Gelves es la moza humilde,
Sevilla la del linaje)
a ofrecerle el corazón si el río quiere pararse.
ro
el río va a su negocio
y no se casa con nadie.
Toda Andalucía está atravesada en su mayor parte por el Río Grande, pues baña Jaén, Córdoba y Sevilla, dejando al Atlántico y al Mediterráneo que bañen las cinco restantes provincias.
Los árabes desde el establecimiento de la capitalidad
en Córdoba llamaron al río Nahr Qurtuba, o río
de Córdoba, y el Marqués de Santillana a principios
del siglo XV decía:
Nin son bastantes a satisfacer
la set ardiente de mi gran desseo
Tajo al presente, nin me socorrer
la enferma Guadiana, nin lo creo:
sólo Guadalquivir tiene poder
de magnasir e sólo aquel desseo
Un poeta local, Palancar Penella decía:
Te han cantado mil voces
pero quien te conoce
oh, Guadalquivir
Estos versos, escogidos al azar entre la interminable literarura, en prosa y verso que existe sobre el Río de Andalucía, es una muestra de la importancia que el mismo representa para esa región española; hoy Autonomía.
El
of. Martín Ribes quiso sumarse a esta pléyade de enamorados artistas que algo tenían que decir sobre el Río, y con su arte fotográfico, una paciencia benedictina, una investigación exahustiva y en especial, con su amor a la naturaleza y al contacto con la misma, plasmó en esta obra una gran ilusión de su vida.
Los que tuvimos el gran priviligio de acompañar a don José en sus excursiones fotográficas, desde la Sierra de Cazorla hasta Sanlúcar de Barrameda, jamás olvidaremos aquellos momentos. Unos tan gratos como degustar una prosaica pero insustituible "tortilla de patatas" en los siete caños que dan nacimiento al río acompañada de un vaso de su agua purísima, como las grandes escaladas por caminos inexistentes para colocar todo el equipo fotográfico en lugares inhospitos.
Entonces no podíamos pensar que en otro punto de ese río; Cerro del Carambolo (Sevilla) y cortijo de Ébora (Cádiz), perteneciéndo modestamente al equipo arqueológico del
of. Mata Carriazo, identificásemos miles de restos óseos pertenecientes a la era tartésica y en busca de la metrópoli de Tharsis que fue el primer nombre de esta caudalosa vía fluvial.
El trabajo que venimos comentando fue el discurso de ingreso como Numerario, en la Real Academia de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba, del
of Martín Ribes y la sesión se prolongó en la Academia durante dos tardes consecutivas de dos horas de duración cada una. Las ciento cuarenta y ocho fotografías panorámicas, perfectamente enmarcadas por el mismo autor, hoy constituyen una exposición permanente en la Academia Cordobesa.
Es tal la amenidad e interés histórico y artístico de esta obra, que sería posible, sólo en su comentario invertir el tiempo de una nueva conferencia. En honor al auditorio y en cumplimiento de uno de los mandamientos bis que muchos desconocemos, como el quinto bis "No matar de aburrimiento a un paciente y resignado auditorio", solo voy a explicar con laconismo el contenido y enfoque de la obra.
El autor se identifica con el río y es el mismo el que habla, desde su nacimiento hasta su término en el mar, donde una bella fotografía, primera de la colección, de un atardecer en la desembocadura se funde con la figura de un hombre maduro vestido de flamenco que sombrero cordobés en mano se despide del lector antes de su ingreso en el océano.
El libro consta, para realizar su parlamentario recorrido gráfico,
geológico, urbanísticos e histórico, de los
siguientes capítulos:
HABLA EL GUADALQUIVIR. Donde da sus diversos nombres y explica lo que piensa hacer y decir durante su desarrollo o curso.
1. ALTO GUADALQUIVIR. La infancia. a)
imera infancia desde el nacimiento hasta el
ntano del Tranco. b) Segunda infancia o niñez. Desde el embalse hasta Aguascebas en Mogón. c) Iniciación de la adolescencia. Desde Mogón hasta la confluencia del Guadiana Menor. (98 Kms de recorrido)
2. TRAMO DE ENLACE ENTRE EL ALTO Y MEDIO GUADALQUIVIR. La adolescencia. Con un longitud de 55 Kms. entre la confluencia del Guadiana Menor y la del Guadalimar.
3. GUADALQUIVIR MEDIO. La Juventud. Comprendido entre la confluencia con el Guadalimar en Jaen hasta la del Genil en Córdoba, de 190 Kms de recorrido y pasando por Córdoba. Abul Béka Selah en su poema elegíaco decía ¿Dónde está Córdoba la mansión de los talentos?. ¿Qué ha sido de tantos sabios que brillaron en ella?.
4. TRAMO DE ENLACE ENTRE EL MEDIO Y BAJO GUADALQUIVIR. La edad adulta. Desde la confluencia del Genil y la del Guadaira en Sevilla, la Hispal o Hispalis de ayer.
5. BAJO GUADALQUIVIR. La edad Madura. Desde la confluencia
del Guadaira hasta su desembocadura. Este trayecto junto con el
anterior tiene un recorrido de 346 kms. La longitud pues del río
es de 689 Kms.
De sus Marismas así como de todos los pueblos y ciudades por el que pasa existe una breve pero amena historia de los mismos.
Finaliza la obra que incluye multitud de gráficos originales
con estos versos de Antonio Machado:
Río Guadalquivir
te ví en Cazorla nacer,
ahora en Sanlúcar morir.
Después de haber analizado, de entre sus numerosos trabajos de arte, los publicados por el
of. Martín Ribes, y con objeto de no cansar más a la audiencia, permítanme que finalice con estas breves palabras.
"Cuando un discípulo está tan orgulloso de su Maestro, como el que os habla está del suyo, no sea cansa nunca de añorar y revivir todas las experiencias y enseñanzas recibidas, pudiendo en algunos casos excederse en recuerdos pueriles. No creo haber pecado en este sentido, y si así fuese, ruego sepáis perdonar esta debilidad de un discípulo que no sólo recibió una formación científica de nuestra especialidad, sino una formación humanística. Si en mis palabras hubieseis visto otra cosa que no fuese el análisis de una labor, achacárselo a que no está hablando sólo el discípulo sino el hijo. El
of. Martín Ribes es mi padre.
Muchas gracias.