DISCURSO DEL EXCELENTÍSIMO SR. DR. D. MANUEL MORALEDA BENÍTEZ
Excmo. Sr. Presidente, Excmos. Miembros de la Junta Directiva.
Excmos. Sras y Sres. Académicos
Señoras y Señores.
A los
Excelentísimos Sres. Dres. D. Carlos Luís
de Cuenca y Esteban y D. Tomás Pérez García, mi especial agradecimiento y
también al Pleno de la Academia por
no
rme Académico de Honor de esta Real Academia asociada al Instituto de
España, y a todos muchas gracias por su presencia aquí.
Deseo que mis
primeras pal
s vayan dirigidas a exponer mi agradecimiento a los Mie
s de
esta Real Academia por haberme acogido en el seno de esta docta casa.
No podía imaginarme
que unos compañeros personalizados en la Junta Directiva o de Gobierno, y el
Pleno de la misma me propusieran para tan distinguido no
miento.
No dudé a que tan
extraordinaria y generosa distinción cerraba todos los sueños dejando profunda
huella que siempre perdurará.
Permítanme dedicar
un emocionado recuerdo a todos los compañeros de la Facultad de Madrid, y de la
Milicia.
A lo largo de mi
carrera he tenido la satisfacción del deber cumplido tanto en la vida civil
como en la vida militar.
Es evidente que la
Providencia ha sido muy generosa conmigo, y es un galardón para quien es biznieto,
nieto, e hijo de veterinario y que toda su vida la dedicaron a la veterinaria.
Mi íntimo recuerdo
personal hacia mis padres que l
ron y condujeron el amor por el esfuerzo y
el tesón y la honradez que me señalaron el camino de la vida.
A mi esposa con su
mayor agrado y sacrificio acompañándome siempre en mis labores y desvelos
y con quien tengo la fortuna de
compartir mi vida.
A mis hermanos y
demás familiares les dedico este recuerdo en este día inolvidable, la familia
unida, creadora, fecunda en títulos universitarios con un clima de trabajo y
estímulo.
A todos los que
están y los que se fueron a aquellos que en el fondo de mi corazón perviven, y
finalmente ofrecerme de forma
incondicional a las labores de esta Real Academia.
ASPECTOS HISTÓRICOS DE LOS COLEGIOS Y ASOCIACIONES VETERINARIAS
Génesis Veterinaria. Su recorrido profesional
Por el Dr. Manuel Moraleda Benítez
Intento
r con este tema uno
de los más importantes capítulos de la Historia de la profesión veterinaria,
desarrollando la exposición de los cambios estructurales desde un pasado muy
remoto, el estudio retrospectivo en lo que respecta a la evolución de las
organizaciones veterinarias de tipo asociativo, su afán de renovación y las
situaciones por las que atravesaron las posiciones habidas, comportamientos
sociales y los esfuerzos realizados en su justa dimensión.
En los pueblos que formaban la
Corona de Aragón, los mariscales tenían constitución, gremios y hermandades al
igual que otras Artes y Profesiones. El conocimiento corporativo era destacado
en Barcelona, y s
todo mucho más en Valencia, noticias de este gremio se
encuentran en varias
s porque los albéitares valencianos formaban una
Asociación con espíritu muy destacado, y la organización duró muchos siglos,
hasta principios del siglo XIX, cuyo capítulo se reunía en el convento de San
Agustín. Con tan fuerte base corporativa, se explica que al crearse el Tribunal
de Castilla, los organismos gremiales fundaran a su vez otros Tribunales para
examinar y regular la profesión. Los Tribunales de Barcelona y de Valencia
tuvieron siempre una dependencia gremial, incluso frente a los mandatos reales,
y el de Valencia fue siempre gremial. La organización de Protoalbeiterato pone
de manifiesto una enérgica vitalidad profesional, y una potencialidad intensa
como colectividad. La institución del Protoalbeiterato inaugura una nueva fase
de la profesión en los albores de la Edad Moderna.
Los Reyes Católicos en 1500
constituyeron el Tribunal del Protoalbeiterato, llamado de Castilla, pero poco
tiempo después se autorizó otro Tribunal en Navarra y Aragón; y el Gremio de
Veterinarios de Valencia también expedía licencias para ejercer la albeitería.
Indudablemente el citado Tribunal, institución que en épocas pretéritas dio sus
frutos, retardó finalmente el desarrollo de la veterinaria científica. Surge La
Reina albéitar Zamorano que desc
antes que Harvey la circulación de la
sangre; Domingo Royo, transfusión de la sangre, inyecciones intravenosas, y
Fernando Calvo, profundo filósofo y erudito naturalista, y el más grande de los
tratadistas de albeitería, García Cabero. A los albéitares no les preocupó la
crianza de los équidos, eran ajenos a las prácticas zootécnicas limitándose
exclusivamente a la clínica equina.
Alfonso V de Aragón, guerreando
en Nápoles comprendiendo la falta que había en sus escuadrones para las
enfermedades de sus caballos, mandó escribir un l
s
Albeitería Su autor
Mosén Manuel Díez en 1505, en Toledo.. Se tradujo del catalán al castellano por
Martínez Dampies en 1507. De esta
se hicieron varias ediciones y es la
primer
impresa en el mundo.
Algunos espíritus cultos ?aunque
no todos ejercieran la profesión- dedicaron sus libros a la medicina de los
animales, contribuyendo a mantener a través de los siglos, los conocimientos
acumulados de sus antepasados, los libros de Alberto Magno, Teodorico de Servia
y obras de hijosdalgos y dignatarios Jordán de Calabria, y Soberanos, como
Federico II y Alfonso el Sabio de Castilla.
Tres
siglos y medio (1.500-1.850) ha tenido de existencia oficial la Albeitería en
España. Los árabes utilizaban la pal
albéitar para no
r al Veterinario;
en Aragón se utilizó la pal
germana "mariscal", catalanizada en
"menescal".
En
las postrimerías del siglo XVIII aparece la Veterinaria en fase de superior
evolución cultural. Se han de encontrar documentos interesantes en los l
s
gremiales o de hermandad de albéitares, en Barcelona y Valencia. La
organización típica característica de la albeitería española está representada
por el Protoalbeiterato, al igual que su contemporáneo el protomédico, el
protonotario, el protoboticario, etc.
Los
gremios no querían perder la facultad de examinar, y llegaron incluso en
competencia de la jurisdicción real. Los gremios de Barcelona, Valencia, y
Zaragoza disputaban esa jurisdicción.
Agremiación profesional: Considerada la Albeitería como profesión libre, de escaso vigor en el tráfago ciudadano, sólo en casos aislados presentó brotes de actividad corporativa en forma de gremio profesional.
Las cofradías primero, y después los gremios son formas sindicales antiquísimas en nuestra historia económica. Encarna la cofradía el espíritu de Asociación característico de la Edad Media, como la unión de las gentes para un fin concreto, y bajo una invocación de fraternidad.
Tanto los gremios como las
cofradías tuvieron siempre un carácter localista, su demarcación quedaba
reducida a un pueblo, y cuando más una Agrupación de Municipalidades, y esto
era aplicable a las profesiones, a los artesanos de crecido número, de
cuantiosos censos gremiales, en cambio era difícil adaptarlo a la Albeitería
por su escaso número en los Municipios, y nunca pudieron formar Cofradía ni
adquirir personalidad colectiva. El espíritu de confraternidad estuvo tan
arraigado en la Edad Media que los albéitares para formar Cofradía se asociaron
a otras actividades, así en Valencia formaban Cofradía con los Plateros, en
Huesca con otros oficios, y así mismo en Barcelona a mediados del siglo XIV.
Son pocas las noticias
referentes al régimen colectivo de nuestros antepasados, como una faceta más de
la vida profesional de la Albeitería Española.
La primera noticia de una
Cofradía Profesional fue en la ciudad de Valencia en 1.298, en unión con los
Plateros bajo la advocación de San Eloy, se citan con el no
de menescal.
Mucho evolucionaron las Cofradías hasta transformarse en Gremios, y durante
esta fase corporativa con esta evolución ganó mucho la actividad profesional
transformándose en una Corporación científica, técnica y económica. Todas las
actividades l
s, profesiones, etc., etc., durante los siglos XV y XVI
formaban su correspondiente gremio, abundando las Asociaciones de Médicos y
Farmacéuticos.
En los últimos tiempos predominaban
las preocupaciones económicas y técnicas, sin dejación de los fines religiosos,
organizando incluso servicios de previsión. El espíritu colectivo se manifestó
más potente en las profesiones intelectuales, dando origen a Instituciones que
se denominaron Colegios creadas por Médicos, Farmacéuticos y Cirujanos,
organización social tan potente alcanzó también a los albéitares.
Cuando se constituyó el gremio
de Albéitares de Madrid, fue por una imposición imperativa relacionada con la
tributación, y limitaron su actividad a cuestiones deontológicas y a organizar
diversas formas de previsión, pero insuficiente para mantener la cohesión
corporativa recogiendo tardíamente el espíritu religioso de las antiguas
cofradías medievales bajo el Patronato de San Eloy. Los albéitares, pocos en
número sin poder intervenir en los exámenes de los practicantes consideraban de
escasa necesidad la agremiación profesional, únicamente obligados por las
autoridades locales, los albéitares madrileños se constituyeron en gremio, pero
en gremio de jerarquía profesional examinador, en disputa contra el Tribunal
del Protoalbeiterato. La
de previsión social organizada por el gremio de
albéitares madrileños socorre a la viuda, prebenda a la orfandad, pero no en
pensiones vitalicias que es forma de previsión relativamente moderna. En
aquellas épocas tenían los antepasados nuestros las mismas preocupaciones que
actualmente tenemos nosotros.
De antiguo han preocupado a la
veterinaria estos problemas, pero la veterinaria como colectividad no los había
resuelto hasta épocas relativamente recientes, la entonces ANVE creó el Colegio
de Huérfanos y el Montepío Veterinario que desaparecieron después
estrepitosamente.
Con la pragmática de los Reyes
Católicos se inicia la era de la represión del intrusismo en veterinaria,
repetida por Carlos III en otra Real Cédula, pero el bajo nivel cultural
alimentaba el intrusismo. Se produjeron las Tarifas de Honorarios y en 1.830
Risueño, La Escuela de Madrid, órgano rector de la profesión, formuló unas
Tarifas de Honorarios Profesionales. Pasados los años y aunque la Tarifa no se
cumplía en la mayoría de los casos, Casas de Mendoza en 1.866 redactó un
proyecto de arancel para la profesión veterinaria que fue examinada y discutida
en el Claustro de la Escuela de Madrid. Las Asociaciones
llaban por su
inactividad pues uno de los episodios de la historia profesional fue siempre el
intrusismo, constante pesadilla de la profesión veterinaria; el veterinario en
pleno siglo XIX estuvo obligado a enfrentarse continuamente con los intrusos
que desprestigiaban a la profesión y mermaban los ingresos, pero la incultura y
la ignorancia eran aliadas de los mismos.
En 1.840 al no admitirles los
médicos se funda en Madrid la Sociedad Veterinaria de Socorros Mutuos, primera
sociedad creada por los veterinarios, siendo su Presidente, D. Ramón Llorente.
Sus fines sociales el filantrópico para la invalidez, para la viudedad y
orfandad, contando esta Asociación desde el primer momento con un crecido
número de veterinarios y entre los socios fundadores personalidades de la
profesión teniendo como órgano oficioso el Boletín de la Veterinaria que
fue idea de José María Estarrona, encargándose después Casas y Guillermo San
Pedro, la primera publicación que se registra en nuestra prensa profesional.
Corta vida alcanzó la Asociación ya que al iniciar el pago de socorros se
inició la baja de los socios, y el no ingresar principalmente jóvenes que
contribuyeran con sus aportaciones a sostener las pensiones. De todas las
Asociaciones de igual tipo que se organizaron, la mayor parte fracasaron como
entidades de previsión.
Las revistas profesionales hacen
tardíamente su aparición, (Siglo XIV), para la defensa de ideales y
mejoramiento social, entre otras, "El Almanaque Veterinario" de
Chaubert, la aparición en Francia en 1.824 del "Recuiel de Medecine
Veterinaire" de l´Ecole d´Alfort, ostentando actualmente el Decanato
Mundial de las Revistas de Veterinaria.
En España, repetimos, la primera
revista que se publicó fue "El Boletín de Veterinaria" en 1.845
dedicado a insertar memorias y artículos científicos y profesionales,
apareciendo posteriormente "El Eco de la Veterinaria" en 1.853
cesando en 1.859 y sucediéndole "El Monitor de la Veterinaria",
siendo su director Casas de Mendoza, durante veintitrés años consecutivos Casas
de Mendoza dio a conocer en esta revista ante los profesionales españoles los
progresos de la ciencia veterinaria. "El Eco de la Veterinaria" se
publicó por Téllez Vicen y Leoncio Gallego, pero cesando a los pocos meses su
publicación.
En 1.875 se crea en Madrid
"La Unión Veterinaria" sociedad científico-profesional, y como órgano
oficial "La Veterinaria Española" en 1.857. Su único mérito fue el de
alcanzar una larga vida, superior en duración a todas las revistas fundadas en
el siglo pasado y años después
desapareció, siempre con personalismos, enconos y discusiones y en 1.878 la
Gaceta "Médico Veterinaria" con los nuevos preceptos docentes en la actividad
profesional y una falta de soluciones inmediatas en las diversas posiciones.
Los veterinarios de la centuria
pasada iniciaron ensayos interesantes de vida corporativa de varias
directrices, pero con poca vitalidad. De la antigua organización gremial
recogieron los veterinarios las principales facetas, pero con falta de solidez.
Posteriormente aparecen "El
Clamor de la Veterinaria", "El Progreso de la Medicina
Veterinaria", "La Veterinaria Contemporánea", dirigida por Jesús
Alcolea, "La Veterinaria Catalana" en 1.900, dirigida por Sugrañez y
Mas Alemany, "El Veterinario Extremeño", "La Veterinaria
Moderna", "El Boletín de la Federación Veterinaria Aragonesa",
"La Veterinaria Tarraconense", "La Medicina Veterinaria",
"El Heraldo de la Veterinaria", revista científico-profesional en 1.902 Zaragoza, "Boletín de Medicina
Zoológica" 1.902 Teruel. "La Veterinaria Toledana" en 1.905
?Primera Época?, fundador, D. Victoriano Medina y en 1.950 "Segunda Época" dirigida por Sánchez Hernando
y Moraleda Benítez. Toledo, "Revista de Medicina, Cirugía, Farmacia y
Veterinaria", editorial Bailly-Bailliére, Madrid. "Revista de
Avicultura Práctica" de la Real Escuela de Avicultura de Arenys de Mar.
Barcelona 1.893. "La Prensa Veterinaria" de Fernando Sanz,
Guadalajara. "El Imparcial" revista semanal de medicina veterinaria,
agricultura, y ganadería, 1.864. Madrid, fue considerada como órgano oficioso
de los veterinarios militares. "La Veterinaria Catalana". "La
Gaceta Médico-Veterinaria" fundada en 1.878 y dirigida por Espejo y Del
Rosal y también por Eusebio Molina Serrano, titulada después "Gaceta de
Medicina Veterinaria" y posteriormente "Gaceta de Medicina
Zoológica" 1.901, teniendo por título después "Gaceta de Ciencias
Pecuarias".
"La Reforma
Veterinaria" en Madrid, pero no tuvo ningún eco en la profesión, y hemos
de citar también la revista de "Inspección de Carnes, Mataderos y
Mercados" por D. Mateo Arciniega, entre otras. Nicolás Casas de Mendoza,
ho
de realidades atento a los intereses profesionales, trataba las diversas
cuestiones de la evolución social de la veterinaria, con un criterio
constructivo, de una profesión nueva, fuerte y prestigiosa, siendo admirable su
actividad.
Del tiempo pasado quedan las
conquistas logradas por él, contribuyendo a una estructuración original de la
veterinaria.
Se clasificaron Partidos
Veterinarios abiertos y cerrados, y Morcillo defendía la idea de la
estatificación de los servicios veterinarios, formar partidos al estilo de los
notariales y que los veterinarios percibieran sus haberes del Estado.
Años después durante muchos
años, muchos veterinarios defendieron esta idea como original y nueva, y que
era ya en tiempos de Juan Morcillo Olalla, que fundó la Agrupación de
"Veterinarios de la Ribera Baja de Valencia", la Asociación
Veterinaria de "Las Riberas del
Júcar", publicando el periódico "La Alianza Veterinaria" en
1.882, pues el Colegio de Valencia se creó en el año 1.896, es decir muchos
años antes que los demás Colegios.
De 1.882 a 1.884 se fundaron en
capitales de Provincias y en los partidos en algunas zonas comarcales,
Asociaciones Profesionales, -Asociación Científico-Veterinaria- y en 1.884 con
la suma de estas Asociaciones Profesionales de Provincias se constituyó la Liga
Nacional de los Veterinarios Españoles, coadyuvando a la defensa de los
derechos profesionales, pero sus resultados no confirmaban los deseos. Esta
Federación Corporativa de Asociaciones agrupaba ya a la veterinaria española.
La Liga no hizo nada de
provecho, al morir Téllez Vicen registrando únicamente dos hechos positivos, la
necesidad de una legislación de Policía Sanitaria Veterinaria, y la
intervención oficial en las cuestiones zootécnicas disputando la competencia a
los ingenieros agrónomos que iniciaban su intromisión.
Aparte de esto no realizó
programa alguno de las reivindicaciones veterinarias.
Desde el punto de vista
académico se tomaba el ejemplo de Francia, se constituyó la "Academia
Española de Veterinaria" en 1.855 en Madrid, y Barcelona constituyó la
"Academia Médico-Veterinaria Barcelonesa" en ese mismo año, que aparte
de temas científicos propugnaba mejoras profesionales. Más adelante se
disolvieron pero anteriormente en 1.850 la Academia de Medicina Veterinaria se
había constituido.
Y al final del siglo el Coronel
Veterinario, Molina Serrano, en 1.897 crea una nueva Academia, "Sociedad
Fomento de las Artes" y una sección de Medicina Veterinaria con autonomía
propia, pero desapareció rápidamente. Generalmente estas Academias eran
llevadas con una política personalista, fueron Corporaciones partidistas en las
que abundó la política. (Sanz Egaña).
Las intrigas aceleraron su
muerte, fue lánguida y sin pujanza la vida de las Academias. Como nota
anecdótica, el Coronel D. Eusebio
Molina Serrano, utilizaba el seudónimo de D. Florencio Arnau Jiménez,
publicando, entre otros, un artículo "Racional y Científica Organización
de todos los servicios que directa o indirectamente se refieren al ganado
militar" en 1.889. Sevilla.
CONGRESO ESPAÑOL DE VETERINARIOS
Se cel