AVANCES EN LA PATOGENIA, EL DIAGNÓSTICO Y LA PROFILAXIS EN LEISHMANIOSIS POR Leishmania infantum. ESTUDIOS EN MODELO ANIMAL (PERRO).
Dr. D. Ignacio Navarrete López-Cózar,
Académico Correspondiente
21 de mayo de 1999
Excmo. Sr. Presidente, Excelentísimos e Ilustrísimos Académicos de esta Real de Ciencias Veterinarias, Sras., Sres., compañeros y amigos todos, quisiéramos huir de la utopía, de la repetición; con gran interés hemos pretendido huir de lo tradicional, de lo habitual y nos encontramos que no lo hemos conseguido. Creemos haber entendido el porqué. El amor, el odio, cualquier sentimiento existe desde que existen seres capaces de relacionarse entre sí. Estos sentimientos se elevan hasta la condición de sublimes cuando se trata de seres humanos, racionales por tanto, que sienten la obligación y la necesidad de manifestarlo mediante distintas fórmulas. Por esto hemos comprendido nuestra vanalidad. No se puede, de ninguna manera se debe, intentar obviar los principios del respeto a las formas, a las tradiciones y por ello, queremos, con toda la humildad que la ciencia nos ha enseñado, al haber aprendido de ella la insignificancia de nuestro trabajo e incluso de nuestra persona, queremos, decimos, comenzar nuestra intervención agradeciendo esta propuesta y nombramiento que hoy se hace patente en este acto que nos tiene sobrecogido, pero contento, nuestro maltrecho corazón.
Sabemos que no lo merecemos, o al menos, que los Académicos Correspondientes que nos han precedido eran acreedores a este nombramiento no así nuestra persona; pero vaya, siendo conscientes de la existencia de esta bella injusticia que tanto valoramos, nuestro compromiso, con juramento veterinario, de que intentaremos durante toda nuestra vida, ir ganándonos este galardón que hoy se nos ofrece, pensamos que, sino gratuitamente, sí, al menos, a bajo costo. Sinceramente gracias. No les defraudaremos.
Antes de entrar de lleno en el tema sobre el que nos vamos a pronunciar, queremos agradecer al Profesor Antonio Martínez Fernández su presentación, sus palabras que tan escasamente merecemos y que tanto nos han alagado. El Profesor Martínez Fernández, gran ser humano, forjador de científicos y universitarios, número uno sin duda de la parasitología española y reconocido mundialmente, es de esas extrañas personas que, si se nos permite la vulgaridad, ?encima no se lo cree?. Pero hoy, es posible demostrar estas aseveraciones mías y todo aquél que tenga acceso a las más importantes bases de datos científicos mundiales, puede comprobar la veracidad de nuestras palabras. Hace muchos años que nos honra con su amistad, lo cual explica las cosas bellas que ha querido decir magnificando a este aprendiz que quiere pero nunca llega. Hemos aprendido y seguimos aprendiendo mucho de él, por eso y por esto, queremos manifestarle públicamente nuestro agradecimiento y nuestra disposición incondicional, que él ya conoce, para cuanto decida. Añadimos este bello acto al debe que tenemos para este Maestro, anotado en nuestro Libro Mayor.
Queremos, por último, justificar la elección del tema que hoy presentamos. Hace más de una veintena de años que venimos trabajando en esta enfermedad, en la que nos iniciamos, como en todo, de la mano de nuestros Maestros, los Profesores Francisco Martínez Gómez y Santiago Hernández Rodríguez y con la que comenzamos nuestra colaboración con el Profesor Alfonso Blanco Rodríguez, que después de tantos años, continúa en la actualidad. Nuestro interés por esta trypanosomatidosis ha permanecido en el tiempo y así, es el equipo que el día de hoy venimos trabajando en nuestra Facultad extremeña el que, ya con nuevos responsables de líneas de investigación, los Doctores Reina, Nieto, Serrano y Pérez y un buen número de colaboradores y becarios, hacen posible el que en este acto me pueda dirigir a ustedes y hayan considerado mérito en mí, lo que sólo es imagen virtual que recoge lo realizado por otros. Cómo ven, nada soy, conologicamente hablando hacia arriba y nada soy hacia abajo, sólo la suerte me ha acompañado para estar rodeado siempre de grandes seres humanos y magníficos investigadores cuya luz sólo hemos tenido la habilidad de reflejar.
La lhma es una enfermedad protozoa produa por espes del género Leishmania, de curso grave y a veces mortal. Dependiendo de la zona geográfica de estudio, esta parasitosis puede estar producida por diversas especies parásitas y afectar a diferentes especies hospedadoras produciendo variados cuadros patológicos. La importancia creciente que va alcanzando la leishmaniosis tiene que entenderse desde varios puntos de vista: por un lado debido al aumento de su incidencia en la población humana, donde es endémica, tanto en países del tercer mundo como en aquellos europeos situados en la Cuenca Mediterránea. En los países Centro y Norte-europeos, su presencia es ocasional y normalmente importada.
En los países ribereños mediterráneos y en concreto en España, la preocupación e interés por la enfermedad es grande, debido al franco aumento de los casos diagnosticados en niños o en adultos inmunodeprimidos, así como por la existencia de numerosos trabajos que confirman la elevada prevalencia en el reservorio canino de muchas provincias españolas, reservorio que, como es sabido, juega un importante papel en el mantenimiento y expansión de la enfermedad.
La leishmaniosis es conocida en España desde comienzos de este siglo que se nos va, siendo denunciado el primer hallazgo por Pitaluga en 1912. Un caso visceral humano de un niño que vivía en las cercanías de Tortosa.
Durante el primer cuarto de siglo constituyó un notable problema de salud pública. A partir de los años 40, a tenor de las publicaciones de la época, la incidencia de la enfermedad parece descender, presumiblemente debido a :
a) una reducción de la densidad del vector como consecuencia indirecta de la introducción masiva de insecticidas agrícolas y domésticos,
b) una disminución, así mismo, de la presencia de su hospedador intermediario, al ser combatido indirectamente por el programa de erradicación del paludismo,
c) un importante descenso del número de perros en una época de notable recesión económica.
Posteriormente, a partir de la década de los 70, se empieza a observar un incremento progresivo y constante de esta parasitosis.
Las leishmaniosis han sido enfermedades de declaración obligatoria en España desde febrero de 1982 con 1.574 casos acumulados hasta 1995. Sin embargo a partir del 1 de julio de 1996, por el que se establece el nuevo sistema de vigilancia epidemiológica, ha pasado a ser de notificación regional. Se notifican aproximadamente unos 120 casos por año, lo que significa 0'3 casos por cada 100.000 habitantes, se trata de una enfermedad hipoendémica con una prevalencia con discreta tendencia al alza.
En absoluto estamos de acuerdo con las cifras que oficialmente se ofrecen, ya que nuestra experiencia, tan sólo en la región en la que desarrollamos nuestra actividad, puede desmentir dichos datos. De hecho, existe una subdeclaración manifiesta, estimada para la leishmaniosis visceral entre el 25 y 40 % y casi el 100 % para la cutánea, al ser ésta de evolución benigna y recibir tratamiento, en la mayoría de los casos eficaz, en los centros de salud.
Tradicionalmente la leishmaniosis visceral humana de la cuenca Mediterránea ha afectado a niños de corta edad, sin embargo en los últimos 10 años se ha detectado un cambio espectacular en la epidemiología de esta parasitosis en el suroeste de Europa. Este cambio tiene que ver con la asociación entre las infestaciones por leishmaniosis y el SIDA.
Desde 1985 se han notificado más de 800 casos de esta coinfestación en el sur de Europa, de los cuales 400 pertenecen a España. La OMS estima que 1'5 a 9 % de todos los enfermos de SIDA del sur de Europa desarrollan leishmaniosis visceral.
A pesar de que la incidencia de la enfermedad humana es muy inferior a la canina, los casos humanos son un claro indicador de los focos naturales de la enfermedad y de la distribución de la leishmaniosis canina. Si superponemos el mapa bioclimático de la Península Ibérica con el mapa de distribución de la leishmaniosis humana, puede verse que la leishmaniosis ocupa las zonas de clima mediterráneo, termo y mesomediterráneo. En las zonas de clima supramediterráneo, la enfermedad es rara y restringida a aquellos lugares con un microclima adecuado. Esta distribución geográfica de la enfermedad coincide en general con la de las especies vectoras.
El lo lóo de la lhma se desarrolla entre un hospedador vertebrado y un hospedadorvertebrado. El hospedador vertebrado o reservo varía según la espe de Leishmania. El hospedadorvertebrado, vector, es un díptero nematocero de la fa Phlebotomidae, subfa Phlebotominae (flebotomos ). El vector se infecta al picar a un reservorio infectado y si al cabo de unos días pica a otro hospedador vertebrado, le transmite el parásito pudiendo causarle la enfermedad.
El ciclo biológico de la enfermedad tiene diversas variantes en función de las condiciones ecológicas de la zona y da lugar así a diferentes situaciones epidemiológicas de la enfermedad.
En España el agente elóo es Leishmania infantum, el reservo pal es el perro y los vectores son las espes Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi. Otros reservorios han sido descritos tanto en España como en otros países del Mediterráneo occidental; así, el zorro ha sido encontrado infectado,al igual que la rata común y el gato, si bien en estas dos últimas especies se han descrito sólo casos aislados y se pueden considerar exclusivamente como hospedadores accidentales.
Las hembras de los flebotomos son hematófagas lo que les conre, al margen de las reacnes que puedan provocar sus aduras, una granportan méa y vetea ya que son transores de ersos agentes patógenos, tales como, us ( Phlebovirus y Vesiculovirus ), bactes (Bartonella bacilliformis ) y paráos (Leishmania sp. ). Ocupan por tanto un lugar destacado en la salud pública.
Actualmente se conocen unas 700 especies y subespecies de flebotomos de las cuales unas 80 son capaces de actuar como vectores de las leishmanias.
En España se han desco once espes de flebotoos, de los cuales dos pertenecen al genero Sergentomya y las nueve restantes al género Phlebotomus. Phlebotomus perniciosus y Phlebotomus ariasi son las espes másportantes en nuestro país deo a que son las úas que se han encontrado paraadas por Leishmania infantum y por tanto se consideran por nosotros los únicos vectores de la leishmaniosis.
El desarrollo de las lhmas en sus respecos vectores es un proceso muy complejo quepa cams en el comportanto, la morfología y la quía del paráo. La eten espal y temporal de los focos de Leishmania, así como sus maestanes eelóas, están connadas, tanto por la adapta