?JOSE Mª SECULI BRILLAS: HISTORIADOR VETERINARIO ?
Discurso inaugural del curso 2000-2001
Dr. D. Antonio Concellón Martínez
11 de octubre de 2000
Excelentísimo Señor Presidente
Excelentísimos Señores Académicos;
Ilustrísimas Señoras e Ilustrísimos Señores Académicos;
Señoras y Señores; amigos todos:
Sin lugar a dudas, uno de los actos mas importantes y solemnes que celebra nuestra Real Corporación ?junto con el de recepción académica de un nuevo miembro- es este que nos reune aquí hoy: la sesión de apertura del curso de la Real Academia de Ciencias Veterinarias.
Permitidme decir que me siento agradecido y emocionado al ocuparme en el día de hoy de la Conferencia Inagural del presente Curso y en esta sesión de apertura haré un recuerdo emocionado de un prestigioso miembro de esta Real Academia el Excmo. Sr. Dr. José Mª Séculi Brillas, quien el 16 de Noviembre de 1.978, se ocupó en el mismo de ?Turró y Riera: dos épocas, una Veterinaria?.
En la presente oportunidad estudio la figura del Dr. Jose Mª Séculi Brillas como historiador veterinario, con la serenidad que su evocación merece. Debo recordar que nuestras vidas profesionales han sido paralelas en el desempeño de nuestras actividades: Cuerpo Nacional Veterinario y Veterinario Titular de Barcelona. Directores de Laboratorios nacionales ?Neosan y Doctor Andreu-. Consejeros del Consejo General de Colegios Veterinarios de España, el Dr. Séculi representando a los Colegios de Cataluña, y yo representando al Cuerpo de Veterinarios Titulares Autores de libros y publicaciones dedicados a la veterinaria: el Dr. Séculi a través de Ediciones Noticias Neosan y el presente a traves de la Editorial Aedos. Lo cual me ha permitido conocer al Dr. Séculi en cuantas facetas de la veterinaria se ha dedicado a lo largo de nuestras vidas profesionales.
La historia de nuestra profesión, como todas las historias, se teje no solo por sus protagonistas, sino también por los historiadores. Es agua materna en que todos debemos, no solo beber sino mirarnos en ella. Para ello intentamos actuar de ?esponja?, visitando bibliotecas privadas y públicas, sin regatear esfuerzos. A sus directores y servidores queremos agradecer las muchas facilidades que nos dispensaron para poder llevar adelante nuestros propositos (como dijo en su día el profesor doctor Carlos Luis de Cuenca en esta Academia).
VIDA PROFESIONAL DEL EXCMO. SR. DR. JOSE Mª SECULI BRIILAS
El Dr. sé Mª Séculi Brillas nació en Gavá, el Bajo Llobregat, el año 1.917 en el seno de una família del bajo Ampurdán, y conociendo sus datos biográficos es evidente que el Dr. Séculi estuvo muy marcado por el ejemplo de sus padres, en particular su padre, veterinario distinguido y hombre de principios morales y éticos ejemplares. Cursó sus estudios de Bachillerato en el Instituto Jaime Balmes de Barcelona, ingresando a los 18 años en la Escuela Superior de Veterinaria de Zaragoza en la que consigue el título en 1.940, con expediente de matrículas de honor y sobresalientes, demostrando en plena juventud su vocación y capacidad intelectual. Al reconvertirse, en el año 1.949 las Escuelas Superiores en Facultades Universitarias, revalida su título de licenciado universitario e inmediatamente, movido por su inquietud científica se doctora en veterinaria en el año 1.970, con un tema de tesis sobre patología porcina, como recuerdo y memoria de su querido padre, especialista en la materia. Recibe la calificación de excelente cum laude.
Todavía no da por terminada su formación profesional, con su espíritu estudioso y afán de saber amplía sus estudios y se diploma en diversas especialidades que contribuyen a enriquecer su formación sanitaria y veterinaria: Diplomado en Inseminación Artificial, en Alimentación Animal (1.945), en Parasitología (1.949), en Sanidad (1.950), Curso de especialización en profilaxis de la rabia en la Escuela Nacional de Sanidad (1.949), tema que posteriormente profundizaría en su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Barcelona. De inmediato ingresó por oposición en el Cuerpo Nacional de Veterinarios del Ministerio de Agricultura (1.941) y poco después en 1.942 ingresa por concurso oposición, en el Cuerpo de Veterinarios Titulares del Ministerio de Gobernación.
Como miembro de dicho Cuerpo Nacional de Veterinarios y merced al número 4 de la promoción pudo escoger Barcelona como lugar de trabajo, en donde desarrollaría sucesivamente las plazas de Subjefe del Servicio Provincial de Ganadería (1.941-1.946), después asciende a Inspector Veterinario de Puerto y Aeropuerto de Barcelona (1.941-1.985) y posteriormente Inspector Veterinario de Sanidad Exterior del Ministerio de Gobernación. En 1.971 ascendió a Inspector Regional de Sanidad Animal (1.972-1.985) cargo que ocupó hasta su jubilación en el año 1.985.
Sus actividades y responsabilidades en el desempeño de sus cargos fueron diversas, destacando las de Salud Pública pero mas particularmente en el Programa de Erradicación de la Rabia que durante nuestra posguerra civil se había convertido en un peligro latente para la población, logrando su erradicación en 1.966. También debemos destacar sus responsabilidades en la lucha contra la Peste Porcina Africana (1.960-1.961) que tanto daño produjo en la sanidad veterinaria de Cataluña y de España durante los años sesenta y que merced a su actuación conjuntamente con otros compañeros veterinarios, se consiguió su erradicación en el año 1.961. Así mismo debemos recordar su labor constante en el control sanitario de animales y productos alimenticios para consumo humano que entraban y salían tanto por el puerto como por el aeropuerto de Barcelona.
Por otra parte, su inquietud profesional le llevó a dirigir, actividades de orden industrial farmacéutica, veterinaria, de sanidad, etc. En 1.942 fue a crear el Departamento de Veterinaria de la Sociedad General de Farmacia, después la de los Laboratorios Rocador-Doria (1.942-1.981) y posteriormente es nombrado Director Técnico de ?Productos Neosan de Terapéutica Veterinaria, S.A.?. Mas tarde contribuye a crear los Laboratorios Unisol, S.A., especializada en sueros y vacunas y posteriormente es nombrado Consejero Técnico de los Laboratorios Tura, S.A. Pero sus inquietudes, conocimientos e instigado por el interés en la producción y la alimentación animal de la época, colaboró y trabajó en otras actividades, como fueron la creación de la empresa Piensos Compuestos Rosell, con fábricas en Manresa y Bañolas.
ACTIVIDADES ACADEMICAS DEL EXCMO. DR. JOSE Mª SECULI BRIILAS
En 1.958 ingresó como Académico Numerario en la Reial Acadèmia de Farmàcia de Catalunya, y posteriormente en el año 1.970 lo hace como Académico Numerario de la Reial Acadèmia de Medicina de Catalunya, de la que ya era Académico correspondiente. Su discurso de ingreso fue ?La rabia, un Problema latente?. Se le otorgó la medalla correspondiente al sillón número 38, anteriormente ocupado por su admirado Doctor Turró i Darder y junto a otros compañeros se le incluye en la Secció Quarta de Higiene i Medicina Social. Su discurso de ingreso, completo y documentado como todo lo que escribía, fue contestado por el que sería posteriormente y para siempre uno de sus amigos mas estimados y respetados de la Academia, el Doctor Belarmino Rodriguez Arias, el cual lo definió como ?uno de los valores mas completos de la Ciencia Veterinaria del momento? palabras proféticas que al transcurrir los años las hemos visto plenamente cumplidas.
Pocos años mas tarde en 1.976 ingresó como Académico correspondiente en la Academia de Ciencias Veterinarias de Valencia y posteriormente (1.978) lo hace como Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, con un discurso de ingreso titulado: ?Turró i Riera. Dos épocas, una veterinaria?. Como hizo tantas veces, glosó y honró el recuerdo de dos compañeros veterinarios. Consta que el Dr. Séculi fue y será recordado en la Real Academia de Medicina de Barcelona, en la que colaboró y participó activamente a lo largo de 28 años de pertenencia. Poco después de su ingreso fue designado para ocupar cargos en la Junta Directiva en la que, bien como Vocal o como Tesorero, intervino activa y responsablemente durante varios años, ocupando durante los últimos el cargo de Tesorero por elección, desde el año 1.992 hasta Junio de 1.997, fecha en la que renunció al mismo por razones de salud.
Su bondad para con sus compañeros lo estimularon para ayudar al Dr. F. Puchal y otros compañeros, con objeto de realizar una intensa campaña en pro del establecimiento de la deseada Facultat de Veterinaria de Cataluña. ?Recuerda su vehemencia y entusiasmo, desplegado en numerosas visitas a Rectores y otras personalidades del mundo de la enseñanza y de la política, en pro de la creación de la Facultad, a pesar de que el ya no podía formar parte activa. Gracias a su esfuerzo, juntamente con otros compañeros que como él contribuyeron, nuestra Facultad de Veterinaria de Cataluña fue creada por Real Decreto en 1.982. No satisfecho y movido por lo que parecía haber sido el motor de su vida profesional, ?el reconocimiento de las Ciencias Veterinarias en Cataluña, el estudio de sus orígenes, de su importancia, creó junto a un grupo de compañeros veterinarios que compartíamos sus ilusiones, la Asociación Catalana de Historia de la Veterinaria (.H.V), cuya Presidencia ocupó hasta los últimos días de su vida.
Tal como hemos destacado al inicio de estas palabras, el recuerdo del Dr. Séculi Brillas, su actividad profesional ha merecido el reconocimiento de nuestra sociedad, que no ha dejado pasar por alto su valía humana y profesional, y además de sus responsabilidades como Presidente de Colegios, Academias, Asociaciones, etc., recibió un gran número de distinciones puntuales, reconocedoras de actividades desplegadas en nuestra sociedad. Premios y medallas de diferentes nominaciones, que han reflejado su destacada personalidad, que fué reseñada en la Gran Enciclopedia Catalana, desde su primera edición en 1.979.
No puedo acabar mis palabras, un tanto improvisadas y resumidas, sobre la vida del Dr. Séculi Brillas, sin dejar de recordar según decía ?su creación mas preciada: su familia, con su esposa Thomy, luz y guía de su vida, según el mismo reconocía en el prólogo de su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina, por la que sentía un amor y respeto reforzado a lo largo de 52 años de matrimonio, años de mutua estimación y comprensión. Sus siete hijos, todos ellos profesionales de la sanidad, y de entre ellos dos veterinarios, que siguen los pasos del padre, tal como él lo hizo del suyo, hijos por los que sentía una verdadera adoración, que según decía habían sido el motor de su vida y de los que se sentía plenamente orgulloso. Su familia fue sin duda su gran contribución y mas si la contemplamos a través de los ojos de nuestra sociedad y juventud actual, tantas veces descarriada a pesar de la buena voluntad de los padres?.
ACTIVIDADES COLEGIALES
Pero donde la actividad del Dr. Séculi fue decisiva y fundamental, tanto por su vida profesional como para la veterinaria catalana y española es en el ambiente Colegial. Tanto es así que muchos de sus compañeros definen la larga época de su Presidencia del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, como la ?época del Dr. Séculi? ya que marcó una huella profunda en la actividad de la Corporación y en general de la veterinaria. En los escritos y comentarios publicados por sus compañeros con ocasión de su fallecimiento se encuentra reiterada esta afirmación, así como la que ha sido el ?Presidente mas presidente del Colegio?.
?Desde su cargo de Presidente el Dr. José Séculi fue un Impulsor de la Veterinaria Total. La profesión veterinaria estaba dividida en una serie de compartimentos profesionales, poco dados al entendimiento entre ellos. Se crearon, una Asociación del Cuerpo Nacional Veterinario, la Asociación de Veterinarios Titulares y otra Asociación Nacional de Veterinarios Posgraduados, Especialistas y Libres, lo que quería decir, respectivamente: el Cuerpo dirigente, el Cuerpo de inspectores sanitarios y clínicos y el Cuerpo de los veterinarios con pocas posibilidades de obtener una colocación digna. La lucha entre los diferentes estamentos fue dura y larga en todo el país, pero, gracias a la actuación del Presidente Séculi, en el Colegio de Veterinarios de Barcelona se impuso el sentido común y la buena fe, evidentemente no exento de tensiones. Pero siempre con un espíritu justo y de la opinión que la veterinaria era una unidad global y no parcelada?.
Su actividad como Presidente del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, perduró durante cuatro reelecciones sucesivas, desde 1.954 hasta 1.977 y al terminar fue nombrado Presidente de Honor.
?Su actuación y actividad es difícil de resumir, fue importante, fecunda casi increíble, que le exigió una dedicación de tiempo muy importante y no estuvo exenta de disgustos y de preocupaciones, pero estuvo siempre apoyado por una gran mayoría de colegiados? lo que nos permite intentar reflejar los hechos mas importantes de los cuatro mandatos presidenciales y resaltar los trechos mas definitivos de su actividad.
?Creador de las Secciones Científicas del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona en 1.960. Estas secciones incluían todas las ramas de la Ciencia Veterinaria, y con una frecuente periodicidad se convocaban reuniones con la finalidad de que un conferenciante o conferenciantes expusieran temas de actualidad que seguidamente se sometían a debate y coloquio. Estas Secciones Científicas, representaron para muchos compañeros una puesta al día de los conocimientos ya adquiridos en la Facultad y el estudio de otros que quizá no habían sido objeto de su docencia, como fueron los referentes a la avicultura, porcinocultura, cunicultura, nutrición animal, etc., que posiblemente fueron tecnologías nuevas para muchos de los colegiados. Por otra parte los Colaboradores en las Secciones Científicas representó para muchos veterinarios jóvenes darse a conocer y exponer sus conocimientos y con la posibilad de alcanzar un puesto de trabajo profesional.
Otras de las preocupaciones del Dr. Séculi fueron los posgraduados, los veterinarios jóvenes de aquellos tiempos y en este apartado de su actividad la posibilidad de lograr becas para acudir a centros universitarios extranjeros, sobretodo en Francia, que era el país con el que teníamos mas relaciones y similitud de nuestras actividades agropecuarias, especialmente en cuanto a la lengua, el francés, pues era la mas comunmente estudiada.
A consecuencia del aislamiento económico sufrido durante la posguerra, nos fuimos distanciando de otros países europeos, no como consecuencia de una mala economía nacional, sino debido al nacimiento que en breve daría sus frutos de la Comunidad Económica Europea, dado que uno de sus objetivos prioritarios era la agricultura.
Como consecuencia de la situación económica del país el Dr. Séculi promovió la Creación del Fondo de Asistencia Mutual San Francisco de Asís, cuya finalidad era bien clara, una pequeña cuota mensual permitía facilitar una estimable ayuda monetaria en aquellos casos en que el veterinario colegiado o su esposa tuviesen que ser sometidos a una intervención quirurgica y una ?derrama? entre todos permitía facilitar una estimable ayuda a las viudas de los colegiados.
El Dr. Séculi era un ?hombre de gran tradición familiar y la educación de los hijos siempre le preocupó?, por ello se crearon los Premios de estímulo al estudio para los hijos de los veterinarios, tanto en la etapa del bachiller como en la de carrera universitaria, mención especial para los que elegían la veterinaria. Otro de los actos importantes de la vida colegial en Barcelona fue la festividad de nuestro patrón San Francisco de Asís. La asistencia era multitudinaria, iniciada con una misa seguida de un Acto Colegial en el que era clásico la entrega de una distinción a los compañeros jubilados, y la entrega de los premios del estímulo al estudio, y que acababa con una comida de hermandad.
No hay duda que la obra emblemática del Dr. Séculi Brillas fue indudablemente la construcción del edificio colegial en 1.975. Una dignísima construcción, amplia, luminosa, espaciosa. La buena relación con los otros Colegios de Cataluña y Baleares fue otro de sus objetivos, consecuentemente, con ello promovió la organización anual de Simposios Veterinarios de Cataluña y Baleares que se celebraban anualmente para debatir temas científicos actuales en las diferentes capitales catalanas en turno rotatorio. En total 15 simposios (de 1.958 a 1.975), todos ellos de alto nivel técnico así como de asistencia de los profesionales. Las relaciones con el Consejo General de Colegios Veterinarios de España procuró cuidarlas y personalmente fue desde 1.962 a 1.977, vocal del Consejo General de Colegios de Veterinarios de España, representando por elección a los Colegios Veterinarios de Cataluña y Baleares. Su deseo de divulgar el papel de la veterinaria en el mundo ganadero y de la salud pública le encaminó a publicar artículos en la Prensa diaria, obteniendo el Premio Nacional de Prensa Agraria por su colaboración en la Hoja del Lunes de Barcelona, en 1.963 y 1.964.
Instauró los Premios Científicos Colegiales: R. Turró i Darder, F. Darder, J. Farreras, P. Rosell i Vilá, J. Vidal i Munne y Séculi Roca (en recuerdo de su padre), del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, cada uno dedicado a diversas temáticas de la profesión veterinaria y que obtuvieron un notable reconocimiento. No podemos olvidar su actividad colegial con la publicación de la Circular Colegial y posteriormente de los Anales del Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona con periodicidad mensual durante prácticamente treinta años. Los Anales fueron la mejor revista profesional de España y se basaba fundamentalmente en las actividades científicas del Colegio y de la Academia de Ciencias Veterinarias. Fue una labor personal y nada fácil del Presidente, que mantenía un amplio intercambio con las mejores publicaciones mundiales, y supuso uno de los trabajos personales mas interesantes de la actividad colegial. Siguió soñando el Dr. Séculi con la creación de la Academia de Ciencias Veterinarias, creada en 1.960, que fue el fruto de la fusión del Seminario de Ciencias Veterinarias, creado entre otros por el Dr. Antonio Concellón y las Secciones Científicas del Colegio.
El primer Congreso de la Veterinaria Catalana, desarrollado con una amplia colaboración profesional fue una de las últimas actividades del Dr. Séculi, tanto en su organización como en la colaboración personal. Por último, ya jubilado fue el alma de la creación de la Asociación Catalana de la Historia de la Veterinaria de la que fue nombrado socio de honor en 1.995. Como consecuencia de las actividades de la misma presentó comunicaciones sobre Ramón Turró en el XXV Congreso Mundial de Veterinaria, en Ankara en 1.992 y sobre Segismundo Malats en las I Jornadas Nacionales de la Historia de la Veterinaria.
DISTINCIONES
Medallas y Premios.- Medalla de oro de la Real Academia de Medicina de Barcelona (1.962), de la Asociación del Cuerpo Nacional Veterinario, Madrid (1.986). Medalla al mérito de la Agricultura Catalana. Consejería de Agricultura, Ganadería y Pesca, Barcelona (1.990). Medalla de Presidente de Honor de la Academia de Ciencias Veterinarias de Cataluña (1.996).
Publicaciones.- Libros: ?Sulfamidoterapia en medicina veterinaria? (1.942). ?Las enfermedades del perro y del gato? (1.949). ?Vitaminoterapia en clínica veterinaria?, en colaboración con el Dr. J. D. Esteban. (1.958). ?Veterinaria práctica?, en colaboración con los Dres. Homedes y Martí Morera (1.963). ?Patología y clínica del perro y del gato?, en colaboración con el Dr. J. Séculi Palacios (1.976). ?Patología y clínica del ganado porcino?, en colaboración con los Dres. Perelló, Sanchez Botija y Cordero (1.980). Además participó en capítulos de otros libros, en monografías y opúsculos.
Director durante 44 años de ?Noticias Neosan?, bimensual (1.942-1.986). Director durante 13 años de ?Neosan Avícola? (1.951-1.964). Director durante 32 años de ?Annals del Col.legi Oficial de Veterinaris de Barcelona?. Director durante 6 años de ?Veterinaria?, mensual (1.970-1.976). Miembro del Consejo de redacción de ?Anales de medicina y cirugía?, Barcelona.
Aquí iniciamos la reseña de algunas de las conferencias de los académicos veterinarios estudiados por el Dr. Séculi.
EN RECUERDO DEL ACADÉMICO HONORARIO DON CAYETANO LOPEZ Y LOPEZ (20/6/91).
Anales de Medicina y Cirugía, año XLVII, abril-junio, nº 224. Barcelona, 1.971
El Dr. Séculi inició su conferencia ?con honda tristeza pero sinceramente agradecido, cumplo con el honroso acuerdo de la Academia de Medicina, por el que se me concede la oportunidad de destacar la personalidad de un estimado y admirado compañero veterinario, Don Cayetano López y López, académico honorario discípulo y amigo de Ramón Turró?.
Fue a principios de 1910, cuando triunfante, a los 24 años de unas duras oposiciones, llegaba a Barcelona como Inspector Provincial de Higiene y Sanidad Pecuaria. Veinte años permaneció entre nosotros, en estas tierras que amó sincera y entrañablemente, para regresar de nuevo a Madrid, en 1931, donde murió, a los 84 años el día 22 de noviembre último.
Ausente, por tanto, de Barcelona desde hace 40 años y dedicado a la investigación bacteriológica en Veterinaria, era apenas conocido por la casi totalidad de los componentes de la Real Academia de Medicina de Barcelona. Ingresó como Miembro numerario el 10 de Julio 1927, cuando ya era académico corresponsal por premio, obtenido en el clásico concurso anual de descripción de alguna epidemia o epizootía. De acuerdo con los Estatutos, cesó el 2 de Octubre de 1931, al trasladarse a vivir a Madrid, pasando a ser Académico honorario?.
Nacido en un bello pueblecito burgalés, estudió veterinaria a principios de siglo coincidiendo con la expansión de la nueva era bacteriológica que había iniciado Pasteur. Esta naciente rama de la ciencia tenía en Madrid un esforzado paladín veterinario en una prestigiosa figura: don Dalmacio García Izcara a cuya sombra inició sus trabajos
Recien llegado a Barcelona y conocedor ya desde Madrid de la fama de su compañero Ramón Turró, a los pocos meses se inscribe en el curso de Técnica Bacteriológica del Laboratorio Municipal. Allí fue rápidamente atraído y captado por el saber y la maestría de Turró. Años después, diría que aquel primer contacto con Turró cambió su destino. El que llegaba como funcionario dio paso al hombre de ciencia, al investigador: ?Turró es el hombre a quien mas he querido y admirado en la vida. Fue el quien puso en mis manos el hilo de Ariadna que había de orientarme en el laberinto de la investigación?.
Recuerda el Dr. Séculi que ?con el vigor de su juventud, su entusiasmo y el estímulo de Turró, Cayetano López se integra como parte de su equipo de trabajo. Aprende técnicas, estudia las propiedades biológicas de las bacterias, mejora los métodos de cultivo, descubre propiedades inmunológicas y sobresale por su trabajo incansable.
Oriundo de Castilla, en poco tiempo fue en el campo veterinario, su discípulo predilecto. En la biografía antológica sobre ?Turró, hombre de ciencia mediterranea?, Pedro Domingo cita a Cayetano López como uno de sus cinco colaboradores Augusto Pi Sunyer, Pedro Gonzalez, José Alomar y Manuel Dalmau que más ayudaron con sus experiencias y críticas serenas a que Turró completara su concepción inmunológica, expuesta en su discurso ante la Real Academia de Medicina, ?Los fermentos defensivos en la inmunidad natural y adquirida?.
Con sus veinte años de estancia en Barcelona, la labor investigadora de Cayetano López coincide, ?como si la cultura mediterranea y la vivencia en el ambiente del Laboratorio Municipal hubieran sido su musa inspiradora?.
Sus trabajos de aquellos años acusan la influencia que ejerció en su formación Turró, precisamente en la creación de la Sociedad de Biología de Barcelona. Participó en 1912-1913 y fue su trabajo con otro del Doctor Dargallo los únicos que se publicaron en lengua castellana en el primer volumen de ?Treballs de la Societat de Biología?.
Se inició como conferenciante en Barcelona en la noble y señera institución Instituto Catalán de San Isidro, estudiando uno de los problemas de la época, 1914, todavía no erradicado ?la fiebre de Malta en las cabras lecheras?. La brucelosis era muy frecuente por entonces en Barcelona, debido al consumo de leche fresca obtenida de los rebaños de cabras que abundaban en las calles y alrededores de la ciudad condal.
Entre los años 1913-1915 publicó un amplio y completo tratado de bacteriología, en tres tomos, uno de Bacteriología General y dos dedicados a la Bacteriología Especial, tratados que abarcaban cuanto se conocía de la nueva ciencia. Fueron utilizados como libro de texto en las Escuelas de Veterinaria y la primera publicada en España, al alcance de los profesionales.
Con refernecia a los trabajos experimentales del profesor Cayetano López destacaron los publicados sobre el diagnostico de la tuberculosis, su etiología y su profilaxis con el B.C.G.; la descripción y un método práctico que llevaba su nombre, para el cultivo de las brucelas, a base de patata glicerinada; el haber establecido con otro gran veterinario, también discípulo de Turró, el valor inmunizante de la anatoxina de la bacteridia carbuncosa, considerando desde hace mas de sesenta años, el empleo de la anatoxina, como la técnica del porvenir, para inmunizar frente a las infecciones por Clostridiums, productores de exotoxinas; descubrió la primera vacuna contra la agalaxia contagiosa de la cabra y trabajó sobre peste porcina, la enfermedad vírica que había desorientado a Ferrán, en Mallorca años antes al confundirla con el mal rojo, como demostró Turró.
Correspondió a Cayetano López ser el pionero de la producción nacional de suero específico contra la peste porcina, según técnica americana. Cuando en 1947 la peste aviar invadió por primera vez España, fue el primero en preparar una eficaz vacuna específica, inactivada, todavía útil ahora. Los años que trabajó Cayetano López con Turró le permitió aprender la trascendencia del diagnóstico exacto, mediante la experimentación: autopsias, análisis, cultivos, exámenes y cuantos medios se disponían, sin coincidir con las apariencias o las opiniones de los demás. Sabía buscar la verdad de los hechos y analizar, comprobar, identificar y asegurar su certeza. Merced a esta línea de conducta experimental contribuyó a que la bacteriología nacional alcanzase importantes jalones: la eficacia de las anatoxinas, la vacuna contra la agalaxia contagiosa, nuevos métodos de cultivos, etc.
Y difundió sus investigaciones cuando comprobó su certeza y eficacia. Como consecuencia de su amplia experiencia, conferencias, trabajos y artículos le permitieron publicar numerosos libros: ?Enfermedad de las aves?, ?Alimentos animales e infecciones humanas?, ?Enfermedades comunes al hombre y a los animales?, etc.
Su discurso de ingreso en la Real Academia de Medicina de Barcelona, el 10 de Julio de 1927, versó sobre ?Tropismos microbianos e inmunidad local?. Fue un complemento de las doctrinas de Turró sobre la inmunidad natural y adquirida.
Durante los veintiun años de permanencia en Barcelona participó en cuantas actividades científicas de su especialidad se celebraron en el Laboratorio Municipal, en la Facultad de Medicina, en la Academia de Ciencias Médicas y en la Societat de Biología. Sus importantes y diversos trabajos publicados en las revistas francesas le valieron ser nombrado miembro de la Academia de Veterinaria de Francia.
También de 1918 al 1920 fue presidente del Colegio Provincial de Veterinarios de Barcelona, como lo había sido con anterioridad, por dos veces, Ramón Turró.
Cayetano López fue una persona de trato amable, afectuoso, un verdadero hidalgo castellano al servicio de los compañeros y amigos. Vocacionalmente entregado a la profesión, como lo fueron posteriormente sus dos hijos varones, ambos fallecidos, uno prematuramente y otro en fecha *****, que fue Presidente del Colegio de Veterinarios de Madrid.
Fue un entusiasta enamorado de Cataluña, de Barcelona, y como contaba a sus amigos ?de la exuberante imaginación, laboriosidad y originalidad de los catalanes, de los que junto al mediterraneo no ven incompatibilidad en el cultivo de la ciencia y el abrir el corazón a los goces del espíritu?.
En un lugar preferente de su despacho madrileño tenía un artístico pergamino de ?la Federació de Col.legis Veterinaris de Catalunya?, entregado como homenaje de su cordial recuerdo a su formación y luchas científicas en tierras catalanas y el agradecimiento a su larga y caballerosa convivencia profesional. Fue un recuerdo y reconocimiento de su valía e hidalguía.
A su jubilación había llegado al mas alto cargo jerárquico de la Veterinaria Oficial, como Presidente del Consejo Superior Veterinario. Resumiendo, podríamos afirmar ?que la buena semilla que Turró esparció en Cayetano López, tierra fértil, fue no solo la del investigador bacteriológico sino también la de ser un hombre justo, honrado, entusiasta de su trabajo y de sus ideas?. A pesar de su bondad, o tal vez por ella misma en el aspecto particular, humano, tuvo que sentir y sufrir los graves sinsabores de las heridas incurables que con frecuencia nos produce el diario batallar por una vida mejor.
?Descanse en paz este buen compañero que tantos amigos tuvo en Cataluña, en la Real Academia de Medicina y en el Colegio de Veterinarios de Barcelona, donde se le quería como el supo hacerse merecer?.
DE QUIRON A NUESTROS DÍAS Medicina y Veterinaria.
Discurso pronunciado por el Excmo. Señor Doctor José Séculi Brillas en la Sesión Inagural del Curso de la Real Academia de Medicina de Barcelona. (28 de Enero de 1.990)
?Como representante veterinario no he dudado antes de escoger el tema adecuado como discurso inaugural del Curso Académico de 1990 de la Real Academia de Medicina de Barcelona. Inició su conferencia señalando: ?invito a una excursión imaginaria a lo largo del tiempo que comenzó en la más remota antigüedad, con el nacimiento de la medicina con la veterinaria. Y acabaremos llegando a nuestros días cuando los avances científicos y tecnológicos son extraordinarios y sorprendentes?.
?En el punto de salida de nuestro viaje, en el Neolítico, el hombre crió y domesticó a los animales que le eran esenciales para la vida. Comenzó por domesticar el perro cuya ayuda y compañía fue importante para amansar, sucesivamente, los rumiantes, bueyes y ovejas, el cerdo y las aves que sirvieron para su alimentación, mas adelante domó el caballo, el camello y el elefante, que utilizó para el transporte y el cultivo?.
?La domesticación hizo que los animales tuviesen menos resistencia y mas sensibilidad a las enfermedades y el hombre que comenzó siendo zootecnista tuvo que dedicarse a la cura de sus males como médico de animales?.
?El primer documento histórico sobre medicina y veterinaria del que se tiene noticia es el papirus de Kahoum datado hacia el 1900 a.C. Es un escrito de carácter religioso que recoge una colección de prototipos de enfermedades del ganado que describe con título, evolución, síntomas y tratamiento. De esto se deduce que en el antiguo Egipto el cuidado de las personas y los animales estaba encomendado a los sacerdotes?.
?Las primeras noticias de Quirón son de Homero, en la ?Iliada?, que si bien fue escrita en el S. VIII a. C. en ellas se puede deducir que Quirón perteneció a la época micénica tardía, antes de la guerra de Troya, hacia el año 1.270 a. C. y que sus aportaciones son precisamente de la tradición micénica?.
Para ayudar a conocer la personalidad de Quirón, citaremos únicamente las referencias que se relacionan con la veterinaria: Xenofonte (445-354 a. C) escribe que Apolo y su hermana Artemisa, Diosa de la naturaleza, dieron a Quirón información sobre los gozos y las virtudes de la artemisa, hierba que utiliza Quiron en sus curas y habla así mismo de una grave enfermedad del ganado vacuno, identificable hoy día como peste bovina. Refiere que no hace nada de las medidas de profilaxis, ni los remedios de los maestros, ?expertos en el arte de curar animales?.
?Columela (III a.C) en su ?De Re Rústica?, recomienda los conocimientos de Quirón y Melampo en la cría del ganado y por ello Hausmann lo considera no solo el primero en practicar en Europa Medicina humana y Medicina Animal sino mundialmente. San Isidoro de Sevilla en las ?Etimologías? IV, IX y XII refiere como el estudio de las enfermedades de los animales de carga, o sea la ?medicina iumentorum? o veterinaria, se debe al griego Quirón, por esto se le representa mitad hombre mitad caballo. También se le considera con una especial capacidad para la formación de discípulos: Asclepio, Melampo, Aquiles, etc., divinizados como patrones de los caballos, etc.. Mientras Melampo fue el discípulo veterinario, Asclepio fue el discípulo que transmitió su ciencia para curar. Lo hizo tan bien que fue deificado, a principio del s. VI a.C., porque el arte de curar merecia ser atributo de un Dios, como pensaban muchos pueblos antiguos. Grecia eligió a Asclepio como Dios de la Medicina, le dio el nombre de Escolapio, que como tal Dios pagano ha presidido durante siglos la evolución de la medicina?.
De lo poco que se conoce, gracias a las traducciones posteriores, algunas en árabe y persa, son mas bien recopilaciones de trabajos diversos referidos a la época griega y revisados durante el imperio romano. ?Se refieren concretamente a cuatro manuscritos: ?Mulomedicina, de Chironis? (1.885), ?Biblion Hipeiatrikon?, ?Artis Veterinariae sive mulomedicinae libri? y ?Hippiatrika o Corpus Hippiatricorum Graecorum?, en las cuales se describen las grandes pestes o contagios, técnicas quirúrgicas evolucionadas y instrumental ingenioso y variado?.
?Es curioso constatar en la cultura griega y después en la romana, como los representantes del saber se preocupan del mundo animal y si bien los libros están dedicados a la agricultura o a la historia natural, numerosos capítulos están enriquecidos con estudios sobre cría, higiene y medicina animal?. Son numerosos los trabajos que utilizan inicialmente la palabra ?veterinaria? como referencia a la Medicina Animal, en especial Columela en su ?De Re Rustica habla de las patologías de los caballos y de los animales de granja y de la actividad de los ?veterinarius? utilizando las palabras ?veterinariae medicinae? refiriéndose a las personas instruidas en veterinaria?.
En aquella época la influencia de Europa sobre España era escasa, ya que estaba bajo el dominio árabe, pueblo que tenía una palabra propia para designar al sucesor del hipiatra griego: albeitar. La palabra latina Veterinarius, era en árabe Beiterah, que con la pronunciación alterada de Beitar y el articulo ?al? delante fue el albeitar, precursor del veterinario moderno.
Fue Alfonso XI El Sabio 1221-1284 ?el que recuperó la palabra albeitar en el codigo de ?Las Siete Partidas?, mientras que los Reyes Católicos le dieron carácter oficial, en 1500 al instituir el Tribunal del Protoalbeiterato, al igual que existía el del Protomedicato y el Protonotariato. Los albeitares desaparecieron oficialmente por Decreto de 19 de Agosto de 1847, cincuenta años después de haberse creado la primera Escuela de Veterinaria en Madrid, el año 1792. Así tuvimos en Europa el mariscal y en España el albeitar. Pero las relaciones del pueblo franco con la Corona de Aragón y Cataluña, trasladaron a nuestra tierra, la palabra germánica mariscal, que fue catalanizada con el nombre de manescal, como consta ya en el siglo XIII, en el reinado de Jaime II. En Cataluña el manescal predominó sobre el albeitar, palabra casi exclusiva del resto de España y Portugal?.
El Renacimiento abrió a la ciencia el progreso, con numerosos maestros, usando las disecciones de los animales, crean la verdadera anatomía. La que publicó Vesali en Basilea, el año 1543, es mucho mejor que la de Galé a quien se considera fundador de la anatomía moderna. Miguel Servet (1511-1553) y el ingles William Harvey (1578-1657) fueron los descubridores de la circulación de la sangre.
Mientras que la producción bibliográfica del mariscal en Europa, fue en general escasa, en cambio la albeiteria en España dio valiosos libros propios. El manuscrito mas antiguo es ?el Libro de los caballos?, de autor desconocido del siglo XIII, porque el libro representativo de la época fue el manuscrito catalán del noble mosen Manuel Diez, un estudio sobre las enfermedades de los caballos y su tratamiento. El mismo escribió en catalán el ?Llibre de la Menescalia? traducido al castellano como el ?libro de albeiteria? un incunable que es una de las primeras obras impresas en España. La edición mas antigua fue impresa en Zaragoza en 1495, mientras la primera catalana lo fue en Barcelona en 1515. Se conocen catorce ediciones en castellano y tres en catalán.
Después, en los siglos XVI, XVII y XVIII se publicaron numerosos libros, en contraste con la escasez de libros que se publicaron en Europa. Hasta la mitad del siglo XVIII la Veterinaria no tuvo enseñanza propia, hasta crearse las Escuelas Especiales en las cuales se inició el progreso científico.
Las epizootias tenían tanta importancia y tan graves consecuencias, que de 1.710 a 1.770 la mortalidad del ganado fue tal que en Francia casi desapareció la mitad del censo. El Rey Luis XIV, ante una situación tan preocupante, encargó crear una Escuela Real de Veterinaria. Asi el 1 de Enero de 1.772 se inaguró en el mundo, la primera Escuela en Lyon, y dos años después la de Alfort (Paris), la segunda. Daban el título de medico veterinario, universalizando el nombre moderno Veterinario, del latin ?veterinarius?.
?En España el rey Carlos IV hizo realidad la primera Escuela en Madrid el año 1.792 después se crearon las de León, Córdoba y Zaragoza. Fueron convertidas en Facultades el año 1.944. hoy son nueve, una de ellas en Barcelona desde 1.982?.
Estas Facultades además de la docencia y de la investigación sobre la medicina de los animales domésticos y útiles y sus relaciones con la sanidad humana, atendiendo cubren también todo lo referente a la producción, mantenimiento y explotación de dichos animales, así como la obtención, industrialización y tipificación de sus producciones con las correspondientes implicaciones higiénicas, tecnológicas y económicas.
Mientras tanto, en el campo de la medicina se había producido un gran avance. La enseñanza consistía en conocer las obras de Aristóteles, Hipócrates y Galeno. El cambio iniciado en el Renacimiento, lo completó Galileo Galilei (1564-1642), con sus nuevos conceptos básicos para el desarrollo de las ciencias, que contribuyeron a que la medicina iniciase un proceso decisivo. ?Figuras sobresalientes fueron G. Battista (1.682-.1.771) fundador de la anatomía comparada; J. Hunter (1.728-1.792) fundador de la cirugía científica; R. Virchow (1.821-1.902), de la patología celular y C. Bernard (1.813-1.878) creador de la fisiología científica?.
A pesar de ello, en un aspecto había un retraso total: en la explicación sobre las posibles causas de las enfermedades contagiosas. Pero el cólera, la viruela, la peste, la influenza, etc., se extendieron como flagelos inexorables que, en ciertas épocas ocasionaron graves mortalidades.
?En el s. XVII el holandes Leeuwenhoek (1.632-1.723) descubre el sarro de los dientes y en las gotas de agua de la lluvia unos seres microscópicos desconocidos para el hombre; posteriormente otros investigadores los encuentran sobre la piel, incluso en la sangre de personas enfermas. El veterinario de Delafont (1.835) y el médico Davaine (1.845) encuentran en la sangre de ovejas muertas de carbunco, unos pequeños bastoncitos que el mismo veterinario consiguió cultivar?.
Se conocía la existencia de unos seres invisibles, microscópicos. Naturalistas y botánicos, los describían y los clasificaban, pero ninguno los relacionaba con las enfermedades como posible agente causal. El Dr. Séculi recuerda que la verdad procedió de un hombre excepcional, un químico, ?Luis Pasteur (1822-1895) quien no solo explicó sino que demostró gracias al mundo animal y ayudado entre otros, por diversos veterinarios unos hechos que tuvieron consecuencias definitivas para el progreso de la medicina y de la humanidad. El gran éxito de Pasteur fue que recordó y reforzó la fe de la sociedad en la medicina científica. Fue en 1855 cuando demostró que seres infinitamente pequeños desarrollaban un papel decisivo en las reacciones bioquímicas de las fermentaciones alcohólica, láctica y butírica, en la putrefacción y en las enfermedades del gusano de seda?.
Desde 1858-60 demostró experimentalmente que la generación espontanea no existía, como confirmaron poco después el médico cirujano ingles Joseph Lister y el físico John Tyndall, grandes defensores de Pasteur y de su teoría.
Pasteur, en 1875, ya con cierta personalidad en el campo médico, comenzó a trabajar en patología animal y en poco tiempo, demostró como el carbunco de las ovejas (1876), el cólera de las gallinas (1878) y el mal rojo de los cerdos (1880) eran debidos a unos seres pequeñísimos, que al entrar en el organismo, y multiplicarse, ocasionaban la enfermedad y daban lugar a lesiones y síntomas. Su comunicación sobre los gérmenes de las enfermedades infecciosas fue presentada en la Academia de Ciencias de París el 30 de Abril de 1878 e iba firmada conjuntamente con el profesor Joubert, profesor veterinario de la Escuela de Alfort (París).
La aceptación de esta teoría estaba en contra de las ideas de los científicos de la época, de tal manera que fue considerada equivocada. Afortunadamente, bastantes médicos y sobre todo los veterinarios, menos Colin, la aceptaron y defendieron. Entre ellos científicos que ocupaban lugares de prestigio en las Academias de Ciencias y de Medicina, como Chauveau, Nocard, Thomas, etc.
Al mismo tiempo en Alemania, sigue recordando el Dr. Séculi, ?Roberto de Koch (1878) contribuye a la nueva teoría, confirmando el microbio del carbunco y poco después descubriendo el agente de la tuberculosis (1882) y el vibrión del cólera (1883). Mientras Koch y su equipo se dedican a aislar e identificar nuevos agentes patogénicos, Pasteur investiga la manera de prevenir las enfermedades infecciosas y dan origen al nacimiento de una nueva ciencia, la Inmunología.
Trabajando, en 1879 con un cultivo viejo del germen del cólera de las gallinas, inesperadamente, Pasteur, comprueba que podría inmunizar a las gallinas sanas, inoculándolas con un cultivo de virulencia atenuada. Con este hecho providencial, poco a poco demuestra como, en el laboratorio y con voluntad se podían producir vacunas contra el carbunco de las ovejas, el mal rojo y, finalmente su otro gran triunfo, contra la temible rabia, la mas angustiosa de las enfermedades del siglo pasado.
La prueba definitiva de la protección vacunal contra el carbunco la hizo el 5 de Mayo de 1881 en la granja del veterinario Rossignol (Foully-le-Fort) estando presentes los veterinarios clínicos de la comarca. Mientras morían todas las ovejas y enfermaban las vacas no vacunadas, ninguna animal vacunado enfermó de carbunco. En estas experiencias participó también el veterinario de Figueras, Juan Arderius Banjol (1841-1923), de gran prestigio clínico iniciador de la vacunación contra el carbunco en Cataluña.
Motivado por este hecho, dos años después, mas de tres millones de ovejas y medio millón de bovinos fueron vacunados en Francia y la mortalidad quedó reducida al 1 y al 0,3 % respectivamente, y fue garantía del éxito. Los veterinarios europeos, y entre ellos los navarros y catalanes, fueron unos entusiastas defensores de estas vacunas.
Pasteur inmortalizó las palabras vacuna y vacunación para homenajear al médico inglés E. Jenner (1.749-1.823), quien en 1.976 experimentó la creencia popular que los vaqueros que se habían contagiado con la viruela de las mamas de sus vacas no enfermaban de la viruela humana. Jenner inoculó el 13 de Mayo de 1796, la linfa de las pustulas del "mal de las vacas? al niño de 8 años James Philips y días después se demostró que estaba protegido contra la viruela. Cuando Jenner comunicó el hecho a la Royal Society de London (1797), no fue creído.
Pero el mas espectacular éxito de Pasteur fue el 6 de Julio 1885 con la vacunación contra la rabia a un niño alsaciano de 9 años, de nombre Josep Meister, mordido por lobos rabiosos, usando material a partir del 14 día de la desecación de médulas de conejos muertos de rabia. Al comunicar los resultados, un año después, el 25 de Octubre de 1886 en la Academia de Ciencias y al día siguiente en la Academia de Medicina, volvió a resurgir la controversia sobre la doctrina de Pasteur y otra vez halló su defensa por parte del Presidente de ambas, el veterinario Henry Bouley. Por ello cuando 2 años después, el 14 de Noviembre de 1888, Pasteur inaugura su Instituto, al recordar a sus compañeros de trabajo y lucha se refirió concretamente a Bouley y, en diversas ocasiones reconoció que la Medicina sólo debía hablar con respeto y consideración de la Veterinaria.
Los resultados de los descubrimientos de Pasteur permitieron a la Medicina y a la Veterinaria que iniciasen una gran expansión, con resultados magníficos. Prácticamente nació, ante la gran difusión que tenían las enfermedades infecciosas, una nueva Medicina, científica, efectiva, renovadora.
También la parasitología avanzaba rápidamente y junto a la fisiología y la anatomía comparada, dos otros puntales científicos se abrieron las puertas de los caminos que han permitido una estrecha colaboración entre médicos y veterinarios por conseguir salvar vidas humanas y mejorar la salud.
El Dr. Séculi recuerda con orgullo profesional que ?El nombre de muchos de estos veterinarios que contribuyeron al progreso de la medicina, en general, son poco conocidos o han sido olvidados. Deseo rendir un sencillo homenaje, recordando los nombres de algunos y brevemente: C. Guerin (1.872-1.961), descubridor con Calmette, medico del famoso B. C. G. Contra la tuberculosis, sigla que recoge el nombre de ambos. Gaston Ramón a quien se debe la vida de miles de personas al salvarlos de la difteria y el tétanos, al descubrir las anatoxinas, sus vacunas y el concepto de los coadyuvantes. Es el único veterinario que fue Director del Instituto Pasteur, en 1.940. E. Perroncito (1.849-1.936), descubridor del anquilostoma causante de la anemia de los mineros y su tratamiento. C.O. Jensen (1.864-1.934) danes, precursor de la transmisión experimental de ciertos tipos de cancer, implantando bajo la piel de las ratas sanas tumores malignos y dando así una nueva orientación sobre ciertas neoplasias. D. E. Salmon (1.850-1.914), el primer doctor en medicina veterinaria de Estados Unidos. Descubridor de la primera especie del genero Salmonella, nominado así en honor suyo. También descubrió con el médico Smith las primeras vacunas muertas, metodo empleado después para vacunar al hombre contra el tifus, la peste, etc.
H. M. Bouley (1.814-1.885) Presidente de las Academias de Ciencia y de Medicina de Francia, incansable defensor de las teorías de Pasteur y de la unidad de la tuberculosis de los hombres y de los animales, enfrente de la dualidad que defendió Koch con el consiguiente peligro para el hombre del consumo de carnes y leches procedentes de vacas tuberculosas. Nocard es el pionero de la lucha contra la tuberculosis bovina.
J. B. Agustín Chauveau (1.827-1917), con magistrales trabajos sobre la fisiología del corazón y de la circulación; iniciador de la cirugía experimental cardio-vascular, aprovechada por los médicos. Presidente de las Academias de Ciencia, de Medicina, de Veterinaria y de Biología.
Griffith Evans (1835-1935) veterinario militar galés, fue el descubridor en la sangre de los caballos enfermos del primer protozoo, denominado en su honor, Tripanosoma evansi demostrando que era transmisible al hombre y al perro.
F. L. Kilborne juntamente con el médico T. Smith, descubrió como los artrópodos (pulgas) podían ser agentes transmisores de enfermedades como la fiebre de Texas, del ganado vacuno. Así se aclaró el misterio de la transmisión por mosquitos del paludismo, de la fiebre amarilla y otras.
H. Krable, danés, fue enviado en 1863 a Islandia, donde una quinta parte de la población padecía la hidatidosis, demostrando la importancia del perro en la transmisión del parásito al hombre y estableció la profilaxis hoy en día todavía válida para erradicar la enfermedad.
W. Jarret y su equipo investigador de la Escuela Veterinaria de Glasgow consiguieron (1964) la inmunidad contra ciertos vermes parásitos de los terneros, método adoptado para combatir la anquilostomiasis del hombre. Fue el primero en demostrar el carácter vírico y contagioso de la leucemia de los gatos, clínicamente igual a la del hombre.
Kelser (1933) descubridor de la primera encefalitis vírica del caballo, transmisible al hombre por el mosquito; Feldman, veterinario de la clínica Mayo destacado en la quimioterapia de las infecciones acidoresistentes, utilizando las sulfonas en el tratamiento de la tuberculosis y de la lepra; Dexle, veterinario austríaco, que describió la hernia discal en los perros, años antes de que fuera estudiada en el hombre?.
Recuerda el Dr. Séculi que ?también debemos recordar entre nosotros a Ramón Turró Darder (1854-1926) iniciador del análisis bacteriológico y de la investigación y de la enseñanza de la bacteriología y de la inmunología, hechos que son aspectos diferentes de la actualidad en la histórica colaboración médico veterinaria que tan beneficiosa resulta.
En el éxito de la expedición astronáutica del Apolo XI, el primer viaje a la luna, participaron los veterinarios M. Smith, jefe del equipo responsable del programa de la alimentación de la tripulación; N. D. Jones, patólogo que recibió las muestras para inocular a diversas especies animales y plantas; el jefe de microbiología de la NASA J. Mac-Quuen del Servicio de Sanidad Pública, encargado con su equipo de precisar la flora bacteriológica que podían haber llevado los astronautas, y en el equipo sanitario y radiológico figuraban el Coronel Veterinario Ch. Barnes y los teniente coroneles R. Benson y R. Richardson, para investigar las radiaciones espaciales y sus posibles consecuencias. Por otra parte algunos centenares de médicos veterinarios forman parte del profesorado de la mayoría de las Facultades de Medicina de EEUU. De ellos, un centenar son catedráticos o profesores adjuntos, incluso en alguna Facultad, en departamentos tan sorprendentes para nosotros como los de Psicología, Pediatría, Neurocirugía ortopédica y Oftalmología?.
El Doctor Séculi ?deseó haber sido suficientemente discreto para no haberos cansado y suficientemente docto para haber llevado al ánimo de cada uno el convencimiento de que la medicina y la veterinaria iniciaron su camino bajo el principio de la unidad y han continuado siempre, trabajando e investigando por un mismo fin, también unitario: la salud y el bienestar de la humanidad?.
MARISCALES, MANESCALES, VETERINARIOS:
Segismundo Malats i Codina: Dr. José Mª Séculi Brillas. Quaderns d?Història de la Veterinària Catalana. Año 3º nº 3. Agosto de 1.997
El doctor Séculi durante casi treinta años estudió las biografías o actividades de nuestros compañeros antepasados, con objeto de reconocer su labor y conseguir que se vuelva a recordarlos hablando de ellos. Tiene la convicción de que el agradecimiento es uno de los valores humanos que mas debía prevalecer, y por ello en este trabajo cree interesante centrar su personalidad, ya que mas que manescal o albeitar fue mariscal mayor.
Tan solo se conoce un mariscal catalán Segismundo Malats i Codina, famoso en la historia de la veterinaria por su decisiva intervención en la creación de la primera Real Escuela de Veterinaria de Madrid, inaugurada el 18 de Octubre de 1793.
El Rey Carlos III convencido de la necesidad que tenía España de la enseñanza veterinaria, envió a Francia en 1776 al mariscal de las Caballerizas Reales, Bernardo Rodriguez. Fue el primer veterinario español, pero al volver en 1780, el plan de estudios que presentó no fue aceptado. Hay quienes dicen que por dificultades políticas de la época y otros por intrigas de Segismundo Malalts, lo cierto es que el creador de la escuela fue muy discutido, además se le negó su calidad y se recordó que si fue adelante fue gracias a sus amistades políticas con Godoy, pero la documentación histórica conocida confirma que no fue así.
El Rey Carlos III intentó nuevamente en el año 1784 ensalzar la Enseñanza Veterinaria y envió a Segismundo Malats e Hipólito Estevez Ballejo a la Escuela de Alfort
Al regresar con el título de veterinario, trajo por sus méritos propios una medalla de oro y el nombramiento de socio correspondiente de la Sociedad Real de Medicina. Una nueva Ley le permitió juntamente con Estevez recorrer Alemania, Inglaterra, Dinamarca e Italia para estudiar el funcionamiento de las Escuelas de Veterinaria, cría de caballos y economía rural.
Carlos III, ordeno por R.O del 12 de Septiembre de 1788 que preparasen un plan de enseñanza veterinaria, encargándolo a S. Malats y H. Estevez. Presentado el mismo, no fue fácil aprobarlo, retrasandose unos cuatro años.
El plan de Malats obtuvo los informes favorables necesarios y fue defendido en el Consejo de Castilla por el Príncipe de Monfort, el Conde de Cañada. Finalmente Carlos IV aprobó la Escuela de Veterinaria de Madrid el 23 de Febrero de 1782, según el plan redactado por Malats, creando la Escuela nombrándolo como Director primero y a Estevez, como Director segundo.
En general nuestros historiadores fueron muy duros con él porque lo consideraron carente de condiciones didácticas, un mal maestro, un pésimo Director, carente de capacidad de organización y demasiado preocupado por sus ingresos.
Sin embargo la valía de ese Malats se demostró aprobándose la Escuela y su plan de estudios. Comentaron los críticos que Malats después de crear la Escuela lo agradeció públicamente en su libro sobre economía rural. La dedicatoria era clara ?Por haberme encargado la dirección de sus caballerizas?, nada se dice de la Escuela y B. Rodriguez ya era de las Reales y no consiguió nada. Por lo que hace referencia a las críticas del porque habiendo recibido la orden de redactar un programa para crear dos escuelas, Madrid y Córdoba, solo propusieron una, además de los problemas de la falta de profesorado suficiente hubo un hecho: el plan de Rodriguez era casi megalómano, desde el sueldo del Director hasta el mobiliario y médico para los alumnos. Malats y Estevez hubieron de adaptarse a las disponibilidades del erario público y consiguieron hacer realidad un sueño de años.
El discurso de Malats el día de la inauguración de la Escuela contradice las críticas a su supuesta reducida cultura. El Dr. Séculi señala que ?estubo bien articulado, bien estudiado, documentado, muy completo, hablaba de al historia de la profesión y de los beneficios que reportaba a la sociedad?.
Sus conocimientos ponen en evidencia su prolificidad durante ocho años escribiendo libros, algunos traducidos de figuras internacionales de prestigio para posibilitar a los alumnos, en general de escasa preparación, para que dispongan de una buena enseñanza en aquellos difíciles tiempos iniciales casi sin base cultural escrita.
Newman lo incluye en sus ?Biografías Veterinarias?, ?destacándolo por ser un clínico muy instruido y sensato, como por sus libros de enseñanza, también Greisker? se refiere a su calidad como clínico y por su notable labor como publicista, con obras que describen valiosos métodos de diagnóstico y de terapéutica, unos propios y otros procedentes de profesores de Alfort?.
Señala el Dr. Séculi que era natural que una Escuela que nacía de la nada, sin antecedentes de enseñanza de ninguna clase, partiendo de un nivel profesional escaso y en una época tan conflictiva como la de finales del S. XVIII, tuviese dificultades. No fue lógico pedir a Malats cosas extraordinarias y sí cierta falta de experiencia. Lo cierto es, que en pocos años y bajo su dirección, la Escuela comenzó a funcionar, y mejorar la calidad de la enseñanza, cuando sus alumnos ?surgidos de las mismas aulas- fueron posteriormente los profesores. La ordenanza del 5 de agosto del 1.800 ampliando el profesorado, proveyendo las cátedras por oposición, con un nuevo plan de estudios contradicen rotundamente las criticas a su supuesta despreocupación. El Dr. Séculi señala que fue un gesto elegante e inteligente dedicarse desde entonces solamente a la dirección, cediendo la docencia a profesores jóvenes como Risueño, Pascual, Bobadilla, Calonge, Gonzalez, etc. Se admite la posibilidad que el comportamiento con ciertos compañeros no fuera correcto, después de unos años (1.809-1.813) de haber huido para incorporarse en el ejercito del sur y no volver a aceptar el rey afrancesado de Napoleón, y después del periodo liberal ?1.820-1.824- en el cual fue destituido, al reintegrarse como director de la escuela, inició en las dos ocasiones una dura depuración.
Señala el Dr. Séculi, resumiendo, que Segismundo Malats i Codina merece una buena calificación por los resultados obtenidos y benevolencia, si cometió algún error. Fue el creador de la primera Escuela de Veterinaria y primer Director durante veinte años, mientras iba mejorando la calidad de la enseñanza. Profesor de Anatomía, Patología y Clínicas, reconocido por Newman y Gresker. Sinceramente por el solo hecho de crear la cuna donde se forjó el nacimiento de la Veterinaria Científica moderna, es digno de respetar y de pasar a nuestra Historia como una destacada personalidad del s. XVIII merecedora de que se rectifiquen muchas de las injusticias críticas recibidas.
Barcelona, 10 de Octubre de 2.000