UNA VETERINARIA ESPAÑOLA EN PROGRAMAS
INTERNACIONALES DE SANIDAD Y COOPERACIÓN
Conferencia pronunciada por la
Lda. Dª Marta Valenciano Martínez-Orozco
12 de enero de 2000
Señor Presidente, señores académicos: querría, antes de empezar, agradecer a la Academia el haberme invitado a estar aquí con ustedes, inaugurando este año 2000. Para una veterinaria madrileña, que estudió en Madrid y que desde hace algunos años vive fuera, es un placer poder estar en el marco del Colegio de Veterinarios de su ciudad. Quizá mi conferencia sea algo diferente de las que ustedes están habituados a escuchar en esta Academia, ya que no voy a presentarles un trabajo científico sino que quisiera compartir con ustedes una vivencia personal: mi experiencia profesional en programas internacionales de Sanidad y Cooperación.
Desde que terminé la carrera en 1990, he trabajado sobre todo en programas de cooperación internacional, en emergencias, entre cooperantes, epidemiólogos y especialistas en Salud Pública, siendo a menudo la única veterinaria en mitad de otros profesionales (médicos, sociólogos, economistas) por lo que frecuentemente me han preguntado ?¿qué hace una chica como tú en un sitio como éste?. Mi trabajo me apasiona y por ello me gustaría que ustedes transmitieran lo que les voy a contar a estudiantes y jóvenes veterinarios y quizá con ello contribuir a abrirles nuevas perspectivas y a incorporar a más veterinarios/as en este campo profesional.
Veterinarios Sin Fronteras (VSF)
Como la mayoría de los estudiantes, cuando estudiaba en la Facultad de Veterinaria, en tercero, tuve una crisis: ?ninguna de las salidas profesionales que imaginaba, al término de mis estudios, me satisfacía completamente?. Entonces entré en contacto con una Organización No Gubernamental (ONG) joven, que empezaba a organizarse en la Facultad de Barcelona: Veterinarios Sin Fronteras. Al principio no comprendía cómo la profesión veterinaria se inscribía en el mundo de las ONGs y de la cooperación al desarrollo. A través de mis primeros contactos con VSF, comprendí que los animales juegan un papel fundamental en los Países en Vías de Desarrollo (PVD) ya que en lugares donde la seguridad alimentaria no está asegurada aportan una fuente esencial de proteínas, representan energía para el trabajo en labores agrícolas y medio de transporte, son fuente de ingresos y sirven como ?caja de ahorros?. En estos países con deficientes condiciones higiénicas y donde la salud de la población es frágil, los animales pueden ser origen de enfermedades y de graves epidemias. Los objetivos de VSF responden a esta realidad:
Dar asistencia veterinaria a la población más necesitada, contribuyendo a la lucha contra el hambre.
Divulgar técnicas de trabajo entre las poblaciones de los PVD contribuyendo a su autosuficiencia.
Sensibilizar a la opinión Pública hacia los problemas de estos países.
Encontré, a través de VSF, un nuevo aliciente en mis estudios: la veterinaria y los animales podían ser medios para llegar al Hombre.
A partir de ese momento comencé junto a otros compañeros, a organizar la delegación de VSF en Madrid. Entonces era una ONG joven, de estudiantes, con un solo proyecto en Guatemala y el trabajo consistía en papeleos y burocracias: redacción de estatutos, legalización de la asociación, etc. Sin embargo, y durante mis últimos años de carrera, la colaboración con VSF me permitió conocer de cerca el mundo asociativo, entrar en contacto con la cooperación y despertó mi deseo de trabajar en este ámbito como proyecto de futuro claro.
Programa Jóvenes Cooperantes
Nada más terminar la carrera, tuve la oportunidad de participar en la primera promoción del Programa Jóvenes Cooperantes, organizado por el Instituto de la Juventud y la Agencia Española de Cooperación. El objetivo de este programa era integrar a jóvenes interesados en la cooperación en proyectos en PVD. Tras una fase de formación en España de 2 semanas, los participantes trabajaban seis meses en un PVD en un proyecto de la AECI o de alguna ONG. En esta primera promoción éramos 30 participantes de los cuales dos veterinarias.
En mi caso, trabaje durante 6 meses en el proyecto de desarrollo rural integral del municipio de Yamasa, en República Dominicana. El proyecto incluía un área de veterinaria con una granja demostrativa donde se impartían cursos de manejo y mejora de la producción a campesinos y campesinas de la zona.
Estos meses en República Dominicana fueron mi primer contacto con el terreno y reafirmaron mi convicción de seguir desarrollando mi profesión en el ámbito de la cooperación. Así mismo me permitieron identificar áreas en las que necesitaba continuar formándome. La República Dominicana con buenos veterinarios que conocían mejor que yo las condiciones de manejo del ganado en su país y pensé que, si quería aportar algo más a los programas de cooperación, debía formarme más en áreas relacionadas con la planificación, la gestión de proyectos y especializarme en algo concreto. Por ello, quise cursar un diploma en Cooperación Internacional y un Máster en Salud Pública.
Formación complementaria
- Diploma en Cooperación Internacional
El Diploma en Cooperación Internacional, organizado por el Centro de Estudios de América Latina y la Agencia Española de Cooperación, me permitió conocer el origen y las diferentes áreas de cooperación española (técnica, cultural, económica), comprender el funcionamiento de los organismos de cooperación, tanto gubernamentales como no gubernamentales, españoles, europeos o de Naciones Unidas así como todo el ciclo de gestión de un proyecto (identificación, formulación, seguimiento y evaluación).
Entre los participantes, de distintas nacionalidades y formaciones, éramos dos veterinarias y tuvimos que explicar en varias ocasiones cómo la veterinaria podía inscribirse en el mundo de la cooperación. A través de este curso adquirí conocimientos técnicos para llevar a cabo una cooperación más profesional; en efecto, para trabajar en los PVD no basta con tener buena voluntad y querer lavar la conciencia trabajando PARA los más desfavorecidos. Hay que ser un buen profesional y trabajar CON los más desfavorecidos.
Máster en Salud Pública
Mi decisión de hacer un máster en Salud Pública, correspondía a la necesidad de tener una visión global de la Salud en todos sus aspectos, comprender la relación que existe entre la salud animal, la salud humana, el medio ambiente, la gestión sanitaria, etc. En 1992, por primera vez la London School of Hygiene and Tropical Medicine, admitía veterinarios/as en su prestigioso Máster de Salud Pública y decidí matricularme. De nuevo era la única veterinaria en medio de más de 30 médicos y algunas enfermeras. La experiencia en la London School fue muy positiva. Por una parte el contacto con una Universidad Europea, con una metodología de enseñanza distinta, el estudiar con compañeros de diferentes nacionalidades y continentes fue muy enriquecedor personalmente. En el terreno profesional, descubrí la economía de la salud, la promoción de la salud, aprendí a diseñar protocolos de investigación y a evaluar programas sanitarios y sobre todo me apasionó la epidemiología. Mi trabajo de final de Máster consistió en el estudio de brotes de intoxicación humanos por el consumo de carne proveniente de animales tratados con Clenbuterol.
Tras el Máster, quise regresar a España y trabajar como epidemióloga. Durante unos meses trabajé como meritoria en el Centro de Investigación Animal del INIA (Valdeolmos) en el Departamento de Epidemiología y Diagnóstico. Sin embargo, era la época de la terrible crisis ruandesa que enfrentaba a Tutsis y Hutus y ?la llamada del terreno? fue muy fuerte. Veterinarios Sin Fronteras buscaba a alguien para ir a trabajar en los campos de refugiados ruandeses que se habían organizado en el Norte de Kivu, en Zaire (actual Congo Democrático).
Goma, campos de refugiados ruandeses.
Cuando la crisis de los refugiados estalló, Veterinarios Sin Fronteras desarrollaba desde hacía meses un proyecto de apoyo a cooperativas agrícolas y ganaderas en Kirumba, en el Norte del Kivu. A pocos kilómetros de donde trabajaban, cientos de miles de refugiados atravesaban la frontera entre Ruanda y Zaire, muriendo de disentería, deshidratados, malnutridos. No importaba la profesión, todo el mundo tenía que echar una mano para tratar de poner fin a aquella situación dantesca. Había miles de niños cuyos padres habían muerto o sencillamente se habían perdido de sus familias durante el éxodo. Se empezaron a organizar centros de acogida para estos niños y los compañeros de VSF vieron que podían contribuir a mejorar la nutrición de estos niños distribuyendo los alimentos que las cooperativas de Kirumba producían.
Fue como coordinadora de este proyecto que marché a Goma. A mi llegada, se habían organizado cuatro campos de refugiados, alguno de ellos con más de 100.000 personas. Eran verdaderas ciudades en las que los refugiados llevaban a cabo todo tipo de actividades: salas de vídeo, mercados, restaurantes, bares, etc. Muchos refugiados habían llegado hasta Goma con su ganado y sacrificaban los animales, delante de la tienda de plástico en la que vivían hacinados, sin ningún control para luego consumir o vender la carne en los mercados del campo. Identificamos que aquello representaba un riesgo para la salud de los refugiados, y presentamos un proyecto de inspección de carne en los campos al Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El proyecto consistía en la construcción de áreas de matanza, organización de equipos veterinarios (con veterinarios refugiados) que inspeccionaban los animales, estaban presentes durante el sacrificio e inspeccionaban los mercados. En el proyecto también se contemplaba la formación en higiene de los alimentos para los carniceros, los propietarios de restaurantes y bares y las madres de familia.
En Goma capital, en medio de cientos de expatriados, de todos los orígenes, era la única veterinaria con el apoyo cercano de mis colegas de VSF que estaban a algunos kilómetros, en el proyecto de Kirumba. Las agencias de Naciones Unidas presentes, comprendieron que en las emergencias, no sólo los médicos pueden aportar algo y que incluso una profesión como la veterinaria, tan lejana para ellos de lo humanitario, tenía también su espacio.
La situación en Goma no era fácil, la violencia aumentaba a diario, pero el trabajo era apasionante por lo que una vez terminada la labor con VSF, me quedé unos meses a trabajar con Médicos del Mundo en la gestión de los hospitales, centros y puestos de salud que tenían en Goma.
Haití.
Tras la experiencia de Goma y los proyectos de emergencia, quise trabajar en programas de desarrollo, más a largo plazo. Por ello, me incorporé a un gran proyecto de VSF en Haití, que cubría todo el país, en colaboración con una ONG haitiana veterinaria, Veterimed. Haití es el país más pobre de América, con una alta tasa de analfabetismo, sin infraestructuras y con una acusada degradación del medio ambiente. Cuenta con 7 millones de habitantes de los cuales el 90% son pequeños campesinos. No existen grandes explotaciones ganaderas pero los animales son fundamentales para la economía familiar como fuente de alimento y como caja de ahorros (el cerdo se vende para pagar el colegio de los niños). Cada familia tiene una o dos cabras, algunas gallinas, a veces, un cerdo y el burro y el mulo son para muchos el único medio de transporte. En ese país, donde la economía campesina depende fuertemente de los animales, donde las epidemias de Peste Porcina Africana y Clásica, Carbunco y Newcastle son frecuentes, no existe Escuela de Veterinaria y, en 1996, cuando llegué a Haití sólo había en el país 7 veterinarios que se habían formado en el exterior y de los que la gran mayoría trabajaban en el Ministerio de Agricultura en la capital.
El proyecto de Veterimed consistía en crear una red de agentes veterinarios que cubriera todo el territorio (uno por comuna). Estos agentes recibían una formación básica en técnicas veterinarias (desparasitación, vacunaciones, parto), estaban encargados de las campañas de vacunación de carbunco, PPC y Newcastle y gestionaban farmacias veterinarias comunales. Al mismo tiempo, y para contribuir a disminuir el éxodo rural hacia los suburbios de la capital, el proyecto incluía una parte de crédito rural para que estos agentes veterinarios iniciaran actividades productivas.
Del año y medio en que viví en Haití, lo que más me marcó fue el contacto con los campesinos y el trabajar con compañeros de la ONG haitiana, que, pese a las dificultades del país, mantenían la esperanza y luchaban incansablemente por mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos. Viví una epidemia de PPC y pude colaborar con epidemiólogos de la FAO y del gobierno de Estados Unidos. Decidí que quería especializarme en epidemiología y para ello deje mi querido Haití para regresar a Europa.
European Programme for Intervention Epidemology Training (EPIET).
El tratado de Maastricht confirió a la Unión Europea poderes para intervenir en Salud Pública en los países miembro. De ello nació la necesidad de crear una red europea de epidemiólogos de intervención que pudieran compartir la misma metodología y utilizaran los mismos instrumentos. Este es el objetivo del programa EPIET, que empezó a funcionar en 1995. El principio es que epidemiólogos de los países de la UE (unos ocho en cada promoción) se incorporen, durante dos años, a un Instituto de Salud Pública Europeo diferente del de sus países de origen. El programa se inicia con una formación de tres semanas de introducción a la epidemiología de campo que trata de dar a todos los participantes unas bases comunes. En el transcurso de los dos años, otros módulos específicos impartidos durante una semana en los diferentes Institutos participantes completan esta formación teórica: técnicas de comunicación (televisión, radio), vacunación (costes, eficacia, diseño de estudios), vigilancia epidemiológica (análisis de series temporales, utilización de Sistemas Geográficos de Información), epidemiología en situaciones de urgencia y técnicas de formación (formación de formadores). En lo que se refiere al trabajo en un Instituto de Salud Pública, cada participante EPIET tiene un supervisor (un epidemiólogo senior) que debe ayudar al participante a alcanzar, en dos años, los objetivos pedagógicos de EPIET que son:
Desarrollar una investigación epidemiológica (diseño del protocolo recogida de datos, análisis, redacción del informe final).
Diseñar o evaluar un sistema de vigilancia.
Investigar epidemias.
Participar como profesor en cursos de epidemiología.
Comunicar (escribir artículos y presentar comunicaciones científicas).
Otros aspectos importantes del programa EPIET que contribuyen a la creación de una auténtica red de epidemiólogos, son las Jornadas Científicas anuales en las que tanto los participantes EPIET como sus compañeros epidemiólogos de los diferentes Institutos Europeos presentan los resultados de sus trabajos. Por otra parte, los módulos de formación están abiertos a todos los epidemiólogos de los Institutos y en el Comité Científico de EPIET participan los directores de los diferentes Institutos. Estos contactos periódicos en los que se llega a conocer personalmente a los colegas europeos hacen que exista un sentimiento real de pertenecer a una red que se traduce en una mayor facilidad de intercambio y colaboración profesional entre Estados.
Hasta hace poco, en caso de epidemias internacionales, la única respuesta eran los equipos del Centre for Disease Control de Atlanta (Estados Unidos). Ahora EPIET participa a la respuesta europea a crisis internacionales (por ejemplo epidemia de Monkey pox en Zaire, Fiebre del Valle del Rift en Kenia y Somalia, tularemia en Kosovo). Así mismo, EPIET contribuye a la organización de programas de vigilancia epidemiológica a nivel europeo (Legionelosis, Salmonelosis, Zoonosis).
En las dos primeras promociones de EPIET (1995 y 1996) no había ningún veterinario; en 1997 me incorporé yo como única veterinaria, en 1998 los compañeros veterinarios eran dos (un alemán y un sueco) y en 1999 la mitad de los participantes son veterinarios (de los cuales una compañera española). Los organizadores del programa han comprendido que, si es importante formar una red de epidemiólogos europeos de campo, es así mismo fundamental contar con profesionales de distintas áreas (médicos/as, farmacéuticos/as, veterinarios/as) que contribuyan con sus conocimientos al control y la prevención de epidemias.
En mi caso, fui asignada al Instituto francés (Institut de Veille Sanitaire) y, además de los proyectos en Francia y a nivel europeo, tuve la ocasión de participar en tres misiones internacionales.
Epidemia de Fiebre del Valle del Rift en Kenia y Somalia, febrero 1998.
Tras las lluvias torrenciales producidas por el Niño en el Este de África, la zona quedó inundada y muchos pueblos aislados durante varias semanas. Aparecieron casos de fiebre hemorrágica en humanos y muchos animales murieron con la misma sintomatología. La OMS envió un equipo formado por médicos, veterinarios y entomólogos para investigar la epidemia. Los objetivos de la investigación eran describir la importancia de la epidemia, identificar factores de riesgo con el fin de tomar las medidas de control adecuadas. La metodología utilizada fue una encuesta de seroprevalencia en una muestra representativa de humanos y animales, junto con un cuestionario epidemiológico que trataba de identificar posibles factores de riesgo desde el inicio de las lluvias. En esta epidemia creo que fue una de las primeras veces en que no tuve que justificar ?¿qué hace una veterinaria como tú en mitad de esta epidemia?.
Consecuencias del huracán Mitch en Honduras y Nicaragua, noviembre-diciembre 1998.
El paso del huracán Mitch por Centro América, destruyó infraestructuras, dejó incomunicadas varias zonas, causó muertos y muchos heridos y se temía el brote de epidemias. El gobierno francés decidió enviar un equipo de bomberos, militares, médicos urgentistas al que por primera vez nos uníamos tres epidemiólogos. Nuestra misión era evaluar los riesgos epidémicos que podían ser de origen ambiental (en Honduras una fábrica de pesticidas fue destruida y los barriles con productos tóxicos estaban esparcidos por el río), epidemias humanas (sarampión, cólera) y epidemias de origen animal (carbunco, leptospirosis). Debíamos apoyar al equipo francés en las misiones exploratorias a zonas aisladas para ayudar a hacer una evaluación rápida de las necesidades sanitarias y asesorar a los Ministerios de Salud sobre las medidas de control que debían implementar. A finales de noviembre apareció un brote de leptospirosis humana en el Norte de Nicaragua. El Ministerio nos pidió apoyo y, junto con ellos, organizamos un sistema de vigilancia de urgencia para detectar todos los posibles casos, incluso en las zonas más aisladas. Paralelamente, iniciamos una encuesta epidemiológica con el fin de estimar la prevalencia de la infección en las familias de los casos confirmados de leptospirosis, identificar factores de riesgo y tomar las medidas adecuadas de control.
Todo el equipo francés dejó la zona a finales de noviembre y yo, por ser veterinaria epidemióloga, me quedé para investigar la epidemia¼ Era la primera vez que mi formación de veterinaria era fundamental y preferida frente a la formación del resto del equipo.
Albania, crisis de refugiados Kosovares, 1999.
A finales de marzo 1999, la OTAN bombardeaba Kosovo y cientos de miles de Albano-Kosovares buscaron refugio en Albania, país cuya situación económica y social era también crítica. Como en otras crisis de refugiados, la aglomeración en campos, la llegada de una población exhausta que huye de una guerra crean un ambiente propicio para la aparición de epidemias. El gobierno francés envió de nuevo un equipo de militares, bomberos y epidemiólogos a Albania para ayudar a un país que no estaba preparado para recibir a más de un millón de Kosovares. Nuestra primera misión consistió en evaluar los riesgos epidemiológicos, y llevar a cabo una evaluación rápida de las necesidades de la población. El sistema de vigilancia epidemiológico albanés no estaba adaptado a una situación de emergencia y pusimos en marcha un sistema de vigilancia epidemiológica que, a principios de abril, detectó algunos casos de sarampión por lo que lanzamos una campaña de vacunación, tanto para los niños y niñas Kosovares como para los albaneses/as. Como consecuencia de esta crisis, se vio claramente que el control epidemiológico albanés era muy deficiente.
La OMS quiso mejorar esta situación por lo que durante tres meses trabajé para dicha organización con el fin de organizar un sistema de alerta epidemiológica nacional, que fuera capaz de detectar a tiempo brotes epidémicos.
Terminé el programa EPIET en diciembre de 1999, con la certeza de que quería seguir trabajando en epidemiología. EPIET me ha permitido conocer más a fondo el sistema europeo de salud, que sigue evolucionando y en el que queda mucho por construir. Desde enero trabajo en el Instituto francés de Salud Pública, en el departamento de enfermedades infecciosas como encargada de las zoonosis (vigilancia, control, investigación de brotes). Cada vez tengo que enfrentarme menos a la pregunta ¿qué hace una chica como tú en un sitio como éste? y, de hecho, durante la selección para el puesto que tengo actualmente, toda mi experiencia fue muy valorada ya que buscaban un médico/a o veterinario/a con formación en Salud Pública y epidemiología, experiencia internacional y conocimiento del sistema europeo.
Veterinarios en Programas de Cooperación y en Programas Internacionales de Salud Pública.
Estos años trabajando en programas internacionales me han confirmado que la profesión veterinaria va a jugar un papel cada vez más importante en este terreno. Como decía al principio de esta conferencia, desarrollar nuestra profesión en este ámbito es apasionante y sin embargo es una actividad no muy conocida por los recién licenciados.
Como he expuesto más arriba y como demuestra el crecimiento de VSF, en programas de desarrollo en los PVD, los veterinarios tenemos mucho que aportar tanto en proyectos de desarrollo rural y ganadero, en programas de microcrédito y productivos y en proyectos con mujeres (en muchos países son ellas las que cuidan de los animales).
En cuanto a nuestro papel en programas de Salud Pública internacionales, la participación de la profesión veterinaria cada vez es más necesaria como lo demuestran las últimas crisis (como por ejemplo la crisis de las vacas locas). En Europa, los consumidores exigen productos seguros, sin riesgos. La Unión Europea va a contar con una Agencia de Seguridad Alimentaria, una red europea de vigilancia de las resistencias a los antibióticos en la que la utilización de antibióticos en ganadería es una de las principales preocupaciones, un sistema de vigilancia de las zoonosis en la que se necesita información de los humanos, animales y alimentos.
Insisto en la necesidad de contar con equipos pluridisciplinares en los programas de Salud Pública y epidemiología: Médicos/as, enfermeros/as, veterinarios/as, farmacéuticos/as, sociólogos/as, etc. Tenemos mucho que aportar y debemos seguir integrándonos más en estas áreas. Existe un gran campo de actuación.
Otras posibilidades tras los estudios de veterinaria.
Durante mis estudios de veterinaria, nunca había pensado que mi futuro profesional iba a desarrollarse tal y como se está desarrollando. Eran opciones totalmente desconocidas para mí. Por ello, me gustaría que mi experiencia pudiera ?dar ideas? a los jóvenes estudiantes y recién licenciados/as. Para aquellos interesados en temas de cooperación, la mejor manera de entrar en contacto con ese mundo y aprender, es empezar a colaborar como voluntario con alguna ONG. Veterinarios Sin Fronteras es, sin duda, la más específica en proyectos veterinarios pero existen otras que igualmente desarrollan proyectos de desarrollo rural (Intermon, por ejemplo).
La Agencia Española de Cooperación Internacional tiene proyectos propios y así mismo centraliza todas las demandas de organismos internacionales. La mayoría de las Agencias Unidas (OMS, FAO, PNUD) así como la Unión Europea cuentan con programas para Juniors: dos años de trabajo en alguno de sus proyectos.
Si el interés es por la epidemiología de campo, en España el Instituto Carlos III tiene un programa a nivel nacional (Programa de Epidemiología Aplicada de Campo) y así mismo selecciona los candidatos del programa europeo EPIET. El equivalente en Estados Unidos es el programa ?Epidemiology Intelligence Service?, del CDC de Atlanta que está abierto también a veterinarios/as extranjeros/as.
Querría terar con dos frases de VSF que qá resuman moa