LOS NUEVOS CRITERIOS DE LA PAC PARA LA GANADERIA
D. Carlos Escribano Mora
Director General de Ganadería
22 de mayo de 2002
Quiero comenzar mi intervención agradeciendo a la academia de ciencias veterinarias la invitación que me ha formulado para dirigirme a ustedes en esta sesión de la academia.
De acuerdo con las normas de esta institución he pensado sobre un tema que pudiera ser de interés y espero haber estado acertado en mi elección.
Siendo consciente de que mi perfil profesional y el titulo de mi intervención no responden a lo que se entiende por científico, creo que la situación que atraviesa la ganadería comunitaria y española justifican que se aborde en la academia la situación actual y las nuevas orientaciones de la ganadería.
No podemos ignorar que en estos momentos la ganadería es una actividad cuestionada por la opinión pública en general y por los consumidores en particular. Las crisis sanitarias y alimentarias que hemos padecido en los últimos años han hecho surgir un cierto nivel de desconfianza, mayor o menor según los casos, en el consumo de productos de origen animal, en particular en el caso de la carne de vacuno se llegó a la quiebra total del pacto de confianza entre el productor y el consumidor, hecho que constituye sin duda el aspecto de mayor trascendencia durante la crisis de la EEB.
También anuncio mi intención de hacer una defensa lo mas apasionada posible de esta actividad.
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Historia de una ad
ación
Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días la ganadería ha experimentado varios procesos de adaptación. La mayor parte de ellos han sido motivados por estrictas cuestiones económicas junto con los diseños de las políticas ganaderas de los diferentes gobiernos e instituciones. Algunas de ellas vamos a recordarlas brevemente a lo largo de esta intervención, otras, como ocurre en la actualidad, responden a cuestiones más difíciles de valorar y están relacionadas con la imagen de esta actividad económica y lo que se demanda de ella en la actualidad.
Tratado de Roma
Con la firma del tratado de roma, comienza el desarrollo de una política comunitaria con objetivos y principios que figuran en el propio tratado. Si recordamos los artículos correspondientes podemos comprobar cuales son las misiones y responsabilidades que la población europea, a través de sus instituciones, encarga a agricultores y ganaderos. No podemos olvidar que la población de casi toda Europa sale de una confrontación bélica y se pide a los ganaderos que utilicen toda la tecnología disponible para incrementar las producciones y la productividad de nuestros censos y tierras.
En el propio tratado de roma, en su articulo 39, se establecieron los objetivos de la política agrícola común, que de forma resumida consisten en:
* Incrementar la productividad agrícola, desarrollando el progreso técnico
* Garantizar un nivel de vida justo a la población agrícola
* Garantizar la seguridad en los abastecimientos
* Asegurar precios razonables al consumidor
Para conseguir estos objetivos prioritarios se estableció un fuerte sistema de protección en frontera y se fijaron precios garantizados para los productores, sostenidos por un potente mecanismo de compras públicas, este conjunto de medidas hizo posible la existencia de precios remuneradores para la actividad agraria, con el objetivo de equiparar las rentas de la población agraria con el resto de la población.
Durante este periodo se produce un incremento de las producciones de los estados miembros de la comunidad europea, sostenido por un gran desarrollo de las ciencias relacionadas con la producción ganadera y con las industrias de transformación y elaboración de alimentos.
Los países europeos, que no forman parte de la comunidad europea, siguen pautas parecidas en sus políticas sectoriales. Permítanme que mencione programas similares en España durante ese periodo como la acción concertada para la producción de vacuno de carne o la prima al añojo para incrementar el peso medio de las canales producidas. Creo que no es necesario recordar que la situación en España es muy parecida desde varios puntos de vista y las políticas que se diseñan responden a las mismas orientaciones que figuran en el tratado de roma. En el caso de los dos ejemplos que he mencionado, ambas estaban dirigidas a reducir el déficit de carne de vacuno en nuestro país.
La PAC del 92
Estas políticas se mantienen durante un largo periodo de tiempo, prácticamente hasta los años 90 en los que la comunidad económica europea diseña una nueva política cambiando los principios y los objetivos. La población de la comunidad, no considera una prioridad el aprovisionamiento de alimentos, lo considera un problema resuelto. El problema es justamente el contrario: los excedentes de la producción agrícola y ganadera, que gravitan sobre los sectores de manera peligrosa para los precios internos y externos y a su vez son una fuente de gasto público excesivo para las arcas de la comunidad. Este gasto para atender a la política de precios de los agricultores y ganaderos comunitarios, genera dudas sobre el resto de la población, en particular sobre la aplicación del 70 % de los recursos comunitarios totales a la agricultura y ganadería comunitarias.
Por otra parte la fuerte presión sobre los mercados internacionales, hace que la UE reciba todo tipo de criticas a sus políticas y que estas se denuncien de manera constante en los organismos internacionales competentes, tanto por lo que se considera un exceso de protección interna como por las fuertes ayudas a la exportación que reciben los operadores comunitarios. La gran cantidad de mercancías que ofrece al mercado mundial la CEE afecta de manera lógica a los precios mundiales de estos productos.
El consejo de agricultura de la comunidad responde a estas demandas con la PAC del 92, en la que se comienza a introducir nuevos criterios, restricciones y las demandas de la opinión pública a la ganadería comunitaria, a las que se adaptan los sectores, incluido ya el español, modificando las estrategias y las políticas de producción.
Basado en el libro verde de la comisión se declararon prioritarios algunos objetivos, de ellos los más importantes son:
* Reducir la producción en los sectores excedentarios
* Ayuda a las rentas de las explotaciones familiares
* Apoyar la actividad agraria en las zonas en las que sea indispensable para la ordenación territorial, el mantenimiento de los equilibrios sociales y la protección del medioambiente
* Sensibilizar a los agricultores y ganaderos ante los problemas del medioambiente
En esta reforma de la PAC se introduce un sistema que cambia ayudas a los precios por ayudas directas por hectárea o por cabeza de ganado. Simultáneamente comienza el proceso de disminución de los precios oficiales de los productos agrarios en sus precios de intervención y de las ayudas a la exportación reduciendo las restituciones a la exportación.
En esta misma reforma se introducen nuevas orientaciones dirigidas principalmente a las cuestiones medioambientales, adjudicando a los agricultores y ganaderos una responsabilidad directa en la conservación del medio rural. También se pretende dejar patente, ante la opinión publica en general, que la actividad agraria no es exclusivamente un medio para la producción de alimentos, tiene también unos beneficios sobre la sociedad que justifica la participación de los contribuyentes en la actividad agraria.
La agenda 2000
Posteriormente y con ello llegamos a nuestros días, se diseña la llamada agenda 2000. las instituciones europeas quieren dar respuesta a los problemas actuales fijando nuevos objetivos y responsabilidades a la ganadería comunitaria.
Con esta larga introducción he querido dejar constancia de que los cambios en las orientaciones de la ganadería son la historia de una evolución y de una adaptación de los ganaderos a las peticiones de la población y no debemos caer en la tentación de valorar las políticas de los años 60 con la óptica y los conocimientos actuales, hacer este ejercicio además de un error grave es una injusticia hacia nuestros ganaderos que a lo largo de los años han cumplido con nuestras peticiones y exigencias y se observa, en los cambios de orientación de las explotaciones, su voluntad de seguir haciéndolo.
Repasando la agenda 2000, que constituye un conjunto de ideas que enmarcan la política ganadera actual, vemos que hay novedades importantes para la ganadería: de la petición de suministros a precios razonables a los consumidores, basados en una elevada productividad de los censos, vemos que la petición a los ganaderos en la actualidad es suministrar alimentos sanos y seguros para los consumidores, obtenidos en explotaciones que respeten el bienestar de los animales y que contribuyan a mejorar el medio rural y el medioambiente. Esta petición no debería ser ninguna novedad para los veterinarios y ganaderos, nuestra profesión siempre ha tenido claro que la producción de alimentos requiere como valor previo su salubridad, el propio escudo de la veterinaria así lo consagra.
El modelo europeo de producción
Durante los últimos años se ha acuñado el concepto del modelo europeo de producción. La población europea exige determinadas características a las producciones agrarias. Es posible que todo haya comenzado por las producciones ganaderas posiblemente varias de ellas hayan surgido en momentos de especial alarma social, pero la realidad es que nuestro modelo se irá extendiendo a todas las producciones y se añadirán nuevos conceptos.
La primera de estas exigencias es como hemos dicho repetidamente la producción de alimentos sanos y seguros, para conseguir este objetivo se han ido estableciendo una serie continuada de prohibiciones empezando por la alimentación animal, de momento a través de una lista negativa, ya se están dando pasos paras establecer una lista positiva de materias primas autorizadas en alimentación animal.
El segundo bloque de restricciones establecidas para la ganadería comunitaria esta formado por la normativa sobre los zoosanitarios, tanto desde el punto de vista de las moléculas autorizadas, como por las estrictas condiciones para su utilización, en particular los tiempos de espera.
La tercera exigencia viene dada por las normas de bienestar de los animales, en las que se imponen condiciones a los ganaderos, para el diseño de sus explotaciones, la densidad en los alojamientos ganaderos, en el transporte y en el matadero.
La última a la que quiere hacer referencia es una constante en las líneas políticas para la agricultura y la ganadería comunitarias, me refiero a las condiciones medioambientales y al respeto del medio ambiente que están presentes en diversas normas comunitarias y que veremos aumentar su importancia en los próximos años.
Este conjunto de condiciones que conforman el modelo europeo de producción, supone en su conjunto un incremento de los costes de producción comparado con el sistema clásico de producción. Este modelo hay que tener en cuenta que es mas caro y supone de manera clara una pérdida de competitividad de las producciones comunitarias con relación a nuestros competidores de países terceros. Por otra parte es necesario destacar que estos requisitos no pueden ser exigidos a nuestras importaciones. Los tratados internacionales y la organización mundial de comercio no consideran algunas de estas medidas a la hora de prohibir las importaciones por considerarlo barreras técnicas al comercio. Existen varios ejemplos que se pueden citar, entre ellos destaca el correspondiente al bienestar de los animales, asunto del que no existe la mas mínima referencia, a pesar de los esfuerzos que desarrolla la comisión europea, a instancias de varios estados miembros, para incluir el bienestar en el acuerdo sanitario y fitosanitario de la organización mundial de comercio (SPS).
Para finalizar este epígrafe señalar que este asunto no afecta solo a las producciones ganaderas o las producciones, tanto agrícolas como ganaderas, más tecnificadas. Lo que hemos definido como ?estándar? europeo no se da por definición en ningún modelo, el productor debe estar en disposición de poderlo demostrar y trasladárselo al consumidor. Con este último asunto daremos respuesta a una de las exigencias más importantes de la sociedad actual: la transparencia.
Es indudable que la agricultura y la ganadería en España y en la unión europea son las actividades que han conformado la estructura de nuestros pueblos y han conformado el paisaje que podemos contemplar cuando atravesamos cualquier territorio europeo.
El control integral
A raíz de las crisis alimentarias y veterinarias de los últimos años, se ha producido un debate continuado sobre los sistemas de producción ganadera en la UE. Este debate se ha realizado en numerosos foros y en diferentes estados de ánimo. Se ha orientado desde diferentes puntos de vista y no ha estado exento de una cierta dosis de histeria.
En mi opinión los veterinarios españoles podemos estar orgullosos de nuestra ley de epizootias, su duración en el tiempo y el acierto en sus planteamientos técnicos han mantenido su vigencia durante medio siglo. Sin embargo y también en mi opinión, se ha mantenido un error durante mucho tiempo, que fue establecer una frontera artificial en el control veterinario en la entrada en matadero. Esta separación para el control ha podido permitir que las unidades administrativas asumieran responsabilidades administrativas o políticas por las actuaciones de otra.
El sistema de control en la comisión de la UE hasta la crisis de la EEB, estaba en la misma unidad. Esta situación administrativa fue duramente criticada y se expuso como una de las causas de que se pudiera llegar a la situación sanitaria de la EEB.
Para resolver esta situación la comisión de la unión europea creó la dirección general de salud y protección de los consumidores a la que se transfirieron los servicios veterinarios de la dirección general de agricultura. Con esta situación un comisario se encarga de proteger las rentas de los agricultores y ganaderos y otro de garantizar que los alimentos son sanos.
En mi opinión el esquema organizado para la producción ganadera en la UE, vuelve a caer en el mismo error que se cometió en España, con la división de los servicios veterinarios españoles, separando el control integral del proceso, aunque en otra fase del proceso.
El libro blanco para la seguridad alimentaria, elaborado por la comisión de la UE, plantea un lema que se ha abierto camino en toda la UE: El control integral de la granja a la mesa. A mi juicio este es el enfoque correcto, ahora bien es necesario dejar claro lo que entiende cada uno por el control integral, por mi parte aprovecho la oportunidad que me brinda la academia para exponerlo. Siguiendo el hilo conductor que ha llevado esta exposición, creo que es necesario que se instaure un sistema que abarque todas las fases de la producción ganadera, manteniendo la unidad de control en la explotación ganadera. Para ello es preciso disponer de un dispositivo que abarque las normas para la ubicación de las explotaciones, sus condiciones higiénicas, sanitarias y de bienestar de los animales. El control de la alimentación animal y de la utilización de zoosanitarios; la identificación animal; el control de los movimientos de animales; Las normas de bienestar en el transporte y en el matadero y el etiquetado de los alimentos de origen animal que garantice el cumplimiento de todos los requisitos. Parece conveniente que la realidad de la explotación en la que convergen todas las decisiones y medidas relacionadas con la sanidad animal y con la seguridad alimentaria, se controlen igualmente de manera uniforme.
Este proceso debe ser controlado por unidades responsables de la gestión del riesgo, que previamente haya sido evaluado por una unidad, la agencia europea o el organismo nacional correspondiente que garantice la independencia de sus dictámenes.
La ganadería española y comunitaria tienen delante dos retos: orientar las producciones ganaderas a las demandas del consumidor y de la sociedad en general y ofrecer las garantías necesarias sobre el conjunto de exigencias que hemos ido desarrollando a lo largo de esta intervención. Para ello, las administraciones de los estados miembros de la UE, están desarrollando un sistema integral de control de las producciones animales. En España, en la dirección general de ganadería, se ha creado una unidad, con rango de subdirección general, encargada de implantar un modelo de control con estas características. El proceso comienza con el registro de las explotaciones, mediante un sistema de localización en mapa digitalizado, la identificación obligatoria de todos los animales y el control de sus movimientos para asegurar la ?trazabilidad? de todos los pasos de la vida del animal hasta su llegada al matadero, para posteriormente acreditar todo el control del proceso mediante un sistema de etiquetado, con las menciones que se vayan decidiendo en cada caso, por una parte las obligatorias y por otra las voluntarias ligadas a sistemas de producción, modelo de alimentación o normas de bienestar, de acuerdo con las demandas de los consumidores.
Este proceso esta finalizado y operativo en el sector vacuno y se están desarrollando los del resto de especies. También esta en marcha el correspondiente a otras producciones ganaderas que no precisan el paso por el matadero, como los huevos, la leche o la miel.
Desde nuestro punto de vista el importante trabajo que se está desarrollando en la actualidad, es el núcleo alrededor del que girará todo el trabajo y los programas de las administraciones municipales, regionales y central en las próximas décadas.
El papel del consumidor en la PAC.
Uno de los cambios de mayor calado que hemos presenciado en la UE ha sido el cambio del papel de los consumidores en la PAC.
La incorporación del consumidor a la política ganadera. Es sin duda la novedad más importante de estos años, el consumidor que antes se limitaba a analizar la relación calidad precio de los alimentos que compraba, ahora quiere participar en todas las fases de la producción.
En los últimos años los consumidores comienzan a opinar, legítimamente a mi entender, sobre otras cuestiones relacionadas con otras fases de la producción de alimentos. El consumidor ahora quiere opinar sobre la forma en la que estos se obtienen y valora de manera creciente la mayor parte de los conceptos que hemos desarrollado en esta intervención, entre ellos las normas de bienestar de los animales y ya vemos en los puntos de venta huevos en los que se indica que no han sido producidos en batería o sobre el sistema de alimentación: podemos ver carne de ave con un porcentaje de cereales en la alimentación, o en relación con las características de los alojamientos vemos las indicaciones de productos obtenidos al aire libre y otras indicaciones sobre el respeto medioambiental.
Esta nueva orientación que a los ciudadanos que viven alejados de los núcleos rurales o no tienen relación directa con el sector les parece cada vez más natural, es completamente novedosa para agricultores y ganaderos. Hasta ahora los ganaderos se guiaban exclusivamente por criterios de rentabilidad, poniendo su profesionalidad para buscar las mejores producciones a través de las líneas clásicas de la ganadería, mediante la alimentación animal, la mejora genética y una correcta sanidad de sus explotaciones, sin preocuparse de las demandas del consumidor, incluso se podía dar y de hecho ocurre que los productos que no son adquiridos por los consumidores fueran comprados por el contribuyente a través de los mecanismos de intervención nacionales o comunitarios. En este momento existe un ejemplo claro con la producción de centeno en Alemania que va exclusivamente a la intervención.
Con esta nueva situación el ganadero necesita valorar los nuevos criterios de calidad que impone el consumidor de nuestros países y de la unión europea para tomar las decisiones oportunas en su gestión de la explotación.
Las diversas crisis alimentarias que hemos sufrido en los últimos tiempos y que han tenido su expresión más dramática en la última crisis de la EEB, han sensibilizado enormemente al consumidor respecto de los productos agrarios.
La atención preferente que todos los medios de comunicación han dado a la fiebre aftosa, enfermedad que no tiene ninguna incidencia en la salud humana, o a los cultivos transgénicos, nos dan una idea de hasta que punto la sociedad está sensibilizada con asuntos relacionados con la sanidad y seguridad de sus alimentos.
El consumidor nos está enviando un mensaje claro en el sentido: no está dispuesto a seguir siendo un convidado de piedra en la política agraria. El consumidor quiere que sus preocupaciones y exigencias tengan un reflejo no solo en las producciones sino sobre todo en las políticas que amparan y regulan esas producciones.
Esta exigencia tiene, además, un corolario muy importante: ?si la PAC no recoge mis intereses ¿cuál es la razón para financiarla con mis impuestos??
Las exigencias del consumidor y la legitimación de las ayudas fueron dos elementos clave en la filosofía de la agenda 2000.
No obstante la percepción que la sociedad tiene de esta cuestión es que seguimos sin prestar suficiente atención a sus inquietudes. en este punto debemos reflexionar sobre las siguientes cuestiones:
¿Hemos desarrollado totalmente las posibilidades que la agenda 2000 nos ofrece en estos asuntos?. Dos años después nadie ha puesto en marcha la ecocondicionalidad y solo Francia aplica criterios de modulación y reino unido.
¿Es suficiente la legislación actual?. ¿Tiene sentido que no podamos retirar a un productor las ayudas por incumplir normativa fito o zoosanitaria o relativa a la salud pública?
Introducir en las ayudas PAC todos estos criterios no solo nos ayudaran a legitimar las ayudas ante la sociedad, también nos pueden ayudar a crear un ?estándar? europeo que incrementará el valor de nuestras producciones y nos permitirá diferenciarlas con las de otros países, permitiendo una mejor competencia con productos que son simplemente más baratos. Por otro lado este ?estándar? europeo es perfectamente acorde con la filosofía de la multifuncionalidad de la agricultura que Europa está defendiendo en los foros internacionales.
La O.M.C.
Las nuevas negociaciones en el seno de la O.M.C. vienen determinadas por el acuerdo de la ronda Uruguay donde se recogió con claridad que la próxima ronda negociadora tendría como objetivo continuar con la liberalización de los mercados.
Evidentemente la interpretación que de este asunto hacen nuestros competidores es que de lo único que hay que hablar es de reducción de ayudas y aranceles. La unión europea quiere, por el contrario, incluir otros asuntos en la discusión que en resumen podríamos recoger en el concepto de multifuncionalidad.
El mandato negociador de la comisión se fundamenta en los resultados de la agenda 2000. entendemos que la pasada reforma debe poder cubrir el resultado de las negociaciones. Para la agricultura europea uno de los asuntos más importante es el de las ayudas y las distintas cajas. Europa no puede desmantelar el sistema de ayudas si quiere mantener un modelo europeo de agricultura y ganadería.
En el aspecto antes señalado la introducción en la PAC de criterios de calidad, seguridad etc. y la conformación de un modelo de calidad europea puede ayudar a nuestras producciones a competir y al mismo tiempo facilitarnos la negociación respecto de las ayudas y su pertenencia a las distintas cajas.
El mayor handicap que podemos tener en estas negociaciones es que deriven en una discusión general, no solo agraria, con lo que el peso de la agricultura y ganadería bajaría enormemente primando más los intereses comerciales de carácter general.
La disponibilidad presupuestaria
Aunque la agenda 2000 ha significado importantes cambios en la P.A.C. y ha introducido nuevas orientaciones para la producción agraria, no es posible ocultar que el debate de la agenda 2000 fue fundamentalmente presupuestario.
En el fondo, la discusión se reducía al intento de algunos estados miembros de reducir sus aportaciones, frente a otros, principalmente los países del sur que exigían mantener un sistema comunitario de ayudas suficiente que permita mantener los principios de la PAC
Este no es un debate menor y según algunos expertos supone poner en discusión principios muy fundamentales de la unión.
Este debate no se cerró en Berlín, sencillamente se decidió dejar la discusión para otro momento. Desde entonces cualquier oportunidad es buena para volver sobre el asunto: ampliación, crisis alimentarias, etc.
esta discusión de fondo se ve complicada por la necesidad de fondos para la ampliación o para el desarrollo de otras políticas como las redes transeuropeas, etc.
Por otra parte es evidente que el traje de Berlín es muy estrecho, la crisis de la EEB y la fiebre aftosa lo han estirado hasta el límite (de hecho lo han roto, no teniendo la comisión mas remedio que introducir la cofinanciación en medidas de intervención de los mercados y admitiendo las ayudas nacionales de manera muy amplia).
Desde nuestro punto de vista este es el factor de cambio más importante y que sin duda mas va a condicionar los futuros cambios de la PAC.
Como ya hemos comentado, durante la agenda 2000 se produjo el primer debate serio sobre este asunto. Posteriormente ha habido otros con resultados pocos alentadores: en medio de la crisis de la EEB la cumbre de jefes de estado y de gobierno se negó a dotar de mas dinero a la PAC ?santificando? el limite de Berlín, por otra parte y durante esa misma crisis el consejo de agricultura aceptó, ante la falta de presupuesto, cofinanciar algunas de las medidas de apoyo a los mercados, por último en esta misma crisis el consejo de agricultura asistió a un debate en el que una mayoría de países, con la aceptación por parte de la comisión, se pronunció a favor de fondos nacionales para apoyar a los productores.
La diversidad de la agricultura europea
Este factor es nuevo y aunque quizá no es tan evidente como otros de los comentados empieza a dejarse notar.
La política agrícola de la unión tiene sus orígenes en una Europa de 6 países, todos centro europeos, en donde las diferencias eran mínimas.
Tan solo el sur de Italia presentaba unas diferencias notables sobre el resto.
Las diversas ampliaciones han hecho que la variedad de productos, métodos de producción, ecosistemas, condiciones climáticas, etc. sean enormes. En esta situación la aplicación de una política única y rígida puede resultar muy complicada e incluso injusta.
Ante esta realidad los distintos países hemos reaccionado pidiendo diversas excepciones o tratos diferenciados que tuvieran en cuenta nuestra especificidad. En este debate aparece el concepto de subsidiariedad como un intento de adaptar la P.A.C. a las distintas realidades productivas.
Cada vez más los países no ven recogidas sus necesidades en las decisiones comunitarias, que la mayoría de las veces se consiguen mediante difíciles equilibrios. Esta situación genera incomprensión de la PAC y encierra un riesgo grave de falta de confianza y por tanto de rechazo.
Desde un punto de vista meramente conceptual, es difícil estar en contra de este principio. El problema estriba en lo que puede esconder. Una subsidiariedad limitada y con una cuantía económica razonable puede ser aceptable e incluso beneficiosa, una subsidiariedad muy amplia conduce necesariamente a la discriminación y a la renacionalización, conceptos ambos incompatibles con un mercado único.
El gran problema de este debate es decidir cuándo la subsidiariedad es razonable y cuando inaceptable. De todas maneras va a ser difícil negarse a entrar en esta discusión aun a sabiendas de los peligros que puede encerrar.
La renacionalización, la gran amenaza
Europa es hoy un mercado único en donde todos los productos circulan libremente. En este sistema de mercado la igualdad de oportunidades y la competencia leal debe ser un principio básico de funcionamiento.
De hecho el tratado en su artículo 87 declara ?... incompatibles con el mercado común, en la medida que afecten a los intercambios comerciales entre estados miembros, las ayudas otorgadas por los estados o mediante fondos estatales, bajo cualquier forma, que falseen o amenacen falsear la competencia, favoreciendo a determinadas empresas o producciones...?.
Mientras que nadie ha discutido la financiación comunitaria de la P.A.C., la situación en el sector agrario ha estado relativamente tranquila y no hemos tenido problemas como los existentes en el sector del carbón o de la construcción naval, etc.
El problema surge cuando los países que aportan más fondos al presupuesto, ante el incremento de las necesidades se niegan a incrementar sus participaciones, en esta situación se trata de ahorrar y los países que aportan fondos prefieren hacerlo en aquellos capítulos de donde obtienen menos dinero. Es decir los estados buscan rentabilizar al máximo su aportación.
Parece claro que el presupuesto actual de la PAC no va a ser suficiente para hacer frente a los retos del futuro, en esta situación sería necesario incrementar el presupuesto y, por lo tanto, la aportación de los estados miembros. los países del norte de Europa son contribuyentes netos, intentan no incrementar el presupuesto y que sean los estados miembros con sus fondos los que tengan que hacer frente a las nuevas necesidades de la agricultura, se trata de introducir en el corazón de la PAC la cofinanciación. Con esta operación los citados países podrían con menor cantidad de dinero mantener e incluso incrementar el apoyo a sus productores.
Este debate es de una gran envergadura y ha calado muy profundamente en las sociedades y políticos de esos países, la reacción del primer ministro alemán ante el fiasco del referéndum al tratado de Niza en irlanda, tildando a los irlandeses de desagradecidos a pesar del dinero que perciben de la unión es un claro ejemplo.
La discusión es puramente económica y, como ya hemos señalado, se trata de que algunos países no quieren incrementar su aportación a la PAC ante la necesidad de un mayor gasto. Evidentemente esta discusión se presenta pocas veces de una manera tan cruda y se envuelve en conceptos como: Subsidiariedad o mayor responsabilidad y compromiso en el gasto etc.
Desde nuestro punto de vista la renacionalización no es aceptable en un mercado único.
No obstante, la anterior afirmación no puede obviar el debate sobre la futura financiación de la PAC con la posible introducción de una mayor subsidiariedad y la presencia de la cofinanciación. Nuestro objetivo debe ser mantener una parte de ayudas comunes lo más importante posible y, que estos elementos, de mayor flexibilidad nacional, queden enmarcados en una normativa única comunitaria que fije un abanico de posibles destinos prohibiendo un uso indiscriminado.
Programa de promoción de la ganadería
La disminución de la población activa agraria, es un hecho que se puede comprobar de año en año. A la vista de la diferencia con los estados miembros de la unión, podemos afirmar, sin lugar a dudas, que la disminución se mantendrá en el próximo futuro. Además de las consecuencias directas sobre las explotaciones y sobre las estructuras agrarias, también existe una repercusión clara en la separación cada vez mayor entre los productores de alimentos y los consumidores mayoritariamente urbanos, que desconocen los aspectos más elementales de la actividad ganadera. Este desconocimiento hace que puedan calar en la opinión pública mensajes erróneos en los consumidores y podría citar como ejemplo múltiples comentarios durante la crisis de la EEB.
Debemos reconocer, que en líneas generales, los agricultores y ganaderos de toda la unión europea han crecido en un ambiente en el que no era necesario preocuparse de las demandas de los consumidores. Cada productor decidía las producciones a las que se quería dedicar sin mas problemas que la existencia en algunos casos de derechos de producción. En la mayor parte de los casos lo que no compraba el consumidor, lo compraba el estado con cargo a los presupuestos correspondientes.
Teniendo en cuenta todos los conceptos que hemos mencionado, los ganaderos de la UE deben ajustar sus producciones a las demandas de sus ?clientes? igual que ocurre en la mayor parte del resto de sectores.
Las industrias de otro tipo están acostumbradas a realizar programas de promoción de sus productos. En nuestro caso creo conveniente, por no decir necesario hacer una campaña de promoción orientada, por un lado, a las cuestiones tradicionales ligadas a la calidad y ventajas del consumo de nuestros productos y por otro, a explicar a la población, de fuera del sector, cuales son los procedimientos para la obtención de nuestros productos. Esta campaña explicando la realidad de nuestras explotaciones ganaderas, además de colaborar a un mejor desarrollo del sector, puede servir para despejar ciertas dudas y falsas ideas que han sido enviadas a la opinión pública.
Para terminar quiero reiterar mi convencimiento sobre la necesidad de que España y la UE mantengan una producción ganadera competitiva, orientada al mercado, que permita a los ganaderos disponer de rentas que a su vez ayuden a fijar población en las áreas rurales sin que ello signifique discriminación con el resto de sectores productivos.
También creo imprescindible explicar a la sociedad la multitud de ventajas directas e indirectas que tiene la existencia de explotaciones viables en todo el territorio español, que garanticen el mantenimiento de un tejido social en el medio rural que permita su conservación.
Estoy convencido de que si los sectores ganaderos explican de manera detallada y programada su actividad, no habrá problemas para que el resto de la sociedad y el contribuyente comprenda la necesidad y la conveniencia de mantener el nivel de ayudas preciso que nos permita contar con el numero de agricultores y ganaderos necesarios para mantener nuestros pueblos, nuestros campos y nuestra cabaña ganadera.
Muchas Gracias por su atención.