?LA PATOLOGÍA DE LOS CANALES IÓNICOS (CANALOPATÍAS)?
(De los canales iónicos a la fisiopatología de la enfermedad)
EXCMO. SR. D. JUAN LUIS TAMARGO MENÉNDEZ
26 de marzo de 2003
y contestación del Académico Numerario
EXCMO. SR. D. JUAN CARLOS ILLERA DEL PORTAL
A Eva, María y Luis
Excelentísimo Sr. Presidente,
Excelentísimas Autoridades Académicas,
Excelentísimos Señores Académicos,
Señoras y Señores:
En esta tarde de imborrable recuerdo, mis primeras palabras deben ser de gratitud a todos los miembros de esta Docta Corporación por aceptarme en su seno como Académico de Número dentro del grupo de aquéllos que cultivan Ciencias Afines. Espero que pueda corresponder con hechos, no con palabras, al honor que me conceden.
Gratitud especial para los Excmos. Sres. Académicos de Número D. Guillermo Suárez Fernández, D. José María Tarazona Vilas y D. Juan Carlos Illera del Portal. Ellos, que son maestros expertos en distintas áreas del saber de las Ciencias Veterinaras, depositaron en mí su confianza y tuvieron la generosidad de apadrinar mi solicitud, algo que nunca podré olvidar. Al Prof. Illera del Portal querría, además, agradecerle que haya aceptado realizar la contestación a mi discurso en nombre de la Real Academia. Mezclado con este agradecimiento le ofrezco mis sentimientos de admiración y amistad.
Quiero aprovechar este momento para recordar a aquéllos que han sido importantes en mi vida profesional y que han hecho posible mi presencia hoy en esta Academia. En primer lugar, al Prof. Perfecto García de Jalón, mi maestro, por sus enseñanzas y dedicación científica, por haber guiado mis primeros pasos en el laboratorio y haber diseñado mi carrera académica. Pero hoy, precisamente en esta Academia, deseo rememorar al Prof. D. Félix Sanz Sánchez, un hombre bueno e inteligente, un gran conocedor de todas las facetas de los fármacos y un excelente conversador. Siempre recordaré su pequeña figura invitándome a fumar un pitillo Rex mientras me explicaba las diferencias entre la Farmacología Médica y la Veterinaria. Escuchándole aprendí a dialogar, en unos años en que mi temperamento e inexperiencia me impedían sopesar con juiciosa cordura la realidad de los hechos. Cuando D. Perfecto y D. Félix se jubilaron, pasé a dirigir el Instituo de Farmacología y Toxicología (CSIC-UCM), que engloba a los Departamentos que ambos dirigían en las Facultades de Medicina y de Veterinaria de la Universidad Complutense de Madrid. Ello me ha permitido compartir los avatares de mis colegas veterinarios y conocer, aunque menos de lo que yo habría deseado, los problemas y desafíos que los medicamentos de uso veterinario conllevan. Quizás fue ésta la razón por la que la primera Editorial que escribí como Presidente de la Sociedad Española de Farmacología en 1995 llevaba por título ?El reto de la Farmacología Veterinaria?.
Pero el que yo pueda ocupar hoy esta tribuna es el resultado de lo mucho que me han dado todas las personas que han compartido conmigo las vicisitudes del día a día en el laboratorio de Farmacología, desde el primero de mis discípulos, el hoy Catedrático Juan Vicente Beneit Montesinos, hasta el último en llegar, Ricardo Gómez García. A todos vosotros, que habéis sido testigos de mis ilusiones y desencantos y arquitectos de mi historia como Profesor universitario y como investigador, solo puedo daros las gracias. Quiero hacer extensivo este agradecimiento a todos mis compañeros del Departamento de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense y del Instituto de Farmacología y Toxicología.
Gracias muy especiales a mi familia que me inculcó unos valores éticos, me enseñó a trabajar con honestidad y me arropó en los momentos difíciles. A Eva, María y Luis les debo demasiadas cosas. Vosotros habéis cambiado mi vida, confiriéndole plenitud y sin vosotros, nada de lo que hoy celebro habría sido realidad ni tendría sentido.
Pero antes de entrar en el tema de mi discurso, es de justicia recordar hoy la figura del Prof. Mariano Illera Martín, Presidente de esta Real Academia recientemente fallecido.
Le conocí primero como Profesor de Fisiología, después como vecino y finalmente, y esto es lo más importante, como amigo. Hoy quiero reconocer el importante papel que el Prof. Illera ha jugado en mi nombramiento como académico y espero que desde ahí arriba aceptes con sonrisa bonachona el discurso que ahora voy a leer y que te dedico de corazón.
JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ELEGIDO
La ignorancia hace al hombre atrevido y el ignorante cree de llevar a cabo ler empresa ésta rete imposible a los ojos del espectador imparcial. He s me encontré haceos meses ante la difícil tarea de elegir tema para mi disso de ingreso en esta Real Academia. Pensé inicialmente en algo afín a mi área, la Farmacología Cardiovasar, pero pronto me di nta de importancia es bien distinta en la clínica ana y en la veterinaria. Mientras las enfermedades cardiovasares representan la primera ca de mortalidad en la sociedad occidental, importancia en la Medicina Veterinaria es mínima, ya el animal se sacrifica antes de o ndo la enfermedad se hace aparente y interés en la clínica diaria se centra en alos animales de compañía. Basta con pensar en cuan distinta es la repercusión sanitaria y económica de la hipertensión arterial, la cardiopatía isquémica, los accidentes cerebrovasculares o la fibrilación auricular en la Medicina Humana y en la Medicina Veterinara. Así, tras sopesar diversas opciones, decidí abordar un tema de rabiosa actualidad, a cuyo nombre, recientemente acuñado, nos tendremos que acostumbrar, las canalopatías.
Tres fueron las razones que me decidieron a analizar la patología asociada al malfuncionamiento de los canales iónicos. En primer lugar, siempre he trabajado en electrofisiología cardíaca y, más en particular, en el papel de los canales iónicos cardíacos en el mecanismo de acción de los fármacos con acciones cardiovasculares. En segundo lugar, porque durante un siglo, los farmacólogos han explicado el mecanismo de acción de los fármacos a través de la interacción fármaco-receptor, olvidando que la mayoría de los receptores son ionotrópicos, es decir, que están acoplados a uno o más canales iónicos, que son los que median gran parte de las respuestas. Finalmente, porque en los últimos años se ha demostrado que las canalopatías pueden jugar un papel central en diversas patologías veterinarias, tales como parálisis hiperpotasémica periódica del caballo, las miotonías congénitas descritas en ratas, cabras, perros schnauzers y pollos, el síndrome del estrés porcino, la distrofia muscular progresiva hereditaria de las ovejas o las mutaciones espontáneas que han dejado indefensos a veterinarios y ganaderos en su lucha contra las infestaciones producidas por helmintos y artrópodos. Todo este conocimiento ha permitido diseñar nuevas estrategias diagnósticas y nuevos tratamientos ?a medida?, más específicos que los actualmente utilizados. Es decir, que las canalopatías han dejado de ser un concepto hermético manejado por los electrofisiólogos y han entrado de pleno derecho en la clínica humana y veterinaria diaria, alcanzando cotas de interés impensables tan sólo hace 5 años.
?Una de las caracterísas que erenn a los aales del hombre es la necead compula que éste nte de tomar fármacos?
Sir William Osler, Tratado de Medicina General, 1895
I INTRODUCCIÓN
Para que los fármacos produzcan sus efectos caracterísos, benesos o adversos, deben alcanzar un rango de concentranes adecuado en la fase, es de, a el de su na molecular, que en la mayoría de los casos es una estructura prota. Para alcanzar este rango de concentranes, es necesa que, premente, el fármaco atrase las membranas lóas formadas por una apa ía en la que setercalan proteínas. Según su forma de asorse con la apa ía de la membrana celular, las proteínas se claan entrínsecas y extrínsecas. ntras que las proteínas extrínsecas se unen de forma dé a la apa, las integrales o intrínsecas se encuentran incluidas total o parcialmente en ella, disponiéndose la región hidrofóbica en contacto con la zona apolar de los lípidos de la membrana. A estas proteínas integrales las denominamos receptores, canales iónicos, enzimas o moléculas transportadoras y podemos afirmar que éstas dotan a la membrana de propiedades funcionales específicas. Un tipo especial de proteínas integrales son las denominadas proteínas transmembrana, que atraviesan de parte a parte la membrana lipídica y presentan zonas hidrofílicas en sus extremos, que se encuentran en contacto con el medio extracelular y el citosólico.
La membrana celular ejerce el papel de barrera que separa dos mes acuosos de ta compo