Real Academia de Ciencias Veterinarias

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El caballo en el arte

Tipo de actividad: Conferencia
Sección: Historia de la Veterinaria
Fecha: 9 de febrero de 2000

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EL CABALLO EN EL ARTE

 

Conferencia pronunciada por el

Excmo. Dr. D. Francisco Portela Sandoval

Catedrático de Historia del Arte

26 de enero de 2000

 

 

 

Al haber sido invitado a ocupar esta honrosa tribuna de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, lo que debo, sin duda, más a la estrecha y prolongada amistad y compañerismo que me unen con varios de sus miembros que a mis méritos profesionales, he elegido un tema que me ha parecido muy de acuerdo con las dedicaciones científicas de esta Casa y con mi propia actividad docente e investigadora: el caballo en las Bellas Artes. Pero comprenderán que no voy a pretender la osadía de llevar a cabo un estudio del caballo como animal ante tan especializado auditorio; sólo intentaré analizarlo como tema artístico, que, en algunos momentos, llega a alcanzar la categoría de auténtico protagonista.

 

El caballo es, sin duda alguna, uno de los animales que encierra más elegancia tanto por su alzado como por la simetría que establecen sus cuatro patas y por la forma cerrada, casi geométrica, de su envergadura, sólo alterada por la prolongación de cuello y cabeza, de una parte, y de la cola, por otra.

 

Pero además, en cuanto a su interés para un historiador del Arte, el equino ha sido, a lo largo del tiempo, el más característico elemento de representación tanto de reyes como de nobles -recuérdese que la palabra caballero deriva de caballo-, resultando además fundamental tanto en las guerras de pasadas épocas como también en la caza, la otra actividad principal de monarcas y señores.

 

Vamos a realizar a continuación un rápido periplo por la Historia del Arte a través de imágenes, recorrido que necesariamente ha de ser muy apretado para no cansar su atención ni abusar de su paciencia.

 

Ya en los lejanos tiempos de la Prehistoria encontramos  abundantes representanes de caballos peludos (Equus feros) que, junto a otros animales, aparecen grabados y, sobre todo, pintados en las paredes de muchas cuevas españolas de la zona cantábrica (San Román de Candamo, Puente Viesgo, Altamira, etc.) y en otras varias francesas (Niaux, Lascaux, Pech-Merle, etc.). Allí, aparecen por lo general ubicadas en la parte más profunda de las cuevas, convertida en santuarios, por lo que cabe deducir que, sin que estén ajenas algunas preocupaciones de carácter artístico, fueron utilizadas más que nada con una intención mágica propiciatoria de la caza que era el único sustento del hombre del Paleolítico. También hay ejemplos, aunque escasos, de representaciones de caballos en escultura, como la cabeza encontrada en la cueva francesa de Mas d´Azil. Y tampoco faltaron las pinturas con equinos en los posteriores abrigos mesolíticos del Levante español.

 

En un momento posterior, ya en tiempos neolíticos como es bien sabido, tras la caza surgen la ganadería y la agricultura y el hombre se sirve del caballo como animal de tiro y transporte. Así se muestra en algunas representaciones de carácter religioso realizadas entre los celtas, como el célebre carro solar de Trundholm (Museo de Copenhague), de hacia 1.500 antes de Cristo. Y más tarde, cuando las guerras se generalizaron, el carro y el caballo resultaron esenciales, abundando las representaciones en fíbulas y broches, entre los que destacan los de hechura ibérica, tan abundantes en nuestros museos.

 

En el mundo egipcio, son numerosas las representaciones de caballos en las escenas de guerras o cacerías que aparecen en los relieves decorativos de los templos, unas veces trabajadas con la peculiar perspectiva caballera y otras de modo frontal grabadas en huecorrelieve, destacando entre todos ellas las de Ramsés III en Medinet Abú, sin que falten ejemplos de pintura conservados en el interior de varias tumbas.

 

En Mesopotamia, encontramos algunas de las mejores manifestaciones de caballos de todo el mundo antiguo, sobre todo las que fueron llevadas a cabo por los asirios entre los siglos IX y VII antes de Cristo, en cuyos relieves abundan los carros de caballos empleados tanto para la caza como para la guerra. Piezas emblemáticas son los relieves que decoraban el palacio de Asurbanipal en Nínive, obras del siglo VII que hoy engalanan el British Museum de Londres, en los que, además de sugerirse el movimiento por el peculiar modo de presentar las patas estiradas hacia delante y hacia atrás, el caballo aparece de perfil pero con el ojo "de frente" como también era usual en las representaciones de figuras humanas. Semejante lenguaje gráfico sería empleado por los sasánidas tiempo más tarde, ya en los siglos V y VI después de Cristo, en los relieves con escenas de cacerías que decoran sus enterramientos parietales y sus piezas de orfebrería, reflejo unos y otras de su condición de sociedad señorial.

 

En Grecia, en donde las formas artísticas evolucionaron sabiamente desde la tosquedad de las formas arcaicas hasta la sublime perfección del momento clásico de los siglos V y IV antes de Cristo, nos es dado advertir con claridad el tránsito de los caballos, desde los jacos y jamelgos a auténticos corceles. Así, desde las esquemáticas representaciones de caballos que figuran en las escenas funerarias tan frecuentes en la cerámica de la etapa geométrica (siglo VIII a.C.) hasta las que, con figuras "negras" y luego "rojas" se desarrollaron a lo largo del momento arcaico (siglos VII y VI), manteniendo un esquematismo semejante al que evidencian los caballos que decoraban los frontones del templo de Zeus en Olimpia. El caballo, que en el mundo griego estaba asociado al culto de Poseidón, no faltó asimismo en los frontones que Fidias esculpió a mediados del siglo V en el Partenón de la Acrópolis ateniense, cuyo friso con el desfile de las Panateneas, hoy repartido entre el Museo de la Acrópolis y el Británico de Londres, cuenta con algunas de las más bellas representaciones de caballos de todos los tiempos.

 

Ya en el mundo romano, tampoco faltaron las escenas de guerra y caza en mármoles y mosos, abundando las representanes convennales de caballos en los numerosos reves os que, con eente seno narrao y claraten

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  Nombre Fecha de publicación Precio
textoEl caballo en el arte2000-02-09Gratuito

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