NUESTRA FIESTA DE LOS TOROS. FIESTA NACIONAL
Excmo. Sr. D. Benito Canto Díez
Académico de Número
27 de enero de 1999
Voy a tratar de estas celebraciones, que como fiestas se han enfocado siempre, en ellas, dado el temperamento español, llegó a imponerse el toreo a pie, que si en principio fue función de criados y lacayos, pusieron estos de manifiesto su destreza y valor, siendo preferidos por todos los públicos, consiguiendo transformar ARTE, el toreo y sus grandes figuras adquieren fama, posición y gloria, siendo a la vez, fuente de inspiración, para Literatos, Músicos y Artistas en general.
Un brevisimo repaso de la Historia, da solera a nuestra afición, pues ya la época Prehistórica, a través del Arte Rupestre, confirma la creencia de que el hombre empezó a enfrentarse con el toro en todas las zonas donde se encontraban.
En el siglo XVIII antes de nuestra Era, figuran en las pinturas del Palacio de MINOS en CNOSOS, dando el Salto mortal, sirviendo en trampolín el testuz de un toro. No es de extrañar que esta operación fuera aprendida en IBERIA, dado el carácter navegante de los griegos.
Existe un testimonio Romano, que cuenta que los habitantes de GADES, antiguo Cádiz estaban dotados de una especial característica o habilidad para dominar, burlar y someter a los toros, entonces salvajes, consta igualmente que los Romanos, utilizaron en sus circos, los toros bravos IBÉRICOS. La característica racial Ibérica y la casi obligación que tenían de enfrentarse, los hombres a los toros, para sobrevivir, considero que llegó a ser una diversión popular, donde empezaron a realizarse algunas suertes, para burlar o librarse, a cuerpo limpio, de las acometidas de aquellos toros (Pudieran ser el origen del toreo a pie).
Llegan los Árabes a La Península y podemos asegurar que lanceaban toros salvajes (Posiblemente el origen del toreo a caballo) ¿Lo aprendieron los Cristianos o fue a la inversa?. Es cierto que los árabes eran grandes jinetes.
Sigue pasando el tiempo, y el primer tercio del Siglo XI se lidian toros en Sevilla (entonces árabe). La fiesta popular, está a punto de desaparecer, cuando los Nobles, aprendieron, posiblemente de los árabes, ciertas suertes, con las que les gustaba lucirse. A pesar de esto, es indudable que entre los Siglos X y XIII se practicaba el toreo a pie, sobre todo en los lugares reconquistados, practicandose mas a caballo en las zonas musulmanas.
En vida de Alfonso X el Sabio (reinó de 1253 a 1284) el toreo a pie estuvo prácticamente perseguido; estando muy protegido, como ARTE y DESTREZA el Toreo a Caballo, por parte de la Nobleza.
Con Enrique III el Doliente (reinó de 1393 a 1406) aparecen las primeras noticias de hombres que entonces se llamaban MATATOROS, que ejercían su profesión a cambio de una remuneración económica y que vivían en Zaragoza, que uno era moro y otro cristiano y que fueron contratados por Carlos II de Navarra para actuar en Pamplona en el año 1.385.
Juan II de Castilla (reinó de 1418 a 1454) transforma el espectáculo, pasando de montería de fieras salvajes a una especie de diversión caballeresca, donde demostraba sus habilidades la Nobleza, con gran ostentación y lujo de vestiduras, dando lugar a la aparición de unas nuevas figuras ?LOS ACOMPAÑANTES O GUARDIA DE A PIE?, estos dependían de los Caballeros y tenían como misión acompañarles y socorrerlos; son los que empiezan a darse cuenta de que a los toros se les puede engañar con un trapo. Esto atrae la atención del público y ya con este motivo se inicia la construcción de plazas de toros.
Isabel la Católica, presencio la muerte de dos hombres en Medina del Campo, corneados por un toro bravo, en el año 1.494; Debido a esto, no se mostró partidaria, pero no se opuso.
Carlos I, fue partidario del toreo a caballo, perfecciona toda las suertes, pasando de ser un descuartizamiento del toro, entre caballeros y criados, a una rápida muerte. Se adoptó la obligación de colocar los rejones de muerte en todo lo alto del morrillo.
En el reinado de Felipe II, el Papa PIO V en Bula dada en Roma en 1.567 prohibía y condenaba la fiesta de los toros.
Felipe II contestó que era un espectáculo muy arraigado en los españoles y que por el momento no se podía hacer nada. Se publicó la Bula 6 años mas tarde y en Evora, donde no había afición.
Esta a o modificaciones, el 25.08.1575 por Gregorio VIII, el 14 .04.1586 por Sixto V y por fin Clemente VIII manifestó que las prohibiciones censuras y penas contra los partidarios de la fiesta de los toros en España y sus dominios, causaron mas escandalos que beneficios a los cristianos.
Con Felipe III, se da más importancia al toreo a caballo, aunque aparece con gran fuerza el toreo a pie.
A caballo se elimina la lanza, utilizando solamente el rejón.
A pie aparece la suerte de la Lanzada, siguen otras manifestaciones.
Y con Carlos II decae la fiesta como todo. Se celebraron corridas reales con motivo de sus bodas.
Como nota curiosa, aparecen en este reinado LAS MULILLAS DE ARRASTRE en número de tres para las corridas normales y de seis para las Reales.
Creo y es muy posible que naciera el verdadero toreo a pie en esta época y debido a que en una plaza, dos hombres son mover los pies del suelo fueron capaces de burlar repetidamente las embestidas de los toros por medio de una leve insinuación y un quiebro del cuerpo.
El siglo XVIII, marca una fuerte evolución del Toreo, que pasa a ser popular de forma plena. Los Nobles dejan la práctica del toreo a caballo por rendir pleitesía y adulación a los monarcas, de la dinastía Borbónica, que detestaban el espectáculo.
Aparecen en los ruedos diversas suertes, que dan lugar al toreo actual que empieza a ser remunerado, marcando una gran evolución y perfeccionamiento.
En el toreo a caballo, aparecen rejoneadores a sueldo, unos utilizan las garrochas o varas largas de detener y otros preparan los caballos para esquivar la acometida de los toros. Estos rejoneadores cuentan con la ayuda de los CHULOS y les permiten dar lances de capa, emplear banderillas de una en una, saltar sobre los toros y la utilización de espadas y estoques para matarlos.
Felipe V prohíbe, las corridas pero no tiene más remedio que volver a admitirlas pues el espectáculo iba en gran aumento, hasta el punto de que ya el Marqués de la Enseñanza, reconoció la profesión y el gremio de los toreros, que durante los inviernos se entrenaban en los mataderos con el fin de lucir sus habilidades en los meses de verano.
En el primer tercio de este siglo XVIII los lidiadores a pie, son los que verdaderamente marcan los nuevos derroteros de nuestra fiesta y parece ser que en el año 1.726 aparecen los primeros toreros que utilizaron el estoque de forma sobresaliente para matar a los toros, y que fueron Francisco Romero de Ronda y Juan Rodríguez de Sevilla, que utilizaban traje de calzón y coleto de ante, con correa de cuero y mangas atacadas de terciopelo negro y que ejecutaban la suerte cuerpo a cuerpo y a pie firme. Constan como toreros distinguidos de la época: Potra el de Talavera, Godoy el Extremeño y después, El Fraile de Pinto, El Fraile del Rastro, el valiente Lorencillo, etc... Estos últimos, empezaron a utilizar el traje de Seda de Malla.
Otros toreros de la época fueron Juan y Pedro Palomo, Manuel Bellon ?El Africano?, Martín Barcaiztegui ?Martincho? muy celebrado por sus actuaciones y locuras apareciendo en varios dibujos de Goya.
En la segunda mitad del siglo XVIII aparece Juan Romero de Ronda, verdadero artífice de nuestra fiesta a la que dio la forma y variedad que actualmente conserva, aunque no fue un gran lidiador.
Le siguen sus hijos, Pedro, que ha quedado como modelo en la historia del toreo y Antonio y Gaspar que murieron en las astas de los toros el 10-05-1802 en Granada y el 10-09 del mismo año en Salamanca y un cuarto hijo José, que fue un discreto espada.
Carlos III, secundado por el Conde de Aranda, llegó a prohibir estos festejos en el año 1.785, aunque solo lo consiguió en las corridas reales. Los espectáculos populares aumentaron de forma extraordinaria.
Ya con el toreo encarrilado, aparecen los grandes maestros que lo perfeccionan, donde sobresalen ?Joaquín Rodríguez (Costillares) y Pedro Romero, sobrepasando todo lo que nos podamos imaginar. Nadie se había preocupado de matar los toros con Arte. Solamente contaba la rapidez, que fuera de una o varias estocadas, altas, bajas, en los costillares o degollando al toro. Lo importante era matarlo lo antes posible.
Con ellos aparece la forma artística de realizar las suertes, llegando a manifestar quien vio el espectáculo por primera vez ?que no era una barbaridad como le habían informado, sino una diversión y ejecución de las suertes de forma artística, donde sobresalen la destreza y el valor.
A la vez que todas las modificaciones y perfeccionamiento de la lidia de los toros aparecen las competencias que perduraran durante, toda la historia del toreo, dando lugar, hasta enconados partidismos.
Haré un brevisimo recordatorio de aquellos toreros que considero han tenido mayor influencia en el desarrollo de nuestra fiesta*:
- José Candido.- Realizó el Salto de testuz y la suerte del puñal.
- Joaquín Rodríguez ?Costillares?.- La Verónica, el Volapié, faja de Seda.
- Pedro romero.- Figura del toreo de ayer y de siempre.
-José Delgado Illo ?Pepillo?.- Metido entre los cuernos. Pendiente del triunfo, no pudo con Romero ni Costillares. Escribió Tauromaquia a Arte de Torear (José de la Tixera). El primero que hizo el toreo Delante por detrás. Fue muy supersticioso. La mató BARBUDO. Toro Castellano de Peñaranda.
Mal empezó en 1800. Godoy suprime las corridas durante los años 1805, 1806, 1807, Costillares, desaparecido, Pedro Romero retirado y sus hermanos muertos.
La llegada de Bonaparte, que quiere ganar al pueblo hace reaparecer las corridas, y aunque se pasa un periodo de decadencia, en él sobresalen: Tragabuches, Francisco Herrera Rodríguez (Curro Guillén), Antonio Ruiz ?El Sombrerero?, Juan Jiménez ?El Morenillo?, Roque Miranda ?Rigores? y otros muchos, pero la fiesta no resurge con fuerza hasta la llegada de Francisco Montes ?Paquito? (Paquito de Chiclana); Regulariza y disciplina la lidia, es el primer torero SEÑOR, y muy sonado en amores. Publicó el libro titulado la Tauromaquia completa, o sea el Arte de Torear en Plaza, tanto a pie como a caballo. Su amigo el Literato Santos López Pelegrin redactó la obra.
El 21-06-1850, RUMBO, de casta Jijona, ganadería de Torre y Rauri lo hirió, se fue a Chiclana a recuperarse y murió de unas fiebres.
- Francisco Arjona ?Cuchares?.- Fue el indiscutible número uno, hasta que llego Rafael Molina ?Lagartijo?.
- José Redondo ?El Chiclanero?.
- José Rodríguez ?Pepete?, Antonio Sánchez ?Tato?, José Muñoz ?Puccheta?, Manuel Domínguez ?Desperdicios?.
- Antonio Gil.- Perfecto al matar recibiendo. Volvió a los 60 años.
- Antonio Carmona ?El Gordito?.- Banderillero en silla. Después de él nadie.
Y llego:
- Rafael Molina ?Lagartijo?.- Nadie puedo derrotarle. Solo su figura llenaba las plazas. Gran banderillero. Inicio el dar la larga de rodillas a la salida del toro.. Corría los toros a punta de capote, cosa que nadie ha vuelto a hacer.
- Salvador Sánchez ?Frascuelo?.- Siempre hizo bien la suerte de matar. Entraba mucho a matar al encuentro. No hubo toro que pudiera con la bravura del negro.
- José Sánchez del Campo ?Cara ancha?.- Se mantuvo con Lagartijo y Frascuelo.
- Fernando Gómez ?El Gayo?.- Inaugura una dinastía. Hizo el cambio de rodillas, fue buen banderillero pero malo matando. Con el fue Gerrita de Banderillero.
- Luis Mazantini.- Buen director de lidia, buen banderillero. Daba magníficos volapiés. Era muy pundonoroso, hasta el punto de que Frascuelo dijo de él: Este chicho va ha hacer que Rafael y yo nos apretemos.
- Manuel García ?El Espartero?.- Es el gran representante de los toreros que se entregan a su profesión con verdadero deseo de triunfar. Lo mato Perdigón en la plaza de Madrid el 27- 05- 1894. Su valor fue su característica. No fue gran torero aunque era un ídolo de los públicos, hasta se peinaban los tulos a lo Espartero.
- Rafael Guerra ?Guerrita?.- Otro de los grandes, que marca una época en la historia del toreo. Ha dejado grandes frases referidas a la Fiesta. Llaverito fue su primer apodo, cuando alternaba como becerrista con Manene, Torerito y Mojino a los que llamaban los Niños de Córdoba. Fue gran torero en todos los tercios. Capote, Quites, Banderillas, Muleta y Gran estoqueador.
Después llegaron grandes toreros aunque sin llegar a la calidad del Guerra entre ellos: Antonio Reverte Jiménez, Minuto, Antonio Fuentes, Quinito, El Algabeño y con mas fuerza Ricardo Bomba ?Bombita? y su competidor ?Machaquito?.
A pesar de todos los buenos toreros seguidores de El Guerra, no apareció otro momento de esplendor hasta la llegada de JOSELITO y BELMONTE. Con la muerte de Joselito se para un poco la fuerza del torerio.
A esta última fase, que llaman la Edad de Oro, le sigue una época verdaderamente gloriosa ?la Edad de Plata?; en ella aparecen una gran cantidad de magníficos toreros, todos ellos capaces de formar cabeceras de cartel. El único problema es la intervención de fuerzas ajenas al riesgo y al toreo que empobrecen la grandeza de la fiesta, hasta deteriorando aquella bella frase referida a uno de grandes de la época:
¿Que has hecho niño torero para estremecer tu raza
Yo no hice nada Señor; Es solo el Arte que pasa.
Todas estas figuras del toreo, dejaron algo, pero no deja de ser historia y yo deseo, basado en la SITUACIÓN ACTUAL comentar lo que son para mi las suertes del toreo, en las que trato de calificar al verdadero protagonista de la fiesta: EL TORO BRAVO.
Este toro de lidia, del que creo firmemente que no merece ser asesinado en un matadero cualquiera y sin brindarle una lucha brillante y fastuosa con una muerte ejemplar ante miles de ojos aficionados. No es cane de rebaño y desde que nace, desea vivir y morir así. Esta destinado a ser el protagonista de nuestra fiesta donde su instinto es vencido por la inteligencia del hombre, siendo este capaz de crear arte en su ejecución.
Los aficionados deseamos que los toros sean toros y aunque no me guste utilizar la palabra, si esta afeitado, no es toro, sino un mutilado y este no debiera tener sitio en la grandiosidad de los ruedos, pues no el animal para el que se monta el espectáculo y no sirve mas que de material fraudulento y de especulación imposibilitando al aficionado para juzgar la gallardía del torero en interpretación del ARTE DE TOREAR.
Trataré de juzgar o calificar lo que vemos en la plaza: Pues bien: Llegan los toros a la plaza, se reconocen, lotean, sortean, enchiqueran y están esperando para salir al ruedo.
Aquí aparecen las primeras dudas y yo recuerdo unos versos que dicen:
Oh vaqueros amables
que en vuestros tiernos años
hacia el figón vecino
dirigís vuestros pasos
Estad, estad alerta,
no probéis ni un bocado
que los duendes trabajan
después del apartado.
Que ocurren cosas es casi seguro; yo no las HE VISTO PERO OIGO Y OBSERVANDO a los toros, empiezo a creerlas. Se ven actuaciones muy raras.
Ya vamos a ver al toro en la Plaza, verdadero motivo de esta charla, al que contemplamos desde los tendidos y que llena o debía llenar de BELLEZA, BRAVURA, PODERÍO, NOBLEZA y EMOCIÓN, el ambiente que le rodea..
A lo largo de la lidia, califico su comportamiento de bueno o malo, para al final y siempre basado en las anotaciones anteriores otorgar la correspondiente calificación.
Llega uno de los momentos mas importantes: LA SALIDA
Se abre la puerta de la ilusión, se llena el ambiente de esperanza y en este momento el noble bruto debe mostrar su poderío.
Ahora el matador, detrás del burladero, observa atentamente las primeras embestidas y derrotes en los burladeros, las acometidas a los hombres de su cuadrilla, a los que debiera imponer el toreo a una mano:
Califico como:
BUENO: La salida a la derecha, llegar a los burladeros y derrotar en ellos. Presencia de integridad sin muestras de manipulaciones físicas o químicas y el trapío correspondiente a la Edad de Oro.
MALO: Salida contraria, pararse, emplazarse, ponerse troron, distraerse, babear las tablas, escarbar, no llegar a los burladeros y presentar muestras de manipulaciones de su integridad.
MOMENTO DE FIJAR .- Este es el primer encuentro. El matador cita, intenta templar y mandar, cosa que debe conseguir y en cada capotazo ira ganando terreno, con lo que demostrará su dominio, a la vez que alargará bien los brazos para que el toro no acorte su acometida, ya que el resultado final dependerá en gran parte del tratamiento inicial.
Yo califico como:
BUENO: Que el toro embista derecho, doble a la mano indicada, no se salga de la suerte, muestre en su comportamiento Nobleza, Bravura y Fijeza; sea obediente a las telas y no se venza por ninguno ni punté.
MALO: Distraerse, buscar, ponerse por delante, doblar a la mano contraria, marcharse de la suerte, pararse y emplazarse, puntear o vencerse por algún lado...
SUERTE DE VARAS .- Una vez fijado el toro y como continuación de la lidia, estamos en este tercio, tan bello y del que históricamente, nos dicen que hubo un tiempo en el que se picó bien y aunque estoy seguro de que la suerte de varas es difícil, se y reconozco que bien ejecutada, debe ser la MEDIDA para probar la BRAVURA del toro y el CASTIGO para equilibrar la lucha, dejandole las condiciones idóneas para que el matador pueda realizar su faena a la perfección.
En esta suerte, se consigue producir a los toros, cosa que considero necesaria, una hemorragia que evita la congestión que se produce en el animal por la excitación a que está sometido.
HOY, ESTA TOTALMENTE DEGRADADA. En mi opinión debería variarse la calidad y raza del caballo, su posición en el ruedo, la colocación del toro, la salida del matador, la puya, el punto de incursión, el movimiento de caballo y el castigo. Ejecutar el primer quite y aprovechar las otras varas (que actualmente no existen) para tratar de corregir los movimientos anormales del cuello, así como descongestionarle y aplomarle para que sea sometido con mayor facilidad.
Esta suerte, que la considero con la mejor prueba de BRAVURA me hace calificar a los toros de la siguiente forma:
BUENOS .- Si siguen el capote, si con una buena intervención del maestro se quedan bien puestos, no dudan, embisten derecho, cabeza baja, a la mano derecha empujan con fuerza, obedecen al quite y sobre todo no se duelen y se crecen al castigo en las otras varas (cuando estas faltan, es casi imposible calificar al toro).
MALOS .- No pararse, buscar la huida, meterse en el caballo, embestir de corrida, con la cara alta, cornear, quitarse el palo, buscar al picador, embestir o buscar las patas del caballo, ponerse al hilo del caballo, dolerse al castigo, salirse suelto, dudar en la segunda o tercera vara, no aguantarla, escarbar, recorrer mal andando el ruedo, cocear, berrear.
Implícito en esta suerte está la realización de los QUITES, suerte esta casi desaparecida, no exigida y totalmente vilipendiada; Alguna vez se hace de forma seria, pero tan pocas, que se olvidan, aunque la mayoría de las veces parece burla o chanza al respetable.
Yo pienso que las nuevas generaciones de AFICIONADOS no saben lo que es esto y además casi nadie se empeña en enseñarlo y exigirlo. Algunas personas dicen que no puede hacerse porque falta toro o que algunos maestros les enseñan mal o tratan de romperlos, yo creo, que en muchas ocasiones LOS DESCUBREN y aseguro que si hay TOROS, TOROS, íntegros y se pican bien, se pueden hacer todos los quites.
Creo que en este tercio, una buena actuación es fundamental y debe servir para que el espada de turno pueda ordenar el castigo necesario para corregir los defectos apreciados, y comprobar el comportamiento del toro con otros matadores, cosa muy útil para el posterior desarrollo de la correspondiente faena. Con la practica desaparición de este tercio, se pierde uno de los maravillosos encantos de nuestra fiesta.
Aquí debiera empezar el gran toreo, como en otros tiempos, ese toreo que podemos definir como el conjunto de realizaciones armónicas y bellas que uniendo la ciencia, el valor, la música, la luz, la alegría, la pelea, el dolor y la muerte crean un sublime y maravilloso arte. Toreas el lidiar los toros en la plaza y dominarlos.
Es una pena que no podamos ver ni apreciar, tanto al fijar como en quites aquellas Verónicas, que inventara Costillares, modificara Guarrito y después Bellote, ?de perfil y manos bajas? y que tan maravillosamente fueron interpretadas por Rafael Vega de los Reyes ?Gitanilla de Triana?, y Vitoriano de la Serna, entre otros, dando lugar a que nuestro gran poeta Gerardo Diego las describiera con unos versos que dicen así:
Lento, Olorosa, Redonda
la flor de la maravilla
se abre cada vez más honda
y se encierra su semilla.
Como huele a abril y mayo
ese barrido desmayo:
esa playa de desgana
ese gozo, esa tristeza
esa rítmica pereza
Campana, del sur, Campana
Uno, dos, tres, siete lances
columnas de un monumento
No se deshaga romances
Que no se lo lleva el viento.
Falta la cúpula alta
La ratona que se exalta
sobre la teoría Jónica
Y la torera cintura,
flor de elegancia, clausura
pura, la media Verónica.
Califico de:
BUENO al toro que muestra fijeza, claridad y nobleza; demostración de Bravura.
MALO.- Dudar, huir, salirse, cornear, escarbar, berrear y por parte del matador desistir de hacer el quite.
BANDERILLAS.- Inicialmente se ponían de una en una, poniendose por primera vez a pares en el año 1750.
No se ponen muy de acuerdo los diversos autores, sobre si sirven de castigo, para avivar al toro, o son un simple adorno.
Particularmente creo que sirven para que el matador pueda apreciar como embiste el toro, fijandose el cuerpo del torero, al que busca y aunque parezca una suerte ligera, bien ejecutada resulta muy bella. Las grandes figuras de la antigüedad todas banderilleaban.
Algunas veces se critica este tercio por considerar que algunos toros se descomponen por la gran cantidad de capotazo que reciben para ponerlos en suerte o bien por prender los capotes con demasiada frecuencia.
En estos casos es culpable el matador por no saber dirigir la LIDIA.
Para la correspondiente calificación considero BUENO al toro que:
Embiste bien, acude con prontitud, mete la cara abajo y si son necesarios muy pocos capotazos para ponerle en suerte.
MALO.- Si duda en la embestida, se para, entra con la cara alta, persigue insistentemente, tiene que percibir muchos capotazos, escarba, se duele al castigo, berrea, busca la salida y ya trata de refugiarse en tablas.
Terminando el Tercio de Banderillas, podemos decir que se ha terminado el boceto de la obra de Arte que empieza a cuajarse con el BRINDIS; Uno, el Obligado, que le hace el torero para cumplir con algún compromiso social, pero hay otro, EL CALLADO, que el torero hace a una mujer, siempre la misma, aunque con distinto nombre, en todas las plazas del mundo, que preside la fiesta desde la capilla de la plaza y desde el pequeño altar de la habitación del hotel.
ENTRAMOS EN EL ÚLTIMO TERCIO: LA FAENA
Este es el verdadero lucimiento del matador. Hay pocas palabras para describirla, es necesario verla y sentirla.
Para mi gusto debe ser:
Breve, para no agotar a los toros
Seguida, para no darles tiempo a aprender
Variada, con el fin de que no adquiera sentido ni se resabie.
La faena del matador nunca debe calificarse de LARGA ni CORTA; creo que debemos calificarla de BUENA o MALA y podremos calificarla de DETESTABLE, si es inadecuada.
Casi todo lo expuesto hasta aquí es el fundamento del llamado ARTE DE LOS TOROS, y que consiste sencillamente en dominar y someter a los toros; A eso vamos los aficionados a las plazas, con la ilusión de saborear la victoria del hombre en su lucha con los toros, exponiendo en su consecución la vida y creando ARTE.
Para verdaderamente recrearse ante el triunfo del matador, es necesario que este, en principio, fije la vista del Toro; Consiga su embestida y dominando su acometida, le deje puesto para repetir la tanda, y remarla. Esto seria torear, no eso tan manido de dar pases. Esta forma de torear, tan sencilla pero tan difícil, no hace ni mas ni menos que cumplir con esos magníficos términos que definen el TOREO:
PARAR
TEMPLAR
MANDAR.
Tratare de centrar esta actuación con las siguientes palabras:
Conseguida la embestida del toro, este frena su acometida por el deseo de coger y aquí esta el fundamento del toreo, pues en este momento aparece el TEMPLE, que se armoniza con la embestida del TORO acoplado a la velocidad el capote o la muleta, dominandole y dejandole puesto para poder repetir la SUERTE o REMATAR.
Para Templar y Mandar a un Toro, hay que llevarlo dominado, TOREADO, para pasarlo, es solamente necesario, acompañarlo en el viaje.
Cuando el toreo se práctica de la forma descrita anteriormente, se puede asegurar que el torero manda en el toro.
Esta es la SUERTE DE MULETA que queda incluida en est último tercio o suerte de MATAR, pues decimos tocan a matar, no torear de muleta. Todos los tercios que se realizan en la lidia de los toros, incluido el toreo de muleta, son preparatorios para la última suerte.
Considero al toro:
BUENO.- Si muestra fijeza en el trasteo, bravo y noble por ambos lados, obediente a las telas, respetuoso en adornos y desplantes. Fijo en el engaño. Humilla en la embestida y no se sale de la suerte, pero no se duerme y muestra el picante propio de la RAZA.
MALO.- Buscón en el trasteo, se vence por un lado, cornea o puntea, se distrae en la faena, no se para (o no es capaz de pararlo el maestro), no humilla, lleva la cabeza alta, no se fija, se distrae, se sale de la suerte, busca la salida, se refugia en tablas, escarba, berrea (sobre todo en la muerte).
ESTOQUE O MUERTE
Después de todo lo expuesto, donde se conjugan perfectamente el dominio y el mando del torero, sobre la bravura, nobleza y poderío del toro, características estas, que se le han ido aminorando a lo largo de la lidia, llega el momento supremo de la corrida. Los maestros se llaman MATADORES DE TOROS.
La estocada es el pase mas maravilloso y que todo matador tiene la obligación de conocer y realizar a la perfección.
Es el momento álgido de la fiesta, por algo se llama suerte SUPREMA. Matar bien es solamente un pase mas de muleta, ejecutado con gran exactitud, es el pasar por el fielato, que decimos aficionados y toreros y salir sin ser tocado. Podemos centrar su ejecución de la siguiente forma:
Cuadrado el toro, la mano izquierda del matador, quien se mueve despacio, atrae al animal y le marca la salida, es decir lo vacía. A la vez fijandose en la pierna izquierda, haciendo la cruz con el brazo derecho, portador del estoque, le coloca media o una estocada en todo lo alto de la que el toro rueda, esquivando el matador el pitón derecho por medio de una flexión de la cintura, saliendo pegado al costillar del toro.
Esta faena se realiza en segundos y deben estar perfectamente controlados todos los tiempos, pues el menor error, es causa de una de las cogidas mas peligrosas y graves. Lo que no sea esto, pueden ser bajonazos, estocadas caídas, atravesadas, etc, que pueden causar la muerte del animal pero todo ello es matar MAL.
En este momento, la calificación que podemos dar al toro, casi corresponde mas a la actuación del torero que a la del propio toro, casi corresponde mas a la actuación del torero que a la del propio toro, ya que es el matador, de acuerdo con el estado del toro, el que tiene que decidir la forma de ejecutar la suerte, que sera buena o mala, dependiendo de su perfección en la realización.
Califico como:
BUENA.-
Recibiendo: Citando, aguantando, marcando la salida, cruzando y saliendo por el costillar.
Al Volapié: Echando la muleta al morro, entrando con decisión, cruzando, pasando y saliendo pegado al costillar dejando, al igual que ciando se mata recibiendo una o media estocada en todo lo alto, que acaba con la vida del toro.
MALA.-
Casi todo lo que vemos todas las tardes. Sartenazos, atravesadas, sin cruzar, quedandose en la cara, sin parar, metiendo el brazo, huyendo, con la cara vuelta bajonazos, contrarias, pescueceras y algo mas para dar paso a los encargados de marear al toro hasta que dobla.
Pudiéramos describir la muerte del toro con los siguientes versos:
Ya se apodera el temblor,
de sus músculos de roca
tose en trágico estertor
¡tiene la sangre en la boca!
No puede más, va a caer
el gentío, ronco, grita
y me dice una mujer:
¡Vaya suerte bonita!
Y el toro sacrificado
dobla lento la rodilla
cayendo al fin desplomado
en un ruedo de Castilla.
Entonces, toda la grada,
borracha de sangre arde
aplaudiendo la estocada:
¡La estocada de la tarde!
Pero en la fiesta, también existe el momento trágico, LA CORNADA, la Cogida, este es el momento más impresionante, llena de terror los tendidos y ningún aficionado deseamos presenciar. Personalmente, no he visto descrito este momento con mayor fuerza que en los versos verdaderamente impresionantes que en PANDERETA ROTA describió el Dr. Diego González Alorda y que dice así:
Yo he vivido esa era terrible,
de ansiedad y angustia de la enfermería,
en ese momento en la invisible,
llevarse la vida de un hombre quería.
En ella, yo he visto entrar aun torero,
¡Idolillo roto de seda y de oro!
Que como un pepelele cayó en el albero;
¡Despojo sangriento de un toro!
Resbala la ropa al suelo, teñida
en la ardiente sangre de aquel lidiador,
caen las taleguillas y la horrible herida,
sobre el vientre terso, parece una flor.
No hay tiempo siquiera para anestesiar,
la vida se escapa de los vasos rojos,
el médico, rápido empieza a operar,
y sus manos brujas, ven mas que sus ojos
Mordiscos de pinzas en carne morena
el Maestro herido ruje de dolor...
Y mientras intentan ligarle las venas,
mirando a la virgen, llora un picador
Viene del tendido un gran griterío,
aun banderillero, pregunté; ¿Qué pasa?
- Es que le están dando al que le ha cogió
una vuelta en redondo a la plaza.
Quisiera salir a la plaza y gritar.
- Sintiendo al momento un arranque noble:
- Mirad a ese hombre que va a agonizar,
mientras que la música toca un paso doble.
es el mismo, que aquí en el crisol
del Coso, brillaba como un Dios de oro,
es el mismo, que loco de palmas y sol
le arrojamos todos encima del toro.
Es el mismo que empieza a morir...
entre un Capellán y un Mozo de Espadas
es el mismo ¿por que no aplaudir,
el último tercio de aquella estocada?
¡Abatid las banderas de los mantones,
que los cuernos han roto hoy las Panderas,
y ha prendido la Muerte negros crespones
en los lazos que adornan sus sonajera!
Después de esta breve descripción de lo que vemos y no vemos de los toros en la plaza, así como de algunas de las suertes, que en la fiesta se realizan de forma armónica, entre toro y torero es posible que lleguemos a la interpretación de una realidad que deseamos para que nuestros toros, verdaderos protagonistas de la fiesta, puedan mostrar la pujanza, bollantia y nobleza, que pedimos para la celebración de nuestra sin par FIESTA NACIONAL.
Durante muchos años, el objeto de las corridas de toros, fue mostrar a un animal salvaje, en libertad, que debía ser lidiado por un hombre y dominado y muerto a estoque por él. En la actualidad, parece ser que lo que desea presentarse en un primer plano, es a un hombre, con el compromiso de enfrentarse, dar pases y matar, como sea, a una apariencia de toro, porque lo que vemos en muchas plazas, nada tiene que ver con lo que considerábamos como TORO DE LIDIA.
EL TORO BRAVO, debe ser un animal de cinco años, integro, sin enfermedad aparente, ni muestra alguna de haber sido manipulado.
EL TORO BRAVO ACTUAL, es un animal de cuatro años. Sus defensas naturales pueden estar manipuladas y otras cosas.
No me choca el oír decir a algunos aficionados, que hay matadores de toros que no han visto, en las plazas de toros, donde han actuado, un toro integro, al que hayan tenido que estoquear.
Considero, que nuestra fiesta tiene remedio y que todos debemos poner nuestro granito de arena, para conseguir, que nuestros ganaderos y toreros, vuelvan a la realidad de la fiesta, que los empresarios vuelvan a ser aquellos empresarios de fuerte sentimiento taurino y que las autoridades, sean capaces de mostrar la realidad de NUESTRA FIESTA NACIONAL, exigiendo, con la fuerza que da la Ley, el cumplimento de un REGLAMENTO que realmente, ponga de manifiesto la grandiosidad del ARTE DE LOS TOROS.
En caso contrario, esto se esta terminando y tendríamos que unirnos al sentir de unos versos, aplicados al estado actual de nuestra fiesta, que sobre la VIDA Y LA MUERTE, escribió el admirado D. Gregorio Marañón y que dice así:
Vivir no es solo existir,
Sino existir y crear
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar
Descansar, es empezar a morir.
Por último, si el buen aficionado no lo intenta, debemos aplicarnos aquello de................................
Público que no hace nada para su defensa,
en nada práctico piensa
y habla por boca de ganso
MANSO MANSO MANSO MANSO.