POSIBILIDADES PRÁCTICAS DEL SEXAJE DE ESPERMATOZOIDES EN LA ESPECIE PORCINA
E. A. Martínez, J.M. Vázquez, J. Roca, X. Lucas, M.A. Gil, I. Parrilla
Departamento de Patología Animal. Facultad de Veterinaria
Universidad de Murcia
7 de junio de 2000
Introducción
Existe un enorme interés económico en el área de la producción animal en seleccionar, antes del nacimiento, el sexo de la descendencia para aumentar la eficacia productiva. Este es uno de los objetivos más perseguidos en los últimos 50 años.
El método más efectivo para preseleccionar el sexo consistiría en separar los espermatozoides X e Y en dos poblaciones altamente purificadas, para inseminación artificial. Entre las principales ventajas que se podrían derivar de la aplicación práctica de esta tecnología destacan: a) la capacidad de programar la producción hacia un sexo determinado, dependiendo de las demandas de mercado, lo cual es de suma transcendencia económica para las explotaciones de multiplicación, b) la capacidad de las empresas de selección para desviar sus producciones a líneas macho o hembra según la programación comercial de sus actividades, repercutiendo, de forma sustancial, en los índices económicos de dichas empresas, y c) la posibilidad de acelerar y mejorar los programas de mejora genética.
Numerosos métodos de separación espermática se han desarrollado en las últimas décadas. Los métodos modernos para sexaje de espermatozoides pueden clasificarse en dos grupos: aquellos que intentan separar espermatozoides sobre la base de sus características físicas o cinéticas (fraccionamiento sobre columnas de albúmina, filtración con sephadex, separación electroforética y varios tipos de fraccionamiento de flujo) y aquellos que actúan sobre las diferencias nucleares de los espermatozoides que transportan el cromosoma X o el Y. Los métodos del primer grupo no parecen ser los ideales ya que ninguno de ellos ha ofrecido los resultados esperados. Mediante la separación de espermatozoides por diferencias en el contenido de ADN se han obtenido poblaciones de espermatozoides X/Y altamente purificadas.
La base para separar espermatozoides X e Y se encuentra en que el espermatozoide que transporta el cromosoma X es más grande y contiene más ADN que el espermatozoide que transporta el cromosoma Y. En el caso de los espermatozoides de verraco estas diferencias se sitúan en el 3?4%, valor superior al existente en otras especies, incluida la especie humana (2?8%) pero, desafortunadamente, inferior al detectado en el zorro (12?5%; revisado por Johnson, 1995).
Aunque estas diferencias son conocidas desde hace años, el problema que ha existido en la discriminación de ambos tipos de espermatozoides ha radicado en que hasta hace poco tiempo no existía un sistema capaz de discernir entre cantidades tan pequeñas de ADN. La aparición, en los años 80, de los sistemas perfeccionados de citometría de flujo, abrió un nuevo camino en la investigación del análisis celular. Además, el desarrollo de sistemas de clasificación de células permitió seleccionar poblaciones que eran previamente identificadas en las ventanas del citómetro, que en el caso que nos compete hace referencia a poblaciones de espermatozoides X e Y. Sin embargo, el sistema no estaba exento de problemas. La mayoría de ellos eran de tipo técnico y se han ido solventando con diferentes modificaciones (ver Johnson, 1995,1997).
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