Las tecnologías agrarias y su incidencia
en el medio natural
Dr. D. Paulino Díez Gómez
Académico de Número
5 de junio de 1996
Excelentísimo Sr. Presidente;
Excmos. e Ilustrísimos Srs;
Muy Ilustres Srs. Académicos;
Señoras, Señores:
Quisiera hoy contener mi emoción para, de una manera serena, tratar de corresponderos al favor que hoy me hacéis. Vuestra presencia es una prueba de vuestra amistad y vuestro cariño. A usted, señor Presidente, y a mis queridos compañeros de Corporación, he de agradecerles que me admitan a su lado en el seno de tan prestigiosa Academia. Además, con su elección, han justificado mi actividad profesional ante mi conciencia.
Cuando me encuentro en esta situación vital relajada, y estimulante a la vez, no puedo olvidar mi infancia primera, en la que conviví con mi familia en un pueblo castellano, en el que todo lo que pasaba se refería a la actividad agrícola y ganadera, y donde aprendí la sencillez..., todo un estilo de vida.
Posiblemente esos primeros recuerdos, decidieron que, adolescente, vecino de Madrid desde hacía ya 10 años, optara por cursar mis estudios universitarios en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense. No podré dejar sin recordar de mi etapa de formación universitaria los nombres siempre queridos de los que me abrieron los primeros horizontes en los nuevos estudios. Me viene a la memoria el recuerdo de D. Carlos Luis de Cuenca, D. José Morros Sardá, D. Cristino García Alfonso, D. Carlos Sánchez Botija, D. Rafael González Alvarez entre otros muchos profesores ilustres que nos explicaron saberes en el caserón de Embajadores.
Terminada la carrera en junio de 1955, con 21 años de edad, ingreso en septiembre del mismo año en el prestigioso cuerpo de Veterinaria Militar, y recibo el despacho de Teniente Veterinario en julio de 1956, ciertamente bisoño, novato, y con casi todo por aprender. Son para mí nombres entrañables los del coronel D. José de Pablo Lachós y del general D. José García Bengoa, que junto con otros Veterinarios Militares Ilustres, han contribuído a descubrirme aspectos nuevos de las actividades científicas, castrenses y humanas.
Hace ya más de 35 años que soy ciudadano vallisoletano. En todos estos años he sido Veterinario Militar en esta ciudad, y en activo excepto los cuatro últimos porque a petición propia me integré en la situación de Reserva Transitoria. La responsabilidad de la Presidencia del Colegio de Veterinarios de Valladolid, tengo el honor de desempeñarla desde el año 1977, y los seis años anteriores a esta fecha actué como Vicepresidente y Jefe de la Sección Técnica. Accedí a estos cargos en todas las ocasiones en reñida competencia con otros compañeros colegiados.
Mi actividad docente en la Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola de Valladolid como profesor de Zootecnia, arranca desde 1971. Mi convivencia en este centro docente con profesores de otras titulaciones, la experiencia del cargo de Jefe de Estudios servido dieciseis años, y la demanda y el estímulo de los alumnos creo que me han proporcionado una visión polivalente acerca de muchas situaciones.
Otra dedicación, posiblemente la más estimulante, ha sido y durante mucho tiempo, la empresa agraria. He aprendido, sobrevivido, y sufrido, con problemas empresariales, laborales, sanitarios y climáticos. He tenido relación con la producción animal de aves, porcino y vacuno, y con la producción vegetal de cereales, plantas industriales y viña, unido en ciertos periodos de mi vida a la Dirección Técnica y comercialización de piensos compuestos y productos zoosanitarios. Me declaro un adicto a todo lo relacionado con la naturaleza y las producciones agrarias. Esta adicción cada día más intensa justifica la elección del tema de mi discurso y no mi conocimiento.
No quiero pasar a exponer el resumen de mi trabajo sin agradecer a mi familia su apoyo y comprensión, particularmente, a mi hijo Pablo, responsable de todo el trabajo de ordenador, y personalmente, y muy de verdad, al Excmo. Sr. Presidente de la Real Academia de Ciencias Veterinarias, Dr. Mariano Illera Martín, hombre del que uno se siente orgulloso llamándose amigo, y a todos los Académicos entre los que se cuentan maestros, compañeros de Facultad y compañeros de Cuerpo. Todos me han honrado con su amistad y han participado en mi elección como miembro de tan docta corporación. Espero que con ello no se hayan equivocado. Y con la promesa de que con todas mis fuerzas intentaré hacerme digno de tan eminentes compañeros, paso a exponer las líneas generales de las Tecnologías Agrarias y su incidencia en el Medio Natural.
"La tierra no pertenece al hombre.
El hombre pertenece a la tierra.
Todo lo que le ocurre a la tierra
le ocurrirá a los hijos de la tierra"
Del mensaje del Jefe Seattle.
1. INTRODUCCIÓN
La Agricultura y la Ganadería han sido la principal dedicación de la Humanidad desde que surgieron las primeras poblaciones sedentarias en el Neolítico. Pero ha sido en época reciente cuando la incorporación de nuevas tecnologías al campo ha logrado una evolución muy rápida en las prácticas agrícolas y ganaderas. Sucede que el agricultor, ha tenido que asimilar en pocos años conocimientos no adquiridos por su propia experiencia, o por la de sus antecesores.
En los últimos tiempos el avance tecnológico ha hecho progresar a la agricultura tradicional, produciendo gran cantidad de alimentos. Pero el empleo de estos medios productivos modernos, no está exento de riesgos, especialmente si se manejan de modo indiscriminado o caprichoso. En ese caso, las consecuencias pueden ser nefastas para el medio ambiente, y para la salud de los seres vivos.
Por desgracia, los ejemplos de tales prácticas perjudiciales son cada vez más frecuentes, sobre todo en lo referente al empleo de pesticidas potentes, al abuso de abonos químicos, al despilfarro de energía, a la erosión de los suelos agrícolas, y al monocultivo intensivo o a las concentraciones de explotaciones ganaderas intensivas. El afán de producir cada vez mayores cosechas, hace olvidar estos aspectos, y la conservación del medio ambiente.
La Política Agraria Comunitaria (P.A.C.), considera a los agricultores protagonistas en la producción de alimentos, pero también, en la protección del medio ambiente. Por ello, programa ayudas con este último objetivo, entre las que destacan las siguientes.
- Reducción en la utilización de fertilizantes químicos.
- Apoyo a las producciones vegetales más extensivas.
- Control de censos vacunos y ovinos.
- Cultivos, ordenación, y calendario, de prácticas agrícolas, que favorezcan la multiplicación de mamíferos, y aves silvestres, con poblaciones en descenso o en riesgo de desaparición.
- Mantenimiento en estado conveniente de las tierras de labor retiradas del
cultivo.
- Protección de aguas superficiales y profundas.
- Reconversión de tierras de labor en superficies de pastoreo.
- Localización de la ganadería intensiva en áreas geográficas con extensas superficies agrícolas.
- Fomentar los cultivos forestales, particularmente, con la reintroducción de especies autóctonas, mediante ayudas para implantación y gastos de mantenimiento. Estas ayudas, tienen como objetivo, además de disminuir el tradicional déficit comunitario de madera y sus derivados, una finalidad medioambiental, para luchar contra la erosión y el deterioro del paísaje.
La conferencia de las Naciones Unidas sobre MEDIO AMBIENTE y DESARROLLO, la llamada "CUMBRE de la Tierra", que se celebró en Junio de 1992 en Rio de Janeiro, pretendía lo mismo que la Conferencia de Estocolmo de 20 años antes. Las decisiones sobre protección de los hábitats y de la vida, fueron firmadas por más de 150 países, y se pactan aportaciones económicas para el desarrollo del Programa del Medio Ambiente, pero estos compromisos no se cumplen, o lo hacen con un retraso considerable, con lo que su aplicación es muy lenta.
Los científicos conectan mejor con los ciudadanos, vía medios de comunicación, que con los responsables políticos que han de tomar las decisiones para programar lo que hoy se llama en todo el mundo "desarrollo sostenible", o "compatible con el medio".
El informe "Nuestro futuro común," dirigido por la primera ministra noruega Gro Harlem Brundtland acepta el término de "desarrollo sostenible" como nuevo término para fijar la estrategia a corto y mediano plazo: lograr que los índices de crecimiento económico no signifiquen el agotamiento de los recursos naturales disponibles, ni la degradación irreversible del medio ambiente, considerado como patrimonio común de toda la humanidad.
El informe constituye, asimismo, un amplio catálogo de los grandes problemas ecológicos contemporáneos entre los que podemos citar: el crecimiento demográfico, las reservas alimentarias, el mantenimiento de las especies y de los ecosistemas en peligro, la energía, la industrialización, la creciente urbanización de la población, los grandes problemas globales (océanos, espacio exterior, Antártida, etc.). Pero, por otra parte, y quizá como aspecto más interesante, el informe propone asimismo algunas de las grandes líneas de acción política, que se imponen cada día como más necesarias a nivel mundial: la seguridad ambiental separada de connotaciones militares, la consolidación de instituciones internacionales defensoras del medio ambiente, la mejor identificación de los riesgos globales que es necesario evitar, la reorientación de las instituciones financieras para asegurar el desarrollo de los países del Tercer Mundo, sin perjudicar los ecosistemas que constituyen un patrimonio común de la humanidad (Amazonas, etc.).
2. LOS PROCESOS EROSIVOS EN LOS SUELOS AGRÍCOLAS
2.1 Conceptos generales
La degradación del suelo es un proceso o conjunto de procesos que rebajan la capacidad actual y potencial del suelo para producir (cuantitativa o cualitativamente) bienes y servicios.
La degradación del suelo no depende solamente de factores naturales. Así la acción humana (antropización) puede interferir en el equilibrio entre el suelo y la agresividad del clima, aumentando la velocidad de degradación.
La vinculación del hombre con el suelo está escrita en el Génesis:...Ya los egipcios se llamaban hijos de la Tierra, los griegos adoraban a Demeter, diosa de la Tierra y todos los antiguos cultos simbolizan, de alguna forma, lo que podríamos llamar ciclo genético del suelo. Aún hoy, existen tribus en el continente africano que fecundan el suelo para obtener la máxima fertilidad expresión de esa vinculación del hombre al suelo.
En otros aspectos, el que las fértiles comarcas donde se asentaron las esplendorosas civilizaciones de Mesopotamia, Persia, Fenicia, Cartago sean hoy desiertos lleva a pensar en una posible correlación entre los procesos de degradación del suelo y el ocaso de las civilizaciones que las sustentaban correlación que Chateaubriand resume diciendo:
"Los bosques preceden al hombre y el desierto le sigue".
Este proceso erosivo afecta al 35% de la superficie agrícola mundial. Es un problema moderado o grave en el 44% de la superficie de España (MOPU 1984).
La historia nos muestra como la pérdida de humus hizo desaparecer a civilizaciones, por la pobreza de sus tierras.
El proceso era siempre el mismo. La capa superficial del suelo, desprovista de materia orgánica, es arrastrada por las aguas y transportada hacia los valles, recubriendo tierras, agotada su fertilidad, acababan también en los estuarios.
Los desiertos del Norte de Africa, Palestina y Oriente Medio, tienen como origen: la destrucción de los bosques, el sobrepastoreo, la quema de la superficie vegetal, la explotación intensiva, todo ello en zonas de escasa pluviometría y fuerte insolación. Con la pérdida del humus surge la desertización, pues además de la erosión, se provoca, la escasa retención de agua y elementos minerales vitales para la vida de las plantas.
En los mejores suelos agrícolas (escasa pendiente, textura media, buena estructura y suficiente profundidad y drenaje) se puede mantener una alto nivel de productividad con la aplicación de escasas medidas de conservación. Sin embargo, en suelos de limitada capacidad, en zonas de pendiente, desestructurados, agotados en nutrientes, poco profundos y con mal drenaje, las prácticas de conservación del suelo tienen que acentuarse para evitar el aumento de la degradación.
Un verdadero sistema de agricultura sostenible es aquel en el cual los efectos beneficiosos de las diferentes practicas de conservación son iguales o exceden a los efectos adversos de los procesos degradativos. Los restos orgánicos ofrecen la mejor forma de restaurar la productividad de los suelos agrícolas erosionados. La dificultad de adopción de sistemas de agricultura sostenible es función de los regímenes de temperatura y humedad del suelo. A medida que la temperatura aumenta y la precipitación disminuye, las posibilidades de la agricultura sostenible decrecen.
2.2 Pastoreo. Roturaciones. Laboreo. Cubierta forestal y Cubierta vegetal.
Las Naciones Unidas estiman que el sobrepastoreo produce la degradación de miles de Has anuales de manera casi irreversible por la acción de la erosión.
No obstante, no podremos hacer afirmaciones demasiado generalistas pues, por ejemplo, ante la afirmación "el pastoreo esquilma la vegetación" nos encontramos casos en los que el ganado protege mejor el suelo reduciendo biomasa arbustiva y herbácea seca, capaces de extender los incendios y exponer al suelo a una erosión más fuerte e incontrolada. Si bien la tasa de erosión puede suponerse que es inversamente proporcional a la biomasa mantenida por un ecosistema. Así la deforestación y la alteración del suelo en extensas superficies es un ejemplo de sobreexplotación con efectos destructores.
En España los procesos degradativos del suelo se deben fundamentalmente a la erosión hídrica. Solamente un 23% de la superficie española está arbolada. La protección escasa, el clima extremado y su orografía abrupta hacen de España el país con mayores problemas erosivos de Europa. Más de 1000 millones de toneladas de tierra fertil se pierden anualmente.
Muchos trabajos mecánicos de preparación del terreno que se han realizado en las repoblaciones forestales han desplazado enormes cantidades de tierra ladera abajo a pequeñas distancias, pero sobre grandes superficies y han dejado estructurado el paisaje de tal manera que a largo plazo van a producir un gran volumen de materiales erosionados. Probablemente mayor que lo que se pretendía evitar. Estas actuaciones fueron condicionadas por las posibilidades económicas y técnicas en su momento, y también, fruto de una determinada mentalidad.
La roturación es la eliminación de la vegetación autóctona para la implantación de cualquier tipo de cultivo. Esta práctica ha originado impactos muy graves y auténticas catástrofes ecológicas. Los impactos que puede causar son variados pero casi siempre muy ligados a la erosión del suelo.
- Las grandes roturaciones han originado alteraciones climáticas que han producido la desertización de grandes zonas del planeta, y siguen produciendo alteraciones en los microclimas de carácter irreversible.
- Por otra parte las alteraciones en el paisaje son altamente impactantes, aunque difíciles de valorar si la implantación del cultivo es inmediata.
Según PIERRE M. FORGET, desde los inicios de la agricultura en el Neolítico, (entre 5000 y 2500 años a. de C.), hasta el principio del siglo XX de nuestra era, la superficie total de las selvas tropicales mundiales, no se modificó, y se mantuvo en torno a los 12 millones de Km cuadrados.
Según estimaciones de la UNESCO, Costa de Marfil ha perdido entre 1960 y 1991 el 75% de su riqueza forestal, Ghana el 80%, y las Islas Filipinas más del 90%. Solo las selvas tropicales declaradas en el momento actual zonas protegidas, y constituidas en reservas naturales, o las que sigan siendo inaccesibles, permanecerán como tal en el año 2020, por ejemplo la cuenca del Zaire y el Noroeste de la zona Amazónica.
En estas zonas, los cultivos son grandes devoradores de masas forestales. En Etiopía, los árboles han desaparecido, siendo sustituidos por plantaciones, la mayoría de algodón, y el resto de caña de azucar. En América Central, la cría de bovinos ha provocado la desaparición de dos tercios del bosque.
La necesidad de proteger las selvas tropicales, plantea un grave problema humano, ya que la inmensa mayoría de estas masas forestales, se encuentran en los países económicamente menos desarrollados. Por consiguiente, sólo se puede solicitar su colaboración en la salvaguarda de un patrimonio natural escaso e imprescindible, si al mismo tiempo se encuentran otras formas de financiación equivalentes al provecho económico inmediato de la deforestación.
Para proteger el suelo deberemos intentar mantenerlo lo más protegido posible mediante masas vegetales en forma de restos de cosecha. Habrá que limitar las labores superficiales para no mullir en exceso el suelo y con ello favorecer la oxidación de la materia orgánica: intentar sustituir el laboreo de volteo por laboreo en vertical que facilita la permanencia de restos de cosechas. El hecho de cosechar el cereal a mayor altura reduce la velocidad del viento protegiendo mejor el suelo.
Las enmiendas de materia orgánica debidamente compostada, la no eliminación de los residuos de cosecha (casi nunca está justificada la quema de rastrojos), encalados cuando sean necesarios, laboreo racional... deben ser prácticas habituales y necesarias entre los agricultores. Evitar el sobrepastoreo, mantener la fertilidad del suelo realizando abonados racionales, en base a un análisis previo del suelo, la rotación de cultivos bien planificada y la adaptación a la capacidad agrológica del suelo son también medidas esenciales que muchas veces se ignoran por desidia o falta de motivación económica de ciertos cultivos.
La larga duración de estos procesos erosivos con relación a la vida humana ha hecho que estos fenómenos degenerativos pasen inadvertidos.
El laboreo de conservación no es una panacea, pero es una de las mejores formas hasta ahora establecidas en la conservación del suelo y del agua del mismo. Es un término genérico que encierra diferentes prácticas de manejo del suelo. Los criterios principales para que un sistema de laboreo sea clasificado como de conservación incluyen (Lal. 1989):
- Mantener residuos de las cosechas.
- Adoptar sistemas de no inversión o sistemas de no laboreo.
- Usar rotaciones racionales de cultivos.
- Mejorar la capacidad de infiltración del suelo incluyendo plantas de raíces profundas.
- Incrementar la capacidad de retención de suelo superficial preparando adecuadamente el lecho de siembra.
- Mejorar la actividad de los microorganismos y la microfauna del suelo.
- Reducir la intensidad del cultivo para conservar los recursos suelo y agua y mejorar la fertilidad del suelo.
Otra importante consideración en el laboreo de conservación es la secuencia de cultivos, es decir, la adecuada rotación. La simplificación excesiva de un ecosistema por un monocultivo continuo, está destinado a causar un desequilibrio ecológico y crear problemas en el suelo, hidrología y ambientes bióticos. La diversificación es, por tanto, un componente importante en el laboreo de conservación.
Los sistemas de no-laboreo mejoran la estructura del suelo, aumentado la proporción relativa de biocanales y macroporos, que hacen posible la infiltración del agua, y disminuye la posibilidad de formación de costra. La mejora en la estructura del suelo se atribuye a la alta actividad biótica, especialmente de las lombrices de tierra, que favorecen su porosidad. Como consecuencia de la intensa actividad biótica, un suelo bajo no-laboreo continuo desarrolla un perfil estructural completamente diferente al suelo sometido a laboreo convencional. Las necesidades de N con el tiempo disminuyen en comparación con el suelo labrado, debido a la reducción de las pérdidas por erosión y al equilibrio alcanzado entre la cantidad de nitrógeno inmovilizado y liberado.
Pero los sistemas de no laboreo y de laboreo de conservación llevan aparejada la necesidad de la utilización de diversos productos químicos principalmente herbicidas que modifican biológicamente al medio natural.
3. LA INCIDENCIA DEL REGADÍO EN LAS AGUAS Y EN EL SUELO
El riego ocupa un puesto clave, en el desarrollo de la Agricultura de muchos países.
Las transformaciones en regadío han proporcionado excelentes beneficios a la Humanidad a través de todos los tiempos, permitiendo el desarrollo floreciente de muchas culturas.
A pesar del efecto positivo en la economía agraria de los países que ejercen este tipo de transformación, los efectos negativos pueden llegar a ser muy importantes.
La importancia que tiene el regadío en la agricultura española queda reflejada por el hecho de que la superficie actualmente regada aproximadamente 3,2 millones de Has que representan un 16% del total de las tierras de cultivo-, contribuye en un 2-2,5% a la renta nacional, casi en un 50% a la renta agrícola y en proporción similar al empleo agrario.
La productividad del regadío, es casi seis veces superior a la de secano, a pesar de que la agricultura bajo riego, no es intensiva en todo el país y de no haberse alcanzado en todas las zonas regables su producción potencial.
3.1 La relación agua-medio ambiente. El problema de la
contaminación.
La relación del agua, tanto superficial como subterránea con el medio natural es una relación compleja que admite varios enfoques que contemplan tres grandes tipos de cuestiones: 1) Las relacionadas con la disponibilidad de agua para el abastecimiento, el riego y la ocupación del ocio en su sentido más amplio. 2) Las relacionadas con la calidad del agua para estos fines. 3) Las derivadas de la relación entre ambas.
El uso abusivo de los recursos hídricos provoca en muchos casos la disminución de los niveles de los acuíferos, llegando incluso al agotamiento de los recursos cuando la extracción es mayor que la recarga natural.
Esta disminución del nivel de agua ocasiona en algunos casos la salinización de los acuíferos cuando éstos están cercanos al mar y por debajo de su nivel, cercanos a otros acuíferos salados, y en nuchos casos aumenta la concentración en sales del agua por estar contenidos en estratos salinos.
Asimismo, una disminución del nivel freático generalizada en una región llega a ocasionar la desecación de zonas naturales con aguas freáticas elevadas, como es el caso del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, donde la canalización de las aguas para el riego y el uso abusivo de las mismas por la extracción del agua de pozos ha provocado la destrucción de muchas hectáreas de turberas, ya que al disminuir el nivel freático, la turba seca entra en ignición en profundidad provocando un gran desastre ecológico, por pérdida de un material formado a través de cientos o miles de años, y la consiguiente desaparición del ecosistema asociado.
La disminución del nivel de los acuíferos de una región se traduce en una mayor profundidad del agua en los pozos. Esto obliga a un mayor gasto de energía para la extracción del agua y a veces incluso a cambiar el sistema de regadío.
La contaminación de las aguas superficiales se puede dar a partir del agua sobrante, una vez efectuado el riego, bien sea agua de drenaje que pasa al nivel freático o al sistema de desagüe, o bien el agua sobrante de las acequias de riego. Ya que estas aguas pueden ir contaminadas de productos químicos u orgánicos.
Un ejemplo de contaminación de una gran superficie lo encontramos en el Mar Negro en el que desaguan cinco grandes ríos (el Danubio, el Dniéper, el Dniéster, el Don y el Kuban) con sus caudales aumentados con los residuos de 165 millones de habitantes de 17 países. Las aguas utilizadas por estos, con los pesticidas, los abonos empleados en la agricultura, los desechos de las fábricas y el petróleo vertido son los responsables de un situación, calificada ya por los entendidos de dramática.
Han proliferado las algas, que han eliminado buena parte de la vida marina y arruinado la pesca. En 1986 se pescaron 900.000 Tms y en 1992 solamente 100.000 Tms. En algunas playas se ha prohibido tomar baños, con lo cual algunos países se han visto privados de ingresos procedentes del turismo, a los que estaban acostumbrados.
Por este motivo los seis países afectados (Turquía, Bulgaria, Rumania, Ucrania, Rusia y Georgia) han decidido tomar medidas conjuntas y, con la ayuda de los Fondos para el Medio Ambiente Mundial, han iniciado un proyecto de 30 millones de dólares para devolver al mar Negro su equilibrio ecológico, responsabilizándose cada país de un trabajo concreto: la pesca, la diversidad biológica...
En la agricultura de regadío se utilizan cantidades más elevadas de productos fitosanitarios y fertilizantes que en la agricultura de secano. Esto es debido fundamentalmente al mayor rendimiento económico de estos cultivos, que permite un gasto más alto en su manejo.
Por otra parte, el medio húmedo contribuye a la proliferación de plagas y enfermedades, y con ello a una mayor utilización de productos fitosanitarios.
Además, los elevados rendimientos de los cultivos obligan a utilizar fertilizantes químicos y orgánicos para reponer las necesidades de nutrientes de los cultivos.
Todos estos productos, tanto plaguicidas como herbicidas y fertilizantes, se extienden sobre las tierras o sobre los cultivos, pasando a la solución del suelo y posteriormente a las aguas freáticas o de escorrentía o bien quedando retenidos en el propio suelo. Muchos de ellos producen una contaminación difusa en mayor o menor grado, afectando al ciclo hidrológico, es decir, a las aguas subterráneas y superficiales, y también a los suelos; a los animales y vegetales que pertenecen al ecosistema y lo que es más grave, llegan incluso a ser ingeridos por el hombre
El riego con agua salina o alcalina, reduce el rendimiento de las cosechas y además puede provocar un aumento del contenido de sales de los suelos.
Son ya grandes extensiones en el mundo las que están afectadas por salinidad debido a riegos mal proyectados o con un manejo deficiente y que quedarán como eriales para siempre.
La presencia de productos químicos diversos no sólo puede contaminar la cosecha propiamente dicha, sino también los suelos, que pueden llegar incluso a tener concentraciones tóxicas para los cultivos.
Este el el caso concreto de los metales pesados, ya que algunos de ellos se encuentran en concentraciones elevadas en las aguas residuales (Cd, Pb, Cu, Zn...); estos elementos al pasar a la solución del suelo pueden ser absorbidos por las plantas o quedar retenidos en el complejo de cambio, es decir en las arcillas y en la materia orgánica y estar así disponibles para su ulterior utilización por las plantas.
Si el riego se hace a dosis altas, o el terreno es suficientemente permeable como para que se elimine una cierta cantidad de agua de drenaje, este flujo puede llegar a contaminar las aguas freáticas y las aguas subterráneas.
Hay que tener en cuenta, que los contaminantes biológicos son depurables en su paso a través del suelo, en la zona no saturada, pero la eliminación de los contaminantes químicos es casi siempre muy difícil.
Otro problema mucho más grave es el de la utilización para riego de un agua que se agota con la explosión de un auténtico desastre ambiental.
Un ejemplo de ello, lo tenemos en las aguas interiores degradadas hasta el punto de una casi imposible recuperación del lago ARAL. El lago Aral, situado en el Asia central, en la antigua Unión Soviética e impropiamente llamado Mar de Aral.
El director adjunto del Instituto de Geografía de la Academia de las Ciencias de Rusia describe la situación de este espacio así: Por primera vez en la historia de la humanidad desaparece, a consecuencia de las actividades de los hombres, una extensión de agua que tiene una superficie más grande que la de un territorio. El deterioro del medio ambiente provoca un aumento de la morbilidad de la población y de la mortandad infantil, y tiene también profundas repercusiones en el desarrollo económico de la región.
Hasta el año 1960 el Aral tenía una superficie de 66.000 km cuadrados, lo que hacía de él el cuarto lago del mundo en extensión; hoy ha pasado a ser el sexto. Cinco repúblicas autónomas, desde la desaparición de la antigua Unión Soviética, envían a este mar aguas de sus cuencas hidrográficas: Kazajstan, Kirguizistán, Uzbekistán, Tayikistán y Turkmenistán. Un detalle significativo de las variaciones habidas en los últimos años lo tenemos en el hecho de que a principios de la década de los sesenta la profundidad media del lago era de 53,4 m y sus variaciones desde principios del siglo XX no superaron nunca los dos metros. La pesca daba trabajo a miles de trabajadores, que después han tenido que ir a buscar trabajo a otros lugares. Las fábricas de conservas instaladas en las cercanías trataban anualmente (datos de 1962) casi 40.000 Tm. de pescado: evidentemente se trataba de otra fuente de puestos de trabajo importante. Los alrededores del gran lago estaban llenos de bosques y pantanos con una flora y una fauna adecuadas a las condiciones de salinidad existentes. En la actualidad sólo tiene 38 m de profundidad, y la salinidad es muy superior. Los viejos puertos, como el de Aralsk, se hallan a más de 50 km de distancia de la orilla. La vieja y deshecha flota pesquera está abandonada en las dunas de arena.
Los científicos soviéticos ya advirtieron del peligro en los años setenta, pero las autoridades de la URSS no lo hicieron público hasta 1986. Las causas de esta catástrofe son literalmente descritas por la geógrafa Monique Minguet con estas palabras: "Como quiera que se habían utilizado para el cultivo industrial del algodón las aguas de los dos principales ríos tributarios del lago, el Amu Daria y el Sir Daria, el volumen de éste se ha reducido en un 60%, la orilla se ha retirado en algunas partes hasta 65 km y la salinidad, que era de 10 g/l y hoy es de 30 g/l, es responsable de la desaparición de la flora y la fauna originales. Sólo persiste una sola variedad de peces impropia para la pesca y la industria conservera, antes prósperas. A la irrigación defectuosa causante de la salinización se añade la contaminación a causa de abonos, herbicidas, defoliantes y pesticidas usados sin ningún control; el agua para beber y las verduras se han convertido en tóxicas, sobre todo para los niños...
El algodón y la sobreexplotación agrícola fueron los responsables principales de este desastre. La producción se concentró, desde los primeros tiempos de la revolución, en el algodón que resultaba necesario en la Unión Soviética no sólo para la industria textil, sino también para la fabricación de la pólvora de sus armas.
Como quiera que el cultivo de esta planta requiere calor y agua abundante, el algodón debe ser considerado como el principal culpable de la catástrofe ecológica del Aral.
3.2 Incidencia del regadío en España
Lo primero que conviene destacar es que podemos asegurar (Leon LLamazares 1993) que las aguas superficiales españolas no presentan problemas en general. Sólo un 5% de los puntos de muestreo de la red de control de calidad ha dado valores de NO3 superiores al límite máximo establecido para la potabilidad del agua.
Para definir las areas responsables de la posible contaminación de acuíferos, el M.A.P.A. ha trabajado en las distintas Comunidades Autónomas.
Define como agua contaminada a la que presenta una concentración de NITROGENO-NITRICO superior a 50 mgrs/l. y descubre también la que presenta una concentración entre 25 y 50 mgrs./litro, porque si no se toman medidas puede estar contaminada en un plazo medio.
Hay casos, en que la identificación causal, permite apuntar claramente a la agricultura de regadío, como elemento principal. Así en las Planas Mediterráneas, desde el Maresme hasta el Campo de Dalias y el Bajo Guadalhorce, en Málaga, y en las zonas de Marismas Atlánticas (Almonte, en Huelva), la Agricultura de regadío es un factor clave de la contaminación nítrica.
También se está revelando factor importante el laboreo que estimula la oxidación de la materia orgánica y libera la fertilidad potencial del suelo transformada en nitrato que combinado con el riego facilita su emigración rápida a niveles de profundidad del suelo con baja probabilidad de uso por los cultivos.
El efecto del no laboreo enlaza, por otra parte, con los fitosanitarios ya que el laboreo mínimo y el no laboreo están basados en la utilización de herbicidas de distinto espectro. A este tipo de productos hay que añadir la gama de fungicidas y plaguicidas específicos que son necesarios para la defensa de la producción.
Los efectos de todos estos compuestos sobre el agua y el suelo hay que considerarlos menos problemáticos que los que ejercen desde el punto de vista biótico.
La Agricultura no es siempre el factor crítico o causa principal; aunque la fertilización nitrogenada, siendo elemento clave no es el único ni, en hos casos, el más importante; es necesario en cada zona concreta, la definición de Código de Conducta Agrario o un Código de Buenas Prácticas Agrarias.
Así al menos lo ha entendido el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que ya lleva varios años desarrollando, aunque con una fuerte controversia jurídico-política y técnico-económica, la elaboración del código de conducta agrario que permita, por un lado, establecer los mecanismos jurídicos para su elaboración, promulgación, fomento y aplicación, y, por otro, los instrumentos técnicos para su actualización en función de la evolución del conocimiento científico y técnico.
En términos reales y cualquiera que sea su concreción jurídica, el código de conducta agrario ha de ser un conjunto de normas que regulen o sirvan de referencia para evaluar y establecer que la actividad agraria desarrollada en una zona es económicamente eficiente, es decir, que se traduce en una producción competitiva, y, a la vez, respetuosa con el medio ambiente. Para lo cual ha de permitir:
1) Ahorro de Energía.
2) Conservación y ahorro de agua.
3) Neutralidad respecto a la erosión total del suelo.
4) Neutralidad respecto a la salinización total (de suelos y aguas).
5) Neutralidad respecto a los residuos en suelo, aguas y productos.
4. FERTILIZANTES MINERALES Y PLAGUICIDAS
El gran incremento del uso de pesticidas y abonos químicos es un importante factor de contaminación de suelos y aguas. Los abonos han contaminado el suelo el subsuelo y las aguas subterráneas. Las necesidades de los cultivos en ocasiones son rebasadas y el medio ambiente se degrada al mismo tiempo que la calidad de los alimentos producidos.
En 1990 el consumo mundial de fertilizantes alcanzó los 120 millones de Tms, de los cuales aproximadamente el 50% son abonos nitrogenados.
El exceso de Nitrógeno condiciona una aumento de las cifras de nitratos en las plantas que al absorberles en cantidades superiores a las necesarias, no las metabolizan, acumulándose en las mismas. Por otra parte los nitratos no utilizados por las plantas, son muy solubles y como ya dijimos son retenidos por el complejo arcillo-húmico y son arrastrados por lixiviación, contaminando los acuíferos subterráneos.
En la contaminación de las aguas los nitratos ocupan el primer lugar, pero no hay que olvidar tampoco a los fosfatos. En Holanda el fenómeno de eutrofización de las aguas con la muerte de la vida acuática se achaca en un 60% a los fosfatos y esto en un país con una fuerte densidad de ganadería intensiva ya que sufre un grave problema ambiental por la contaminación por nitratos.
Es necesario adaptar las prácticas agrícolas de manera que se respeten los complejos equilibrios existentes en la naturaleza evitando todo aporte de productos que puedan perturbar los delicados y complejos mecanismos físico-químicos que regulan la vida de los organismos del suelo, de las plantas y de los animales.
4.1 Plaguicidas
La utilización de plaguicidas agrícolas, entendidos como agentes químicos para proteger los cultivos (lucha química) es en el momento actual necesaria y muy importante. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación FAO, ha calculado que la no utilización de plaguicidas reduciría el rendimiento de las cosechas y del ganado en un 30-40% y aumentaría el precio de los productos agrícolas en 50-70%.
Las ideas que hasta la década de los 60 se mantenían como predominantes sobre la capacidad de autodepuración de la tierra mediante la dilución de los residuos en el suelo, aire y agua no puede aceptarse en el momento actual; hoy se sabe que la Naturaleza dispone de ciertos mecanismos para mantener y concentrar estos contaminantes que, algunas veces, pueden provocar no sólo serias alteraciones en el equilibrio biológico, sino también efectos tóxicos en las diversas formas de vida sobre las que inciden.
Las grandes empresas agroquímicas deberán afrontar cambios muy fuertes en su estructura industrial y económica ya que debe tenderse a buscar nuevos productos que sean selectivos para especies determinadas de insectos o para un grupo de especies afines, y no sean nocivos para insectos beneficiosos, para el medioambiente, ni tóxicos para otras formas de vida. Los nuevos productos no contaminantes y específicos tienen un uso más restringido, por que actúan sobre plagas concretas mientras que algunos de los actuales son tóxicos para miles de especies. Pero las ventas de los productos más especializados, son de menor cuantía y la amortización de los gastos de investigación y desarrollo de nuevos plaguicidas es mucho más difícil.
Por todo ello, es probable que sólo la presión social, estatal e internacional, con medidas de todo tipo, restrictivas y promotoras, haga posible el cambio hacia nuevos métodos, que llevarán consigo una profunda revolución de la estructura empresarial, industrial y comercial del sector agroquímico.
Otra razón de la necesidad del uso de los plaguicidas es la calidad que hoy exige el consumidor en los alimentos sobre todo en los empaquetados, envasados y elaborados. Las faltas de calidad más aparentes y "escandalosas", aunque no las más graves, son las debidas a la presencia de insectos, sus larvas o sus restos, que determinen un rechazo inmediato. Por eso, las industrias elaboradoras o las centrales de envasado exigen los tratamientos insecticidas necesarios.
Un efecto ambiental importante es el fenómeno de la bioconcentración. Esto ocurre cuando ciertos organismos son resistentes a determinado plaguicida, entonces estos organismos pertenecientes a la cadena trófica constituyen un peligro real para las especies que se alimentan de ellos, por la acumulación del producto en su organismo.
Precisamente aquellas propiedades que les hacen ser más eficaces contra las plagas, como la persistencia, son las que les convierten en más contaminantes. Los plaguicidas más persistentes, son los más controvertidos medioambentalmente lo que en principio es una propiedad favorable desde el punto de vista de su efectividad, puede ser finalmente, causa de su prohibición.
Algunos plaguicidas producen al ser aplicados, según su proceso normal de degradación, metabolitos y productos de degradación más peligrosos que la propia materia activa, siendo en algunos casos más persistentes y más tóxicos.
En ocasiones, las impurezas que se encuentran en los preparados comerciales presentan un riesgo para el medio ambiente, que puede ser elevado si los controles de fabricación no son los apropiados. Por otro lado, normalmente a la hora de analizar los efectos nocivos de los plaguicidas no se tiene en cuenta estas impurezas. Todas estas características negativas plantean lo que se denomina la disyuntiva entre los beneficios privados y los costes sociales de su uso (Regev, 1984).
4.2 Lucha integrada.
En determinados casos pueden encontrarse alternativas no químicas para combatir plagas y enfermedades que sean tan eficaces como los plaguicidas de síntesis y, a la vez, más seguros; y es posible que a veces tales alternativas posean otras ventajas adicionales (M.B. Green, 1984).
Estas opciones diferentes no tienen por que ser excluyentes y la elección óptima podría ser la de utilizar varias de ellas en combinación o de modo sucesivo.
Las multinacionales dedicadas a la producción y comercialización de productos químicos ya se han advertido de ello y por eso la mayor parte de las grandes compañías dedicadas al descubrimiento y desarrollo de plaguicidas emplean cantidades considerables de sus recursos para estudiar el problema de la integración de los métodos de protección vegetal químicos y no químicos.
Un buen ejemplo de esto es la asociación de la multinacional Ciba-Geigy dedicada al desarrollo, fabricación y distribución de plaguicidas con el Bunting Group dedicado a la cría industrial y distribución de insectos beneficiosos;
Esta asociación tiene como fin abrir nuevas oportunidades en la protección biológica de los cultivos a nivel mundial con insectos y ácaros beneficiosos. El Departamento de Marketing de Ciba-Agricultura, estima que mientras el mercado de productos plaguicidas se va a estabilizar en los próximos años, la demanda de los productos biológicos para combatir plagas y enfermedades aumentará en un futuro próximo.
Según la Directiva 91/414/CEE la lucha integrada se define como: "aplicación racional de una combinación de medidas biológicas, biotecnológicas, químicas, de cultivo o de selección de vegetales, de modo que la utilización de productos fitosanitarios químicos se limite al mínimo necesario para mantener la población de plaga en niveles inferiores a los que producirían daños o pérdidas inaceptables desde un punto de vista económico".
Aunque este concepto es relativamente fácil de comprender, en muchos casos su aplicación es difícil porque requiere profundos conocimientos del agroecosistema.
En los últimos tiempos se está investigando mucho en el desarrollo y modo de actuación de las fitohormonas y las feromonas que además son muy selectivas, y de otros productos químicos como sustancias que interrumpen la hibernación de las semillas de malas hierbas, de forma que estas emerjan cuando las condiciones climáticas son desfavorables para su supervivencia o el empleo de compuestos sintéticos, en el tratamiento de las semillas de los cultivos, con el fin de reducir el intervalo de tiempo entre la siembra y la germinación del cultivo, de forma que las plantas emerjan rápidamente y puedan competir mejor contra las malas hierbas que crezcan más tarde.
La mayoría de estas sustancias son de tipo hormonal, su modo de acción se basa, en provocar un "engaño" o "desorientación", al insecto o las semillas de malas hierbas, para que nunca lleguen a afectar a las plantas cultivadas o lo hagan en épocas, en las que éstas ya no sean sensibles a su acción.
5. BIODIVERSIDAD
El término "Biodiversidad" se debe a Wilson (1988) y define "al conjunto de organismos vivos del planeta, los millones de animales vegetales y microorganismos, con sus correspondientes patrimonios genéticos y las relaciones que entre ellos y el medio se establecen conformando los ecosistemas".
En este fin de siglo la sociedad va tomando conciencia de la pérdida continua de especies causada, mayoritariamente, por la degradación y destrucción de sus hábitats. Distintas estimaciones, y no las más pesimistas, apuntan a una desaparición del 25% de las especies de la Tierra para el 2050 si no se toman medidas correctoras. Se trataría, en suma, de una extinción masiva y repentina, hablando en tiempo geológico, sólo comparable a alguna de las crisis de pérdida de especies más profundas, de la historia de la Tierra.
Los esfuerzos para proteger a las principales especies conocidas, en peligro de extinción, ha sido uno de los mayores méritos de los grupos defensores del medio ambiente y de la naturaleza salvaje, mucho antes de la popularización de la ecología. Por consiguiente, existe una larga tradición de medidas y de campañas que han llegado a crear un clima favorable a la protección de las especies, sobre todo en los países anglosajones. Sen embargo, desde la década de los sesenta, con el creciente interés por los temas ecológicos, la necesidad de proteger a las especies en peligro de extinción ha tomado una nueva dimensión más amplia, al irse conociendo cada vez más las dependencias de las especies a sus hábitats y la imposibilidad de gran número de ellas de sobrevivir cuando éstos se destruyen. Desde la perspectiva de ecología global en la que nos situamos, la conservación de la actual variedad biológica del planeta es una exigencia del equilibrio conjunto de toda la biosfera por encima de consideraciones puramente de utilización humana.
El hombre es parte de la naturaleza y aunque hoy pueda parecer un ser tecnificado, evolucionó junto, y lo que es más importante, a causa de las especies que le rodeaban. Permitir su desaparición es abandonar a los compañeros de viaje, a muchos antes de conocerlos, descifrar su utilidad y comprender su significado.
5.1 La diversidad y riqueza entomológica.
Hasta el momento actual se han descrito, esto es, han sido clasificadas y han recibido un nombre científico, algo más de 1.410.000 especies. Algo más de la mitad de las especies conocidas de seres vivos son insectos.
La Península Ibérica cuenta con la fauna de insectos más rica del continente europeo, y no sólo en especies si no también en elementos endémicos, pero que sin embargo es insuficientemente conocida. En España se descubre numerosas especies nuevas todos los años, y en el conjunto de la cuenca mediterránea se estima que falta por dar a conocer el 30% de las 150.000 especies estimadas por los entomólogos italianos E. Balleto y A. Casale en 1991.
Diferentes tipos de impacto originados por las actividades humanas son la causa de la extinción o el declinar de las poblaciones de insectos. En síntesis habría que buscar estas causas en la destrucción o alteración de los hábitats, la recolección excesiva y la introducción de especies foráneas.
La ampliación de suelo de las ciudades, las nuevas urbanizaciones y polígonos industriales que se extienden por el medio natural próximo a las grandes ciudades y los complejos turísticos costeros son causa directa de la destrucción del hábitat de numerosas especies de insectos. En el mismo sentido la inundación originada por los embalses ha hecho desaparecer poblaciones de insectos riparios o la totalidad de la entomofauna cavernícola. Otro caso frecuente de desaparición del hábitat es la desecación y drenaje de las zonas húmedas, tan frecuente en España hasta fechas recientes, con la consiguiente eliminación de insectos acuáticos o exclusivos de sus márgenes. La construcción de grandes vías de comunicación y su paso por zonas con poblaciones endémicas o sensibles se incluiría también en este apartado.
La distribución de los insectos está directamente influida por la estructura del paisaje y las prácticas agrícolas. Hay que recordar que durante miles de años el hombre europeo, en bastante buen equilibrio con el medio, creó habitats abiertos y diversificados que permitieron la colonización de numerosas especies animales. Estos últimos años la despoblación del medio rural y el abandono de prácticas agrícolas tradicionales amenazan con hacer desaparecer muchos pastizales de montaña y con ello especies protegidas están en trance de desaparecer. La profunda transformación de la agricultura, tiene consecuencias muy negativas en las poblaciones de insectos debido a la homogeneización del medio con la eliminación de setos y otros ecotonos, y los tratamientos con pesticidas y fertilizantes químicos.
Las medidas legislativas destinadas a la conservación de la fauna han sido concebidas mayoritariamente para los vertebrados, por lo que la inclusión de invertebrados y en concreto de insectos en estas reglamentaciones es reciente y en muchos casos poco práctica. Como es fácil deducir, y sobre ello hay un acuerdo general, la eliminación directa por el hombre de individuos del medio tiene, salvo contados casos, escasa transcendencia en la supervivencia de las especies, y es el mantenimiento de sus hábitats la única herramienta que garantiza la conservación.
5.2 Protección de mamíferos de la fauna silvestre.
La Comisión Europea de la Comunidad dedicada específicamente a temas relacionados con la conservación de las distintas formas de vida sobre La Tierra, hizo pública su propuesta de crear una red de hábitat considerados imprescindibles para la supervivencia de unas 200 especies animales que se hallan en peligro próximo de extinción.
El Lobo (Canis lupus) ha reaparecido en distintos bosques de Europa y Norteamérica. Durante el período Paleolítico, el hombre y el lobo convivían en un medio que les proporcionaba abundantes recursos alimenticios. Al llegar el Neolítico, el hombre modificó su dedicación a la caza, transformándose en agricultor y ganadero para lo cual destruyó buena parte de la superficie forestal. Esta actitud implicó al mismo tiempo, la domesticación de algunas especies, que en estado salvaje eran importante componente alimenticio para el lobo. Con estos condicionantes el lobo no tuvo más remedio que depredar sobre la cabaña ganadera, provocando por este motivo que el hombre le persiguiera sin cesar a lo largo de los siglos.
Fruto de esta persecución fue la desaparición de la especie en buena parte de Europa antes del siglo XX. El acoso se incrementó con la llegada de las armas de fuego.
En algunas partes, como en Alemania se le consideraba practicamente extinguido. Mientras Alemania Oriental fue independiente los lobos procedentes de Polonia eran exterminados, pero después de su reunificación hubo que aplicar la legislación Occidental en todo el territorio en lo referente a la conservación de las especies. En la actualidad viven en los bosques alemanes.
En Francia, durante el año 1993 se contabilizaron más lobos que en cualquiera de los 50 años precedentes. En Estados Unidos estos animales han reaparecido en alguno de sus famosos parques, por ejemplo en el parque de Yellowstone en Wyoming.
Las características topográficas de la Península Ibérica, el abandono humano de grandes áreas y la abundancia de especies de caza mayor hicieron que el lobo fuera numeroso hasta entrado el presente siglo.
Posteriormente, la especie experimentó una espectacular disminución, provocada principalmente por el masivo empleo de estricnina.
Durante los años 1950 y hasta 1970 funcionaron las "Juntas de Extinción de Animales Dañinos" que gratificaban a todas aquellas personas que mataran especies perjudiciales para la caza o el ganado doméstico. La inclusión del lobo en la lista de especies de caza mayor, en el año 1970 propició su recuperación. De esta manera se le rescataba de la lista de alimañas a la vez que se decretaba un periodo hábil para su captura.
Progresivamente el lobo ha ido aumentando su número, sobre todo en la mitad noroccidental de la península ibérica. El último censo de la especie realizado por el ICONA estima una existencia de 150.000 a 200.000 animales, distribuidos en unos 100.000 km cuadrados de las comunidades de Castilla-León, Galicia, Asturias, Cantabria, Rioja, Extremadura y Andalucía. De estos el 90% estarían ubicados en Castilla y León y Galicia.
La presión del lobo sobre la ganadería, viene condicionada por las disponibilidades alimenticias interviniendo también las características del terreno donde pasta el ganado, las condiciones climáticas, la permanencia en la vigilancia o lo acuciante que sea para el animal obtener alimento. En no pocas ocasiones se imputan al lobo, daños causados por perros asilvestrados.
Resulta evidente que una especie adaptable y prolífica como el lobo no debe de gozar de un grado de protección similar al de otras especies más escasas y vulnerables, maxime cuando existen ataques a la ganadería extensiva que afectan a los exiguos bolsillos de sus propietarios. Son necesarias fórmulas urgentes, que permitan compensar las pérdidas económicas sufridas por la cabaña ganadera, a la vez que los ataques se minimizan con medidas preventivas y defensivas.
El Lince Ibérico (Lynx pardina) es el mamífero que junto con el oso pardo ha experimentado la mayor regresión poblacional. Su presencia se ve condicionada a la necesidad de bosque y muy especialmente de matorral mediterráneo con abundancia de conejos pieza base en su alimentación.
La Nutria (Lutra lutra) es uno de los mustélidos que ha disminuído más en Europa durante los últimos años,
El único requisito que parece exigir esta especie en cuanto al hábitat es la existencia de cursos fluviales de agua sin contaminar; conociéndose la existencia de la especie en el centro de las ciudades cuyos ríos se encuentran totalme